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La mujer que despertó mi corazón.

La mujer que despertó mi corazón.

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Matrimonio arreglado / Enfermizo
Popularitas:158.9k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Sol Linares no tenía tiempo para soñar con vestidos blancos ni finales felices. Su mamá necesitaba una cirugía urgente, y su padre, que llevaba años mirándola desde lejos, le ofreció una sola salida: casarse con Bruno Alcázar, el heredero de una de las familias más poderosas de Buenos Aires.

Bruno no podía hablar. No podía moverse. Después de una caída extraña, todos lo daban por perdido.

Pero Sol descubre algo que nadie le había dicho: ese hombre inmóvil fue quien la salvó una noche en la que ella creyó que no iba a salir viva.

Lo que empezó como un trato frío se vuelve una deuda, después una promesa, y finalmente una guerra silenciosa dentro de una casa llena de secretos. Mientras Sol cuida a Bruno, alguien intenta terminar lo que empezó aquella caída.

Y Bruno, atrapado en su propio cuerpo, escucha todo.

La chica que compraron para acompañarlo no se parece a nadie de su mundo. Habla demasiado, cocina como si pudiera curar con las manos, pelea cuando la acorralan y no sabe rendirse.

Él sólo tiene una idea fija: despertar antes de que la destruyan.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Capítulo 13

El almuerzo de Bruno fue crema de huevo con langostinos picados, puré de calabaza, puré de ñame y media banana.

Eran comidas simples, de casa. Pero Bruno las comió con más ganas que cualquier bife caro o pescado crudo recién traído que antes apenas probaba. La suavidad tibia le calmaba el estómago hambriento como una mano paciente.

Sol le limpió la boca.

Después se comió dos bananas parada al lado de la ventana.

Eso fue su almuerzo.

Por fin pudo sentarse. Sacó los libros de economía empresarial. Se venían parciales y tenía que repasar definiciones, casos, modelos. Como llevaba años estudiando entre trabajos, había armado su propio método: leer rápido, marcar lo justo, memorizar lo importante y no perder ni diez minutos.

Bruno escuchaba las páginas pasar.

El sol entraba por el vidrio. El viento movía apenas la cortina. Por un rato, el mundo pareció menos podrido.

Sol repasó dos materias antes de levantar la cabeza y tocarse el cuello.

—Ay, qué contractura.

Se acercó a Bruno y empezó a masajearle el abdomen en círculos.

—Señor Alcázar, tengo que contarle algo. Anoche vine y encontré un líquido raro abajo de su puerta. Olor químico fuerte. No sé a quién pedirle que lo analice.

La mano de Sol seguía girando con suavidad.

—Si se lo digo a su abuelo sin pruebas, capaz se arma un desastre. Y si la persona que está haciendo esto se asusta, puede apurarse y matarlo. No puedo alertar al culpable así nomás.

Bruno sintió que el poco calor de la tarde se le congelaba por dentro.

Esos tipos no podían esperar ni a que él muriera solo.

—Alguien que puede entrar a esta casa y sabe dónde duerme usted tiene que ser de adentro —siguió Sol—. ¿No le parece horrible? ¿No habrá micrófonos acá? Ay, Dios, ¿y si nos están escuchando?

Bruno habría querido reírse de su paranoia y, al mismo tiempo, felicitarla por tenerla.

—Y otra cosa. Anoche usted estaba boca abajo. ¿Quién lo giró? ¿Marta? ¿Los cuidadores? Eso es peligrosísimo. Esta noche vengo antes y veo si puedo agarrar a quien sea.

Se quedó mirando alrededor.

—También estoy casi segura de que Marta lo maltrata. No lo alimenta bien, no lo gira, lo deja así. Tengo que agarrarla con las manos en la masa.

De golpe se enderezó.

—Soy una tonta. Estamos en la era de la tecnología. Esto no me va a ganar.

Sacó el celular y empezó a buscar cámaras diminutas.

Bruno esperó que siguiera hablando. No habló.

Se dio cuenta, con una irritación incómoda, de que esperaba cada cosa que ella decía. Sus historias sobre Mercedes, sobre Renata, sobre la facultad, sobre trabajos mal pagos, sobre su ensayo de Jane Eyre, sobre cualquier tontería diaria.

Sol había sido vendida por su propio padre y, aun así, no se quedaba llorando por eso.

—Me dio una salida —le había dicho una vez—. Sin esa plata no juntaba la operación. No puedo exigir que alguien sea bueno conmigo porque sí. No lo odio. Pero desde ahora, es un desconocido.

Era tonta.

Y no lo era.

Lo alimentaba, lo cambiaba, lo giraba, lo cuidaba con una naturalidad que le dolía. Había vuelto de noche por miedo a que le pasara algo y le había salvado la vida.

No podía dejar que se metiera en la guerra de los Alcázar.

Sol no era rival para esa gente.

El calor le subió de golpe a la cabeza.

Primero le latieron las sienes. Después sintió como si miles de agujas le perforaran el cerebro. El dolor se volvió un ejército diminuto bajándole por la sangre, chocando contra coágulos viejos, empujándolos, golpeando las paredes de las venas.

Cada impacto le partía la cabeza.

No era un dolor borroso. Era limpio, largo, consciente.

Bruno luchó contra él con todo lo que no podía mover.

La sangre empezó a correr más rápido. Sintió, de una manera imposible, que algo endurecido se ablandaba en su cabeza, que la presión cambiaba, que el cuerpo volvía a reclamar caminos cerrados.

Entonces todo ese dolor se juntó en el pecho, como una hoja entrando al corazón.

Bruno gritó.

O creyó gritar.

Afuera apenas salió un gemido.

Sol lo oyó.

—¿Señor Alcázar?

Se inclinó sobre él, tan cerca que su pelo le rozó la sábana.

—¿Puede hablar? ¿Me escucha?

Bruno no pudo repetirlo. Los labios se le movieron una vez y después nada.

Sol se frotó los ojos.

—¿Lo imaginé?

Le tomó la mano.

—Tiene que esforzarse. Los médicos dicen que no tiene ganas de despertar, pero así no va. Si sigue acostado, cualquiera lo pisa. Usted tiene que derretir esos coágulos, ¿me oye? Hay gente que despertó después de años. Leí el caso de un hombre al que diagnosticaron mal durante más de dos décadas. Veintitrés años consciente en una cama. Qué soledad, ¿no?

Le masajeó los dedos y la palma. La mano de Bruno todavía tenía algo de carne, pálida, larga, con callos finos.

Sol llevaba demasiadas horas sin dormir. Poco a poco se le cerraron los ojos y terminó dormida al lado de la cama, con la cabeza sobre el brazo.

Bruno quedó como después de una batalla.

El corazón le golpeaba tan fuerte que parecía querer anunciarle al mundo que seguía vivo.

Las pestañas le temblaron.

Abrió los ojos.

Al principio todo fue una mancha. Después aparecieron la ventana, la cortina, la luz, la línea del escritorio, el pelo de Sol derramado cerca de su mano.

Intentó mover el cuello.

Se movió.

La alegría lo atravesó con violencia.

Antes de probar los dedos, alguien golpeó la puerta. Una rendija se abrió.

Bruno cerró los ojos al instante.

El visitante entró y se quedó varios minutos en silencio.

Bruno lo olió antes de escucharlo.

Esteban Alcázar.

El hombre se inclinó sobre él, tan cerca que su presencia le pareció viscosa.

Bruno sintió rechazo. Y una alerta helada.

Esteban quería el Grupo Alcázar desde hacía años. Después de que Sandra lo empujara por la escalera, Esteban ya había mostrado sus cartas y presionaba a Don Ernesto para tomar poder.

¿El líquido bajo la puerta también era cosa suya?

—Bruno —dijo Esteban con un suspiro—, quedate acostado. Mientras te quedes así, tu tío te deja vivir. De chico sabías obedecer. Después agarraste un poco de poder y empezaste a mirar a tu tío desde arriba.

Hizo una pausa.

—Sos capaz, no te lo niego. Miré los balances. En estos años llevaste al grupo a activos de miles de millones. Eso es mérito tuyo. Pero vos caíste y la empresa no puede caer. Por el futuro del grupo, me toca manejarlo a mí.

Sol se despertó sobresaltada al oír una voz.

Frente a ella había un hombre de unos cincuenta años, alto, de postura pesada, con cierto parecido a Don Ernesto. El pelo oscuro, la frente lisa, las uñas impecables. Al verla, sonrió con una benevolencia muy ensayada.

—Vos sos Sol, ¿no? Soy el tío de Bruno.

Sol se puso de pie enseguida.

—Señor Alcázar, buenas tardes.

Esteban sonrió más. El tratamiento le gustó.

—Cuidalo bien. Si lo cuidás bien, tu tío también te va a dar un premio.

Se inclinó y le dio a Bruno una palmada suave en el hombro.

Después se fue.

Bruno, agotado por el dolor y por esa presencia, sintió que la fatiga le caía encima apenas la puerta se cerró.

Sol miró a Bruno. Las pestañas le cubrían los ojos otra vez. Quieto así, parecía limpio, casi indefenso.

—Perdón. Me quedé dormida. Ahora tengo que ir al sanatorio. A la noche vuelvo, ¿sí? No tenga miedo.

Se colgó la mochila.

—Chau.

Bruno sintió una incomodidad nueva cuando la oyó irse.

¿Miedo? Él no tenía miedo.

Sólo estaba solo.

Sol no fue directo al sanatorio. Pasó por una galería enorme de Once donde vendían desde cargadores hasta cámaras diminutas. Preguntó, comparó, regateó y salió con una cámara inalámbrica escondida en la mochila.

En el sanatorio, Mercedes estaba charlando con Clara en el sillón.

—Sol, tranquila —dijo Clara antes de que ella preguntara—. Tu mamá viene bárbara. Si todo sigue así, pasado mañana le dan el alta.

—¿De verdad?

Sol se agarró del brazo de Mercedes.

—Mamá, ¿de verdad?

Su sonrisa hizo que Clara mirara hacia la puerta.

Santiago estaba ahí, con unos papeles en la mano, mirando a Sol como si hubiera olvidado para qué había entrado.

Clara se rió.

—Mercedes, mirá a mi hijo. Más obvio no se consigue.

Mercedes también se divirtió.

Santiago tosió.

—Mamá, hay que firmar.

Clara se despidió y salió con él.

Mercedes comentó después:

—La señora Clara también tuvo un problema de mama, la operaron unos días antes que a mí. Esto me dejó pensando, hija. La bronca enferma. Yo no quiero vivir más atada a lo que pasó con tu padre. La salud importa más que la cara, más que la plata.

Sol sacó la lengua.

—Recibido, señora Mercedes.

Mercedes levantó la mano para pegarle en broma y Sol escapó al baño.

Pero tenía la cabeza en otra cosa.

Buscó el área de laboratorio del sanatorio. Había ventanillas para sangre, orina, estudios comunes. Nada para analizar líquidos químicos de origen dudoso.

Miró la bolsita con el pañuelo. Ya se veía más amarillento y duro. Si esperaba demasiado, capaz la muestra no servía.

—¿Qué hago? —suspiró.

—¿Qué cosa te tiene tan complicada?

Sol se giró.

Santiago estaba junto a la ventana del pasillo, con la luz de la tarde detrás.

—¿Vos?

Él sonrió apenas.

—Te vi venir para acá y te seguí. ¿Querés analizar algo? ¿Por qué no me lo pedís?

Sol apretó la bolsita.

—Es que... no quiero meterte en algo raro. Nos conocemos hace nada.

Santiago le quitó la bolsita con suavidad.

—Soy de química ambiental. Esto para mí es cuestión de laboratorio. No te hagas la distante.

Sol se quedó sin respuesta.

Una hebra de pelo se le pegó a la cara. La acomodó detrás de la oreja. Santiago miró el gesto y tuvo que cerrar la mano para no tocarle el lóbulo.

—Mañana te doy el resultado —dijo.

Sol se relajó de golpe.

—Gracias. Te invito a comer cuando pueda.

—Trato.

—Trato.

Volvieron conversando hacia la habitación. En la puerta, Santiago extendió la mano.

Sol lo miró sin entender.

—¿Qué?

Él se rió, resignado.

—Tu número. O escaneame el WhatsApp. Si no, mañana no sé cómo encontrarte.

Sol se puso roja.

—Ah. Claro.

Más tarde, Mercedes la miró con los ojos brillantes.

—Ese chico es lindo. Alto, educado, estudioso. Esos no aparecen todos los días.

—Mamá, soy chica. Hasta recibirme, nada de novio.

—Tenés veintiuno, no doce. Ni de la mano de un chico habrás ido. ¿No te da un poco de soledad?

Sol la miró con picardía.

—¿La sola sos vos? Siempre dije que el señor Ledesma te mira demasiado bien...

Mercedes le tiró una almohadita.

—Andá a lavarte los dientes, insolente.

Sol entró al baño riéndose.

El señor Ledesma trataba muy bien a su mamá.

Había que observarlo.

Esteban Alcázar

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carina alejandra moreno
cuidado que llegó la ninja!😱
carina alejandra moreno
ay escritora...me encantó el comienzo 😍
Beatriz Moraes
que tanta es la diferencia de ellos en edad porque ella habla como si el fuera viejo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
viejo verde,ahora sí no es digna malagradecido, y Bruno papi Sol no es la única Mujer será bella pero ni bolas te para tu haces de todo y lo peor eso es demostrar que está faltó de amor más bien Renata la veo un pelo mejor pero ya Sol me cae pesada
Mirian Garcia
huuu no xq no terminan la novela y después la publica toda completa
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
capitulo 36 y no se le vee nada de avance con Bruno cada vez lo veo mas lejos de una relación. 🧐
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
1) Bruno entiendo que te guste Sol y sientas algo por ella, pero ya Chamo deja de rogar esa chama te queda pequeña de pana ya me arto su actitud. y eso de que te tenga miedo de pegarse a la puerta me parece doble moral por un lado se alienta a cuidarte y luego te saca el cuerpo y te vee mal no te tiene confianza.
2) a los otros de una se siente en confianza solo una vez le hablaste feo pero luego te suavisaste y te rechaza como si fueras una peste. si tenes dignidad alejate alejate de dónde no te quieren.
3) Sol eres doble cara, porque digo ay éxito le pasó algo a Bruno y luego le tienes miedo y lo dejas plantado más de una vez.
4) no eres honesta del todo a todo el mundo le mientes eres falsa chama.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
estoy decepcionada de Sol 😤😤😤 y mucho. de verdad muy decepcionada. es más me quedé sin ánimo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Abril tu cerebro solo funciona para dos cosas.
Envidiar
y jalar bolas a Luna.

y Luna un rostro no define a nadie, define la personalidad de cada persona y por eso tu y Abril son caimán del mismo pozo mugriento. no son mujeres son sanguijuelas
Ana Karina Pineda Diaz
La novela va bien, pero quiero seguir leyendo y saber cómo termina
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Bruno ya no le jales más mecate a Sol. ella. o gusta de ti está agradecida si. pero tú forma de tratar a ella no le.gusta resignate y sal de allí. ni obligado los zapatos nené
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
hay palabras que me cuesta entender. 🥺.
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Bruno se que nunca has tratado con una mujer pero habla con ella. explica que nunca has estado al lado de una chica y que no sabes abordar ciertas circunstancias
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
jajaja Sol mientes tienes que hablar con tu mamá. cómo hiran hacer para que entre estos dos se encienda esa chispa de amor. será que cupido no logro atinar a la flecha
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
uhhh para que puso camara si no va a mirar lo que pasa.esta bien pajua la novela. se que es solo una novela. pero si supuestamente va a la universidad debería tener un poco más de sentido común. negociar señor para pasar más tiempo con su nieto deme una tarjeta un chófer y más tiempo cuidando de su nieto y será que el abuelito es tan caido de la mata que no pone camara de seguridad y vigilante a su nieto de pana muchas cosas sin coherencias ni sentido
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
pero si el señor sabe que quiere estudiar y necesita que cuide a su nieto porque carajo deja que trabaje en una cafetería 🧐🧐🧐 esa parte dno cuadra y debería de pana ponerle una enfermera a la mamá en qué momento ella duerme o descansa. acá una persona a ese ritmo puede caer con un agotamiento físico y para el tipo de cuidado de una persona así busca lugar cómodo y enfermeras especializada 😠. y de paso me puse a investigar un poco personas así la alimenta por sonda que entra por la vía respiratoria. 🧐
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
pero el abuelo es bien cruel vale pone a su nieto en el último piso. de paso no le pone a sol una tarjeta con dinero para su disposición si necesita algo. parece que más bien puso a cuidar a un perro que a un nieto y no poner camara de seguridad es rico en una cosa y faltó de cerebro por otro. es más lista Sol que el abuelo de Bruno😠😤
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
llegué a pensar que fue Martha que lo había lanzado a traición y lo peor que fue su Madre 🧐🥺
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
lastima que las imagen no se veen solo letras y numeros
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Martha te recomiendo no subestimar a sol ella sabe pegar 😏. ya quiero ver cuando te pegue
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