Dos seres unidos por una traición, con una sed de venganza que promete ser cruel y despiadada, pero que al pasar del tiempo una fuente atracción se empieza a manifestar sobre cada uno, dejando de lado lo que al principio los unió.
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Una noche como esta
Bruno se enteró que había regresado su amigo el cual era un experto en analizar toda clase de artefactos de una bomba hasta un manuscrito, habló con él, informándole sobre las tomas fotográficas que había guardado, desde que Camilo le mandó sacarles un duplicado, el había sacado uno propio para el salir de esa duda,— ¡Tráelas hagámosle un tés! — Aceptó con curiosidad, quedando en otro día hacerlo.
Camilo, le había ordenado que hiciera pública su relación y próxima boda en cada medio de comunicación, sabiendo que Diana no toleraba a esa mujer y eso al CEO le satisfacía, pues quería darle una puñalada como la que recibió el.
Bruno a pesar que esa mujer no le daba confianza, lo obedeció igual quería tiempo para hacer lo que tenía que hacer, y tenía que estar la publicidad lista antes del baile anual de la recaudación de fondos, donde todos los más poderosos se daban cita para hacer sus jugosas donaciones, para aparentar muchos lo que no sentían.
Melissa y Fiona se volvieron locas de alegría al ver plasmada sus fotos en las principales portadas de revistas de sociedad, hasta en redes sociales se nombraba la boda de el millonario CEO y su prometida.
MANSIÓN VOLKOV
Dmitry ya había visto la publicidad del matrimonio de Camilo con esa mujer, no obstante tenía que saber la opinión de Diana, pero al al verla aparecer en la terraza donde el se encontraba y con una sonrisa, supuso que aún no lo sabía, ¿Quieres tomar algo? Preguntó ya que estaba el día caluroso,— Solo agua fría! — Le mostró que ya tenía una botella,— ¿Y tú qué estás tomando? Preguntó viendo un vaso vacío sobre la encimera de la pileta,— ¡Wisky! contestó mirándolo interrogante.
—¿Ya viste las noticias? — Diana entendió porque la sequedad de la conversación, Si, y si crees que estoy mal por eso? — ¡No lo estoy también a mí me sorprende no sentir nada! — ¡Ya no! esas palabras hicieron que el mafioso cambiará su expresión, sus comisuras se levantaron, A Diana le encantaba su sonrisa aunque poco la expresara, —¿De verdad no te causó dolor?— La miró intentando ver algo que quizás pudiera disimularlo, pero no, ella soltó una carcajada por no saber disimular sus celos aunque no se lo dijera.
—¡Dmitry, te diré algo! Jamás voy a volver con ese hombre! — ¡Nunca! No dijo más, no tenía nada que decir, pero entonces el la tomó del brazo acercándola a él, levantó su mentón,— Gracias, le beso los labios, pero esta vez con intensidad, ella correspondió dejándose llevar sin miedo lo que ese hombre le provocaba era real empezando a sentirse acalorada, se despegó de sus labios para mirarle a los ojos, entonces entendió lo que la deseaba, sin palabrerío la jaló con el caminando sin soltarle la mano hasta que llegó a la puerta de su habitación.
Ninguno mencionó nada solo los besos y caricias hablaban por ellos abrió la puerta, sin dejar de besarla antes de llegar a la cama la sentó en la orilla de la cómoda que tenía a un lado del armario, con sus manos empezó a recorrer sus muslos creando en la chica un cosquilleo, dejó sus labios para recorrer su cuello, una mano llegó hasta sus bragas para deslizarlas y sacarlas volviendo a su cuello mientras su mano encontraba su botón de placer la mujer sin evitarlo dejó escapar un gimoteo, haciendo que Dmitry se exitara aún más.
Su erección ya lo estaba torturando, pero quería atender cada rincón de su piel, sus labios bajaron de nuevo hasta sus pechos sobre su ropa que ella sin titubear la quitó ayudando después a desabotonar la camisa ayudándole el, la cargó hasta la cama, donde le quitó el sujetador descubriendo unos exquisitos pechos, que sin dudarlo sus labios se pegaran a ellos, saboreando la suavidad jalando con sus dientes haciendo retorcerse de placer, volvió a bajar su mano hasta su delicioso y pequeño coño, ahí se detuvo haciendo movimientos con sus dedos, para después bajarse y con su lengua lamiendo en movimientos frágiles, haciendo que la chica echara la cabeza hacia atrás por las deliciosas sensaciones que el hombre le estaba provocando, sin poder evitarlo explotó, haciéndola contener un grito de placer.
Antes de levantarse seco con su lengua todo su placer derramado para volver a sus labios, separando sus muslos y posicionándose con su erección, para con un solo empuje introducirse hasta el fondo haciéndolo exhalar cerrando los ojos, el calor que su coño producía lo hacía no dejar de moverse dentro y fuera con movimientos lentos que poco a poco se fueron incrementando besándola devorándola, hasta que los dos llegaron al mismo cielo, Dmitry no quería salir del interior de ella, era una delicia el calor que emanaba.
Con besos que ella correspondía sonriendo cuando sintió que la su erección estaba lista para una segunda ronda que ninguno dudaba en volver a disfrutarla.
Otro día Diana despertó mirando qué era de madrugada, miró a su costado sonriendo recordando la intensa noche vivida era un hombre muy apasionado, se quiso levantar para volver a su habitación y ducharse, pero una mano firme atrapó su huida,— ¿Adonde vas tan temprano? Preguntó sin abrir los ojos, algo que a la chica divirtió,— Necesito ducharme y ropa interior porque la mía está echa trizas, apunto hacia donde estaba,— Te compraré más muchas más, pero estando conmigo no la necesitarás, la miró a los ojos,— ¡Múdate a mí habitación desde hoy! Duchémonos juntos y volvamos a la cama! Dijo besando de nuevo su cuello, creando un cosquilleo que la joven interrumpió,— Vamos a la ducha! Dijo sonriendo, lo jaló del brazo quien obedeció haciendo que una carcajada saliera de la garganta de Diana, pues su miembro estaba de nuevo erecto, y eso no le garantizaba que no volvieran a seguir dentro del cuarto de baño.
MANSIÓN SULLIVAN
Melissa había logrado su propósito, anoche logró que Camilo ingiriera el afrodisíaco que había puesto en su wisky, haciendo que el hombre la tomara dos veces.
Cuando Camilo despertó, se dio cuenta que estaba desnudo, dándose cuenta de lo que había sucedido, hizo un gesto viendo su costado esa mujer no le despertaba ningún deseo, debió estar demasiado borracho para esa con ella, le pesó mucho la tontería que estaba haciendo, pero se iban a casar.
Se levantó yéndose a la ducha, sus pensamientos se inundaron con el recuerdo de Diana, su erección cobró vida, llevando su mano hacia ella, con velocidad empezó a sentir la exquisita sensación, y sin poder evitarlo el nombre que tanto despreciaba salió de sus labios, haciendo que Melissa apretara sus puños pues lo había seguido y escuchado, maldiciendo el nombre que el había pronunciado masturbandose.
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