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La Rosa De Las Cenizas.

La Rosa De Las Cenizas.

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Romance paranormal / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Rosa es una joven humana que intenta reconstruir su vida en la moderna e imponente metrópolis de Silverwood tras la misteriosa muerte de su familia. Buscando un momento de escape, se entrega a una ardiente e intensa aventura de una noche con un desconocido de magnetismo animal en el club más exclusivo de la ciudad. Lo que ella cree que fue un encuentro pasajero se convierte en una obsesión cuando despierta con una extraña quemadura en su clavícula en forma de rosa marchita.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Ethan fue directo. Contó lo ocurrido en la Torre, la emboscada, la transformación, la flecha, la cura. No omitió la verdad: que Rosa había extraído la plata y que su beso había actuado como catalizador. Las reacciones fueron variadas: asombro, incredulidad, escepticismo, y en algunos, una quietud que anunciaba que aquello tocaba fibras antiguas.

—¿Una humana con la Rosa de las Cenizas? —preguntó Jareth, uno de los betas, con la sonrisa de quien problematiza para medir la reacción—. ¿Qué clase de broma trae la noche?

—No es broma —replicó Ethan, y su voz tuvo en ella un filo de advertencia—. No tenemos tiempo para bromas. Nos atacaron con plata y venenos refinados. Si alguien ha conseguido dirigir tales recursos contra nosotros, debemos saber quién y por qué.

Una mujer de ojos grises, Alina, que hacía las veces de curandera, se acercó y posó su mano sobre la clavícula de Rosa con una mezcla de profesionalidad y susto.

—Tiene mucha fuerza —murmuró—. No es solo herencia; es pureza. Esto... es raro.

Rosa sintió que la mano de Alina era a la vez una cura y un rayo de evaluación. No le agradó la sensación de ser diseccionada por curiosidad, pero necesitaba respuestas.

—¿Qué significa "pureza"? —preguntó con voz cortante—. ¿Qué me convierte en lo que soy?

Alina cerró los ojos y, por un instante, pareció transportarse a algo que no estaba allí. Cuando los abrió, su mirada era diferente: menos científica, más ancestral.

—La Rosa de las Cenizas es una línea que ha decidido, en el pasado, prestarse al equilibrio entre lobos y humanos —dijo—. No todas las rosas son iguales. Algunas aportan resistencia; otras, sabiduría; otras, curación. La tuya... tiene la densidad de antaño. Tiene la posibilidad de ser un nodo, y eso asusta a quienes creen que el poder debe ser exclusivo.

Las palabras fueron un bálsamo y a la vez una espada. Rosa entendió que su rol era más que sanar a un compañero; era un vértice político. Un nodo puede sostener o dinamitar una estructura.

—¿Y eso me convierte en aliada o en arma? —preguntó, sin esconder su temor—. ¿Qué quiero ser, Alina?

La curandera la miró con ternura.

—Eso depende de ti, niña —dijo—. Pero ten en cuenta que muchos elegirán por ti si no tomas tu decisión con firmeza.

Ethan la defendió con una intensidad que la dejó sin aliento.

—Nadie decidirá por ella —dijo con voz férrea—. Ni la manada ni yo ni nadie.

La tensión se palpó en el aire. No era solo la política de un clan; era la presión del futuro. Rosa percibió que su vida no era ya exclusivamente suya. Estaba entre manos que podían protegerla pero también controlarla.

Esa noche, antes de dormir, Ethan y Rosa caminaron a la orilla del mar. El viento les golpeó la cara como una disculpa del mundo por todo lo que les estaba pidiendo. Se sentaron en una roca y se miraron en silencio. El horizonte se extendía infinito.

—¿Qué quieres? —preguntó Ethan, con una sinceridad que le convidaba vulnerabilidad.

Rosa respiró hondo. Lo que quería era una respuesta que no existía en un paquete; lo que quería era el derecho a elegir.

—Quiero entender —dijo—. Quiero saber lo que mi sangre espera de mí y lo que yo quiero ofrecer. Y, sobre todo, que no me sacrifiquen por un ideal que no he pedido.

Ethan asintió y la miró con amor mezclado con miedo.

—Te prometo que lucharé para que sea tu decisión —dijo—. Si te piden que pagues un precio que no aceptes, te protegeré.

Sus palabras eran honestas y, por eso, frágiles. Rosa le devolvió la promesa con un beso suave, más íntimo que toda la noche anterior: un pacto, un vínculo.

Los días siguientes fueron una mezcla de aprendizaje y de política. Rosa fue introducida a miembros selectos de la manada, a historias veladas y a libros viejos de hojas amarillentas que hablaban de pactos sellados con fuego y con besos. Aprendió que los Alphas no eran solamente líderes feroces; eran depositarios de tradiciones que desdeñaban o adoraban según la conveniencia. Ethan la condujo por rituales, presentándola con orgullo y con la cautela de quien muestra una joya pero teme que la roben.

—No todos te miran bien —advirtió Cora una noche en la cocina comunal, mientras les servía sopa caliente—. Hay familias que han perdido poder y buscan un chivo expiatorio. Esta flor en tu pecho los tienta.

Rosa sintió que el mundo le pesaba en la garganta, como si el aire fuera denso por la historia. Respondió con la firmeza que había ido construyendo.

—Si piensan que me usarán para derribarte, tienen otra cosa escrita en su cabeza —dijo—. Yo no me ofrezco.

Alina, la curandera, la tomó de la mano esa noche y la miró con algo parecido a la reverencia.

—No es solo la manada la que te busca —dijo en voz baja—. Otros linajes, más antiguos y escondidos, observan desde lejos. Algunos te consideran la clave para un equilibrio; otros, la herramienta para un resurgimiento.

Las palabras hicieron eco en Rosa. No era una simple heroína que había actuado; era una pieza codiciada en un tablero de sangre y astucia. Cada nuevo dato le añadía capas de responsabilidad. Sentía el vértigo del conocimiento: comprender su poder la hacía más fuerte, pero también le desvelaba cuánta ambición y cuánto peligro la rodeaba.

Un día, cuando la confianza entre ella y Ethan parecía haber tejido un refugio, llegó un mensajero con noticias que helaron la sangre en las venas de todos. La carta, entregada con la formalidad de quien maneja noticias peligrosas, fue abierta por Ethan con manos que no podían ocultar la tensión. Cuando leyó, su rostro se endureció y las palabras que salieron de su boca fueron cortantes.

—Alguien ha reclamado la autoría del ataque —dijo—. Un grupo que se autotitula "Puño de Plata". Afirman haber actuado por el bien de la costa, para liberar a la gente del yugo de los Vance.

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Alma Morales
Que se supono que realmente es ella??? para el y su manada😱
Alma Morales
Todo esta muy confuso
Yondri Hernandez
eh leído muchas novelas de lobos pero me llama mucho la atención que en esta la protagonista no sabe nada de nada hasta que escucho la palabra alfa
Alma Morales
Guardiana o carcelero 🤬🤬🤬
Alma Morales
Que capitulo tan fuerte ,por lo que entendí en ella reencarno algo que el estaba buscando ,aunque todavia bo sabemos si el es el bueno o el malo???
Alma Morales
Ese Alfa es muy arrogante y no le da tregua a Rosa
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Rosa no pudo escapar
Alma Morales
Un Alfa la marcó, será su destinada 😱😱😱😱
Alma Morales
Que le traerá el destino después
Alma Morales
horaleeeeee que encuentro tan intenso 😱😱😱😱
Alma Morales
Intrigante comienzo 😱😱😱😱
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