Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Hermanos Morrison 2
Pasaron algunos días y finalmente llegó el momento de que Frank se marchara.
Kayla lo acompañó hasta la entrada de la mansión mientras los sirvientes preparaban su equipaje.
—Entonces volveré pronto.. La próxima vez vendré con Francis.
Kayla sonrió.
—Perfecto.
Luego levantó un dedo y lo señaló con expresión seria.
—Pero pórtate bien.
Frank arqueó una ceja.
—¿Yo?
—Sí, tú.
Kayla cruzó los brazos.
—Y no intentes nada con ninguna mujer casada.
Frank soltó una carcajada.
—¡Eso fue hace muchísimo tiempo!
—Precisamente por eso te lo recuerdo.
—¡Técnicamente Francis no me echó!
Kayla comenzó a reír.
—¿No?
—No. Mi hermano simplemente decidió mandarme lejos por negocios.
—Claro.
—¡Es verdad!
—Te mandó lejos.
—Por negocios.
—Después de que intentaste conquistar a una mujer casada.
Frank se llevó una mano al pecho.
—La historia está exagerada. Yo no sabia que era casada.
—¿Ah, sí?
—De verdad, además era hermosa y su esposo no estaba a su lado.
Kayla negó con la cabeza, riéndose.
—Solo intenta no darle más motivos a Francis para enviarte lejos otra vez.
Frank sonrió.
—Haré mi mejor esfuerzo.
Ya estaba a punto de subir al carruaje cuando se detuvo.
Su expresión cambió.
Por primera vez desde que Kayla lo había conocido, parecía completamente serio.
La miró directamente.
—Me gusta verte así.
Kayla parpadeó.
—¿Así cómo?
Frank sonrió ligeramente.
—Riéndote.
Hizo una pausa.
—Contenta.
Kayla permaneció en silencio.
Frank continuó..
—Esta nueva Kayla es muy agradable.
Ella bajó un poco la mirada.
—¿Ah?
—Bondadosa...
Sonrió.
—Pero con carácter.
Kayla sintió una pequeña calidez en el pecho.
Después volvió a sonreír.
—Si sigues diciéndome cosas bonitas, voy a hacer que te quedes.
Frank abrió los ojos.
—¿Qué?
—Hay mucho trabajo.
Kayla señaló hacia la mansión.
—Pronto llegarán las cajas con la ayuda y necesito gente para moverlas.
Frank comenzó a reír.
—¡No!
—Entonces deja de decir cosas lindas.
—¡Me están esperando!
Kayla se echó a reír.
—¡Cobarde!
Frank subió rápidamente al carruaje.
—¡Volveré con Francis!
—¡Y compórtate!
—¡Lo intentaré!
El carruaje comenzó a alejarse.
Frank sacó la cabeza por la ventana.
—¡Y no cambies demasiado, primita!
Kayla sonrió.
—¡Tú tampoco!
Frank finalmente desapareció por el camino.
Kayla permaneció unos segundos observando cómo se alejaba.
Sonrió.
[Es un buen primo.]
Luego volvió hacia la mansión.
Dentro, los hermanos Morrison continuaban trabajando.
No habían descansado demasiado desde que habían comenzado con la organización de la ayuda.
Brenda revisaba las listas.
Brandon llevaba las cuentas.
Ambos estaban completamente concentrados.
Kayla los observó durante unos minutos.
Después tomó una decisión.
—Brenda.
La joven levantó la mirada.
—¿Sí, mi lady?
—Quiero darles una bonificación.
Los dos hermanos se miraron.
—No es necesario
respondió Brandon inmediatamente.
—Sí lo es.
—Mi lady, nosotros simplemente estamos haciendo nuestro trabajo.
Kayla negó con la cabeza.
—Están haciendo mucho más que eso.
Señaló los documentos.
—Han trabajado durante días sin descanso y han conseguido organizar todo esto de manera excelente.
Brenda intentó protestar.
—Pero...
—No es un regalo.
Kayla sonrió.
—Es un reconocimiento por una buena labor.
Los dos hermanos se quedaron en silencio.
Finalmente aceptaron.
—Muchas gracias, mi lady.
—Se lo merecen.
Brenda sonrió.
—Ha sido un placer trabajar con usted.
Kayla volvió a su escritorio.
Pero los hermanos Morrison habían comenzado a notar algo más.
Durante aquellos días, Kayla no solo había dado órdenes.
Estudiaba.
Preguntaba.
Leía documentos.
Consultaba sobre comerciantes.
Preguntaba cómo funcionaban las inversiones.
Quería saber de dónde provenían los ingresos.
Preguntaba por los costos de transporte.
Y, para sorpresa de ambos, comenzaba a hacer observaciones bastante interesantes.
Una tarde, Brandon le explicó un problema relacionado con uno de los negocios familiares.
Kayla revisó los números.
—¿Y si en lugar de vender todo directamente hacemos esto?
Explicó su idea.
Brandon se quedó mirando los documentos.
—Eso...
Hizo algunos cálculos.
—Podría funcionar.
Kayla levantó una ceja.
—¿En serio?
—Sí.
Brenda se acercó para revisar.
—Incluso podría reducir algunos costos.
Kayla sonrió.
[¡Bien!]
No tenía experiencia en negocios.
Pero tenía algo que había aprendido en su primera vida.
Observar.
Preguntar.
Buscar soluciones.
Y no tener miedo de decir lo que pensaba.
Los hermanos Morrison se miraron.
Ya no tenían ninguna duda.
Los rumores que habían escuchado sobre Lady Kayla Fletcher no podían estar más equivocados.
Aquella joven era bondadosa.
Era espontánea.
Tenía carácter.
Y, para su sorpresa...
También tenía buenas ideas.
Brenda sonrió mientras observaba a Kayla volver a estudiar los documentos.
—Definitivamente es diferente de lo que decían.
Brandon asintió.
—Mucho mejor.
Kayla escuchó desde su escritorio.
Sonrió.
[Perfecto.]
Quizás todavía tenía muchísimo que aprender.
Pero ya había comenzado.
Y por primera vez, no solo estaba intentando reparar los errores de la antigua Kayla.
También estaba descubriendo todo lo que ella misma podía llegar a ser.
Dos bombas sexuales🤭👏👏