Scarlett Harrington lleva tres años casada con Ethan Collins. Durante todo ese tiempo creyó tener el matrimonio perfecto, construyendo un hogar junto al hombre que amaba y en quien confiaba plenamente.
Sin embargo, todo cambia el día que regresa antes de lo previsto de un viaje de negocios para sorprender a su esposo. La sorpresa termina siendo para ella cuando encuentra a Ethan en la cama con su propia mejor amiga. En un solo instante, el amor, la confianza y los sueños que había construido se hacen pedazos.
NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 3
Scarlett se quedó de pie en medio del pasillo, con la respiración entrecortada, mirando cómo Ethan intentaba cubrirse con lo primero que encontraba, mientras Valeria se escondía tras el marco de la puerta, sin atreverse a sostenerle la mirada. El aire se sentía pesado, irreal, como si estuviera atrapada en una pesadilla de la que no lograba despertar.
—Scarlett… por favor —empezó Ethan, acercándose despacio, con las manos extendidas como si intentara calmar a un animal herido—, déjame explicarte cómo pasó. No fue lo que crees, te lo suplico.
—¿Cómo quieres que lo crea? —respondió ella, con una voz que apenas le salía, rota por dentro—. ¿Cómo quieres que vea algo distinto a lo que tengo delante de mis ojos? Estás en mi cama, con la mujer a la que consideraba mi hermana. ¿Qué explicación puede haber para algo así?
Valeria dio un paso adelante, con la voz temblorosa:
—Scarlett, yo nunca quise lastimarte… él y yo empezamos a sentir cosas que no pudimos controlar… sucedió poco a poco, sin darnos cuenta…
—¡Cállate! —la interrumpió Scarlett, con un grito que le estremeció todo el cuerpo—. ¡No te atrevas a hablar de sentimientos! ¡Traicionaste mi confianza, nuestra amistad, todo lo que compartimos durante años! ¡Y tú… —giró hacia Ethan, con los ojos llenos de lágrimas que no dejaba caer— tú me juraste mil veces que yo era la única mujer en tu vida! ¿Todo fue mentira? ¿Todas esas promesas, todos esos planes, todo lo que construimos… fue una farsa?
Ethan se quedó sin palabras por un instante, viendo cómo la mujer que amaba se desmoronaba frente a él por su culpa.
—No… no fue una farsa… te amo, Scarlett, te amo de verdad… esto fue un error, un momento de debilidad del que me arrepiento con toda mi alma…
—¿Un momento? —repitió ella con una amargura que le dolió hasta los huesos—. ¿Crees que soy tonta? He visto cómo te miraba, he escuchado las risas que compartían cuando yo no estaba, he visto cómo tú la buscabas a ella cuando creías que no me daba cuenta. ¡Y yo siempre pensé que era mi imaginación! ¡Siempre pensé que no podía ser, porque tú eras el hombre en el que más confiaba!
—Te lo ruego, dame una oportunidad para arreglarlo —suplicó él, con lágrimas que por fin se le escapaban—. Haré lo que sea, terminaré con esto ahora mismo, nunca más volveré a verla… solo no me dejes, por favor.
—Ya es demasiado tarde —dijo Scarlett, con una calma helada que asustó a ambos—. No rompiste solo mi corazón. Rompiste mi capacidad de volver a confiar en ti. Y eso no tiene arreglo.
Miró a Valeria por última vez, con una mirada que mezclaba dolor y desprecio:
—Perdí un marido y una mejor amiga el mismo día. Qué suerte tuvieron de tener todo planeado tan bien.
Sin esperar una sola respuesta, dio media vuelta y caminó hacia la salida, dejando atrás todo lo que había sido su vida hasta ese momento.
Ethan intentó acercarse de nuevo, tropezando casi con sus propias palabras, desesperado por encontrar algo que pudiera devolver las cosas al lugar que habían perdido.
—¡No es así, Scarlett! ¡Te juro que no estaba planeado! —gritó con la voz quebrada, agarrándose del marco de la puerta para no caer—. Nunca quise hacerte daño… nunca imaginé que terminaría pasando esto…
—¿Y cuánto tiempo llevan engañándome? —preguntó ella, clavándole la mirada, cada palabra como una cuchilla afilada—. ¿Un mes? ¿Seis meses? ¿O acaso empezó mucho antes de que yo me diera cuenta?
Ethan bajó la mirada, incapaz de sostenerle los ojos, y ese silencio fue la respuesta más dolorosa de todas.
—¿Tanto tiempo…? —susurró Scarlett, sintiendo cómo se le rompía algo más en el pecho—. Todo ese tiempo que yo me preocupaba por ti, que te cuidaba, que te daba lo mejor de mí… ustedes se reían a mis espaldas.
—No nos reíamos… —murmuró Valeria con voz apagada—. Nos sentíamos culpables todo el tiempo…
—¡Culpables ahora! —estalló Scarlett, señalándola con el dedo—. ¿Y dónde estaba esa culpa cuando se metían en mi cama? ¿Dónde estaba cuando yo les contaba mis sueños, mis miedos, mi vida entera creyendo que tenía a las dos personas más leales del mundo a mi lado?
Ethan se acercó un paso más, extendiendo la mano temblorosa hacia ella.
—Scarlett, por favor… todo lo que dije, todo lo que sentí contigo… fue verdad. Te lo suplico, no tires tres años por la borda por un error que cometí…
—No fue un error, Ethan —lo cortó ella con una calma que heló la sangre de él—. Un error es tropezar, olvidar algo, equivocarse de camino. Esto fue una decisión. Una y otra vez. Elegiste mentirme. Elegiste traicionarme. Y lo hiciste con la persona que más debía cuidarme.
—¡Me equivoqué! ¡Y me arrepiento con toda mi alma! —lloró él, perdiendo por completo la compostura—. No sé qué haré sin ti… no sé cómo vivir sin ti…
—Eso ya no es mi problema —respondió ella, secándose una lágrima con rabia, sin dejar que le venciese el llanto—. Me enseñaste que el amor no sirve si no viene acompañado de lealtad. Y tú no me diste ninguna de las dos.
—¿De verdad vas a terminar con todo así? ¿Sin darme siquiera la oportunidad de explicar? —suplicó él, con la voz rota.
—Ya escuché suficiente —dijo Scarlett, mirándolo por última vez como si fuera un extraño—. Escuché sus risas, sus promesas, sus planes a mis espaldas. No necesito nada más. Lo que tuvimos murió el día que decidieron engañarme. Ahora, por favor… quítate de mi camino.