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Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:148
Nilai: 5
nombre de autor: Sila Reis

Después de dos años viviendo un amor que creía verdadero, Yasemin ve su mundo desmoronarse al descubrir que nunca fue más que una sustituta. Herida y sin mirar atrás, toma una decisión que cambiará por completo su destino: regresar a casa… y aceptar el matrimonio arreglado que alguna vez rechazó.

Lo que nadie sabe es que Yasemin no es solo otra mujer con el corazón roto.
Es la heredera de un imperio.

Criada entre Londres, Milán, Tokio y Zúrich, preparada para liderar y dominar el juego del poder, Yasemin eligió el amor —y pagó un precio muy alto por ello. Ahora, decidida a no volver a ser subestimada, está lista para ocupar el lugar que siempre le correspondió.

Pero el pasado no desaparece tan fácilmente.

Cuando Vicent se cruza de nuevo en su camino, ya no encuentra a la mujer que dejó atrás… sino a alguien a quien ya no puede controlar. Al mismo tiempo, un poderoso y enigmático italiano surge de las sombras, interesado no solo en el apellido que lleva Yasemin, sino en la mujer en la que se está convirtiendo.

Entre secretos, poder, venganza y sentimientos no resueltos, Yasemin tendrá que decidir:
hasta dónde está dispuesta a llegar para no volver a ser rota jamás.
Y si aún queda espacio para el amor… después de todo.

NovelToon tiene autorización de Sila Reis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Yasemin se quedó en silencio unos segundos después de colgar la llamada con Álvaro.

El celular seguía en su mano.

Pero su mente no estaba ahí.

💭 Yasemin

Él se acuerda…

Una sensación extraña le atravesó el pecho. No era exactamente alegría. Ni tristeza.

Era algo más sutil. Más profundo.

Como si una pequeña piedra hubiera sido lanzada a un lago completamente en calma, creando ondas suaves que no dejaban de expandirse.

Sus publicaciones en Instagram solo permanecían visibles durante tres días. A veces, ni ella misma recordaba lo que había publicado.

Pero Álvaro lo recordaba todo, cada detalle y cada palabra.

💭 Yasemin

¿Entonces así se siente cuando alguien te recuerda?

Sus pensamientos, inevitablemente, se volvieron hacia otra persona.

Vicent.

Dejó escapar un pequeño suspiro.

💭 Yasemin

Él nunca se dio cuenta de nada.

¿Cuántas veces le avisó con anticipación que viajaría por trabajo?

Aun así, el mismo día él llamaba.

— ¿Por qué no estás en casa?

¿Cuántas veces ella mencionó lugares que quería conocer?

- Restaurantes.

- Ciudades.

- Viajes.

Sueños sencillos. Y aun después de dos años, aquellos lugares seguían solo en su lista.

Nunca fueron vividos ni compartidos.

💭 Yasemin

Esperé tanto por alguien que nunca me miró de verdad.

Sus dedos apretaron levemente el celular.

Y, por primera vez, no se negó. Envió la dirección. El penthouse de Vicent.

Pocos segundos después, llegó la respuesta de Álvaro.

— Mañana por la mañana estarás en casa, ¿verdad? Voy a mandar que te lleven el auto.

— Sí, aquí estaré.

La respuesta fue corta.

Pero, por alguna razón, su corazón latió un poco más fuerte.

💭 Álvaro

Por fin… puedo hacer algo por ti.

Poco tiempo después, la puerta del penthouse se abrió. Yasemin no necesitó mirar. Ya lo sabía.

Por los pasos y por el aroma, sintió que estaban llegando.

Eran simplemente Vicent y Summer.

Ella permaneció sentada en el sofá del primer piso, viendo un programa de moda en la televisión.

El brillo de las pasarelas se reflejaba en sus ojos.

Pero su expresión era completamente vacía. Les lanzó apenas una mirada breve.

Y volvió a mirar la pantalla. Como si ellos no existieran.

💭 Vicent

¿Ni siquiera va a mirar bien?

Algo dentro de él se contrajo.

Pero no dijo nada.

No quería darle importancia.

En cambio, Summer…

no tuvo la misma contención.

— Señorita Yasemin… nos encontramos de nuevo.

Yasemin no respondió.

Ni siquiera desvió la mirada del televisor.

Summer sonrió.

Y caminó lentamente hasta sentarse a su lado.

— Entonces… ¿esto es lo que te gusta ver?

Silencio.

Solo el sonido de la televisión llenaba el ambiente.

Vicent se pasó la mano por el cabello, claramente irritado.

— Voy a darme un baño.

Y subió las escaleras.

Sin mirar a ninguna de las dos.

💭 Vicent

Esta atmósfera… está mal.

En cuanto él desapareció…

la sonrisa de Summer se esfumó.

Como si nunca hubiera existido.

Su rostro se volvió frío.

Cortante.

— Viste ese video, ¿verdad?

Fue directa.

Sin rodeos.

— Yo soy la persona a la que Vicent ama.

Yasemin siguió mirando la televisión.

Como si estuviera escuchando una conversación lejana.

💭 Yasemin

¿Amor?

Apenas asintió levemente.

— Sí. Ya lo sé.

La respuesta fue tan simple que incomodó.

Mucho.

Los ojos de Summer se entrecerraron.

— Finges muy bien esa indiferencia.

Se inclinó ligeramente hacia adelante.

— Quiero ver hasta cuándo vas a sostener esa pose.

Yasemin respondió sin siquiera mirarla:

— No más que tú.

Silencio. Pesado. Denso.

Por un segundo, Summer perdió la sonrisa.

Pero enseguida la recuperó.

Y soltó una risa baja. Irónica.

Se levantó.

— Vicent, voy a bañarme contigo.

Antes de subir, le lanzó una mirada provocadora.

Esperando una reacción, de dolor, lo que fuera.

Pero Yasemin no miró.

Ni siquiera parpadeó.

💭 Summer

¿Por qué no reacciona?

A la hora de la cena, el clima era todavía más pesado.

Vicent y Summer se sentaron uno al lado del otro.

Cerca.

Íntimos.

Como si aquello fuera natural.

Como si ese fuera el lugar de ella.

Yasemin se sentó sola.

Al otro lado de la mesa. Como una invitada indeseada.

Ana colocó un plato en la mesa.

— Aquí está el último plato.

Yasemin miró.

Y frunció levemente el ceño.

— Ana… ¿por qué hoy solo tenemos esto?

Hojas.

Solo hojas.

Acelga.

Lechuga.

Espinaca.

Brócoli.

Pepino.

Un banquete completamente verde.

Sin carne.

Sin variedad.

Sin opción.

Vicent respondió sin siquiera mirarla:

— A Summer le gustan las verduras.

💭 Vicent

Vamos a ver hasta dónde llega esa indiferencia.

Yasemin arqueó una ceja.

Y soltó una leve risa. Irónica.

— ¿A ella le gustan las verduras o es una forma de insinuar que me pusieron los cuernos?

— ¡Yasemin!

Vicent golpeó la mesa con la mano.

La irritación desbordándose.

— ¿Qué clase de locura estás diciendo ahora?

💭 Vicent

¿Está provocando?

— ¿Puedes dejar de decir disparates?

Yasemin no respondió de inmediato.

Sus ojos descendieron lentamente hasta el cuello de él.

Y entonces se detuvieron.

Las marcas rojas eran evidentes.

Recientes.

Summer se había encargado de dejarlas ahí.

💭 Yasemin

Tan infantil, sonrió.

Tranquila y casi amable.

— ¿De verdad no sabes si estoy diciendo tonterías o no?

Vicent se quedó en silencio un segundo.

El rostro sombrío.

— Si quieres comer, come.

— Si no quieres, es tu problema.

Hizo una pausa.

Y completó:

— Además… Summer no tiene dónde quedarse.

— Así que se va a quedar aquí unos días.

💭 Summer

Así es… dilo.

— De ahora en adelante quizás comamos comida vegetariana con frecuencia.

— Si no te parece bien, cocina tú misma.

Yasemin escuchó todo.

Sin interrumpir.

💭 Yasemin

Lo está haciendo a propósito.

Había una empleada doméstica en la casa.

Preparar otros platos no sería ningún problema.

Pero Vicent no lo permitía.

Ella lo recordaba bien.

A él nunca le gustó tanto la comida vegetariana.

💭 Yasemin

Entonces está dispuesto a cambiar hasta eso…

solo para herirme.

Ella sabía el motivo.

El reloj.

La discusión.

El orgullo herido.

Pero había algo que Vicent no entendía.

Ella no había hecho nada malo.

Y no tenía la menor intención de dar explicaciones.

Ni de justificarse, y mucho menos de agachar la cabeza.

Con calma, dejó los cubiertos sobre la mesa.

El sonido suave resonó en el silencio del ambiente.

Se levantó.

Sin mirar a ninguno de los dos.

Y se fue.

💭 Vicent

¿Va a… simplemente irse?

💭 Summer

Esto no tiene sentido…

Si no iba a comer ahí…

pediría comida a domicilio.

Así de simple.

Sin drama.

Sin escándalo.

Sin lágrimas.

A la mañana siguiente…

El sol entró por la ventana del penthouse.

Y con él, un nuevo capítulo comenzaba.

Afuera, un auto de lujo se detuvo.

Chofer uniformado.

Puerta abierta.

Entrega formal.

💭 Álvaro

Llegó hasta ti… como te lo prometí.

Dentro del penthouse…

Yasemin miraba por la ventana.

En silencio.

Y por primera vez, un leve brillo pasó por sus ojos.

No era felicidad. Todavía no.

Pero era algo cercano. Muy cercano.

💭 Yasemin

Falta poco…

Muy poco.

Y cuando vuelva a Londres, nada de esto va a alcanzarme de nuevo.

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