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¡Suya!

¡Suya!

Status: En proceso
Genre:Venganza / Reencarnación / Traiciones y engaños
Popularitas:6.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

Ella murió a manos de su propia hermana. Pero el destino le dio una segunda oportunidad: despertó en el cuerpo de una mujer inteligente, carismática y casada con el hombre más poderoso y deseado. El mismo hombre por el que siempre había sentido admiración.

Todo parece un sueño hecho realidad. Hasta que descubre que el "amor del pasado" de su esposo no es otra que su asesina.

Ahora, atrapada en un matrimonio que cree una farsa, solo quiere una cosa: el divorcio y la libertad para vengarse. Pero su esposo, frío e implacable con el mundo, se convierte en un muro de fuego cuando ella pronuncia la palabra "Divorcio".

Él no piensa soltarla. Ella no piensa quedarse.

Y entre la venganza, los secretos y un deseo que ninguno de los dos puede controlar, comienza una guerra de poder donde el amor se disfraza de odio... y la verdad podría ser el arma más peligrosa de todas.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Guardar silencio

Aquella noche, la mansión se sintió más fría de lo habitual.

Alessandra subió a la habitación principal con pasos firmes, pero en cuanto cerró la puerta, el peso de la noche cayó sobre sus hombros. Se sentó en el borde de la cama y soltó un suspiro. La rabia le hervía por dentro.

No podía creerlo. Dante se había puesto en plan de hombre ofendido. Como si no entendiera. Como si se hiciera el tonto. El muy idiota parecía no recordar lo que había hecho, o peor aún, se hacía el aéreo. Y todavía tenía el descaro de no querer darle el divorcio.

—¿Cómo se atreve? —murmuró para sí misma, apretando las sábanas con los puños.

Se levantó y caminó hacia el armario. Sacó una maleta del fondo y comenzó a meter algunas cosas: ropa, artículos de aseo, lo esencial. No se iba a quedar en esa habitación. No iba a dormir al lado de alguien que la había usado como reemplazo y luego pretendía que todo estuviera bien.

Cuando terminó, tomó la maleta y salió al pasillo.

La casa estaba en silencio. Dante seguía en el despacho, probablemente dando vueltas como un león enjaulado. Ella no lo miró. No quería verlo. Caminó hasta la habitación de invitados y entró, cerrando la puerta con un golpe suave pero definitivo.

La habitación era más pequeña que la principal, pero tenía una cama cómoda y una ventana que daba al jardín. Dejó la maleta en el suelo y se sentó en el borde de la cama, mirando la oscuridad.

—Estúpido —susurró—. Maldito estúpido.

No sabía si hablaba de él o de ella misma. Quizás de ambos.

Se recostó y cerró los ojos. Intentó dormir, pero el sueño no llegaba. Solo pensaba en las fotos. En las fechas. En el diario. En la forma en que Fernanda lo había abrazado, y en cómo él no la había apartado. Y luego, en sus palabras de hace un rato.

"Te quiero a ti. Solo a ti."

Patético. ¿Cómo podía decir eso después de todo lo que había visto? ¿Cómo podía mirarla a los ojos y mentir así?

Apretó la almohada contra su rostro y gimió de frustración.

—Ojalá pudiera odiarte —murmuró—. Sería mucho más fácil.

Pasaron las horas. La noche era larga y silenciosa.

En el despacho, Dante seguía sentado detrás de su escritorio, con los papeles del divorcio frente a él. No los había movido. No podía.

...----------------...

[POV' Dante]

No pude pegar un ojo en toda la maldita noche.

Di vueltas en la cama como un condenado, mirando el techo, escuchando el silencio de la casa. Cada vez que cerraba los ojos, veía su rostro. Esa mirada fría. Esa sonrisa irónica. Esa maldita carpeta que dejó sobre mi escritorio como si fuera un trámite cualquiera.

¿Divorcio?

Aún no puedo creerlo. Anoche, cuando subí a la habitación, ya se había ido. La cama estaba vacía. Fría. Su lado intacto. Solo su ausencia llenaba el espacio. La maldita había dormido en la habitación de invitados. Como si yo fuera un extraño. Como si todo lo que habíamos construido no valiera nada.

Me levanté antes del amanecer. No servía de nada seguir dando vueltas. Me metí a la ducha, el agua caliente golpeando mi espalda mientras intentaba despejar la cabeza. Pero no funcionó.

¿Qué demonios le pasa? ¿Por qué de repente hace esto? ¿Qué hice mal?

Me vestí con el primer traje que encontré, ni siquiera me fijé en el color. La corbata la ajusté mal, pero no me importó. Bajé las escaleras con el ceño fruncido, listo para enfrentar el día, listo para enfrentarla a ella.

Y entonces las vi.

Maletas.

Tres maletas grandes, alineadas junto a la puerta principal, como si alguien estuviera a punto de irse para siempre.

Sentí que la sangre se me helaba.

—¿Qué rayos es esto? —pregunté, con la voz más dura de lo que pretendía.

Clara apareció desde la cocina, con el rostro preocupado.

—Señor, la señora Alessandra... ella pidió que prepararan sus maletas. Dijo que se iba a quedar en otro lugar.

Sentí que el suelo se abría bajo mis pies.

—¿Cómo que se va a quedar en otro lugar? —mi voz subió de tono, pero no me importó—. ¿dónde?

Clara dio un paso atrás, asustada.

—Señor, yo solo cumplí con lo que ella me pidió...

Iba a responder, pero en ese momento escuché pasos en las escaleras.

Levanté la vista y la vi.

Alessandra bajaba con la misma indiferencia con la que se había ido anoche. Llevaba un vestido sencillo, el cabello recogido en un moño desordenado, y una expresión que no revelaba nada. Como si yo no existiera. Como si todo esto fuera un maldito día normal.

—¿Qué es esto? —pregunté, señalando las maletas—. ¿A dónde crees que vas?

Ella ni siquiera se detuvo. Pasó a mi lado como si fuera una pared.

—A mi casa —respondió, con una voz tan plana que me hizo hervir la sangre.

—Esta es tu casa —dije, siguiéndola—. ¿Qué demonios significa eso de "tu casa"?

—Significa que me voy —dijo, sin mirarme—. A mí propia casa.

Apreté los puños. Sentí que la paciencia se me escapaba por los dedos.

—No te vas a ninguna parte.

Ella se detuvo. Finalmente, me miró. Y en sus ojos vi algo que no esperaba. No era tristeza. No era rabia. Era... decepción. Una decepción tan profunda que me hizo sentir el peso de algo que no entendía.

—¿Y cómo piensas detenerme? —preguntó, alzando una ceja—. ¿Vas a encerrarme?

—Si es necesario.

Soltó una risa corta. Pero no era una risa burlona. Era una risa cansada. Como si ya hubiera escuchado todo eso antes.

—No funcionará, Dante. No puedes obligarme a quedarme.

—¿Y por qué te vas? —pregunté, y mi voz sonó más desesperada de lo que quería admitir—. ¿Qué hice? ¿Qué pasó para que de repente decidas esto?

Ella me miró largamente. Por un momento, vi algo en sus ojos. Algo que se movía, que quería salir. Pero luego, su expresión se cerró de nuevo.

—Dante —dijo, y su voz era tan calmada que resultaba perturbadora—. No es algo que haya pasado de repente. Es algo que ha estado ahí desde el principio. Solo que yo no quería verlo.

—¿Ver qué?

—Que nunca fui tu primera opción —dijo, y las palabras cayeron como una piedra en un estanque—. Que siempre fui un consuelo. Algo para llenar el vacío que alguien más dejó.

Sentí que el aire se me escapaba.

—No es cierto.

—¿No? —ella inclinó la cabeza, y su mirada era tan directa que casi dolía—. Entonces dime, Dante, ¿por qué te casaste conmigo?

Abrí la boca para responder. Pero las palabras no salieron. No porque no supiera la respuesta, sino porque ella no estaba dispuesta a escucharla.

—No importa —dijo ella, antes de que pudiera hablar—. Ya no importa. Porque he decidido que no voy a pasar el resto de mi vida preguntándome si soy suficiente.

—Tu eres mi esposa—dije, y la frase salió más rápido de lo que esperaba—. Eres tú la que está conmigo eres importante para mi.

Ella me miró con una mezcla de tristeza e ironía.

—Tal vez —dijo—. Pero no de la forma en que yo necesito que me amen.

—¿Y cómo necesitas que te amen?

—Como si fuera la única —respondió, sin dudar—. No como una opción. No como un consuelo.

El silencio se instaló entre nosotros. Sus palabras resonaron en mi cabeza, y por un momento, no supe qué decir.

Porque tenía razón.

No la había amado como ella merecía. No al principio. No cuando me casé con ella. Y aunque ahora lo sintiera con cada fibra de mi ser, ella ya no creía en mis palabras.

—No te voy a detener —dije al fin, con la voz más baja—. No puedo detenerte si has decidido irte.

Ella esperó.

—No te dejare ir tan fácilmente te lo demostraré —dije, y cada palabra me costaba—. Así que Alessandra no esperes que me rinda.

Alessandra me miró largamente. Por un momento, vi algo en sus ojos. Una grieta en esa fachada de indiferencia.

Pero luego, su expresión se cerró de nuevo.

—Ya veremos —dijo—. A Dios Dante moretti.

Y sin decir nada más, se giró y salió por la puerta.

Me quedé allí, en medio del vestíbulo, con las maletas a mis pies y el eco de sus palabras resonando en mi cabeza.

No me casé contigo porque no pudiera estar con ella. Me casé contigo porque tú me hiciste olvidar que ella existía.

Era verdad. Pero ella no lo creía. Y tal vez, tenía razón en no creerlo.

Porque si realmente la hubiera amado desde el principio, nunca le habría dado razones para dudar.

Y ahora, ella se iba. Y yo me quedaba solo.

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Kim Nava
que guapo el Milo 🤭🤭
por que dejó así de rápido dieran con ella la descubrirán que ella es la dueña de esa agencia
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
espectacular. 😎😎🙌🏻🙌🏻
Lala
espero actualices más seguido y con más capítulos si puedes
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Sería bueno saber qué clase de persona fue Alexandra. 🤔🇨🇴
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
🤔🤔 porque tanto desprecio hacia Ana.!!??
será que ése viejo sabe que Fernanda mato a Ana y por eso no quiso investigaciónes.!!?? 😱
ary
yo pienso que Ana no era hija del papa o de la mamá
😍❤️кαяєи🍀🇻🇪
pobre inocente jajaja no sabes lo que se té viene cuando una mujer está molesta
karencitha
porque el tal Inacio odiaba y despreciaba a Ana si ella era su hija que clase de padre trata así a su propia hija
Kim Nava
osea que Alessandra es la hija que tuvo su padre fuera del matrimonio 😳😳😳hay por Dios eran medias hermanas 🤔
Jose Salazar
más capítulos
Kim Nava
exacto y mucho menos te hubieras dejado abrazar por la zorra esa no hiciste nada para apartarla
ary
me hubiera gustado ver más como pareja siendo ella x que si dice que si la quiere. entonces ama ala antigua
Kim Nava: si que la reconquista pero que lo haga sufrir mucho tiempo por imbécil 😡
total 2 replies
Myriam Hernandez
Excelente
MILAGROS Becerra
maratón 🙏
Kim Nava
y solo por quedarse cayado ante esa zorra
Alessandra mal interpretó todo o no puede que el todavía sienta algo por la zorra esa
ary
si si maraton
ary
bueno ki vienen los malos entendidos
Eli
regalen maratón plis
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Tiene el cuerpo y los recursos de Alexandra, pero le faltan los recuerdos y así la situación se complica. 🤔🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏👏👏👏🇨🇴
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