🎄 El esposo que apareció en invierno
Una joven de 18 años es abandonada por el amor de su vida justo cuando descubre que está embarazada de cuatrillizos. Sin familia, sin apoyo y completamente rota, termina viviendo uno de los momentos más difíciles de su vida… hasta que el destino interviene.
Una noche fría de invierno, es encontrada desmayada en la calle con fuertes dolores por un hombre desconocido que decide ayudarla y llevarla al hospital. Allí, un malentendido con los medios los obliga a fingir ser esposos para evitar el escándalo. Lo que comienza como una mentira por necesidad, se convierte en un matrimonio real.
Él, un hombre que siempre soñó con ser padre pero que fue herido por una relación pasada, decide aceptar a la joven y a sus cuatrillizos como su familia. Les da su apellido, los protege y los presenta ante su propia familia en plena Navidad, como su esposa y sus hijos.
Entre momentos de dolor, protecció.
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Capitulo 13: El ultimátum del abuelo
La noticia sobre la herencia cayó como una bomba.
Lucía todavía no podía creer lo que había escuchado.
El abuelo Ricardo quería que el matrimonio fuera real.
Y si descubría que todo había comenzado como un acuerdo...
Adrián podría perder una fortuna.
Aquella noche nadie durmió bien.
Ni Adrián.
Ni Lucía.
Ni siquiera Ricardo.
Pero la persona más emocionada de toda la mansión era Camila.
Porque estaba convencida de que había encontrado la oportunidad perfecta para destruirlo todo.
A la mañana siguiente, Ricardo reunió a toda la familia en el salón principal.
Alejandro estaba sentado junto a Victoria.
Isabella ocupaba uno de los sofás.
Lucía permanecía al lado de Adrián.
Y Ricardo observaba a todos con seriedad.
—Hay asuntos importantes que discutir.
Dijo.
Pero antes de que pudiera continuar, una voz interrumpió.
—Qué coincidencia.
Porque yo también tengo algo importante que decir.
Todos giraron la cabeza.
Camila acababa de entrar.
Y por la expresión en su rostro, venía preparada para causar problemas.
Adrián frunció el ceño.
—Camila.
No es el momento.
—Al contrario.
Respondió ella.
—Es el momento perfecto.
Lucía sintió un mal presentimiento.
Ricardo permaneció en silencio.
Observando.
Esperando.
—¿Qué quieres decir?
Preguntó Alejandro.
Camila sonrió.
—Que todos están siendo engañados.
El ambiente se volvió tenso.
—Este matrimonio es una mentira.
Declaró.
—Lucía y Adrián no se casaron por amor.
Todo comenzó por un acuerdo.
El silencio fue absoluto.
Lucía sintió que el corazón dejaba de latir.
Aquello era exactamente lo que temía.
Camila caminó por la habitación.
Convencida de que había ganado.
—¿Ven?
Yo tenía razón.
Ella apareció de la nada.
Y ahora está viviendo aquí.
Disfrutando de todo esto.
—Basta.
Dijo Adrián.
Pero Camila siguió hablando.
—La verdad tenía que salir.
Ricardo continuó observándola.
Sin mostrar ninguna emoción.
Lo que hizo que Camila se sintiera todavía más segura.
—Señor Ricardo.
Estoy tratando de proteger a su familia.
La mujer sonrió.
Convencida de que recibiría apoyo.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
Ricardo se puso de pie.
Y el silencio llenó la habitación.
—¿Terminaste?
Preguntó.
Camila parpadeó.
—Sí.
—Perfecto.
Porque ahora me toca hablar a mí.
La sonrisa de Camila desapareció.
Por primera vez parecía insegura.
Ricardo caminó lentamente.
Hasta quedar frente a ella.
—Durante cincuenta años construí empresas.
Negocios.
Y una familia.
—¿Sabes qué aprendí durante todo ese tiempo?
Camila no respondió.
—Aprendí a reconocer a las personas.
La mirada del anciano se endureció.
—Y tú llevas años persiguiendo a mi nieto.
El rostro de Camila se puso pálido.
—Yo...
—Déjame terminar.
Ordenó Ricardo.
La mujer guardó silencio.
—Jamás te interesó Adrián.
Te interesaba su apellido.
Su dinero.
Su posición.
Toda la habitación quedó inmóvil.
—Eso no es cierto.
Intentó defenderse.
—¿No?
Preguntó Ricardo.
—Entonces explícame por qué llevas semanas investigando a Lucía.
Por qué sigues a mi familia.
Por qué escuchas conversaciones privadas.
Por qué conviertes cada reunión en un espectáculo.
Camila abrió la boca.
Pero no encontró respuesta.
Porque todo era verdad.
Entonces Adrián se levantó.
Y su voz sonó más fría que nunca.
—También quiero decir algo.
Camila levantó la mirada.
Esperando apoyo.
Pero no lo encontró.
—Has cruzado todos los límites.
Dijo Adrián.
—Investigaste a Lucía.
Invadiste su privacidad.
Y no pienso permitirlo.
La mujer quedó inmóvil.
Porque jamás lo había visto tan furioso.
Victoria también se puso de pie.
—Yo tampoco.
Camila la observó sorprendida.
—Victoria...
—No.
Durante años te traté como alguien cercano.
Y me decepcionaste.
Isabella negó con la cabeza.
—Sinceramente.
Ya estoy cansada de tus dramas.
Todo el mundo está cansado.
Por primera vez Camila comprendió que estaba completamente sola.
Nadie estaba de su lado.
Nadie.
Y entonces llegó el golpe final.
Ricardo señaló la puerta principal.
—A partir de hoy ya no eres bienvenida en ninguna propiedad de los Valcárcel.
El rostro de Camila perdió todo color.
—¿Qué?
Susurró.
—Escuchaste bien.
Respondió Ricardo.
—Recoge tus cosas.
Y vete.
Camila observó a cada miembro de la familia.
Buscando ayuda.
Buscando apoyo.
Pero no encontró nada.
Solo silencio.
Solo decepción.
Solo rechazo.
Finalmente miró a Adrián.
—¿De verdad vas a permitir esto?
Adrián sostuvo su mirada.
—Fuiste tú quien tomó sus decisiones.
Camila sintió que los ojos se llenaban de lágrimas.
Pero ya era demasiado tarde.
Había perdido.
Minutos después abandonó la mansión.
Las puertas se cerraron detrás de ella.
Y por primera vez en mucho tiempo, la casa volvió a sentirse tranquila.
Isabella fue la primera en celebrar.
—¡Al fin!
Exclamó.
—Pensé que nunca se iría.
Alejandro soltó una carcajada.
Incluso Victoria sonrió.
Lucía respiró profundamente.
Como si le hubieran quitado un enorme peso de encima.
Más tarde, Ricardo llamó a Adrián y Lucía.
—Ahora que resolvimos ese problema...
Tenemos otro asunto pendiente.
Los dos lo miraron.
—¿Cuál?
Preguntó Adrián.
El anciano sonrió.
—Mi herencia.
Y quiero una respuesta.
¿Van a convertir ese matrimonio en algo real?
Lucía y Adrián se quedaron congelados.
Porque ninguno de los dos estaba preparado para responder esa pregunta.