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EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Enfermizo / Completas
Popularitas:225.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Él nunca supo que ella lo amaba.
Ella nunca imaginó que terminaría viviendo con él.
Ninguno de los dos esperaba un milagro imposible.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 1

Mariana nunca había creído en las señales. Ni en los horóscopos, ni en las piedras de colores que vendían en el puesto de la esquina, ni en esas aplicaciones que predecían el amor con solo poner tu fecha de nacimiento.

Pero si hubiera existido alguna señal aquel martes 9 de agosto, la habría visto en el calor pegajoso de la mañana, en el nudo de su estómago antes de entrar al salón, en la forma en que sus manos temblaban al ajustar las gafas sobre su nariz.

Tercer año de preparatoria. El último año. El que definiría el resto de su vida, o eso decían los maestros. Mariana no se sentía lista para que nadie definiera nada.

Llegó temprano, como siempre. Eligió la banca de atrás, junto a la ventana, porque desde ahí podía ver el patio de la secundaria y recordar que en algún momento fue más pequeña, más invisible, y que eso no le había importado tanto. Ahora, a sus dieciseis años, la invisibilidad era una armadura. Nadie se fijaba en ella. Nadie le preguntaba por qué siempre llevaba el mismo suéter gris. Nadie notaba que detrás de esas gafas gruesas había unos ojos verdes que, si se miraban bien, eran bonitos.

Ella misma no los miraba bien.

Sacó su libreta nueva. Huele a promesas, pensó. Pero las promesas también podían romperse.

El salón se llenó poco a poco. Risas altas, chicles, celulares, chicos que se tiraban gomas de borrar, chicas que comparaban tenis. Mariana era una isla en medio de ese bullicio. Y le gustaba. O eso se repetía.

—¿tienes una goma de borrar? olvide la mia. ¿Y...Está ocupado?

La voz llegó como un disparo en medio de la niebla.

Levantó la vista y se encontró con un par de ojos cafés. No cualquier café. Un café cálido, de esos que te dan ganas de tomar chocolate en diciembre. Pertenecían a un chico alto, de hombros anchos y cabello oscuro y revuelto, como si se hubiera peinado con el viento. Llevaba una playera de un equipo de fútbol que ella no reconocía, pantalones deportivos y una mochila colgando descuidadamente de un hombro. Sonreía. No con prepotencia, sino con una amabilidad desarmante.

Mariana abrió la boca. Cerró la boca. Volvió a abrirla.

—N-no.. Si, digo..

tartamudeó, sintiendo cómo el calor le subía por el cuello.

— Está libre.

—Genial.

Se dejó caer en la silla como si hubiera sido suya desde siempre, y el gesto fue tan natural que a ella le pareció ver una coreografía.

—Es que cambiaron a mi grupo de último momento. No conozco a nadie aquí.

Eso era mentira, porque dos segundos después un chico de la fila de adelante lo saludó con la mano, pero Mariana no lo notó. Solo lo veía a él.

—Soy Ricardo

dijo, extendiendo la mano.

Mariana la tomó. La palma de él era caliente, un poco áspera. La mano de alguien que hacía deporte, que agarraba cosas, que vivía hacia afuera.

—Mariana

respondió, y su nombre sonó diminuto en el aire.

—Buen nombre.

Él soltó su mano sin prisa, como si el contacto hubiera sido parte del saludo más normal del mundo.

— ¿Eres nueva? No te había visto antes.

—No… llevo dos años aquí.

—¿En serio?

Sus cejas se alzaron, y su sorpresa pareció genuina.

— Qué raro. Seguro te habría notado.

Seguro te habría notado.

La frase se incrustó en el pecho de Mariana como una flecha diminuta, pero no de esas que duelen. De esas que quitan el aliento.

El maestro entró. Historia de México. Ricardo tomó apuntes rápido, con una letra que parecía un electrocardiograma. Mariana escribía con pulcritud, pero sus ojos se desviaban una y otra vez hacia el perfil de él. La línea de su mandíbula. La forma en que se mordía el labio cuando algo le parecía difícil. Un mechón de cabello que le caía sobre la frente y que él apartaba con un movimiento inconsciente.

En un momento, él giró la cabeza y sus miradas se encontraron.

—¿Qué?

preguntó él, sonriendo.

— ¿Tengo algo en la cara?

—N-no

dijo ella, más rápido de lo que hubiera querido.

— Es que… pensé que necesitabas una goma.

Mentira. Mentira descarada. Pero él aceptó la goma como si fuera el regalo más útil del mundo.

—Gracias, Mariana

dijo, pronunciando su nombre completo, como hacían los demás cuando se dignaban a dirigirle la palabra.

Mariana. Sonaba distinto en su boca.

Al terminar la clase, Ricardo guardó sus cosas y se giró hacia ella.

—Oye, ¿comes en la cafetería?

—A veces

mintió de nuevo. Nunca comía en la cafetería. Prefería el patio trasero, donde las jardineras viejas servían de asiento y nadie la molestaba.

—Pues vamos. Te presento a mis amigos. Bueno, a los pocos que tengo aquí.

Se rio de sí mismo, y ese sonido fue tan honesto que Mariana sintió ganas de llorar.

Caminaron juntos por el pasillo. Él llevaba el paso más rápido, pero se ajustaba al de ella sin que pareciera un esfuerzo. Los demás alumnos los miraban. Algunos saludaban a Ricardo. Él respondía con un gesto o una palabra, pero nunca soltaba la conversación con ella.

—¿Y tú qué onda, Te gusta la escuela?

preguntó mientras bajaban las escaleras.

—Está bien

dijo ella, encogiéndose de hombros.

— Prefiero leer.

—¿Leer, Qué lees?

—Lo que caiga. Novelas, cuentos, a veces poesía.

—Poesía

repitió él, como si fuera una palabra extranjera.

— Yo solo leo lo que me dejan de tarea. Pero está bien. Alguien tiene que leer poesía por los dos.

Mariana sonrió. Era una sonrisa pequeña, pero genuina.

En la cafetería, el sol entraba por los ventanales y pintaba las mesas de amarillo. Ricardo la llevó hacia una esquina donde ya estaban sentados dos chicos y una chica. La chica era hermosa. Pelo largo y lacio, labios perfectos, una actitud relajada que solo podía venir de saberse deseada.

—Oigan, les presento a Mariana

dijo Ricardo, acomodándose a su lado.

— Es mi nueva amiga.

Mi nueva amiga. Esas palabras, pensó Mariana, eran un regalo y una condena al mismo tiempo.

—Hola

dijo la chica hermosa, con una sonrisa educada pero distante.

— Yo soy Valeria. La novia de Ricardo.

La novia.

Mariana sintió el golpe antes de que las palabras terminaran de pronunciarse. Un golpe sordo, seco, directo al centro del pecho. Pero su rostro no se inmutó. Había practicado esa máscara durante años.

—Mucho gusto

dijo, y su voz salió firme.

Ricardo, mientras tanto, le acercó una silla.

—Siéntate

dijo, y apartó su mochila del asiento para que ella pudiera hacerlo sin problema.

Mariana se sentó. Sonrió. Escuchó la conversación ajena. Y en algún rincón de su corazón, que todavía no sabía que era valiente, decidió guardar ese sentimiento que no sabía que estaba naciendo y era incipiente en una caja pequeña, con llave, y esconderla donde nadie pudiera encontrarla.

Ni siquiera ella.

1
julietha galiano
que desesperante
julietha galiano
pero es que también fue irresponsable Ricardo, porque el sabía que Juancho estaba borracho y de hecho el también estaba tomado, entonces fue culpa de el tambien
Elena Cabrera
buenisimoooooooooooooo!!!
Isabella Varela
Que novela tan hermosa ,el amor puro y sincero fue la fuerza que los sostuvo que los levantó, el personaje de Mariana es maravilloso ,lo mismo el de Ricardo,felicitaciones a la autora ,una trama excelente, descripción de escenas de sexo pero muy limpias y llenas de amor
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
gracias de verdad Hermosa llena de resiliencia, empatía, amor y apoyo de una pareja que se amo por encima de toda dificultad 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
maravillosa muy diferente y original. 🥰🥰🥰🥰
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
un capítulo muy tierno y muy hermoso lleno de amor y esperanza
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ya todo empezó a enderezarse que bueno
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
porque siempre repite la frase.

lo que nunca se había visto en su mirada después del accidente..esperanza.

que nunca había visto, esperanza está frase la a repetido mucho y se vuelve repetiriva
ʚ֟፝֟፝ɞ Ҡվօҟօ ට.φ ʚ֟፝֟፝ɞ: es que me gusta 🫣 la frase
total 1 replies
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
se les olvidó el cambio a los padres de Mariana..se les olvidó la mudanza y demás
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
enos mal Juancho no cargaba armas y todo resultó mejor para ellos
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
pues les cayó el frutero completo a esta pareja
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
ojalá vayan de día deberían poner a espiar que el este en la universidad y luego ir a buscarla.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana
no pasa nada. y nunca pusieron la denuncia. por.confiada le pasó eso.
y por porfiada también
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana deja de ocultar las cosas mija Se va a perder algo muy importante la CONFIANZA y si fuera Ricardo el que oculta sería el malo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Ricardo está a la deriva sin apoyo ni de sus padres y mucho menos de sus suegros.🤨 y para rematar se sumo este loco
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
han pasado de todo Mariana monte dejes vencer. porque estás dudando. me da la impresión que va a pasar algo y callaras tu embarazo a Ricardo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Mariana se que tienes un peso enorme pero no ocultes las cosas.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
para mí acá los padres tiene la cuchara metido. porque apareció de la nada el culpable y está cobrando una deuda.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
por lo menos así la carga es más liviana y más fácil de llevar dos personas rotas pueden hacer un puente firme y así al cruzarlo sería más bonito una amistad ayuda mucho en momentos difícil y el amor de tu vida de tu parte más y mientras el signo + sume más posibilidades hay de triunfar.🥳🥳🥳🥳🥳 vamos Ricardo Vamos Miguel. epa tengo una duda que paso con los amigos del accidente 🤨 desaparecieron

por eso digo en los momentos así se creen los que están contigo
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