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Mi Nueva Versión

Mi Nueva Versión

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Mundo de fantasía / Brujas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Jaqueline Nicole

Tras ser ignorada y abandonada emocionalmente por Mateo, Lucía queda hecha pedazos. Sin embargo, una noche de desesperación, un encuentro místico con una poderosa bruja cambia el rumbo de su vida. Mediante un poderoso hechizo de amor, Lucía deja atrás a la chica insegura y renace como una mujer magnética, empoderada y peligrosa.

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Capitulo 20

La mañana amaneció envuelta en una tenue neblina sobre los jardines del hotel. Para Mateo, la noche había sido un calvario interminable. Sin haber pegado un solo ojo, con la camisa del uniforme arrugada, la corbata floja y unas ojeras profundas marcándole el rostro, vagaba por los pasillos como una sombra. La imagen de Lucía y el eco de la voz de Julián resonaban en su mente en un bucle tortuoso. La frustración y el ego destruido habían mutado en una obsesión enferma y desesperada: necesitaba hablar con ella, acorralarla a solas y convencerse de que todo era una actuación para vengarse de él.

​La oportunidad se presentó cuando Julián debió bajar temprano al salón de negocios para atender una conferencia telefónica urgente. Lucía, luciendo un vestido de seda color marfil que acentuaba cada una de sus curvas y unos lentes de sol oscuros, decidió dar un paseo en solitario por los senderos más apartados del jardín boutique.

​Mateo la siguió a la distancia, ocultándose entre los arbustos hasta que ella se internó en una zona apartada, flanqueada por un muro de piedra y un denso rosedal.

​—¡Lucía! —exclamó Mateo, saliendo de entre las sombras y cortándole el paso.

​Lucía se detuvo sin inmutarse, quitándose lentamente los lentes de sol para mirarlo con una calma exasperante.

​—¿Qué es esta farsa? —preguntó él con la voz temblorosa, la mirada desencajada y los puños apretados a los costados—. ¿Quién te crees que eres ahora? Sé perfectamente lo que estás haciendo. Estás montando este show con ese tipo rico solo para vengarte de mí, para hacerme sufrir... ¡No puedes haberte olvidado de mí tan rápido!

​Lucía no dio un solo paso atrás. En lugar de asustarse o mostrar irritación, lo contempló de arriba abajo con una sonrisa de absoluta y humillante lástima. No había rabia en sus ojos; solo un vacío pulcro y elegante que resultó más devastador que cualquier insulto.

​Se acercó a él con pasos pausados, estiró las manos con delicadeza y le acomodó el cuello desalineado de la chaqueta de botones, rozándole la piel con los dedos helados.

​—Te equivocas, Mateo —le susurró al oído con un tono dulce y despiadado—. No hago nada por ti. Ni siquiera existes en mi mente. Eres simplemente el muchacho que lleva mis valijas.

​Las palabras se clavaron en el pecho de Mateo como un puñal de hielo. Sintió que el aire se le escapaba de los pulmones y que las piernas le temblaban. Su cordura terminó de hacerse añicos en ese instante.

​Detrás de él, de entre la penumbra que proyectaban los sauces del jardín, emergió la figura mística de Soraides. Llevaba un vestido oscuro que parecía absorber la luz del mañana, y sus ojos brillaban con un esplendor sobrenatural. Solo Lucía podía verla. Soraides se deslizó en silencio hasta posicionarse a espaldas de Mateo y colocó una mano invisible sobre su hombro.

​Inhaló profundamente. A cada espasmo de ahogo de Mateo, a cada lágrima de rabia que luchaba por no brotar de sus ojos, Soraides absorbía la densa marejada de desesperación, rencor y obsesión que emanaba del joven. La piel de la entidad brillaba con una lozanía deslumbrante, revitalizada por el banquete de dolor.

​Mateo, sintiendo una opresión física insoportable en el corazón, dio media vuelta y huyó a tropiezos por el sendero, completamente quebrado por dentro.

​Soraides caminó al lado de Lucía, contemplando el camino por el que el muchacho desaparecía.

​—La trampa ha cerrado sus fauces —dijo Soraides con su voz grave y terciopelada—. Ahora que ha probado el veneno de la pérdida, no descansará hasta arruinarse a sí mismo intentando recuperar lo que tiró. Y esto es solo el comienzo, mi niña... Julián será el próximo en caer en la red, y pronto el mundo entero estará a tus pies.

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