NovelToon NovelToon
Ecos De Luz Y De Sombras

Ecos De Luz Y De Sombras

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Mundo mágico / Amor prohibido / Completas
Popularitas:704
Nilai: 5
nombre de autor: Solecito87

Guiada por sueños inquietantes, Elara cruza el límite prohibido y encuentra a Kael, el hombre que ha visto en sus visiones. Lo que parece un encuentro imposible revela un lazo antiguo entre Luz y Sombra, despertando una profecía capaz de traer salvación... o destrucción. ✨🌙

NovelToon tiene autorización de Solecito87 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13 — La Fractura del Bosque Sagrado

Kael:

El silencio del Bosque Sagrado dejó de ser un silencio vivo. Antes respiraba, palpitaba, vibraba con la energía antigua que protegía a quienes entraban con el corazón limpio. Ahora… era un silencio muerto. Un espejo roto.

Cada paso que daba con Elara tomada de mi mano despertaba un eco extraño, como si hubiera algo acechando bajo la tierra, esperando el momento exacto para morder.

El grifo de bruma caminaba a nuestro costado, más inquieto que nunca. Su plumaje vaporoso se agitaba aun sin viento; sus ojos, antes suaves y curiosos, ahora ardían con una alerta que me ponía los músculos tensos.

Los lumain nos seguían como pequeñas sombras plateadas. Desde que percibieron el embarazo de Elara no se separaron de ella, como si sintieran en su interior una chispa tan poderosa que sabían que el mundo—este mundo—no podría conservarla por mucho tiempo.

Ella apretó mi mano.

—¿También lo sientes? —susurró.

—Sí —respondí sin soltarla—. El bosque ya no nos reconoce.

Sentí su respiración acelerarse apenas. No de miedo… sino de una mezcla extraña entre preocupación por lo que vendría y ese fuego interno que siempre la impulsó a avanzar, aun cuando el destino quería quebrarla.

La observé de reojo.

Mi Elara.

Su piel brillaba bajo la luz tenue de los cristales suspendidos en los árboles, y sus ojos parecían aún más profundos, como si guardaran un océano de secretos que ni yo había terminado de explorar. Y aun así, algo más se agitaba en ella, algo que irradiaba magia pura. La magia de la vida. De nuestro vínculo.

—Kael… —dijo ella de pronto, bajando la mirada hacia su propio abdomen—. ¿Crees que… que está bien?

Me acerqué, apoyando mi frente contra la suya.

—Nuestro hijo o hija es fuerte —murmuré rozando sus labios sin besarlos del todo—. Y lo protegeré con mi vida.

Los lumain revolotearon a su alrededor como si respaldaran mis palabras.

Elara sonrió apenas… pero la sonrisa se quebró en cuanto un temblor recorrió el suelo.

El grifo gruñó.

Los lumain se ocultaron entre su cabello.

Los árboles se inclinaron como si una tormenta invisible los empujara.

—No es un temblor natural —dijo Elara, tocando un tronco que vibraba bajo su mano.

Levanté mis armas.

El aire delante de nosotros empezó a abrirse como un desgarro, un tajo de oscuridad pura que absorbía la luz del bosque.

Y entonces lo escuché.

Ese sonido… esa respiración que conocía demasiado bien.

—No… —murmuré con rabia contenida.

De la grieta surgió la primera bestia: un lobo de sombras, sin piel ni carne, hecho solo de humo y odio. Y detrás de él, soldados de oscuridad, figuras retorcidas con armaduras negras y ojos sin alma.

El Bosque Sagrado había caído.

Ya no era territorio neutral.

—¡Atras! —grité, poniéndome frente a Elara.

Elara:

El mundo se contrajo a la visión de esas criaturas. Sentí mi corazón acelerarse no solo por mí, sino por la vida que llevaba dentro.

La vida que ya habían sentido antes que yo.

La vida por la que vendrían si descubrían su existencia.

Kael avanzó con una furia que era puro fuego. Sus ojos brillaban como si ardieran desde dentro, y su magia se encendió alrededor de sus brazos en espirales celestes.

Sabía que no debía quedarme atrás, aunque él quería protegerme a toda costa.

Le tomé el antebrazo.

—No pelearemos solos —le dije.

Lo vi tensarse.

No quería que usara demasiada energía. No ahora. No embarazada.

Pero había algo dentro de mí que me llamaba a la magia. Una voz suave, como un murmullo antiguo… y familiar.

Los lumain se posaron en mis hombros, transmitiéndome un calor tibio que se extendió por mis venas. Sentí mi poder subir, como una ola blanca que iluminó mi piel.

—Vamos —susurré, y el bosque pareció responderme.

El primer lobo saltó.

Kael lo partió en dos con un movimiento fluido, casi danzante.

Otro soldado de sombras se lanzó hacia él, pero levanté mi mano y una barrera de luz lo detuvo, quemándolo hasta disolverlo en un humo oscuro.

El grifo rugió, extendiendo sus alas de vapor y abalanzándose sobre tres criaturas a la vez.

Pero por cada enemigo que caía… otros ocupaban su lugar.

El aire estaba pesado.

La tierra vibraba.

El Bosque Sagrado, que alguna vez fue un refugio, ahora era un campo de guerra.

—¡Kael! —grité cuando una grieta mayor se abrió frente a nosotros.

Y de ella salió una figura que hizo que mis rodillas temblaran.

Un hombre de túnica blanca, con el cabello plateado recogido hacia atrás y ojos profundos como el cielo en calma.

—Sarem… —susurré.

Mi antiguo maestro. El curandero más sabio de los reinos. El hombre que había visto en mí lo que yo misma no sabía que poseía.

Él se acercó con una mezcla de urgencia y alivio.

—Elara… —dijo con voz suave, aunque temblaba por la guerra que lo rodeaba—. Llegué justo a tiempo.

Kael se colocó delante, desconfiado, aunque había un respeto silencioso en la tensión de su cuerpo.

—¿Sabía? —me preguntó Kael sin dejar de vigilar a Sarem.

Yo asentí, respirando hondo.

—Él me enseñó casi todo lo que sé… y mucho de lo que aún no entiendo.

Sarem colocó una mano en mi mejilla. Sentí un calor cálido recorrerme.

—Estás cambiando, Elara —susurró, mirándome como si pudiera ver a través de mi piel—. No solo por lo que llevas dentro… sino por lo que eres.

Kael frunció el ceño, acercándose a mí como un guardián celoso.

Mis dedos buscaron los suyos para tranquilizarlo.

Pero Sarem no estaba allí para discusiones.

Alzó su bastón y trazó un símbolo en el aire. El bosque rugió con una energía nueva, casi desesperada.

—Este lugar ya no puede protegerlos —dijo con severidad—. La oscuridad lo ha reclamado. Deben irse.

—¿A dónde? —pregunté, mi voz temblando mientras luchaba contra una oleada de dolor que me atravesó el vientre. No era físico… era mágico. Como un llamado.

Sarem me miró con un brillo extraño.

—A otro mundo.

Kael retrocedió un paso, sorprendido.

—¿Un portal? ¿Ahora?

—Sí —respondió Sarem mientras levantaba el bastón—. La oscuridad busca lo que Elara lleva. Deben cruzar antes de que detecten esa luz.

Yo quedé inmóvil.

Kael giró hacia mí, sus manos tomando mi rostro con una mezcla de amor intenso y preocupación profunda.

—¿Es seguro? —preguntó con voz grave.

—Más seguro que quedarse aquí —dijo Sarem sin rodeos.

El grifo de bruma se acercó a mí y colocó su cabeza vaporosa contra mi abdomen. Sentí un mensaje en mi mente: debemos partir.

Pero antes de que pudiéramos movernos, un rugido sacudió el bosque.

La oscuridad se arremolinó, formando la sombra de un gigante.

Soldados. Bestias. Todo se amontonaba en torno a nosotros.

—¡Ahora! —gritó Sarem.

Golpeó el suelo con su bastón.

El aire se rasgó en un círculo perfecto, revelando un vórtice azul que vibraba con energía desconocida.

Kael me tomó de la cintura, atrayéndome contra su pecho.

—Pase lo que pase —susurró contra mi oído— no te soltaré.

Mi corazón ardió.

Lo besé, breve y profundo. Una promesa. Un ancla. Una llama que ni la oscuridad podía apagar.

Sarem alzó ambas manos, conteniendo la avalancha de sombras que se aproximaba.

—¡Crucen! ¡Ahora! ¡No puedo sostenerlos más!

El grifo saltó primero, desapareciendo en la luz del portal.

Los lumain se aferraron a mi cabello y hombros.

Kael tomó mi mano con fuerza.

El bosque rugió detrás de nosotros.

La oscuridad gritó, extendiendo garras negras hacia mis piernas.

Kael me alzó del suelo y corrió.

—¡Sujétate! —gritó.

Saltamos.

Y el Bosque Sagrado… desapareció.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play