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El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / CEO / Padre soltero
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Pau Orozco

Alexander Sterling Blackwood lo tiene todo: poder, una fortuna incalculable y el control absoluto de un imperio empresarial. Es el Alfa dominante más poderoso del país, pero también el más solitario. Desde la noche en que su esposo murió en un trágico accidente de tránsito, su mundo se tiñó de gris. Para sobrevivir al dolor, Alexander congeló sus instintos, sepultó su aroma a madera de sándalo quemada y whisky, y se escondió detrás de una armadura de hielo y supresores, convirtiéndose en una “sombra" fría que mantiene a todos a distancia… incluido a su hijo Alistair, de apenas cinco años, un cachorro omega que crece en el silencio de una mansión vacía, ansiando desesperadamente un abrazo de su padre.

​Liam Miller es un Omega puro que solo busca un empleo estable para reconstruir su vida. Tras sufrir la dolorosa traición de su exnovio, quien lo engañó con su mejor amigo, Liam llega a la imponente Mansión Sterling con el corazón lastimado, pero con la firme intención de salir adelante.

NovelToon tiene autorización de Pau Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Los ojos de la inocencia.

La mañana del lunes entró por las ventanas de la Mansión Sterling con una luz dorada y limpia. En el pequeño comedor del ala este, la mesa del desayuno ya estaba servida con frutas frescas, pan caliente y el aroma reconfortante del café recién hecho.

​Liam terminaba de acomodar los cubiertos con una sonrisa que no había podido borrar de su rostro desde la noche anterior. Cada vez que recordaba la calidez de las manos de Alexander acorralándolo suavemente contra el barandal de la terraza, y la reverencia devota de ese beso en la frente, sentía un vuelco en el estómago. Su aroma a lavanda y miel estaba en su punto más dulce y vibrante, reflejando la paz y la ilusión que empezaban a florecer en su pecho.

​La puerta se abrió y Alistair entró corriendo, ya vestido con su uniforme escolar, arrastrando su pequeña mochila con ruedas.

​—¡Buenos días, Liam! —saludó el cachorro con energía, subiéndose a su silla de un salto.

​—Buenos días, mi pequeño capitán —rio Liam, acercándose para acomodarle el cuello de la camisa—. Veo que hoy te despertaste con muchas ganas de ir a la escuela.

​Antes de que el niño pudiera responder, unos pasos firmes anunciaron la llegada del dueño de la casa. Alexander entró al comedor. Aunque vestía su habitual y elegante traje de tres piezas oscuro para ir a la corporación, algo en su postura había cambiado por completo. Ya no avanzaba con la rigidez de una máquina; sus hombros estaban relajados y sus ojos oscuros buscaron de inmediato a Liam en cuanto cruzó el umbral.

​El aroma a sándalo y whisky inundó el espacio, pero esta vez no traía la pesadez de los supresores, sino una calidez profunda y protectora que se entrelazó en el aire con la lavanda de Liam en un segundo.

​—Buenos días —dijo Alexander. Su voz profunda sonó suave, desprovista de cualquier rastro de la antigua monotonía.

​—Buenos días, Alexander —respondió Liam en un hilo de voz. Sus miradas se encontraron y un silencio cargado de una timidez eléctrica y complicidad se apoderó de ellos.

​Alexander le dedicó una mirada intensa, fija, que recorrió el rostro del omega con una ternura contenida, mientras Liam bajaba la cabeza sutilmente con una sonrisa tímida en los labios, dejando escapar una ráfaga involuntaria de miel dulce. El Alfa caminó hacia la mesa, pero antes de sentarse, rozó suavemente con sus dedos el hombro de Liam, un gesto rápido pero deliberado que hizo que ambos compartieran un suspiro casi imperceptible.

​Sentado en medio de los dos, Alistair se quedó estático, con una fresa a medio camino de la boca.

​El pequeño cachorro omega parpadeó, mirando a su papá y luego a Liam. Sus instintos infantiles, agudizados por la pureza de su naturaleza, captaron algo diferente en el ambiente. El aire de la habitación ya no se sentía como dos personas independientes compartiendo un espacio por obligación; se sentía como un nido. Los aromas de ambos adultos estaban tan perfectamente mezclados que rodeaban al niño en un abrazo invisible y sumamente cálido.

​Alistair ladeó la cabeza, observando cómo su papá le pasaba la jarra de leche a Liam y cómo sus manos se retenían un segundo de más al intercambiar el objeto. Notó que los ojos de su papá, que antes siempre miraban al suelo o a las pantallas, ahora seguían cada pequeño movimiento de Liam por la cocina. Y notó que Liam sonreía de una forma brillante, con las mejillas un poco rojas, cada vez que Alexander le hablaba.

​—Papá —llamó Alistair con voz inocente, rompiendo el silencio del comedor.

​Alexander apartó la mirada de Liam para enfocarla en su hijo.

​—Dime, Alistair.

​—¿Por qué miras a Liam como miras a los superhéroes de mis cómics? —preguntó el niño de golpe, con la honestidad brutal que solo los niños poseen.

​Liam casi se ahoga con el sorbo de té que acababa de tomar. Se tapó la boca con una servilleta, con los ojos abiertos de par en par y el corazón latiéndole a mil por hora, sintiendo que el rostro le ardía de la vergüenza.

​Alexander, por su parte, se quedó congelado con la taza de café cerca de los labios. El gran magnate de los negocios, el hombre que intimidaba a juntas directivas completas, se vio completamente desarmado por la pregunta de un niño de cinco años. Miró a Alistair y luego a Liam, notando el tierno apuro del omega. El sándalo de su aroma se volvió extrañamente cálido y juguetón.

​—¿A qué te refieres con eso, Alistair? —preguntó Alexander, aclarándose la garganta e intentando recuperar su compostura seria, aunque una pequeña sonrisa delataba su diversión.

​—Es que ya no tienes la cara enojada —explicó el cachorro, moviendo sus manitas en el aire—. Y Liam te mira con los ojos muy grandes, como cuando yo veo el pastel de chocolate. Se miran... diferente. Como si tuvieran un secreto. ¿Tienen un secreto?

​Liam quería que la tierra lo tragara en ese mismo instante, pero la ternura de las palabras del niño le ablandó el corazón. Miró a Alexander, pidiéndole ayuda con la mirada para salir del pacífico aprieto.

​Alexander dejó la taza sobre la mesa y se inclinó un poco hacia su hijo, estirando la mano para acariciar la mejilla del cachorro.

​—No es ningún secreto, Alistair —respondió Alexander con una voz llena de una madurez y un afecto que conmovieron a Liam hasta los huesos—. Es solo que Liam ha traído mucha luz a esta casa, y papá está muy agradecido por eso. Cuando encuentras a alguien que cuida tan bien de lo que más amas, es imposible no mirarlo de una forma especial.

​Liam sintió que los ojos se le cristalizaban sutilmente ante la declaración indirecta del Alfa. Alexander no solo estaba reconociendo su valor frente al niño; estaba validando el lazo que empezaba a unirlos.

​Alistair pareció procesar las palabras de su padre. Miró a Liam, luego a Alexander, y una sonrisa gigante se dibujó en su carita.

​—A mí también me gusta mirar a Liam —concluyó el niño, volviendo a comer su fruta con total naturalidad, feliz con la respuesta—. Qué bueno que ya no tengas la cara enojada, papá.

​El resto del desayuno transcurrió en una complicidad absoluta. El "descubrimiento" de Alistair no había incomodado a la pareja; al contrario, había terminado de romper las últimas barreras de timidez. Al despedirse en la entrada de la mansión para ir a la escuela y al trabajo, Alexander se acercó a Liam y, frente a los ojos felices del cachorro, tomó la mano del omega y depositó un beso lento en el dorso de sus dedos.

​—Que tengas un buen día, Liam —susurró el Alfa, sosteniendo la mirada.

​—Que tenga un buen día, Alexander —respondió el omega con el corazón desbocado.

​El lunes corporativo comenzaba para el imperio Sterling, pero en la Mansión, el cambio era irreversible. Los ojos de la inocencia habían puesto en palabras lo que los adultos ya no podían negar: se miraban de otra forma porque el destino ya había entrelazado sus vidas, y el pequeño Alistair estaba más que listo para celebrar el amor en su nuevo hogar.

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Maru19 Sevilla
Que bonito!!!
Victoria 017
espera que ella enfrente las consecuencias está vez, no conozco el anterior omega, pero según la descripción, parece ser buena persona.
Maru19 Sevilla
Que bueno que descubrieron a la loca👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Le salió mal la jugada a la loca, los unió más 🤭
Maru19 Sevilla
Ojalá que la encuentre rápido y la haga pagar/Grievance/
Maru19 Sevilla
Rematada mente loca😱
Maru19 Sevilla
Maldita loca!
Maru19 Sevilla
No sé a sabido nada de la loca😱
Maru19 Sevilla
Haber que dice la loca después de saber cómo va la relación entre el Alfa y el Omega 😱
Maru19 Sevilla
Ya cayó ese Alfa🥰
Maru19 Sevilla
Se va a rendir ese Alfa quiera o no
Maru19 Sevilla
Que duro es ese Alfa😱
Maru19 Sevilla
Haber como le va al Omega con la loca😱
Maru19 Sevilla
Esa loca de dónde salió?
Maru19 Sevilla
El Alfa va aprender el dicho " Cae más rápido un hablador que un cojo "
Maru19 Sevilla
Es emocionante está novela 👏👏
Maru19 Sevilla
Ese par de infieles van acabar mal es ley de vida
Oly-chan
Me gusta ❤️
Marcela Ponce
estupido, que culpa tiene el bb, es el mejor regalo que le dejo su esposo
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