este es una novela que habla de una chica que es en el salón de clases es muy tranquila pero afuera es todo lo contrario y además tiene a tres chicos y se queda con los tres por eso el nombre
NovelToon tiene autorización de Amorina Soledad para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 6: La trampa perfecta
El juego había cambiado.
Y Valentina era quien movía la primera pieza.
---
La pantalla frente a ella iluminaba la habitación oscura. Mapas, nombres, rutas, contactos… todo perfectamente organizado.
Nada al azar.
Nunca al azar.
Mateo observaba en silencio.
—Esto es arriesgado —dijo finalmente.
Valentina no apartó la mirada de la pantalla.
—Todo lo que vale la pena lo es.
—Si algo sale mal—
—No va a salir mal.
Su voz fue firme.
Segura.
Pero no arrogante.
Era la seguridad de alguien que ya había sobrevivido a cosas peores.
---
—Explícame el plan otra vez —pidió Mateo.
Valentina finalmente se giró.
—Vamos a crear una Sombra Carmesí falsa.
Mateo frunció el ceño.
—¿Un señuelo?
—Exacto.
Caminó lentamente por la sala.
—Alguien que aparezca… que cometa errores… que deje rastros.
—Para que ellos lo sigan —completó él.
Valentina asintió.
—Y mientras están distraídos…
Sus ojos brillaron.
—Nosotros encontramos al verdadero enemigo.
---
Mateo cruzó los brazos.
—¿Y quién va a ser esa “Sombra”?
Valentina no respondió de inmediato.
Solo sonrió levemente.
—Alguien que ya está dentro del juego.
---
Mientras tanto…
Los tres hombres no estaban quietos.
---
Adrián había encontrado algo.
Un movimiento sospechoso en una red financiera vinculada a la Sombra Carmesí.
Pequeño.
Casi imperceptible.
Pero suficiente.
—La tenemos… —murmuró.
Por primera vez, tenía una pista concreta.
Y no pensaba soltarla.
---
Thiago, por su parte, decidió hacer algo diferente.
No investigar.
No perseguir.
Sino acercarse.
Esa noche organizó una fiesta.
No cualquier fiesta.
Una donde sabía que Valentina no podría negarse a asistir.
Porque el evento tenía algo especial.
Información.
---
—Sabía que vendrías —dijo al verla entrar.
Valentina lo miró con calma.
—Sabía que lo sabías.
Thiago rió.
—Me gusta esto.
—¿El qué?
—Que nunca sé qué vas a hacer.
Ella ladeó la cabeza.
—Eso es porque no deberías intentar adivinarlo.
---
Pero no estaban solos.
Adrián también estaba allí.
Observando.
Siempre observando.
Y Lautaro…
Lautaro ya había llegado antes que todos.
Esperando.
---
La noche avanzó.
Y entonces…
La trampa se activó.
---
Un murmullo recorrió el lugar.
Una noticia.
Un nombre.
—La Sombra Carmesí fue vista hace una hora.
El silencio cayó como una bomba.
---
Adrián reaccionó primero.
—¿Dónde?
—En el puerto.
Thiago sonrió.
—Interesante.
Lautaro no dijo nada.
Pero sus ojos se endurecieron.
---
Valentina… tampoco reaccionó.
O al menos eso parecía.
Pero por dentro…
Todo estaba en movimiento.
—Empieza el juego… —susurró.
---
Los tres hombres se movieron.
Cada uno por su lado.
Cada uno con su propio plan.
Pero todos hacia el mismo lugar.
El puerto.
---
Lo que no sabían…
Era que estaban exactamente donde Valentina quería.
---
En el puerto, la figura apareció.
Vestida de negro.
Rostro oculto.
Movimientos calculados.
La falsa Sombra Carmesí.
---
Desde la distancia, Adrián la observó.
—Por fin…
Thiago llegó segundos después.
—Así que eres real.
Lautaro fue el último.
Pero no miraba solo a la figura.
Miraba todo.
Analizaba.
Buscando algo que no encajaba.
---
Porque había algo extraño.
Demasiado fácil.
Demasiado perfecto.
---
—Esto es una trampa —murmuró.
Pero ya era tarde.
---
La falsa Sombra comenzó a correr.
Y los tres la siguieron.
---
Saltos.
Sombras.
Pasos rápidos.
La persecución se volvió caótica.
---
Hasta que…
La figura se detuvo.
---
Los tres hombres la rodearon.
Por fin.
---
—Se acabó —dijo Adrián.
Thiago sonrió.
—Tengo que admitir que valió la pena.
Lautaro… no se movió.
—Quítate la máscara —ordenó.
---
La figura dudó.
Un segundo.
Dos.
---
Y entonces…
La máscara cayó.
---
Pero no era Valentina.
---
El silencio fue absoluto.
---
—¿Qué…? —murmuró Thiago.
Adrián apretó la mandíbula.
—Nos engañaron.
---
Lautaro cerró los ojos por un instante.
Y cuando los abrió…
Ya lo sabía.
—No…
Su voz fue baja.
—Nos está usando.
---
Mientras tanto…
Desde lo alto de un edificio cercano…
Valentina observaba todo.
Impecable.
Intocable.
Perfecta.
---
Mateo estaba a su lado.
—Funcionó.
Valentina asintió.
—Por supuesto.
Pero su mirada no estaba en el señuelo.
Estaba en ellos.
---
Adrián.
Thiago.
Lautaro.
---
—Son buenos… —admitió.
—¿Y eso es un problema?
Valentina sonrió levemente.
—No.
Hizo una pausa.
—Eso los hace interesantes.
---
Pero entonces…
Algo cambió.
---
Lautaro levantó la mirada.
Directamente hacia ella.
---
Y por un segundo…
Sus ojos se encontraron.
A la distancia.
Entre sombras.
---
Y él entendió.
---
No completamente.
Pero lo suficiente.
---
—Ahí estás… —susurró.
---
Valentina sintió algo inesperado.
No miedo.
No tensión.
Sino…
Un desafío real.
---
Porque por primera vez…
Alguien no había caído completamente en su juego.
---
Y eso…
Lo hacía peligroso.
---
La noche terminó.
Pero el juego…
Recién comenzaba.
---
Porque ahora ya no era solo una persecución.
Era una guerra de mentes.
---
Y en esa guerra…
Solo uno podía ganar.
---
O tal vez…
Ninguno saldría intacto.
---
Continuará…