Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Mago Jack 3
Cuando finalmente llegaron a la casa de cuidados, Lucille cambió por completo su actitud.
Durante el viaje había estado conversando tranquilamente con Jack, incluso había terminado riéndose de algunas de sus bromas.
Pero apenas entró en la casa, su expresión se volvió seria y profesional.
—Jack, por favor, acompáñeme.
El mago levantó una ceja.
—Qué formal.
Lucille lo ignoró.
—Como le expliqué durante el viaje, tenemos varios tipos de pacientes.
Jack sonrió.
—Sí, mi lady.
Ella comenzó a mostrarle las diferentes habitaciones.
—Aquí tenemos a las personas mayores que necesitan ayuda para movilizarse.
Abrió una puerta.
—Algunas pueden caminar, pero necesitan asistencia.
Después continuó hacia otra habitación.
—Aquí atendemos a quienes tienen dificultades relacionadas con la edad. También tenemos personas que han llegado desde otras zonas del reino porque no pueden pagar atención médica o mágica donde viven.
Jack observaba todo con atención.
Asentía.
Hacía preguntas.
Y, para desgracia de la concentración de Lucille, de vez en cuando encontraba la oportunidad de hacer algún comentario coqueto.
—Ha organizado muy bien este lugar.
Lucille asintió.
—Gracias.
—Aunque creo que podría mejorar.
Ella lo miró.
—¿En qué?
Jack sonrió.
—Podría sonreir mas y podríamos compartir oficina.
Lucille entrecerró los ojos.
—Usted tendrá su propia oficina.
—¿Y estará cerca de la suya?
—No.
—Qué decepción.
Lucille suspiró.
[Ya empezó.]
Continuaron recorriendo la casa.
Hasta que llegaron a uno de los salones principales.
Allí había un hombre dejando una donación.
—Muchas gracias por su aporte. Será utilizado para los tratamientos y medicamentos de nuestros pacientes.
El hombre hizo una pequeña reverencia.
—Es un placer colaborar.
Entonces miró hacia Jack.
Su expresión cambió.
—Un momento...
Jack se quedó quieto.
El hombre lo observó con sorpresa.
—¿Usted es el mago Jack?
Jack sonrió.
—El mismo.
El hombre abrió mucho los ojos.
—¡No puede ser!
Lucille miró a ambos.
—¿Se conocen?
El hombre soltó una pequeña risa.
—¿Conocerlo? Claro que sí. Usted es amigo de los Krugher, de los Gallagher y de todos aquellos de la zona, ¿verdad?
Jack se encogió de hombros.
—Podría decirse.
—¡Es usted!
El hombre volvió a mirar a Lucille.
—No pensé que el templo enviaría a un mago tan importante para trabajar en una casa de cuidados.
Lucille se quedó sorprendida.
[¿Importante?]
Miró a Jack.
Por primera vez desde que lo había conocido, notó algo extraño.
El mago parecía ligeramente nervioso.
No era la expresión despreocupada que había mostrado durante todo el viaje.
Pero rápidamente recuperó la sonrisa.
—Lo importante no es de dónde vengo, sino la ayuda que pueda entregar aquí.
El hombre asintió.
—Tiene razón.
Después de unas palabras más, el hombre se despidió.
Lucille permaneció en silencio.
Esperó hasta que se alejó.
Entonces miró a Jack.
—¿Es usted realmente tan importante?
Jack sonrió.
—¿Qué significa importante?
—El hombre lo reconoció inmediatamente.
—Tengo algunos conocidos.
—Eso no fue lo que dijo.
—Quizás exageró.
Lucille lo observó unos segundos.
[Está ocultando algo.]
Pero no insistió.
Todavía.
Lo que sí había quedado claro era que Jack realmente iba a trabajar allí.
Y eso era lo que más le importaba.
Poco después prepararon una habitación para él.
Sería su oficina y también el lugar donde atendería a los pacientes.
Jack observó el espacio.
—Nada mal.
Lucille cruzó los brazos.
—¿Le parece adecuada?
—Sí.
Miró alrededor.
—Aunque podría poner una silla aquí.
—Hay una silla.
—Otra.
—¿Para qué?
Jack la miró con una sonrisa.
—Para usted.
Lucille suspiró.
—¿Para mí?
—Por supuesto.
—¿Por qué tendría que sentarme aquí?
—Porque necesito que esté presente.
Lucille frunció el ceño.
—¿Es realmente necesario?
—Fundamental.
Ella lo miró con sospecha.
—¿Por qué?
Jack se acercó un poco.
—Porque usted es la responsable de esta casa.
Lucille permaneció seria.
—Eso no significa que tenga que presenciar cada atención.
—Sí significa.
—¿Por qué?
Jack sonrió.
—Porque quiero enseñarle cómo funciona la magia.
Lucille parpadeó.
[Oh.]
Aquello cambió completamente su actitud.
Quería aprender.
No sabía absolutamente nada de magia.
Y tenía delante a una persona que aparentemente sabía muchísimo.
—Está bien.
Jack sonrió.
—Sabía que aceptaría.
—Pero solo porque quiero aprender.
—Por supuesto.
Hizo una pausa.
—Aunque me alegra que se quede.
Lucille fingió no escucharlo.
—Hagamos pasar al primer paciente.
Jack sonrió.
La primera persona que entró fue una anciana.
Caminaba lentamente.
Llevaba ropa sencilla y sus manos estaban cubiertas de pequeñas marcas.
Lucille se acercó.
—Bienvenida.
La anciana hizo una reverencia.
—Gracias por recibirme, mi lady.
Jack indicó que tomara asiento.
—Cuénteme qué ocurrió.
La mujer comenzó a explicar.
Vivía de sus tejidos.
Durante años había confeccionado ropa, mantas y otros artículos con sus propias manos.
Pero hacía un tiempo había sufrido una caída.
Desde entonces tenía dolores en los brazos, las manos y diferentes partes del cuerpo.
Pero el dolor más intenso estaba en su mano izquierda.
—Ya no puedo tejer. Y es lo único que sé hacer.
Lucille sintió una punzada en el pecho.
[Entonces esto también afecta su forma de ganarse la vida.]
Jack la escuchó atentamente.
—¿El dolor está siempre presente?
—Sí.
—¿Empeora cuando mueve la mano?
—Mucho.
Jack examinó cuidadosamente su mano.
Lucille permaneció a un lado.
Entonces Jack miró hacia ella.
—Lady Lucille.
—¿Sí?
—Acérquese.
Lucille obedeció.
—Quiero explicarle algo mientras la atiendo.
—Está bien.
Jack sonrió.
—Pero tendrá que quedarse muy cerca.
Lucille lo miró con sospecha.
—¿Por qué?
—Porque no quiero que se pierda nada.
[Algo me dice que está disfrutando demasiado esto.]
La anciana soltó una pequeña risa.
—Es un joven muy coqueto.
Lucille se puso roja.
—¡No le haga caso!
Jack comenzó a reír.
—Ella dice que no me haga caso.
—Y tiene razón.
Jack volvió a concentrarse en la paciente.
—Bien. Ahora sí.
Le tomó suavemente la mano izquierda.
Una luz comenzó a aparecer.
Lucille abrió los ojos.
Era hermosa.
Una especie de resplandor se extendió desde la mano de Jack hacia la de la anciana.
—¿Qué es eso?
preguntó Lucille fascinada.
Jack la miró.
—Mana.
—¿Mana?
—Sí.
Lucille se acercó un poco más.
Jack comenzó a explicarle.
—Toda magia necesita energía para funcionar. Esa energía se conoce como mana.
Lucille escuchaba atentamente.
—El mana existe dentro de todas las personas.
—¿Incluso quienes no tienen magia?
—Sí.
—Entonces, ¿todos tienen la misma cantidad?
Jack negó con la cabeza.
—No. Las cantidades varían.
La luz alrededor de su mano se intensificó.
—Las personas que poseen afinidad mágica suelen tener una mayor cantidad de mana y una capacidad especial para utilizarlo.
Lucille estaba fascinada.
—¿Y todos los magos pueden utilizar cualquier magia?
—No.
Jack hizo aparecer una pequeña llama sobre su otra mano.
Después la apagó.
—Hay diferentes tipos de magia.
Lucille se inclinó hacia adelante.
—¿Como fuego?
—Exactamente.
Hizo aparecer una pequeña corriente de agua.
—Agua.
Después una pequeña porción de tierra se elevó desde el suelo.
—Tierra.
Finalmente una fina capa de hielo apareció sobre su palma.
—Hielo.
Lucille tenía los ojos completamente abiertos.
[¡Esto es increíble!]
Jack continuó.
—Algunos magos tienen afinidad con un único elemento.
—Entonces alguien puede tener solo magia de fuego.
—Sí.
—¿Y otro solo de agua?
—Exactamente.
Lucille comenzó a comprender.
—¿Y existen personas capaces de utilizar varios elementos?
—Sí.
Jack hizo desaparecer el hielo.
—Y también existen magos cuya afinidad no está limitada a un elemento específico.
Lucille lo miró sorprendida.
—¿Pueden utilizar todos?
—Pueden tener acceso a diferentes elementos, dependiendo de su capacidad y entrenamiento.
Ella observó la magia con absoluta fascinación.
En su primera vida jamás había visto algo parecido.
Nunca había escuchado una explicación así.
Nunca había imaginado que pudiera existir algo semejante.
[Estoy realmente en otro mundo.]
Y, por primera vez, aquella idea no le produjo miedo.
Le produjo emoción.
Mientras Jack continuaba utilizando el mana, la luz comenzó a envolver lentamente la mano de la anciana.
La mujer cerró los ojos.
Su rostro, que hasta entonces estaba tenso por el dolor, comenzó a relajarse.
—Oh...
Lucille se acercó.
—¿Se siente mejor?
La anciana movió lentamente los dedos.
—Sí...
Los volvió a mover.
—Me duele menos.
Lucille sonrió.
—¿De verdad?
—Sí.
La mujer parecía emocionada.
—Mucho menos.
Jack mantuvo la magia unos segundos más y después la retiró.
La luz desapareció.
Lucille observó fascinada la mano de la anciana.
—¿Está curada?
Jack negó suavemente con la cabeza.
—No todavía.
Lucille lo miró.
—¿Entonces?
—La magia puede reducir el dolor y ayudar al cuerpo, pero la lesión necesita tiempo.
Miró a la anciana.
—No se recuperará completamente después de una sola atención.
—¿Cuánto tiempo?
—Depende de su cuerpo y de la gravedad de la lesión.
Jack sonrió.
—Pero si recibe el cuidado adecuado y continúa con el tratamiento, debería mejorar poco a poco.
La anciana asintió emocionada.
—Gracias.
Lucille se acercó y tomó suavemente su mano.
—Volveremos a verla.
La mujer sonrió.
—Gracias, mi lady.
Cuando la anciana salió de la habitación, Lucille permaneció unos segundos en silencio.
Miró sus propias manos.
Después miró a Jack.
—Fue hermoso.
Él sonrió.
—¿La magia?
Lucille asintió.
—Nunca había visto algo así.
Jack la observó.
—Entonces tendrá que aprender muchas cosas.
Lucille sonrió.
—Quiero aprender.
Jack levantó una ceja.
—¿Todo?
—Todo lo que pueda.
Él sonrió de aquella manera pícara que ya comenzaba a resultarle familiar.
—Entonces parece que tendré que quedarme bastante tiempo.
Lucille lo miró.
—Mientras haga bien su trabajo, puede quedarse todo el tiempo que sea necesario.
Jack soltó una carcajada.
—Eso sonó casi como una invitación.
Lucille se llevó una mano a la frente.
[¡Otra vez!]
—No era una invitación.
—Una pena.
Y mientras Jack volvía a preparar la sala para el siguiente paciente, Lucille no pudo evitar sonreír.
Había llegado a aquella vida pensando que su propósito sería ayudar a otros.
Pero ahora había descubierto algo más.
Había magia.
Había personas con habilidades extraordinarias.
Había un mundo completamente nuevo que todavía no comprendía.
Y tenía a un extraño mago de cabello claro dispuesto a enseñarle.
[Definitivamente...]
[esta segunda vida va a ser mucho más interesante de lo que imaginé.]