Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Baronesa Natasha Visconde
MARSELLA FRANCIA.
— Señora Baronesa la busca el general, - anunció la mujer de servicio.
— Hazlo pasar al estudio.
— Lo que usted ordene señora.
Un hombre uniformado entró a la enorme mansión, su expresión era la de un hombre rudo, sin antisbo en su rostro, escaneo rápidamente el lugar.
Entró donde se le indicó, no pasó mucho tiempo cuando, escuchó un taconeo no apresurado pero si firme hasta llegar a él.
El rostro que tenía cuando entró desapareció a uno cálido y sonriente ante la presencia de la mujer de casi cincuenta y cinco que apareció ante él.
— Nicolás De Bourbon…mi querido me alegra verte de nuevo aquí.
— No más que a mí Baronesa.
— Llámame solo por mi nombre deja las formalidades para otra ocasión.
— Una carcajada deshizo el hielo por completo del hombro duro y poderoso del general Nicolás.
— Natasha viuda de Visconde. - me alegra saber que estás igual con el buen humor que te ha caracterizado siempre. - No sabes la alegría que me diste al saber que por fin encontraste lo que por tantos años buscaste sin parar.
Un suspiro con una tristeza acumulada expresó el rostro de la mujer.
— Mi nieta, mi única descendiente, la heredera de mí fortuna, por fin dimos con ella. - confesó la mujer mirando al hombre.
— ¿Y te vas en persona a traerla contigo, o qué piensas hacer?
— Ella es una mujer casada lo último que me enteré, - solo quiero conocerla darle lo que le pertenece, darle el cariño que mi único hijo le hubiera dado si no hubiera muerto con mi nuera aquella noche.
Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas recordando lo que leyó en los periódicos de aquella nación, mientras su esposo yacía moribundo en cama arrepentido por haber despreciado a su único heredero por haberse enamorado de una mujer común y haber renunciado al título de conde por una mujer.
Exhaló antes de continuar.
— Lo perdone. - dijo y sonrió.
Al poco tiempo me enteré que había quedado una niña, mi nieta sola, sin sus padres. - eso me derritió.
— Afortunadamente el padre de mi nuera reclamó la niña de cinco años entonces, dándole el cariño que necesitaba y que yo deseaba haberle dado.
— Un año después desapareció junto con mi nieta. No volví a saber de ellos, hasta ahora…¿te das cuenta cuanto tiempo he perdido? - por la dureza del corazón de mi esposo que no podía aceptar, qué los rangos son solo títulos que el corazón no distingue.
— También el señor Pedro, abuelo de mi nieta murió, pero supe que hubo una boda. - Pedro quería que mi nieta quedara protegida, pero…algo pasó, - y eso quiero averiguarlo personalmente. - agregó.
— Estaré a tu disposición para cualquier cosa que necesites desde ese gran país, - tengo aliados que pondré a tu disposición. - solo ordena lo que necesites y lo tendrás, allá, aquí en cualquier parte. - ofreció con disposición.
— Voy a necesitar un investigador privado que sea de tu absoluta confianza. - quiero saber quién se quedó con la fortuna que mi hijo dejó. - por lo que investigue mi nieta no recibió absolutamente nada.
— Cuenta con ello, tendrás lo mejor. - confirmó el hombre de uniforme, condecorado con medallas por su buen desempeño y colaboración en el ejército Francés.
Después de una agradable cena, el general se despidió por el momento.
La Baronesa tenía todo listo para su viaje al país Estadounidense.
EMPRESA HORIZON INC.
Barry entró en la oficina de Bruce, venía incrédulo por el resultado de la nueva investigación que Bruce le pidió que hiciera.
Le puso en su mesa de trabajo de un solo aventon, un folder lleno de papeles que pudo recuperar y rescatar.
— Aquí hay algo turbio Bruce. - la fortuna de tu suegro no la perdió por por un mal negocio, - lo orillaron hacer una mala inversión. - y no vas a creer a quien se le unió. - desde ahí su fortuna se esfumó. - añadió seguro de su investigación.
— Ya habla. - y pasa todo al y pasa todo a mi sistema interno. - ordenó Bruce.
— David Palace hizo negocios con él, pero encontró irregularidades, - cuando lo enfrentó hubo una discusión, - Arthur Visconde no había colaborado ni firmado ninguna transferencia.
— Pero después pasó el accidente donde murió junto con su esposa, - Mayte había quedado esa noche al cuidado de don Pedro Romano que por cierto jamás creyó en el accidente.
— Crees que…
— Cabe la posibilidad. - tenemos que investigar más a fondo.
—Hubo fraude y malversaciones. - eso ya es sospechoso. - sentenció Bruce ojeando los resultados de la investigación.
Un silencio espeso prosiguió por un instante que sofocó.
— Bruce esto es más grave de lo que pensábamos, y no creo que Antón no tenga noción de lo que su padre hizo. - anunció Barry.
— ¿Cuál es ese investigador que dices que es lo mejor del país?
Es un exmilitar retirado que después se dedicó a perseguir cabrones tratantes de mujeres, - no se si aún está disponible, - asumió pues tenía mucho sin tener ninguna fuente de información sobre él.
—Se llama Gael Bremont.
Pero no se nada de él, - no tengo idea si aún está en servicio o se retiró.
— Me comunicaré con Luciano Duncan el debe tener su número telefónico.
— ¿El CEO dueño de las tres empresas de Chicago? - preguntó, había sabido de él por su abuelo.
— Ese mismo. - su amigo confirmó.
—Has lo necesario. - no repares en gastos. - dijo el CEO mirando por el ventanal.
DEPARTAMENTO
— Malnacido ya decía yo que ese hombre no tenía nada bueno. - profirió su amiga levantándose de su asiento, pues no podía estar quieta después de la información que le dió su amiga del porque renunció.
— Ahora temo cuando se entere. - ese hombre me da mala impresión y miedo. - asumió Mayte. Al recordar lo que escuchó.
— Mayte por favor. Debes tener cuidado ese hombre no se detendrá.
Un fuerte toquido en la puerta las alertó ambas se miraron.
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