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Dulce Venganza

Dulce Venganza

Status: En proceso
Genre:Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Dejar escapar al amor / Completas
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: ISA Miranda

Miranda y Laura han sido inseparables desde la infancia. Sin embargo, su amistad se ve puesta a prueba cuando Laura se enamora del novio de Miranda, David, y queda embarazada. La traición de Laura hiere profundamente a Miranda, quien decide llevar a cabo una venganza bien planificada, que culminará en una inesperada revelación

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Ecos del Pasado y Frentes de Batalla

‎Miranda

‎— ¿Qué hacen mis nenas favoritas fuera del departamento a estas horas? — La voz profunda y familiar de Cristian cortó el hilo de la conversación que mantenía con mi primo Álvaro.

‎‎Me giré con Marian aún en brazos y el corazón me dio un vuelco. ¡Había vuelto! Tras una semana eterna de viaje de negocios en Mérida, ahí estaba él. Lucía un traje ejecutivo impecablemente cortado que contrastaba con su cabello negro, ahora revuelto por la brisa nocturna. Tenía esa maleta a un lado y esa sonrisa ladeada que lograba desarmarme en segundos.

‎‎— ¡Gocho! —exclamé sin poder contenerme.

‎‎Caminé rápido hacia él y me refugié en su espacio. Cristian no perdió el tiempo: recibió a Marian, le plantó un beso tronado en la frente y, con el brazo que le quedaba libre, me rodeó la cintura para pegarme a su costado.

‎‎— Te extrañé demasiado —susurré contra su hombro, aspirando su perfume, una mezcla de sándalo y el frío de la montaña.

‎‎— Tito, no te vuelvas a ir sin nosotras —protestó mi pequeña, escondiendo el rostro en su pecho.

‎‎— Jamás, princesa. Las extrañé cada segundo —respondió él con una sinceridad que me erizó la piel.

‎‎— ¿Y yo qué? ¿También soy una "nena"? —intervino Álvaro, cruzándose de brazos con una mueca de fingida indignación.

‎‎Cristian soltó una carcajada, ignorando olímpicamente el drama de mi primo.

‎‎— Tú eres el nene, Álvaro. No te me pongas celoso —bromeó mientras empezábamos a caminar hacia el interior del conjunto residencial—. Vamos adentro, que el frío de la noche está empezando a pegar.

‎‎— ¡Quiero que Álvaro me cargue! —pidió Marian de repente, estirando los brazos hacia mi primo.

‎‎Me quedé de piedra. Miré a mi hija como si le hubiese crecido una segunda cabeza; ella nunca había sido especialmente apegada a Álvaro.

‎‎— Claro que sí, mi niña hermosa. Ven con el primo —Álvaro la tomó triunfante y se adelantó varios pasos, dejándome a solas con Cristian en medio del vestíbulo.

‎— A eso se le llama traición de sangre —sentencié con fingida indignación, viendo cómo mi propia hija me abandonaba.

‎‎Cristian soltó una carcajada vibrante que resonó en el eco del mármol.

‎‎— ¿De qué te ríes, estúpido? —le pregunté, aunque la rabia no era real; era más bien ese juego de estira y encoge que siempre teníamos.

‎‎— De tu enfado injustificado, nena —dijo, invadiendo mi espacio personal. Se acercó tanto que sentí el calor que emanaba de su cuerpo—. Pareces una niña pequeña a la que le acaban de quitar su dulce favorito.

‎‎Hice un puchero involuntario y él volvió a reír, esta vez más suave.

‎‎— Pero eso se soluciona fácil —su respiración se mezcló con la mía, bajando el tono de voz a un murmullo magnético—. Mi niña caprichosa solo necesita un abrazo.

‎‎Antes de que pudiera protestar por el apelativo de "caprichosa", me envolvió en un abrazo firme, sólido, de esos que te hacen sentir que el mundo exterior no existe.

‎‎— ¿Se siente mejor, mi nena? —preguntó sobre mi oído.

‎‎— No —mentí, conteniendo una sonrisa.

‎‎— Bueno, entonces habrá que resolver ese enfado de otra forma.

‎‎Sin previo aviso, me levantó en vilo y empezó a dar vueltas conmigo.

‎— ¡Cristian, bájame! ¡Te juro que si no me sueltas te voy a dar una patada donde más te duele! —chillaba entre risas.

‎En ese momento, yo no era la Miranda rota o la madre preocupada; era simplemente yo, la Miranda que jugaba sin filtros, la que hablaba en italiano cuando se ponía nerviosa.

‎‎— Occhi belli, fammi scendere! —Ojitos lindos, ¡bájame! —le supliqué, pero él, sabiendo que mi italiano era su debilidad, solo me apretó más contra él, decidido a hacerme olvidar cualquier rastro de amargura.

‎‎— Buenas noches —una voz femenina, gélida y cargada de tensión, estalló como una granada en medio de nuestro juego.

‎‎Cristian me bajó con cuidado, pero no me soltó. Al contrario, se irguió frente a mí, protegiéndome de forma instintiva con su cuerpo.

‎‎— Buenas noches —respondimos al unísono.

‎‎Me asomé por encima del hombro de Cristian y recuperé la compostura.

‎‎— ¡Oh, hola! Lamentamos el espectáculo —dije, acomodándome el cabello mientras Cristian mantenía su brazo firmemente anclado en mi cintura—. Hola, Laura. Hola, David. Qué gusto verlos.

‎La pareja nos miraba con estupor. David parecía de piedra; su mirada se había vuelto gélida, fija en la mano de Cristian que reposaba sobre mi cadera. Por su parte, la sonrisa de cortesía de Laura se había evaporado, reemplazada por una confusión absoluta.

‎— Miranda... ¿cuándo regresaste? —la voz de Laura tembló ligeramente. Se aferró al brazo de David con una fuerza nerviosa que su prometido pareció no notar, pues él estaba demasiado ocupado fulminando a Cristian con la mirada.

‎‎— Hace varias semanas —contesté con una indiferencia ensayada—. Pensé que David te lo había contado. El lunes pasado tuvimos el placer de vernos y estuvimos hablando de muchas cosas... recordamos los viejos tiempos del liceo.

‎‎El rostro de David perdió todo rastro de color. Laura lo miró de inmediato, buscando en sus ojos una explicación que él no fue capaz de articular.

‎‎— Nena, debemos irnos. Marian nos espera —intervino Cristian, su voz era plana, pero sus ojos brillaban con un matiz peligroso.

‎‎— Cristian... —susurró Laura, incrédula—. ¿Desde cuándo estás con ella?

‎‎— Desde hace unos años —reveló él, dejando un beso posesivo en mi frente—. No esperaba verlos tan pronto.

‎‎— ¿Por qué no dijiste nada en la cena? —la voz de David salió ronca, cargada de una furia contenida.

‎‎— No lo vi necesario —respondió mi "Gocho" con una sonrisa afilada—. Bueno, chicos, es un gusto, pero nuestra hija nos espera en casa. ¿Cierto, amor?

‎‎— Sí, nuestra princesa debe estar preguntándose dónde están sus papis —le seguí el juego, mirándolo con adoración—. Nos vemos. Por cierto, felicidades por el embarazo, Laura. Enhorabuena.

‎‎Entramos al elevador sin esperar respuesta. En cuanto las puertas se cerraron, solté todo el aire que tenía retenido y me hundí en los brazos de Cristian. Sabía que esto era solo el inicio de una guerra, pero mientras él estuviera a mi lado, el abismo ya no me daba tanto miedo.

‎‎Narrador

‎‎David no despegó la vista de las puertas del elevador incluso después de que los números empezaran a subir. Tenía las manos hechas puños y el instinto de ir tras Cristian para exigirle una explicación. Eran mejores amigos, o eso creía él. Que Cristian estuviera con la mujer que él consideraba su propiedad —a pesar de su compromiso con Laura— era una traición que no estaba dispuesto a perdonar.

‎‎David siempre había querido doblegar a Miranda, poseerla de una forma que nadie más pudiera. Con Cristian en el medio, ese objetivo se volvía una misión casi imposible.

‎‎— David... ¿por qué no me dijiste que habías hablado con ella? —preguntó Laura, su voz cargada de una furia creciente.

‎‎— No quería arruinar la felicidad de ese día —mintió él, sin parpadear—. Estabas emocionada por lo del nuevo inversionista.

‎‎— Ella estaba en ese restaurante, ¿verdad? —insistió ella. David solo asintió levemente—. ¡Maldita sea, David!

‎‎El trayecto hacia su departamento fue un silencio sepulcral, una calma chicha que presagiaba la tormenta. Mientras tanto, un piso más arriba, las risas de Cristian y Miranda llenaban el ambiente, ajenos —o quizás muy conscientes— del caos que habían sembrado.

‎‎Al llegar a casa, Laura no explotó en gritos. En su lugar, empezó a sacar las pertenencias de David de la habitación principal con una eficiencia gélida.

‎‎— ¿Qué estás haciendo? —preguntó David, entrando al departamento y viendo sus almohadas volar hacia el sofá de cuero blanco.

‎‎— Lo que es justo. Si ocultas información vital para nuestra relación, hoy no duermes conmigo —sentenció ella.

‎‎Sin darle oportunidad de réplica, Laura salió del apartamento. Tenía un objetivo claro: confrontar a Miranda. Al llegar a la puerta vecina, se detuvo. Desde el interior se escuchaba una melodía que la golpeó como un mazo de nostalgia: "La vida es un sueño", de la serie Soy Luna.

‎‎Por un segundo, recordó cuando eran amigas, cuando el mundo era más simple. Su subconsciente, cruel y directo, le dio la respuesta a la pregunta de por qué se habían alejado: "Te alejaste cuando te acostaste con su novio".

‎‎Sacudió la cabeza para alejar el pensamiento y tocó la puerta con fuerza.

‎‎— Ya voy —se escuchó la voz de Miranda desde adentro.

‎‎La puerta se abrió y la risa que Miranda tenía en el rostro se desvaneció al ver quién estaba del otro lado.

‎‎— Laura. ¿Qué deseas?

‎‎— ¿Es cierto lo que dijiste abajo? —preguntó Laura, yendo directo al grano.

‎‎— ¿Te refieres a mi relación con Cristian o a mi encuentro con David? —provocó Miranda, cruzándose de brazos.

‎‎— Lo de David.

‎‎Laura necesitaba saber si la extraña actitud de su prometido desde el lunes se debía a la presencia de la mujer que tenía frente a ella.

‎‎— Era cierto, Laura. Absolutamente todo —sentenció Miranda antes de sostenerle la mirada, dejando claro que ya no era la niña tonta a la que podían engañar dos veces.

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Delyiris Rogeris Perez Mecia
gracias por la historia, fue un viaje interesante
Delyiris Rogeris Perez Mecia
es una novela increíble, llena de giros inesperados que enganchan desde el primer momento
Martha Ordoñez
bien. bien por lo que leí interesante gracias bendiciones
Martha Ordoñez
muchas gracias bonita novela bendiciones
Martha Ordoñez
gracias mi querida autora por escribir una bonita historia bendiciones
ISA Miranda: para mí fue un placer escribir está historia
total 1 replies
Martha Ordoñez
bonitos capítulo gracias
Martha Ordoñez
bonitos capitulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
bendiciones escritora y gracias por estos intensos capitulos
Martha Ordoñez
gracias gracias escritora por subir más capitulos bendiciones
Carlos Robledo
muy buena historia solo que me dejas en suspenso saludos desde León,GTO México
ISA Miranda: el suspenso es bueno 🙃🙃 pero tranui que hoy actualizo
total 1 replies
Martha Ordoñez
muy interesantes los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
gracias gracias por subir más capitulos bendiciones escritora
Martha Ordoñez
bien bien por los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
que bonito capitulo gracias
Martha Ordoñez
más capitulos porfi bendiciones escritora
ISA Miranda: tranquis que hoy nos toca caps
total 1 replies
Carlos Robledo
que romántico
ISA Miranda: sí, se puede decir que es la calma antes de la tormenta 🤫🤫
total 2 replies
Carlos Robledo
muy buenos capitulos ya los extrañaba
ISA Miranda: yo también los extrañaba 🥺
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Martha Ordoñez
muy bonitos los capítulos bendiciones escritora gracias más capitulos porfi
ISA Miranda: veré si mañana actualizo, debido a que la historia está llegando a su fin y quiero que el capitulo siguiente sea muy productivo
total 1 replies
Carlos Robledo
muy buena la historia me tiene atrapada y súper emocionada
Carlos Robledo
muy buena l historia me tiene atrapada hace que mi imaginación vaya recreando cada palabra, ya que me encanta leer
ISA Miranda: gracias, está historia se a vuelto muy importante para mí
total 2 replies
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