Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
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DOS MUNDOS FRENTE A FRENTE
Capítulo 13
Ari:
Arkan permaneció unos instantes contemplando el fuego.
Después levantó lentamente la mirada hacia la muchacha.
—Ya te he hablado un poco de mí...
Hizo una breve pausa.
—Pero tú aún no me has dicho casi nada sobre ti.
Ari también levantó la vista.
—¿Sobre mí?
El hombre asintió.
—Eres una hembra bastante extraña.
Sus ojos recorrieron nuevamente el uniforme de exploradora.
Los anteojos.
Las insignias cosidas con tanto orgullo sobre la tela.
La mochila repleta de objetos desconocidos.
El cuchillo de un metal impecable.
La extraña arma que producía rayos.
Y todas aquellas herramientas cuyo propósito seguía sin comprender.
—Llevas cosas que jamás había visto.
Volvió a mirarla a los ojos.
—Viajas completamente sola.
Y arriesgas tu vida buscando a alguien.
¿Quién eres realmente, Ari?
La joven permaneció en silencio unos segundos.
Después sonrió con cierta melancolía.
No tenía sentido ocultarlo.
Así que comenzó a contarle.
Le habló de su mundo.
De un lugar donde no existían hombres bestia.
Donde la ciencia explicaba casi todo lo que los rodeaba.
Le contó cómo Charlotte había llegado a aquellas montañas siguiendo una investigación.
Cómo una extraña anomalía abrió una grieta en el espacio y el tiempo.
De como ella siguió los pasos de su investigación
Y cómo ambas fueron absorbidas cuando atravesaron aquel fenómeno imposible.
También le habló de Charlotte.
De su hermana.
De la brillante científica que, probablemente, había llegado a aquel mismo mundo, o al menos eso quería pensar, pues había la posibilidad de que el portal la hubiera mandado a un lugar diferente.
Y de la promesa que se había hecho a sí misma de encontrarla, sin importar cuánto tiempo le tomara.
Arkan escuchó cada palabra sin interrumpirla.
Mientras más avanzaba el relato...
Más difícil le resultaba creerlo.
Cuando Ari terminó, el bosque quedó envuelto nuevamente por el silencio.
El hombre permaneció observándola con una mezcla de curiosidad y asombro.
Jamás imaginó que pudiera existir otro mundo más allá del suyo.
Mucho menos que una de sus habitantes hubiera aparecido frente a él.
Era curioso.
Sin toda aquella indumentaria extraña y esos artefactos incomprensibles, Ari no era muy distinta de las hembras de ese mundo.
Sin embargo...
Estaba seguro de que, incluso vistiendo sencillas prendas de piel como las demás, seguiría llamando la atención allá donde fuera.
Había algo en ella.
Una forma de mirar.
De hablar.
De desafiar el peligro con una sonrisa.
Algo que la hacía completamente diferente.
Solo había conocido a una hembra con una presencia tan fuera de lo común.
Elisse.
Y, aun así, Ari poseía un brillo propio que resultaba imposible ignorar.
.
.
.
La luz de la mañana comenzó a filtrarse entre las ramas de los árboles.
Ari abrió lentamente los ojos.
Durante unos segundos permaneció confundida.
No estaba en un campamento de exploradores.
No estaba en la montaña donde había iniciado la expedición.
La realidad volvió de golpe.
Seguía atrapada en aquel mundo desconocido.
Suspiró.
—Un día más...
Se incorporó lentamente y buscó a su alrededor.
Arkan no estaba.
La ausencia del enorme lobo no le provocaba ninguna preocupación.
Sabía que no la abandonaría algo en sus ojos le decía que es extraño macho lobo cumpliría su palabra de ayudarla en su búsqueda.
Aun así, tomó sus cosas y comenzó su rutina de la mañana.
Sacó su cepillo dental y algunos artículos básicos de higiene de su mochila.
Incluso en medio de un mundo extraño, algunas costumbres eran difíciles de abandonar.
Después de guardar sus cosas, se alejó unos metros del campamento buscando un poco de privacidad.
No había avanzado mucho cuando finalmente encontró un lugar adecuado.
Se aseguró de que no hubiera nadie alrededor y comenzó a desabrocharse la ropa lista para bajar sus pantalones.
Pero justo cuando estaba por relajarse...
Una voz sonó detrás de ella.
—¿Qué haces?
Ari dio un salto.
—¡¡Ah!!
Se giró rápidamente.
Arkan estaba ahí.
Entre sus fauces llevaba una presa recién cazada.
La joven quedó completamente roja de la impresión.
—¡¡¿Qué haces aquí?!!
El lobo inclinó la cabeza sin comprender.
—Traje comida.
—¡No me importa la comida!
Ari se llevó una mano al pecho.
—¡Casi haces que me orine encima del susto!!
Arkan la observó unos segundos.
Después...
Una sonrisa apareció en su rostro.
La muchacha entrecerró los ojos.
—¿Te estás riendo?
El lobo cambió lentamente de forma hasta recuperar su apariencia humana.
—No sabía que algo tan pequeño podía asustarte tanto.
Ari lo señaló indignada.
—Primero: aparecer silenciosamente detrás de alguien no es normal.
Segundo: ¡necesito privacidad!
Arkan levantó ambas manos en señal de rendición.
—Entendido.
Se alejó unos pasos mientras recogía la presa.
—Prepararé la comida.
Ari lo observó marcharse todavía molesta.
—Hombres lobo... no tienen ningún respeto...
murmuró.
—Ni siquiera en otro mundo saben cuándo dejar tranquila a una persona.
Cuando regresó al campamento, encontró a Arkan trabajando con una habilidad impresionante.
Sus enormes garras habían vuelto a aparecer parcialmente.
Con ellas separaba la carne con una precisión que ningún cuchillo humano podría igualar.
Ari se quedó observándolo.
Sus ojos comenzaron a brillar.
—Wow...
Arkan levantó la mirada.
—¿Qué ocurre?
Ella señaló sus manos.
—Eso está genial!!!
¿Puedo verlas de cerca?
El hombre pareció sorprendido por la pregunta.
Pero después extendió la mano.
Ari se acercó inmediatamente.
Tomó con cuidado sus dedos.
Las garras eran enormes.
Curvadas.
Resistentes.
Pero también tenían una elegancia natural.
Pasó la punta de sus dedos sobre la superficie.
No podía evitar su expresión de fascinación.
—Increíble...
Arkan sonrió ligeramente.
—¿Nunca habías visto algo así?
—No.
En mi mundo las personas no pueden hacer esto.
Ari levantó la mirada.
—Pensé que solamente cambiabas completamente de hombre a bestia.
—Puedo cambiar algunas partes.
—¿Que partes?
—Todas!
La respuesta fue tan sencilla que ella abrió mucho los ojos.
—¿En serio?
Arkan sonrió.
—¿Por qué te mentiría?
La emoción apareció inmediatamente en el rostro de Ari.
—¡Muéstrame!
El hombre negó ligeramente con la cabeza, divertido.
Entonces dejó salir lentamente algunos rasgos de su naturaleza bestia.
Primero aparecieron sus orejas.
Después una cola gris surgió detrás de él.
Sus piernas cambiaron parcialmente, mostrando la fuerza de sus patas lupinas y las grandes garras que utilizaba para moverse por terrenos difíciles.
Ari parecía una niña viendo el mejor espectáculo del mundo.
—¡Esto es increíble!!!
Dio una vuelta a su alrededor observándolo.
—Ahora sí pareces más un hombre lobo de verdad.
Señaló su rostro.
—Solo falta el pelo, el hocico y esos dientes aterradores.
Arkan sonrió.
—¿Así?
Parte de su rostro comenzó a cambiar.
Sus colmillos crecieron ligeramente.
Su mandíbula tomó una forma más salvaje, mientras una cubierta de pelo grisáceo cubría el resto de su cuerpo.
Ari quedó completamente maravillada.
—¡Wow!!!
Soltó una carcajada.
—¡Esto es genial!!!
Se llevó las manos a la cabeza.
—Los chicos del campamento jamás me van a creer que estuve con un verdadero hombre lobo!!
Arkan frunció el ceño.
—¿Chicos del campamento?
Pero Ari ya estaba buscando algo dentro de su mochila.
—¡Espera ahí! ¡No te muevas!
Sacó un pequeño objeto rectangular.
Arkan lo observó con curiosidad.
—¿Qué es eso?
—Ahora te explico.
La joven activó el teléfono.
La pantalla se iluminó.
Después levantó la cámara.
—Haz una pose aterradora.
—¿Una pose?
—Sí.
Arkan dudó.
Pero terminó obedeciendo.
La joven comenzó a tomar fotografías.
Una con sus garras.
Otra mostrando los colmillos.
Otra más mientras mordía la presa que estaba preparando.
El hombre no entendía completamente qué estaba ocurriendo.
Pero la felicidad en el rostro de Ari era imposible de ignorar.
Cuando terminó, ella le mostró las imágenes.
Arkan quedó completamente inmóvil.
Sus ojos se abrieron con sorpresa.
Ahí estaba él!!
Su rostro.
Su transformación.
Pero no era un reflejo.
No era un recuerdo.
Era como si una pequeña parte de él hubiera quedado atrapada dentro de aquel extraño objeto.
Intentó acercar la mano.
—¿Cómo hiciste eso?
Ari apartó rápidamente el teléfono.
—No, no, no.
Cuidado con tus garras.
Podrías dañarlo.
Aquella advertencia solo provocó más preguntas.
—¿Cómo puede estar mi imagen ahí?
—¿Cómo puede verme dentro de ese objeto?
Ari soltó una risa divertida.
La expresión de completa confusión en los ojos plateados del hombre era demasiado adorable.
—Esto, señor Arkan...
Es un teléfono móvil inteligente.
Y lo que acabo de usar es una cámara.
Puede capturar imágenes y guardarlas para verlas después.
Después comenzó a mostrarle algunas fotografías.
Paisajes.
Personas.
Lugares de su mundo.
Arkan observaba cada imagen con creciente asombro.
Ari comenzó a explicarle brevemente la tecnología de su mundo.
Cómo utilizaban herramientas creadas por la inteligencia humana para hacer más sencilla la vida.
Cómo podían comunicarse a grandes distancias.
Cómo podían guardar recuerdos en pequeños dispositivos.
Arkan escuchaba atentamente.
No comprendía todo.
Pero quería entender.
Durante aquella mañana, dos mundos completamente diferentes comenzaron a encontrarse.
Mientras él terminaba de preparar la carne y ella encendía la fogata, ambos intercambiaron preguntas.
Y por primera vez desde que había llegado a aquel lugar...
Ari sintió que no estaba completamente sola.
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/
no te podías esperar unos días mas🤭