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Entre Sombras Y Piel

Entre Sombras Y Piel

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Suspenso / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elara es una arquitecta brillante, reservada, que ha vivido siempre bajo reglas y control. Todo cambia cuando acepta restaurar la antigua mansión de la familia Varela y conoce a Dante Varela: un hombre misterioso, intenso, que despierta en ella un fuego que creyó no tener. Entre paredes que guardan secretos, noches de pasión arrolladora y un pasado que amenaza con separarlos, descubrirán que el deseo no se puede controlar… y que a veces, amar es el único riesgo que vale la pena correr.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 — Bajo el roble

El sol apenas empezaba a teñir de dorado las copas de los árboles cuando salieron al jardín. El aire era fresco, húmedo por el rocío de la madrugada, y el pasto empapado les mojaba los zapatos y los bajos de los pantalones. Caminaron en silencio hacia el roble grande, que se alzaba en la parte más alejada del jardín, cerca del linde del bosque. Era un árbol inmenso, de tronco ancho y rugoso, con ramas que se extendían como brazos gigantes cubriendo una zona amplia de sombra eterna. Su sombra era fría, incluso bajo el sol naciente, como si el tiempo hubiera decidido detenerse a sus pies.

—Aquí —dijo Dante, deteniéndose junto al tronco, la voz baja y solemne, como si estuvieran a punto de entrar en un lugar sagrado—. Aquí es donde escribió que la buscaran.

No llevaban palas ni herramientas. Dante había decidido que nadie más debía saber lo que hacían, ni siquiera la señora Clara, ni nadie que pudiera estar escuchando. Así que empezaron a cavar con las manos, arrodillados sobre la tierra húmeda y oscura, arrancando hierba y raíces, sintiendo la tierra fría bajo sus dedos. A medida que profundizaban, Elara sentía que no solo desenterraba tierra: estaba desenterrando el pasado mismo, un secreto que llevaba veinticinco años esperando para ver la luz, una verdad que alguien había pagado por ocultar.

—Va a tardar —murmuró Dante, sin detenerse—. Las raíces son muy gruesas aquí.

—No importa —respondió ella, con las manos ya sucias y doloridas—. Nosotros esperamos. Ella esperó mucho más tiempo.

A unos treinta centímetros de profundidad, los dedos de Elara chocaron contra algo duro y liso, cubierto de óxido y tierra. El corazón le dio un vuelco.

—Aquí hay algo. Dante, mira.

Juntos apartaron la tierra con cuidado, como si estuvieran despertando a alguien que dormía. Sacaron una caja de metal, oxidada por el tiempo y la humedad, pesada y fría. Dante la tomó entre sus manos, la limpió con su propia camisa para quitarle la tierra, y encontró el broche, aún resistente aunque manchado de óxido. Lo abrió con un ligero esfuerzo, y la caja se abrió, revelando su contenido, como si hubiera estado esperando para ellos.

Dentro había un sobre grueso, cerrado con lacre rojo que se había descolorido con los años, y un objeto pequeño y brillante envuelto en un paño de seda descolorida. Dante tomó primero el objeto y lo desenvolvió con infinita delicadeza: era un relicario de plata, deslustrado por el tiempo, con dos iniciales grabadas en la tapa: V + A. Lo abrió con cuidado. Dentro había dos fotografías minúsculas, casi borradas por el paso de los años: una mujer joven de ojos oscuros y una sonrisa dulce y triste a la vez —Valeria—, y un hombre que se parecía mucho a Dante, pero con el rostro más suave, más joven, con esa misma mirada profunda y melancólica.

—Mi padre —susurró Dante, acariciando la foto con el dedo—. Nunca vi una foto de ellos juntos. Mi madre quemó todas las que encontró.

—Ella lo amaba de verdad —dijo Elara, con la voz entrecortada—. Y él a ella. No fue solo un capricho. Fue amor.

Dante asintió con la garganta cerrada y tomó el sobre grueso. El lacre se rompió al abrirlo. Sacó los documentos y los extendió sobre la tierra, a la luz del sol que ya subía. Eran papeles oficiales, documentos legales… y lo que vieron les heló la sangre. No eran cartas de amor ni promesas de futuro. Eran pruebas. Documentos que demostraban que socios comerciales del padre de Dante estaban desviando fondos, cometiendo fraudes, lavando dinero a través de las empresas de la familia Varela. Y había una denuncia, firmada por el padre de Dante, dirigida a las autoridades, fechada la misma noche en que Valeria desapareció. Nunca fue enviada.

—Iba a denunciarlos —murmuró Dante, leyendo rápido, con los ojos llenos de asombro y horror—. Iba a revelar todo. A romper con ellos, a confesar, a entregar las pruebas. Esa noche se lo llevó todo para su despacho, dijo que terminaría los papeles y a la mañana siguiente iría a la ciudad a entregarlos. Nunca llegó.

—Valeria lo encontró —dijo Elara, comprendiendo todo de golpe—. Entró al despacho y vio los documentos. Sabía lo que significaban. Y alguien la vio. Alguien no podía permitir que esa denuncia saliera de la casa. Alguien la hizo callar antes de que pudieran entregarla.

—No fue por celos —dijo Dante con voz rota, apretando los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos—. Nunca fue solo un triángulo amoroso. Fue dinero. Poder. Traición. Mi madre… mi madre creyó que era por él. Pero en realidad… lo que mataron fue la verdad. Y ella pagó el precio.

Guardó todo de nuevo en la caja con cuidado, como si fuera algo sagrado, una reliquia de una injusticia que aún no tenía nombre.

—No podemos dejar esto aquí. Y no podemos decírselo a nadie sin estar seguros de hasta dónde llega todo esto. Quien hizo esto… podría seguir vivo. Podría seguir teniendo poder. Podría estar vigilándonos ahora mismo.

—Entonces tenemos cuidado —dijo Elara, tomándole la mano—. Pero no nos rendimos. Ella no merece ser olvidada, y tu padre no merece que su nombre quede manchado por siempre.

—No lo haremos —prometió él, mirándola con una determinación que nunca antes había visto en sus ojos—. Pero desde ahora, nadie sabe lo que sabemos. Nadie. Ni una palabra, ni una mirada, ni un gesto. Si alguien nos pregunta, no sabemos nada. ¿Entendido? Porque si descubren que tenemos estas pruebas… tú serías el primer objetivo. Y eso no lo permitiré.

Regresaron a la casa en silencio, la caja escondida bajo la chaqueta de Dante, pegada a su pecho como si fuera un corazón extraño que latía en su interior. El jardín, que antes le parecía hermoso y tranquilo, ahora se veía diferente: un lugar donde los secretos dormían bajo la tierra, esperando el momento de despertar. Y Elara comprendió que desde ese instante, ya no solo luchaban por su amor. Luchaban por la verdad, por la justicia… y por sus propias vidas.

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Eliana Angulo
interesante
Eliana Angulo
desde que se conocieron hubo una química entre los protagonistas, que me gustó 🤭
Eliana Angulo
el paso de deja quieto, por estar de hosiosa que les pasara
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
esa Clara guarda algo
Eliana Angulo
jajaja es Dante no era que se reprimia🤣🤣
Eliana Angulo
interesante tu obra
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: me alegra que te guste, te invito a seguir leyendo la y a qué le mis otras historias, te encantarán ☺️
total 3 replies
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