Mientras el Imperio celebra el fin de la tiranía, los gemelos Ethan y Caleb enfrentan los hilos del destino de la Diosa Luna. Ethan, el estratega frío y calculador de la estirpe real, ve su mundo caer cuando el lazo de pareja destinada estalla ante una hermosa loba que huye sin dejar rastro. Al investigarla, descubre que es la rebelde e indómita hija del Beta de otra manada. Ella rechaza el lazo de sangre, obligando al príncipe a cazar a su propia hembra en un salvaje choque de voluntades.Por otro lado, Caleb, el Beta definitivo entregado a la disciplina militar, encuentra a su mate: una guerrera implacable y Beta de otra manada. El lazo abrasador los arrastra a un dilema desgarrador. ¿En qué territorio vivirán? Deberán elegir entre la lealtad a sus manadas de origen o sacrificar sus deberes por amor.Entre huidas, pasiones calientes y dilemas que queman las venas, los gemelos lucharán por sellar sus relaciones. El destino final se debate entre el deber y la sangre.
NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 14. GRIETAS BAJO EL JARDIN
NARRADO POR ETHAN
El segundo día de mi estancia en la manada Wild Crest avanzaba bajo un cielo encapotado que amenazaba con descargar aguanieve sobre las plantaciones. Me encontraba junto al Beta Garrett en el sector trasero de los invernaderos, acomodando los sacos de abono y las semillas de flores de azahar que había traído desde el palacio central de Blood Moon. Mi temperamento cerebral y calculador se mantenía enfocado en la fijeza de la tarea, aplicando al milímetro el consejo de paciencia que mi padre me había entregado en el patio de armas. Quería demostrarle a la primogénita del clan que mi devoción era real y que mi presencia no constituía una opresión para su orgullo indómito.
Sin embargo, al levantar la vista y enfocar la silueta de Vanya junto al sendero de los rosales invernales, una agitación sutil encendió las alarmas de mi mente.
La joven vestía sus vaqueros y una chaqueta oscura, pero su postura revelaba una rigidez absoluta. Al acercarme a paso lento y seguro para ofrecerle uno de los manuscritos de botánica forestal, noté la palidez extrema de sus facciones y cómo sus ojos fijos evitaban cruzarse con los míos. Cuando mis dedos rozaron la yema de su mano por un milisegundo al entregarle el papel, la descarga mística de nuestra pareja destinada chispeó en nuestras venas, pero ella retiró el brazo con una agilidad cegadora, esbozando una timidez fingida que se sintió forzada.
«Hay algo en su energía que no encaja, Ethan», intervino en mis canales energéticos la voz profunda de mi compañero, el enorme lobo gris llamado Balthazar, erizando el lomo con una severidad peligrosa. «Su loba, Freya, está completamente replegada, como si estuviera atrapada en un frio perpetuo de incomodidad. Esta supuesta aceptación de mi constancia se siente como una máscara vacía en mitad de la penumbra».
Balthazar tenía toda la razón. Mi lógica intentaba justificar su comportamiento como parte de su temperamento impulsivo y rebelde, pero la fijeza de sus sienes delataba una asfixia mental que comenzaba a resquebrajar el tiempo de nuestra tregua. Le dediqué una sonrisa de lado, dulce y calculadora, despidiéndome con un sutil asentimiento de cabeza antes de regresar a las dependencias de invitados, sintiendo que una duda empezaba a anidar en mi pecho, marcando el inicio de una crispación sorda que amenazaba con devorar nuestra paz.
NARRADO POR CALEB
Mientras la desconfianza operaba de forma silenciosa en los pinares del este, el motor de mi todoterreno negro crujía en un ronroneo sordo al cruzar una vez más las empalizadas de Silver Shield. La agónica melancolía que me había embargado tras la brutal discusión en el palacio central se había disipado gracias a la madurez del consejo de mi padre, quien me había recordado que el lazo definitivo de nuestra pareja destinada exigía una firme contención y que la rigidez de nuestros rangos no se disolvería con rabia.
Estacioné el vehículo en el patio de armas exterior y caminé a paso rápido hacia el corredor del ala de guardia, decidido a disculparme con Kendra antes de que la Luna volviera a cambiar.
La encontré revisando las guardias de la frontera secundaria junto a la barandilla de madera, vistiendo pantalones vaqueros y una chaqueta clara. Al percibir el porte de mi energía protectora, Kendra se giró despacio, y sus ojos fijos reflejaron el remanso de paz y el desahogo emocional que mi presencia le aportaba.
—He regresado para pedirte perdón, Kendra —le hablé en un susurro firme y bajo, acortando la distancia física con una suavidad infinita que contrastaba con mi robusto físico de guerrero—. Tu hermano Valen tiene razón al proteger tu rango y yo fui un necio al dejar que la agitación de mis obligaciones nublara mi templanza. No quiero que este lazo sagrado se sienta como una soga que no deja de ahogar. Encontraré la tregua para unificar nuestras vidas sin sacrificar tu honor en mitad de esta penumbra.
Kendra exhaló un suspiro hondo que entibió el aire frío de la madrugada, permitiendo que su loba, Aura, titilara en sus pupilas con un chispazo de una devoción pacífica que me lleno el corazon. Dio un paso hacia mí, entrelazando sus dedos pequeños con los míos en mitad del pasillo.
—Yo también lo siento, Caleb —admitió con una templanza admirable, apoyando la cabeza contra mi pecho—. El desespero por la distancia me hizo perder el control de mis estructuras. Sé que el choque de deberes seguirá siendo un auténtico campo de batalla para conjugar nuestra relacion, pero estar en tus brazos es el único escudo que sostiene mi alma rota.
La atraje contra mi robusto torso con una posesividad hermosa, sellando nuestra reconciliación con un beso hambriento, lento y caliente en la penumbra del corredor. La descarga de nuestro vínculo nos unió en un parpadeo, pero la vibración de las responsabilidades geográficas continuaba flotando en el ambiente. Sabíamos que las tensiones por tener que viajar constantemente a través de las aduanas políticas se volverían a crispar en los próximos meses, forzándonos a tomar decisiones drásticas para blindar nuestro porvenir frente a la inminente tempestad que ya se gestaba sobre nuestra vida juntos.