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Me Elegio Ami

Me Elegio Ami

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Amor-odio / Amor prohibido
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: liz Ramirez

¿ Dos chicos de la misma preparatoria se confesaran su amor ?

o seguirán odiándocen como siempre en toda clases

¿ que pasara ?

NovelToon tiene autorización de liz Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dia de la graduación, fiesta

Era sábado.

La fiesta de graduación sería esa misma noche.

La casa de Ney y Emma estaba más tranquila de lo normal, pero se sentía una tensión suave en el aire.

Emma estaba en su cuarto, emocionada, revisando una y otra vez su vestido, sus accesorios y algunas cosas que pensaba llevar.

—¡No puedo creer que ya sea hoy! —decía para sí misma mientras acomodaba todo con cuidado.

Abajo, en la cocina, Ney preparaba el desayuno.

Movía las cosas con calma, aunque su mente estaba en otro lado.

No era que no le importara la fiesta…

Solo no estaba de humor.

Desde la mañana, se había mantenido callado.

Emma bajó corriendo las escaleras.

—¡Ney! ¿Ya estás listo?

—No hay mucho que “estar listo” —respondió él sin mirarla, mientras servía jugo.

Emma se sentó en la mesa, todavía con una sonrisa enorme.

—Va a ser una noche increíble.

Ney soltó un pequeño “ajá” distraído.

Emma lo miró de reojo.

—Sigues raro.

—No estoy raro.

—Sí estás.

Ney dejó el vaso en la mesa.

—Solo es una fiesta.

Emma inclinó la cabeza.

—No es “solo una fiesta”.

—Para mí sí.

Emma suspiró, pero no insistió.

Sabía cómo era su hermano cuando se ponía así.

Después del desayuno, Emma subió otra vez a terminar de arreglarse.

Ney se quedó un momento en la cocina, mirando la mesa vacía.

Esa noche…

David iba a confesarle sus sentimientos a alguien.

No sabía por qué, pero esa idea le seguía molestando.

Se levantó y empezó a recoger los platos.

—No es mi problema… —murmuró para sí.

Pero incluso diciéndolo en voz baja…

no lograba convencerse del todo.

Arriba, Emma seguía feliz, emocionada por la fiesta.

Y abajo, Ney solo intentaba pasar el día como si nada de eso le importara.

Pero la noche todavía no comenzaba.

Mientras desayunaban, el ambiente en la mesa era tranquilo, aunque un poco tenso por la emoción de Emma.

Ella jugaba con su tenedor, claramente inquieta por la noche.

—Oye, Ney… —dijo de pronto.

Él levantó la vista del plato.

—¿Qué?

Emma dudó un segundo, luego sonrió.

—¿Ya tienes con quién ir a la fiesta?

Ney parpadeó.

—No.

—¿Cómo que no?

—No tengo.

Emma inclinó la cabeza, curiosa.

—¿Entonces con quién vas a ir?

Ney volvió a comer como si nada.

—No voy a ir.

Emma abrió los ojos.

—¿Qué? ¿Por qué?

—No me gustan las fiestas.

—Eso no es verdad.

—Sí lo es.

Emma lo observó fijamente, como si intentara descubrir la excusa real.

—Ney…

—Emma, ya.

Su tono fue más serio esta vez.

Emma suspiró, rendida.

—Eres imposible.

Ney no respondió.

Emma apoyó la cara en su mano.

—Bueno… entonces supongo que iré con mis amigas como dijimos.

—Sí.

Emma lo miró otra vez.

—Deberías venir.

—No.

—Ni siquiera un rato.

—No.

Emma soltó una pequeña risa.

—Eres muy terco.

—Y tú muy insistente.

Emma terminó su desayuno y se levantó.

—Está bien, está bien… entonces me voy a arreglar.

Ney asintió.

—Ajá.

Antes de subir las escaleras, Emma lo miró una última vez.

—Pero no te quedes encerrado todo el día, ¿sí?

—No prometo nada.

Emma negó con la cabeza sonriendo y subió.

Ney se quedó solo en la cocina.

Miró su plato vacío.

Y aunque había dicho que no iría…

la palabra “fiesta” seguía rondando en su mente.

Especialmente por una persona.

David.

Emma ya estaba subiendo las escaleras cuando de repente se detuvo a mitad del camino.

Como si se le hubiera ocurrido algo.

—¡Ah, espera! —dijo bajando otra vez rápido.

Ney la miró desde la cocina.

—¿Ahora qué?

Emma sonrió con esa expresión curiosa de siempre.

—Tengo unas amigas que te podrían interesar para la fiesta de esta noche.

Ney parpadeó.

—No.

—¿Cómo que no?

—No me interesa.

Emma cruzó los brazos.

—Ni siquiera sabes cuáles son.

—No necesito saber.

Emma soltó una risa.

—Eres imposible.

Bajó el último escalón y se acercó un poco más a él.

—Son lindas, ¿sabes?

—No.

—Sí.

—No.

Emma lo miró con diversión.

—¿Por qué no?

Ney dejó el vaso en el fregadero.

—Porque no.

Emma ladeó la cabeza.

—Eso no es una razón.

—Para mí sí.

Emma se rió otra vez.

—De verdad no entiendo cómo puedes ser así.

Ney la miró de reojo.

—¿Así cómo?

—Tan cerrado.

—No estoy cerrado.

Emma levantó una ceja.

—Claro.

Ney suspiró.

—Solo no me interesa.

Emma lo observó unos segundos, luego negó con la cabeza aún sonriendo.

—Está bien, está bien… como quieras.

Se dio media vuelta otra vez hacia las escaleras.

—Pero si cambias de opinión, me avisas.

—No lo haré.

Emma soltó una última risa antes de subir definitivamente a su cuarto.

Ney se quedó solo en la cocina otra vez.

Pero esta vez no volvió a moverse.

Solo apoyó una mano en la mesa.

Y sin saber por qué…

pensó en otra cosa que no tenía nada que ver con las amigas de Emma.

Solo con una persona en específico.

Y esa idea lo molestó más de lo que quería admitir.

Ya estaba oscureciendo cuando Emma bajó las escaleras completamente lista.

Llevaba su vestido de graduación bien acomodado, el cabello peinado con cuidado y una sonrisa que no podía ocultar la emoción del momento.

Ney, que estaba en la sala, la vio aparecer y por un instante se quedó en silencio.

—…Te ves bonita —dijo al final, con una pequeña sonrisa.

Emma abrió los ojos y luego sonrió aún más.

—¡Gracias!

Se acercó rápidamente y lo abrazó.

Ney se quedó rígido un segundo, pero luego le dio unas palmaditas suaves en la espalda.

—Ya, ya…

Emma se separó aún feliz.

Ney la miró de arriba abajo otra vez.

Y su expresión cambió un poco a seria.

—No te acerques mucho a David.

Emma parpadeó.

—¿Otra vez con eso?

—Hablo en serio.

—Ney…

—Y tampoco hables con otros chicos.

Emma se quedó mirándolo.

Luego soltó una risa.

—Eres imposible.

Ney frunció el ceño.

—No es gracioso.

Emma negó con la cabeza todavía sonriendo.

—Sí lo es.

Ney suspiró.

—Solo… ten cuidado.

Emma lo observó un segundo más, más suave esta vez.

—Está bien, está bien.

Luego cruzó los brazos con diversión.

—Pero dime algo…

Ney la miró.

Emma inclinó la cabeza.

—¿Seguro que no quieres venir?

Ney respondió sin dudar.

—No.

Emma soltó una risa ligera.

—Ajá… como digas.

Se dio media vuelta hacia la puerta.

Pero antes de salir, lo miró una última vez.

—Nos vemos después, hermano.

—Sí.

Emma salió de la casa.

Y Ney se quedó solo.

Por unos segundos no se movió.

Luego caminó hacia la ventana y la vio irse.

El silencio de la casa se volvió más pesado.

Y aunque había dicho que no iría…

por alguna razón, esa noche no se sentía tan tranquilo como esperaba.

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Dalia Lara
se demoro una eternidad jjj gracias por los capítulos no se demore tanto en actualizar por favor
Sami: 🥹🥹❤️‍🩹
total 1 replies
Micaela Zambrana
por favorrr decime que van a ver capítulos extras 🙏🏻🙏🏻. Ameee este romance 👏👏
Dalia Lara
q lindos mis niños🥰🥰🥰
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