Ignorada por años , viví en la sombra de mi hermana mayor desde que tengo memoria, solamente porque creían que ella sería la luna de la Manada.
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4
Una semana había transcurrido desde aquella noche sofocante en la que el aire de la mansión se había vuelto extraño, y desde el día en que los pasillos de la academia se convirtieron en el escenario de una nueva humillación pública. Siete días de miradas esquivas, de susurros a sus espaldas y de la constante y pesada presencia de Selene recordándole su condición de error biológico. Para Valerie, el tiempo se medía en capas de murallas que construía alrededor de su alma, un aislamiento absoluto donde nadie más pudiera tocarla.
La noche del séptimo día, la atmósfera en los terrenos principales de la manada vibraba con una energía distinta, una mezcla de cánticos primitivos, tambores apagados y el aroma espeso de la multitud reunida. Era la noche sagrada de la transformación. En el claro ceremonial, iluminado por el fulgor de antorchas y la majestuosidad de la luna llena, los jóvenes cachorros de la manada que cumplían la edad reglamentaria se congregaban para recibir, por fin, a su bestia interior.
Desde la colina cercana, Valerie observaba el ritual a la distancia. El sonido de los huesos crujiendo, los gritos ahogados de dolor y euforia, y los aullidos que rompían el cielo nocturno la golpeaban como un recordatorio físico de su propia insuficiencia. Esa misma ceremonia, vivida un año atrás cuando cumplió catorce, se repetía en su mente como una herida abierta: el frío en su interior, la ausencia total de respuesta, las miradas decepcionadas de sus padres y la risa burlona de Damián. Aquel claro del bosque era un cementerio de expectativas rotas para ella.
Incapaz de soportar el peso de la celebración colectiva y sabiendo que su presencia en el ritual solo atraería comentarios despectivos, Valerie dio media vuelta y se adentró en la espesura del bosque, buscando el único refugio donde las jerarquías y las burlas no alcanzaban a oírse.
Caminó durante largo rato bajo el dosel oscuro de los pinos, guiada únicamente por el sonido familiar del agua que caía. Las cascadas sagradas, ubicadas en lo más profundo y prohibido del territorio de la manada, eran un rincón místico donde el agua cristalina descendía por rocas milenarias cubiertas de musgo luminiscente. El lugar estaba desierto; todos los miembros de la manada estaban demasiado ocupados en el claro principal celebrando la transformación de los futuros guerreros como para aventurarse hasta allí.
Al llegar a la orilla del estanque natural formado por la caída de agua, Valerie se dejó caer de rodillas sobre la hierba húmeda. La brisa nocturna sartenaba con fuerza, y el reflejo de la luna llena sobre la superficie líquida parecía un espejo de plata pura. Se abrazó a sí misma, sintiendo cómo las lágrimas de frustración contenida durante toda la semana amenazaban con romper su fachada de indiferencia.
—¿Por qué? —susurró al vacío, su voz quebrándose contra el murmullo constante del agua—. ¿Por qué todos tienen un propósito, un lobo, un destino... y yo estoy vacía?
El silencio del bosque pareció responderle con una frialdad absoluta. Pero entonces, algo cambió de forma abrupta.
Un calor repentino, intenso y abrasador, comenzó a brotar desde la base de su columna vertebral, extendiéndose como un río de fuego líquido por cada una de sus venas. Valerie soltó un grito ahogado, arqueando la espalda mientras dejaba caer las manos al suelo con desesperación. El dolor no se parecía a nada que hubiera experimentado antes; era un desgarro profundo, una reconfiguración violenta de su estructura ósea y muscular. Sus manos se aferraron a la tierra húmeda mientras sus uñas se hundían en el lodo, y un calor febril le arrebató el aliento.
No era el vacío de siempre. Esta vez, las paredes invisibles que habían mantenido su interior apagado durante quince años comenzaron a resquebrajarse con un estruendo sordo en su mente.
Despierta, una voz profunda, antigua y salvaje resonó en los rincones más recónditos de su conciencia. Es hora de reclamar lo que nos pertenece.
Valerie cayó de costado sobre el musgo, con los ojos cerrados con fuerza mientras su cuerpo convulsionaba levemente bajo la intensidad del cambio. Su piel se estremeció, y cuando por fin logró abrir los ojos, el mundo se veía diferente. Los colores eran más nítidos, los olores del bosque —la tierra mojada, el pino, el ozono de la tormenta lejana— estallaban en su olfato con una claridad abrumadora.
Se incorporó con una agilidad que jamás había sentido en su vida humana. Al mirar su reflejo en el agua cristalina del estanque, contuvo el aliento.
Ya no era la muchacha frágil y descolorida a la que todos ignoraban. Frente al reflejo de la luna, su lobo se habí manifestado con una belleza imponente y sobrecogedora. Era una loba de pelaje completamente blanco, tan puro y denso como la nieve virgen, y unos ojos de un tono violeta profundo, casi irreal, que brillaban con una inteligencia feroz en la penumbra. Y lo más extraordinario ocurrió cuando la luz directa de la luna llena acarició su lomo: cada uno de sus pelos blancos comenzó a iluminarse con un brillo azul tenue, etéreo y fascinante, como si la misma luz de los astros estuviera tejiendo su armadura.
Un escalofrío de poder puro recorrió el cuerpo de la bestia, transmitiendo una descarga directa a la mente de Valerie.
No eres un error, le transmitió su loba con una voz mental que supo impregnar cada fibra de su ser con una autoridad incontestable. No perteneces a la debilidad de esta manada. Eres una elegida. Nuestra sangre lleva el peso de una destinada de luna, bendecida por la propia Diosa Luna desde antes de nacer.
Valerie, conectada a través del vínculo con su loba, sintió una verdad absoluta y abrumadora expandirse en su interior. Su tardanza no había sido un defecto biológico; su espíritu había estado madurando bajo el manto de la Diosa, preparándose para portar un poder que superaba con creces las insignificantes jerarquías de la Sombra Plateada.
Sin embargo, la euforia del descubrimiento vino acompañada de una fría claridad mental. Si la manada, si su padre, si Selene o Damián descubrían que la "anomalía", el supuesto error sin valor, poseía una loba de esta magnitud —con un linaje y un brillo que desafiaban las leyes naturales de los cambiaformas—, su vida cambiaría para mal. Se convertiría en un trofeo codiciado, en una amenaza política o en el blanco de una envidia despiadada.
Valerie sacudió la cabeza, y su loba comprendió el mandato al instante. El brillo azulado del pelaje se atenuó bajo su control consciente, y la fuerza salvaje se replegó hacia el interior, sellándose herméticamente detrás de las murallas de su mente.
Poco después, de regreso en su forma humana, Valerie se quedó de pie junto a la cascada, con la respiración agitada y la ropa ligeramente desgarrada por la transformación. Su reflejo en el agua volvió a ser el de la joven de quince años, la sombra silenciosa que todos despreciaban. Pero por dentro, el abismo vacío había desaparecido para siempre. Tenía una loba blanca de ojos violeta, portadora de un destino divino, y lo mantendría en absoluto secreto hasta el día en que el mundo estuviera listo para enfrentarse a ella.
como que su apellido es BETUCCI , si en el capítulo 8 en email que recibió de la universidad dice textualmente:
"Estimana Valerie Petrov"
🙄🙄🙄🤔🤔🤔
"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA...AYYYY DIOS!"