Creció entre miedo y humillaciones, aferrándose a la ilusión de que algún día él sería su salvación.
Pero la verdad fue mucho más cruel: el corazón del hombre que amaba siempre le perteneció a otra.
Un embarazo inesperado los obligó a casarse, convirtiendo su matrimonio en una jaula hecha de silencios, desprecios y heridas. Cada día a su lado era una batalla perdida… hasta que un día decidió desaparecer.
Huyó con su hijo y dejó atrás una mentira perfecta: su propia muerte.
Lejos de él reconstruyó su vida desde las cenizas. Aprendió que merecía respeto, paz… y quizá incluso amor. Pero cuando alguien aparece dispuesto a darle todo lo que nunca tuvo, su corazón vuelve a temblar ante la posibilidad de confiar otra vez.
Entonces el pasado regresa.
El hombre que la destruyó ha descubierto la verdad… y está dispuesto a recuperarla a cualquier precio.
Pero esta vez ella no es la misma.
Porque ya no es la mujer que él rompió.
Y ahora será ella quien decida quién merece quedarse en su vida.
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El momento hacia la libertad.
—Ella le dijo al pequeño que decir, y ella también llamo a tu abuelo.
Dice Olivia a Rodrigo llorando cuando se escucha como la puerta principal se cierra cuando sale el abuelo.
—¿Desde cuando cambio la palabra bastardo a pequeño?
Le digo logrando que ambos me vean mañana me iré y pienso decirles unas cuantas verdades.
El se acerca a mi molesto y me mantengo en mi lugar.
—¿Que acabas de decir?
—Lo que Olivia me dijo.
—No seas mentirosa Cecilia, ya no sabes ni que hacer para que el y yo peleemos.
Dice Olivia a lo lejos.
—No te creo nada.
Me dice Rodrigo y no me sorprende, de hecho ya lo esperaba.
Olivia llega hacia el y lo abraza a unos centímetros de mi lugar.
—No me importa que pierdas la herencia, aún así quedarás pobre te seguiré amando y seguiré a tu lado dice.
—¿Estas segura?
Le digo y ella me mira molesta, levanto mis hombros
—Nunca me ha importado esa herencia, solo quiero verte feliz y darte lo que me pidas por eso seguiremos intentando tener un bebé.
Dice Rodrigo y a pesar del dolor de mi pecho al escuchar sus palabras me río siguiendo con mi comida.
Y entonces hago algo que de no tener un plan jamás lo hubiera dicho.
—Si harás todo por verla feliz dame el divorcio, hace unos días dijiste que podías.
Le suelto y su mirada hacia mi es de odio por haber hablado.
Ella se aleja de el para verlo.
Y su cara por primera vez me hace sonreir de alegría.
Ella no sabía.
—¿Es mentira verdad?
El suspira acomodando su cabello.
Sin responder la toma de la mano subiendo las escaleras y Karina está parada en lo alto de las escaleras.
—¿Mi hijo está dormido?
Le pregunta cuando pasa a su lado
—Si señor.
—Bien.
Dice llegando a su habitación, me levanto y empiezo a subir las escaleras cuando no tardo en escuchar el llanto de Olivia.
—Ya tengo todo listo, mañana nos iremos de aquí.
—¿Como?
—Eso déjaselo a tu padre. Solo te diré que una vez que logremos salir de la casa ya no volverás, y el momento solito se dió, cuando vayamos a casa del abuelo del señor Rodrigo. Ese será el momento perfecto.
Me dice entre susurros y asiento.
Entro a mi habitación me meto al baño y salgo en bata, ya que empezó a oscurecerse y decidí bajar por una botella de agua.
Tomo la botella y cuando subo las escaleras escucho un jadeo, seguido de otro y llega a mi el recuerdo de cuando fui a buscar a Rodrigo y escuché lo mismo, era ella.
Los gemidos de ella suben de volumen pronunciando el nombre de el y llegó rapido a mi habitación donde cierro la puerta.
Cierro los ojos con el corazón doliendo.
Agradezco que mi padre haya dado conmigo ahora por por qué se que esto solo era el inicio de mi tortura, y espero y Karina si sea una aliada por qué en ella he puesto toda mi confianza.
Me acomodo en la cama y no duermo por los nervios.
En cuanto amanece yo me levanto directo al baño, me aseó y me baño como todos los días siguiendo mi rutina, busco la ropa que me pongo con mucho cuidado.
Cuando salgo Karina me sonríe.
Rodrigo baja con Olivia muy sonrientes ambos.
Voy a ver a Mati quien ya está listo esperandome.
Lo lleno de besos y lo miro a los ojos que activan mis ganas de seguir viviendo.
Lo cargo bajando con el.
—Yo comeré en la cocina con la servidumbre, usted tenga su último desayuno familiar.
Me susurra y le sonrío entendiendo.
Llego al comedor y las marcas en el cuello de Olivia son un recuerdo de lo que escuche ayer.
— Hoy Matías irá conmigo.
Dice Rodrigo y siento como todos los planes se vienen abajo.
—Pero....
—Solo te estoy avisando no pidiendote concejo.
Me dice y la sonrisa en los labios de Olivia me dice mucho.
Mati sujeta mi mano.
—Tu abuelo dijo que hoy mandaría por nosotros.....
—Vendran por ti y yo le llevaré Matías más tarde.
—No pienso ir sin mi hijo.
Le digo con voz segura.
—Hoy tenemos planes, mañana planea lo que quieras, no te detendré puedes llevártelo todo el día.
Le digo y el agarre de Mati toma fuerza.
—Señora, llegó el chófer del abuelo del señor Rodrigo.
Dice Karina llegando al comedor.
Rodrigo solo observa todo.
—Ya tenemos planes.
Dice Olivia y yo no le bajo la mirada a Rodrigo.
—Bien pero mañana desde la primera hora del día Matías estará conmigo.
Asiento ya que no habrá otro día para el con mi hijo.
Señala la puerta y me levanto.
No le suelto la mano a Matías y le susurro que se despida de su padre.
—Adios papá.
Dice e igual mueve su manita despidiendose.
Miro por encima de mi hombro viendo a Olivia junto a Rodrigo por última vez.
Logro llegar a la puerta principal saliendo con mi hijo, Karina viene detrás de nosotros y cuando el viento pega en mi rostro se que es mi libertad.
bueno autora las historias no son para todas dices pero yo a un que me enoje y diga que las actividades de los personajes no me gusta siempre es un deleitó leer historias gracias por esta que sin dudar estuvo de 100