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La Segunda Oportunidad De Auren

La Segunda Oportunidad De Auren

Status: Terminada
Genre:Romance / Mundo mágico / Regreso a la infancia / Completas
Popularitas:412.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Su primer destino fue servir a la corona. murió por ello. Ahora, con su segunda oportunidad, Auren cumplirá su sueño y conocerá lo que es el amor

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

El incendio tardó horas en extinguirse.

Cuando el sol comenzó a asomarse sobre la ciudad, ya no quedaban llamas. Solo columnas de humo que seguían elevándose lentamente desde los restos ennegrecidos de La Tijera de Oro.

Las personas comenzaron a regresar a sus hogares.

Algunos vecinos ofrecieron palabras de consuelo.

Otros prometieron ayudar cuando llegara el momento de reconstruir.

Las costureras permanecían cerca unas de otras, incapaces de apartar la vista del lugar donde habían trabajado durante tantos años.

Greta respiró profundamente.

—Nunca imaginé terminar viéndolo así.

Una de las aprendices rompió en llanto otra vez.

—Todo desapareció...

Greta la abrazó sin decir nada.

No existían palabras suficientes.

Auren seguía inmóvil.

Sus ojos recorrían lentamente los escombros.

Allí estaba el lugar donde había aprendido a coser.

Donde Ernest la llamó prodigio.

Donde recibió aquellas pequeñas tijeras doradas.

Donde había construido una vida completamente distinta a la que conoció en el palacio.

Ahora solo quedaban restos de madera carbonizada y hierro retorcido.

Martin se acercó despacio.

—Hija.

Ella no respondió.

Él apoyó una mano sobre su hombro.

—Volvamos a casa.

Auren negó suavemente.

—Todavía no.

Elena comprendió que necesitaba unos minutos más.

Tomó la mano de su esposo y ambos se alejaron unos pasos para darle espacio.

Poco a poco la calle comenzó a vaciarse.

Los guardias de la ciudad permanecían revisando el lugar mientras algunos trabajadores retiraban los primeros escombros.

Greta reunió a las costureras.

—Vámonos. Volveremos cuando Auren lo decida.

Las mujeres asintieron.

Antes de marcharse, Greta se acercó a la joven.

—No estás sola.

Auren levantó la cabeza.

—Lo sé.

—Y no pienso jubilarme todavía.

La dueña del taller dejó escapar una sonrisa cansada.

—Nunca te dejarían.

—Exactamente.

Greta le dio un pequeño apretón en el brazo antes de alejarse.

Finalmente solo quedaron Auren, Martin y Elena.

El silencio volvió a instalarse.

El humo seguía desprendiendo aquel olor desagradable que parecía quedarse pegado a la ropa.

Auren dio unos pasos entre los restos.

Se agachó lentamente.

Entre las cenizas encontró un pequeño dedal ennegrecido.

Lo sostuvo entre los dedos.

Era uno de los primeros que Ernest le había regalado.

Estaba deformado por el calor.

Aun así, decidió guardarlo.

Mientras se incorporaba, escuchó unos aplausos lentos detrás de ella.

No eran fuertes.

Eran tranquilos.

Como si alguien estuviera disfrutando el momento.

Auren giró lentamente.

A unos metros de distancia, vestido con ropa oscura y acompañado únicamente por un hombre, estaba Arian.

El príncipe observaba las ruinas con una ligera sonrisa.

—Debo admitir que esperaba encontrarte llorando.

Martin dio un paso al frente inmediatamente.

—¿Qué hace aquí, Su Alteza?

Arian apenas lo miró.

—Vine a conversar con la dueña.

Sus ojos volvieron a posarse sobre Auren.

—Veo que llegué en un momento oportuno.

Ella permaneció completamente inmóvil.

No sentía miedo.

Solo una profunda repulsión.

Arian caminó lentamente entre los restos del edificio.

Parecía no importarle pisar la madera quemada.

Miró alrededor con aparente interés.

—Era un bonito taller.

Hizo una breve pausa.

—Lástima que terminara así.

Auren sostuvo su mirada.

—¿Qué quiere?

Él sonrió.

—Siempre tan directa. Supongo que no tiene sentido seguir fingiendo.

La observó unos segundos antes de hablar con absoluta tranquilidad.

—Yo ordené quemarlo.

Martin abrió los ojos con incredulidad.

Elena llevó una mano a su boca.

Auren no dijo nada.

Su expresión permaneció inmóvil.

Arian parecía disfrutar cada segundo.

—Pensé que entenderías el mensaje después de rechazarme.

Se encogió ligeramente de hombros.

—Pero veo que aún conservas ese carácter.

Martin dio un paso lleno de indignación.

—¡¿Cómo puede decir algo así con tanta tranquilidad?!

Uno de los hombres que acompañaba al príncipe colocó inmediatamente la mano sobre la empuñadura de su espada.

Arian levantó apenas un dedo.

—Déjalo.

Después volvió a mirar a Auren.

—No vine a discutir. Vine a ofrecerte una solución.

Ella respondió con frialdad.

—No necesito ninguna.

Él soltó una pequeña risa.

—¿De verdad?

Señaló los escombros.

—Porque lo que veo dice otra cosa.

La joven bajó apenas la vista hacia los restos del taller.

Sentía un dolor inmenso.

Pero no permitiría que él lo notara.

Arian continuó.

—Puedo reconstruir este lugar. Más grande. Más elegante. Con mejores materiales. Puedo devolverte todo lo que perdiste. Incluso mucho más.

Se acercó un paso.

—También puedo darte una casa. Sirvientes. Joyas. Todo lo que desees.

Martin apretó los puños.

—Basta.

El príncipe lo ignoró por completo.

Sus ojos permanecían fijos en Auren.

—Solo hay una condición.

Ella ya conocía la respuesta incluso antes de escucharla.

—Quiero que vengas conmigo.

Su voz sonó completamente tranquila.

—No como esposa. Eso ya está decidido. Quiero que seas mi amante.

Guardó unos segundos de silencio.

—Una amante obediente. No tendrás preocupaciones. Nunca volverás a trabajar si no quieres. Solo tendrás que hacerme compañía y aceptar el lugar que te ofrezco.

El silencio que siguió fue pesado.

Elena sintió que las lágrimas regresaban a sus ojos.

Martin respiraba con dificultad por la rabia.

Auren, en cambio, permanecía inmóvil.

Durante un instante recordó la vida que había dejado atrás.

Las sonrisas falsas.

Las órdenes.

Las humillaciones.

Las noches en las que intentaba convencerse de que algún día sería suficiente.

Después recordó a Martin enseñándole a amasar pan.

A Elena abrazándola cuando tenía fiebre.

A Greta riéndose de sus respuestas secas.

A Ernest entregándole aquellas tijeras doradas.

Recordó la libertad que construyó con sus propias manos.

Levantó lentamente la cabeza.

Las lágrimas seguían marcando sus mejillas.

Pero su voz salió firme.

—Qué propuesta tan miserable.

La sonrisa de Arian desapareció apenas un instante.

Auren continuó sin apartar la mirada.

—Prefiero dormir entre estas cenizas antes que aceptar vivir un solo día a su lado.

Martin sintió un enorme orgullo al escucharla.

Elena sonrió entre lágrimas.

Arian permaneció completamente serio.

—Piensa bien lo que dices.

—Ya lo hice.

—No tendrás otra oportunidad.

Ella dio un paso hacia él.

—La oportunidad que usted ofrece es una cadena con otro nombre. Jamás volveré a ponerla alrededor de mi cuello.

El príncipe observó durante varios segundos a aquella mujer.

No encontraba duda.

No encontraba miedo.

Solo una determinación que resultaba casi irritante.

Finalmente dejó escapar una carcajada.

Una risa baja.

Confiada.

—Eres más terca de lo que imaginaba.

Sacudió ligeramente el polvo de una manga.

—No importa. El orgullo dura poco cuando aparece el hambre.

Comenzó a alejarse.

Antes de subir al carruaje volvió el rostro.

—Cuando comprendas que no puedes reconstruir nada con tus propias fuerzas, irás a buscarme.

Hizo una breve pausa.

—Y ese día ya no negociaré en los mismos términos.

Sin esperar respuesta, entró en el carruaje.

Las ruedas comenzaron a avanzar hasta desaparecer al final de la calle.

El silencio volvió a apoderarse del lugar.

Martin caminó inmediatamente hacia su hija.

—¿Estás bien?

Auren siguió observando el camino por donde Arian acababa de marcharse.

Después bajó lentamente la vista hacia las ruinas de La Tijera de Oro.

Apretó con fuerza el pequeño dedal ennegrecido que todavía llevaba en la mano.

—Sí.

Su voz era tranquila.

Mucho más de lo que ella misma esperaba.

—Porque acaba de recordarme exactamente por qué nunca volveré a permitir que alguien decida mi vida.

El viento levantó un poco de ceniza entre los restos del edificio. Auren contempló durante unos segundos aquello que había perdido, respiró hondo y dio media vuelta junto a sus padres. Su taller había desaparecido, su futuro era incierto y el hombre que alguna vez la destruyó había regresado creyendo que podía comprar su libertad, pero mientras siguiera conservando sus manos, su talento y la familia que caminaba a su lado, todavía existía algo que ningún incendio ni ninguna amenaza podrían arrebatarle: la voluntad de volver a empezar.

1
Irene Nievecita
Vaya sorpresa acaba de encontrar a su destinado, nada menos que al primogénito de Oriana, que maravilloso
Irene Nievecita
No debería sentirse culpable ella no hizo nada malo, es ese infeliz el que les arruinó la vida a todas ellas, lo peor es que es el futuro rey de ese lugar, pobre los súbditos la bosta qué van a tener de rey. Deberían irse al reino donde ellos crecieron, y ahí lograr sus sueños
Irene Nievecita
Nada bueno se podía esperar de esa rata de cloaca, pero que le ofreciera que fuera su amante, con esa propuesta se paso 10 poblados de un viaje. espero que ella y sus padres se vayan de ese lugar maldito
Irene Nievecita
El jura que ella va a ir a suplicarle ayuda, pero no tiene idea quien es ella por que rechazo de forma tan rotunda trabajar para él.
Irene Nievecita
Ese desgraciado no se va a quedar con la humillación de ser rechazado por una plebeya, estoy segura que se vengara de una forma u otra. Se cree demasiado importante, para quedarse con humillación de ser rechazado y herido en su vanidad.
Irene Nievecita
Que pena que no pueda negarse, de lo contrario el desgraciado es capaz de confiscar el taller y a ella mandarla a las mazmorras
Irene Nievecita
Que maravillosos padre tiene Aura, ahorraron todo el dinero que ella les daba y ahora es la dueñas de todo, gracias a al amor sincero que siempre le dieron y nunca se aprovecharon de ella por ser adoptada
Irene Nievecita
Ojalá ningun comerciante inescrupuloso, quiera saber el secreto de esos vestidos,
Irene Nievecita
Su primera venta y el comienzo de su vida como diseñadora
Irene Nievecita
Hace verdaderas maravillas con sus manos mágicas, que no se acerque ni de broma a la nobleza, una palabra muy mal empleada para referirse a la aristocracia.
Irene Nievecita
Espero que tenga una buena vida, se nota que son un matrimonio que se aman y respetan, ella terminará siendo muy amada y trabajadora, espero que al crecer un buen hombre la elija por amor y no como un burro de carga para llenarla de hijos.
Irene Nievecita
Tienes razón querida, nos aferramos demasiado a las cosas, en el camino de la vida muchas veces no le damos tanta importancia a lo verdadero, que es tener una familia amorosa, unos padres que todavía están a nuestro lado sanos, hijos maravillosos y saludables, a veces lo sentimos como si fuera un derecho solamente por existir, cuando en realidad es una bendición que se nos concede solo por amor y no la valoramos lo suficiente hasta que nos llega el apretón qué nos remece de pies a cabeza
Ceecee
muy bonita
Ricardo Ramon Carrizo
excelente felicitaciones 👏 soy Maria....
MARINA SIMÓN
/Ok/
Beatriz Vargas
Buenísima. Excelente novela. Eres increíble
Rosario Zapata
ecxelente capitulo 😍😍😍😍😍😍😍😍😍
Maris Benitez
Me encantó 😍☺️☺️ hermosos los personajes 🤩🤩🤩🤩🤩
Maris Benitez
Se casaron 👰🤵🥂🍾😍😍😍
Maris Benitez
Evander pidió su mano a los padres de ella 😍😍😍❤️❤️
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