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Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / CEO
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥

Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.

Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!

⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.

Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.

Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Kung Fu con Canapés

El grito de Mauricio Vega rebotó contra las paredes de cristal del salón con la gracia de un ganso siendo estrangulado. Los invitados de las mesas VIP se encogieron en sus asientos, horrorizados de que un miembro de la ilustre familia Vega perdiera la compostura de esa manera tan ordinaria.

A un lado del escenario, la abuela Leonor miraba la manzana roja medio mordida que brillaba con un tono púrpura místico sobre su mesa de centro. No sabía si mandarla a analizar por bioterrorismo o darle un mordisco para ver si de verdad se le quitaba el dolor de rodillas.

—¡Guardias! —aulló Mauricio, escupiendo un poco de saliva por el micrófono que aún sostenía con mano temblorosa— ¡¿Dónde carajos están?! ¡Sáquenme a este vagabundo de aquí y rómpanle las piernas! ¡Que nunca vuelva a caminar en su miserable vida!

Las puertas laterales se abrieron de golpe y cuatro hombres corpulentos entraron a grandes zancadas. Eran los guardaespaldas de élite personales de Mauricio: tipos de dos metros de altura, vestidos con trajes negros a la medida que amenazaban con desgarrarse por los descomunales músculos de sus hombros, caras de pocos amigos y lentes oscuros a pesar de que estaban bajo techo de noche. El tipo de matones que cobran por fractura y no por hora.

La multitud se abrió de inmediato, dejando un círculo perfecto de aislamiento alrededor de Dante. Valeria dio un paso al frente de forma instintiva para ponerse entre los matones y su esposo, pero Dante la tomó suavemente del hombro y la deslizó hacia atrás con una sonrisa perezosa.

—Tranquila, mi fría y estresada consejera delegada —le susurró Dante al oído— Quédate atrás y admira cómo la física cuántica trabaja a favor de los que no queremos sudar.

Dante giró la cabeza, clavando sus ojos oscuros directamente en tu dirección.

—A ver, detengamos el tiempo un segundo —te dijo con total naturalidad, mientras los cuatro gorilas se acercaban a paso lento y amenazante— Observen la composición de la escena. Cuatro profesionales del combate táctico contra un tipo en pantalones de pijama y chanclas de goma. En cualquier otra novela, aquí es donde el protagonista revela su aura de dragón, el cielo se oscurece y los destruye con un golpe de presión espiritual. Pero, sinceramente, ¡qué flojera! Es demasiada energía. Además, toda esta tensión me dio un bajón de azúcar terrible. Miren allá.

Dante señaló con la barbilla hacia la gigantesca mesa de catering y bocadillos que se encontraba a unos cinco metros a su derecha. Había pirámides de copas, fuentes de chocolate y cientos de bocadillos gourmet flotando en bandejas de plata.

—Clack, clack, clack— sonaron las chanclas verdes.

Dante ignoró por completo a los cuatro guardaespaldas que ya lo tenían rodeado y caminó con total tranquilidad hacia la mesa de comida. Los matones parpadearon bajo sus lentes oscuros, completamente descolocados por la absoluta falta de instinto de supervivencia del sujeto.

Dante ignoró el caviar, pasó de largo las brochetas de filet mignon y fijó sus ojos en un hermoso, perfecto y delicado canapé de salmón ahumado con queso crema y una pizca de eneldo, reposado sobre una galleta crujiente. Lo tomó con la punta de los dedos de la mano derecha, sopló una mota de polvo imaginaria y sonrió complacido.

En ese preciso instante, el aire frente a su rostro se tiñó de un verde neón brillante y la pantalla holográfica del Sistema se materializó con un sonido de campana de cuadrilátero.

🖥️ [¡ALERTA DEL SISTEMA TROLL!]

[SITUACIÓN]: Emboscada de matones genéricos de nivel 1.

[MODO SELECCIONADO]: Comentarista Estelar de Lucha Libre de la WWE.

«¡Damas y caballeros, bienvenidos al evento estelar de la noche! En la esquina azul, con un peso combinado de media tonelada de esteroides y trajes apretados: ¡Los Gorilas de Mauricio! Y en la esquina contraria, sosteniendo un bocadillo de alta cocina y vistiendo la pijama de la suerte: ¡El Vago Supremo del Caos!»

El primer guardaespaldas, apodado "El Toro" por su cuello inexistente, lanzó un puñetazo directo a la mandíbula de Dante. El golpe llevaba fuerza suficiente para atravesar una pared de ladrillos.

—¡¡Por los clavos de Cristo, qué derechazo de El Toro!! —resonó la voz del Sistema directamente en el cerebro de Dante.

Dante ni siquiera volteó a mirarlo. En el último milisegundo, simplemente se agachó unas cuantas pulgadas con el único propósito de oler el aroma del eneldo en su canapé de salmón. El puño del Toro pasó de largo por encima de su cabeza, impactando con un sonido seco y brutal directamente en la nariz del segundo guardaespaldas que venía corriendo justo detrás de Dante para taclearlo.

¡CRACK!

El segundo gorila soltó un quejido, sus lentes oscuros salieron volando en mil pedazos y cayó de espaldas sobre una cubeta de hielo, derribando tres botellas de champaña cara.

—¡¡Le reventaron el tabique!! ¡¡Fuego amigo en el Palacio de Cristal, señores!! ¡El Toro acaba de noquear a su propio compañero de cuarto! —narró el Sistema con un entusiasmo desbordante.

El tercer y cuarto guardaespaldas, viendo el desastre, se lanzaron al mismo tiempo desde flancos opuestos. Uno intentó una patada baja para romperle las rodillas, mientras el otro buscaba un agarre de oso para inmovilizarlo.

Dante, manteniendo el canapé de salmón perfectamente nivelado en su mano derecha como si fuera un mesero profesional de cinco estrellas, ejecutó un giro de cadera perezoso hacia la izquierda. Parecía un movimiento torpe, el tropezón típico de alguien cuyas chanclas de goma se pegan al mármol pulido.

Sin embargo, ese milimétrico desplazamiento hizo que la patada baja del tercer gorila pasara de largo y se estrellara directamente contra la espinilla del cuarto matón.

¡PUM!

—¡¡Ay, dolor!! ¡¡Eso tuvo que doler hasta en la otra vida!! —gritó el Sistema en letras mayúsculas parpadeantes— ¡¡Un choque de trenes cortesía de las chanclas verdes del desastre!!

El cuarto matón, perdiendo el equilibrio por el dolor en la espinilla, cayó hacia adelante con todo su peso, agarrando la corbata del tercer gorila para no caer solo. Ambos terminaron enredados en el suelo en una posición ridícula, dándose de cabezazos contra la base de madera de la mesa de postres.

En menos de treinta segundos, los cuatro guardaespaldas de élite estaban gimiendo en el suelo, rodeados de hielo, champaña y cubiertos de plata, sin que Dante hubiera cerrado un solo puño.

El salón volvió a quedar en un silencio sepulcral. Los invitados miraban la escena con las bocas tan abiertas que corrían el riesgo de dislocarse la mandíbula. Valeria parpadeó tres veces, frotándose los ojos para asegurarse de que no estaba teniendo una alucinación causada por el exceso de trabajo.

Dante, completamente impasible, levantó la mano derecha y se metió el canapé de salmón entero a la boca. Masticó ruidosamente un par de veces, saboreando el queso crema, y tragó con una expresión de profunda satisfacción gastronómica.

—Mmm, un poco bajo de sal para mi gusto, pero la textura del salmón era aceptable —comentó Dante en voz alta.

Luego, tomó una lujosa servilleta de tela blanca bordada con hilos de oro que estaba sobre la mesa. Se limpió los labios con suma delicadeza, caminó perezosamente hacia un Mauricio Vega que se había quedado completamente petrificado, pálido como un fantasma y con el micrófono temblando en su mano.

—Mauricio, querido primo —dijo Dante, deteniéndose a escasos centímetros de él— Te daría un consejo sobre cómo entrenar a tu personal, pero sinceramente creo que el problema de raíz eres tú. Eres un tipo muy ruidoso. Y el Caos detesta el ruido innecesario.

Dante dobló la servilleta de tela alrededor de su mano derecha. Canalizó una milésima de porcentaje de su Qi del Caos, apenas lo suficiente para darle a la tela la densidad de una placa de titanio invisible, y soltó un revés casual directo a la mejilla de Mauricio.

¡ZAS!

El golpe con la servilleta de tela sonó como un latigazo sónico. El impacto fue tan desproporcionadamente potente que Mauricio no solo cayó al suelo; salió literalmente disparado por los aires en línea recta, cruzando tres metros de espacio flotante mientras el micrófono salía volando por el techo.

¡¡¡PUM-CHIP-SPLASH!!!

El cuerpo de Mauricio impactó de espaldas y de forma milimétrica en el centro exacto del fastuoso pastel de cumpleaños de cinco pisos de la abuela Leonor. La estructura de merengue, crema batida y pan de vainilla colapsó instantáneamente bajo su peso, explotando en una nube de azúcar que cubrió a Mauricio de la cabeza a los pies. El heredero quedó boca arriba, incrustado entre la tercera y la cuarta capa del pastel, con la cara cubierta de betún rosa y una fresa clavada exactamente en medio de la frente.

Dante soltó la servilleta sucia sobre los restos del pastel, se sacudió las manos, miró de reojo a la "cámara" flotante e imaginaria y te guiñó un ojo con absoluta desvergüenza.

—Y así, muchachos, es como se hace un pastel de cumpleaños verdaderamente inolvidable.

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Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
Iba a dejar pasar esta novela porque el género de 'yerno inútil' ya está cansadísimo, pero el autor (¡grande Syraxes Crowley!) le dio una vuelta increíble. Dante no sufre, se burla del guion en nuestra propia cara. El arco del laboratorio de cosméticos rompió mi medidor de lógica: ¡meter una sábila mugrienta a una licuadora barata de oficina y crear un elixir místico! Me voló la cabeza."
GOROSEI©®™
Dante es mi nuevo padre. La pelea en el banquete de la abuela esquivando guardias armados mientras protege su canapé de salmón y se lo come a mitad del combo es cine puro. Romperle la cara a Mauricio con una servilleta de tela y mandarlo directo al pastel de bodas es el pico de la literatura. 10/10."
Coco-Chan
"Estoy atrapada con la dinámica de Dante y Valeria. Ella al borde de un colapso nervioso por la empresa y él inventando que se ganó una tarjeta de crédito platino ilimitada en un sorteo de Instagram, ¡es un descarado! Me dolió el manotazo que le dio en el carro cuando intentó besarla, pero la recompensa del Sistema valió la pena. ¡Actualiza rápido, autor!"
Marcus Sullivan
Vine por el arte de la portada del tipo en esmoquin y chanclas con un taco en la mano, y me quedé por la maravillosa locura de la trama. Dante rompiendo la cuarta pared para quejarse de las decisiones del autor me da vida. El mejor inicio de novela urbana de cultivo moderno en lo que va del año."
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