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La Aguja Y El Conde

La Aguja Y El Conde

Status: Terminada
Genre:Amor en la madurez / Romance / Reencarnación / Completas
Popularitas:264.3k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en un nuevo mundo. Decidida a cambiar su destino y a cumplir sus sueños.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ideas 2

Habían pasado varios días desde su llegada a ese mundo.

Y el gran resultado de sus investigaciones económicas era...

Absolutamente nada.

Selene estaba tirada boca abajo sobre la cama.

Con la cabeza hundida entre las almohadas.

Los brazos colgando por ambos lados.

Parecía una noble derrotada por la vida.

[Qué difícil es hacerme rica.]

[¿Cómo lo hacía la gente?]

[¿Nacían con dinero y ya?]

Llevaba días haciendo cálculos.

Pensando negocios.

Descartando ideas.

Todo terminaba igual.

[Esto requiere demasiado dinero.]

[Eso necesita un permiso.]

[Eso lo controla un gremio.]

[Eso solo pueden hacerlo hombres.]

[Eso tardaría diez años.]

Giró la cabeza hacia un lado.

—Qué injusticia...

En ese momento llamaron suavemente a la puerta.

—¿Señorita Selene?

—Pase.

Entró una doncella de unos treinta años.

Era Cloys.

Una mujer de expresión amable que había trabajado para la familia desde hacía muchos años, prácticamente desde que Selene era una niña.

Hizo una pequeña reverencia.

—Señorita, hoy es el día en que normalmente va a comprar vestidos.

Selene levantó apenas la cabeza.

—Cloys...

La doncella esperó.

—No hay dinero.

Cloys parpadeó.

—¿Perdón?

—Estamos en modo ahorro.

La seriedad con que lo dijo hizo que la mujer no pudiera evitar sonreír.

—Eso es una sorpresa.

—¿Por qué?

—Porque antes a usted no le gustaba repetir demasiado los vestidos.

Selene soltó un largo suspiro.

—Antes tampoco me había muerto.

Cloys frunció ligeramente el ceño.

—¿Señorita?

Selene abrió mucho los ojos.

[¡¿Qué dije?!]

—Quise decir...

Se aclaró la garganta.

—Antes... tampoco me preocupaba tanto por los gastos.

—Ah.

Cloys asintió lentamente.

La explicación tenía mucho más sentido.

Selene se levantó de la cama y caminó hasta el enorme armario.

Lo abrió.

Decenas de vestidos perfectamente ordenados aparecieron frente a ella.

Los observó durante unos segundos.

[La antigua Selene tenía buen gusto.]

[Pero también un pequeño problema de consumismo.]

Fue sacando algunos.

Azules.

Verdes.

Color crema.

Rosados.

Hasta que eligió dos.

Los dejó sobre la cama.

Cloys la observaba confundida.

—¿Qué hará con ellos, señorita?

—Ahorrar.

Tomó unas tijeras.

La doncella dio un pequeño paso hacia adelante.

—¡Señorita!

—Tranquila.

Con una tranquilidad que preocupaba más que tranquilizar, Selene hizo un pequeño corte en una de las faldas.

Luego retiró parte de la tela del segundo vestido.

Después buscó hilo.

Aguja.

Y comenzó a trabajar.

[Gracias, videos de manualidades vistos a las tres de la mañana.]

No era una costurera profesional.

Ni mucho menos.

Pero sabía hacer pequeños arreglos.

Cambiar un cuello.

Modificar unas mangas.

Acortar un dobladillo.

Aprovechar una tela para otra prenda.

Durante casi una hora permaneció completamente concentrada.

Cloys observaba cada movimiento sin decir una palabra.

Cuando terminó...

Selene levantó el vestido con ambas manos.

Sonrió satisfecha.

—Listo.

El resultado era sorprendente.

Había tomado la parte superior elegante de un vestido y la había combinado con la falda del otro.

Además había cambiado el diseño de las mangas y añadido pequeños detalles con la tela sobrante.

A simple vista...

Parecía una prenda completamente distinta.

Selene sonrió orgullosa.

—¿Ves?

—Así ahorro.

Cloys abrió lentamente la boca.

—Señorita...

Se acercó con cuidado.

Observó las costuras.

El diseño.

Los pequeños cambios.

Pasó la mano por la tela.

—Es...

Levantó la vista.

—Es precioso.

Selene sonrió.

[Gracias, aburrimiento durante la cuarentena.]

Aunque, claro, esa referencia no significaba nada en aquel mundo.

Cloys siguió examinándolo.

Luego comentó casi por casualidad..

—Si las costuras fueran un poco más finas...

—¿Sí?

—Este vestido podría venderse por mucho dinero.

Selene parpadeó.

Cloys continuó.

—El diseño es diferente. No se parece a los vestidos que suelen usarse. Solo necesitaría un trabajo de costura un poco más refinado.

El silencio llenó la habitación.

Selene miró el vestido.

Después miró a Cloys.

Luego volvió a mirar el vestido.

Sus ojos comenzaron a abrirse poco a poco.

[…Espera.]

[Espera.]

[Espera.]

De un salto bajó de la cama.

—¡Cloys!

La doncella dio un pequeño respingo.

—¿Sí, señorita?

Selene levantó el vestido frente a ella.

—¡Lo hice casi sin pensar!

—Así parece... digo... sí.

—¡Y dices que alguien con mejor costura podría venderlo caro!

—Creo que sí.

Selene comenzó a caminar en círculos.

Cada vuelta era un poco más rápida que la anterior.

[¡Claro!]

[¡Claro, claro, claro!]

[¡No necesito coser como una experta!]

Se detuvo frente a Cloys.

—Si yo supiera coser mejor...

La doncella negó con la cabeza.

—No es necesario.

—¿Eh?

—En los talleres importantes no siempre cose la misma persona.

Selene parpadeó.

—¿Cómo?

—Hay quien dibuja el diseño. Otra persona corta las telas. Otras hacen las costuras. Las más experimentadas realizan los detalles delicados. Y al final todo se ensambla.

Selene sintió que algo hacía "clic" dentro de su cabeza.

Una pieza encajó con otra.

Luego otra.

Y otra.

Las ideas comenzaron a multiplicarse.

[Diseñar...]

[Que otros confeccionen...]

[Vender...]

[No necesito ser la mejor costurera.]

[¡Solo necesito crear algo que la gente quiera usar!]

Una enorme sonrisa apareció en su rostro.

Era esa sonrisa peligrosa.

La que anunciaba que estaba tramando algo.

Cloys ya empezaba a reconocerla.

—¿Señorita...?

Selene levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos brillaban de emoción.

—Cloys...

—¿Sí?

—Creo...

Hizo una pausa dramática.

—¡Creo que acabamos de encontrar la forma de salvar a la casa Drack!

La doncella sonrió sin entender del todo.

—¿Con vestidos?

Selene soltó una risita.

—No.

Alzó el vestido frente a la ventana, dejando que la luz resaltara su nueva silueta.

—Con una idea.

[Y las ideas...]

[Pueden valer mucho más que el oro cuando nadie más ha pensado en ellas.]

1
Sol patiño
Gracias por este hombre maravilloso, es el q toda mujer merece en su vida
ALMA ROSA RAFAELA RODRIGUEZ ROBLES
Uyy estoy en shock, va mejorando la calidad de los votos y los caballeros cada vez más comprometidos con las damas
Miri
Realmente es un libro excelente, es tan atrapante que no podés dejar de leerlo, asique si quieren reírse y pasar un tiempo lindo recomiendo que lo lean. 💫
Miri
JAJAJAJAJ ay son hermosos 😭🤭
Joy Pérez
creo que el golpeado fue él 🤣🤣
Irene Nievecita
Muy buena la historia, es como la vida misma, se es el gran talento que tienes de desarrollar personajes queribles como el conde Demster el hombre ideal para ella. Gracias autora por el tiempo que nos regalas, para darnos alegrías y muchas risas con tus personajes.
Shirley Quesada
realmente hermosa te felicito bendiciones
bea yordan
cada vezas historia son únicas y hermosas
Irene Nievecita
Son perfectos el uno para el otro, sin duda.
Irene Nievecita
Esa es una amiga de verdad, dándole un sabio consejo, haciendo que recordara cual era la importancia real de la ceremonia.
Irene Nievecita
Me gusta el conde siempre tiene la palabra precisa para sorprenderla
Irene Nievecita
Esa desgraciada clasista se merece eso y más aún, me parece bien que él la defienda y no permita que se le acerquen con malos modales 👏👏👏👏
Irene Nievecita
No se puede negar que tiene imaginación novelesca, ninguno de los 2 tiene idea de lo que piensan los nobles invitados, el conde se desmaya si lo supiera.
Irene Nievecita
Eso le pasa por no poder olvidar la canción y distraerse más de la cuenta, pero lo toqueteo a su gusto😂😂😂😂😂
Irene Nievecita
Me alegra tanto que su padre haya aceptado ser su administrador, el estaba convencido que solo era un pasatiempo y no un negocio rentable ♥️♥️♥️♥️
Irene Nievecita
Impresionante lo ya logrado, ahora invertir en un taller con más costureras y después en un local para ubicar los vestidos a la venta
Irene Nievecita
Que triste terminar así su vida, sin realmente vivir
Joy Pérez
puede ser maestra de etiqueta, pero la pregunta es que sabe hacer ella, si está criticando a selene?
Joy Pérez
yo tampoco me acuerdo xfis diganme el nombre de la novela
Esilda Munoz
está historia me parece graciosa me gusta
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