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La Novia que Él Humilló

La Novia que Él Humilló

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía estar viviendo el sueño de toda mujer: comprometida, viviendo con Henrique Lacerda, con la boda planeada y un futuro perfectamente organizado. Estaba segura de que estaba a punto de comenzar la mejor etapa de su vida.

Todo se derrumba cuando Catarina Prado, la exnovia que abandonó a Henrique en uno de los momentos más difíciles de su vida, reaparece diciendo que está gravemente enferma. Frágil, llorosa y rodeada de suplicas de lástima, Catarina ocupa demasiado espacio nuevamente. Y Henrique, usando la cruel excusa de que ella “está muriendo”, empieza a cruzar límites que nunca deberían tocarse.

Isadora comienza a ser humillada, ignorada y relegada a un segundo plano. Hasta que llega el golpe final: Henrique utiliza todo lo que habían preparado para su boda —la ceremonia, los invitados, los símbolos— para montar un falso matrimonio con su ex, todo en nombre de la compasión.

Con el corazón destrozado y la dignidad herida, Isadora acepta una propuesta inesperada: un matrimonio arreglado con Miguel Montenegro, un hombre frío, poderoso y rodeado de misterios. Un acuerdo sin promesas de amor, solo respeto.

Lo que comenzó como una huida se transforma en un nuevo comienzo. Lejos de quien la menospreció, Isadora descubre su fuerza, reconstruye su autoestima y aprende que el amor no puede nacer de la humillación.

Y cuando el pasado intenta regresar, ella ya no es la novia que aceptaba todo en silencio.

Ahora, es ella quien decide.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Isadora se dio cuenta de que la tranquilidad verdadera no hace ruido.

Ella no llegó anunciando un cambio, ni vino acompañada de euforia. Simplemente se instaló en los detalles. En la forma en que ella pasó a respirar más hondo. En la ausencia de esa opresión constante en el pecho. En la forma en que los días dejaron de ser algo que soportar y pasaron a ser algo que atravesar.

Aquella mañana, salió de casa con Miguel como si aquello siempre hubiera sido así.

No hubo despedida larga. Apenas un beso leve en el rostro, casi distraído, pero lleno de intención.

—Buen día —él dijo.

—Buen trabajo —ella respondió.

Y siguieron caminos diferentes, conectados por algo que no exigía vigilancia.

En la oficina, Isadora fue llamada a una reunión inesperada. Un nuevo proyecto. Mayor visibilidad. Más responsabilidad. Algo que, meses atrás, la habría hecho dudar.

—Queremos que estés al frente —dijo el director—. Es una posición estratégica.

Isadora no pidió tiempo para pensar.

—Acepto —respondió.

No porque necesitara probar algo. Sino porque sabía que podía.

A mitad de la tarde, el teléfono vibró. Un número que ella no reconoció.

Ella atendió.

—¿Isadora? —la voz vino cautelosa—. Aquí es Helena Montenegro.

El estómago dio un leve salto, pero Isadora mantuvo la calma.

—Hola, Helena.

—Espero no estar incomodando —dijo la madre de Miguel—. Quería conversar. Si es posible, personalmente.

Isadora pensó por algunos segundos.

—Claro —respondió—. ¿Cuándo?

—¿Hoy a la noche, tal vez?

—Puede ser —confirmó.

Cuando colgó, respiró hondo. No había miedo. Apenas curiosidad atenta.

A la noche, al llegar a casa, le contó a Miguel.

Él no pareció sorprendido.

—Ella haría eso —dijo—. Quiere entender quién eres fuera de aquel primer encuentro.

—¿Y eso te incomoda? —Isadora preguntó.

Miguel negó con la cabeza.

—No. Siempre y cuando no te sientas presionada.

Isadora sonrió levemente.

—No me siento.

El encuentro sucedió en un restaurante discreto. Helena Montenegro ya la aguardaba, postura impecable, mirada atenta.

—Gracias por venir —dijo ella.

—Gracias por la invitación —Isadora respondió.

Se sentaron.

—Voy a ser directa —Helena comenzó—. Mi hijo ha cambiado desde que entraste en su vida.

Isadora mantuvo la mirada firme.

—Espero que en el sentido de elegir —respondió.

Helena la observó por un instante más largo.

—Miguel siempre fue cerrado —dijo—. Controlado. Evitaba vínculos.

—Yo también evitaba —Isadora respondió—. Hasta entender que evitar no es lo mismo que protegerse.

Helena sonrió levemente, por primera vez sin cálculo.

—No intentas agradar —comentó.

—Ya no —Isadora confirmó—. Pero tampoco quiero conflicto.

—Eso es raro —Helena admitió—. La mayoría de las personas intenta encajar o confrontar. Tú… ocupas.

Isadora respiró hondo.

—Yo aprendí que mi espacio no es negociable —dijo—. Pero puede ser compartido.

Helena asintió lentamente.

—Yo solo quería estar segura de que no viniste para salvarlo —dijo—. Ni para perderte en él.

Isadora no vaciló.

—Yo no salvo a nadie —respondió—. Y no me pierdo más en nadie.

El silencio que siguió fue diferente. Menos rígido.

—Entonces —Helena dijo—, tal vez seas exactamente lo que él necesita.

Isadora sonrió levemente.

—Tal vez seamos apenas dos personas que decidieron caminar juntas —dijo.

Cuando volvió a casa, Miguel la aguardaba.

—¿Cómo fue? —preguntó.

—Honesto —Isadora respondió—. Como debe ser.

Él se acercó.

—¿Estás bien?

—Estoy —confirmó—. Y más segura que nunca.

Miguel la abrazó, no con fuerza, sino con presencia. Isadora se permitió quedar allí, sintiendo el gesto sin tensión.

—El mundo va a seguir intentando tocar —él dijo, bajo—. Opinar. Probar.

Isadora levantó el rostro, mirándolo.

—Y nosotros vamos a seguir eligiendo —respondió.

Él sonrió.

Aquella noche, se sentaron juntos en el balcón, observando la ciudad. No hablaron mucho. No necesitaron.

Isadora se dio cuenta de que estabilidad no significaba ausencia de desafíos. Significaba saber quién se es cuando ellos llegan.

Y cuando el mundo volvió a tocar, ella no se encogió.

Ella permaneció.

1
Norma Bachi
la verdad no me atrapo para nada,
Norma Bachi
no entiendo cuál es el juego de Caterina
Margarita Jaime
Catarina manipula todo a su antojo
Martha Teresa Torres Castañeda
no inventes que hombre tan tonto. lo dejaron y horita esta.como tonto cuidando al a ex seria bueno que lo deje su pareja actual
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