Sven Harris, hijo de Magnus recibió el legado de su padre, así como las Triadas del Clan por herencia, pero también se le exigía un matrimonio, Sven no aceptaba casarse con exigencias, después de su regreso del extranjero en su nuevo negocio encontró irregularidades, descubrió que un hombre tenía una deuda grande y se le exigía pagarla con su hija, sus acreedores no le daban oportunidad, así decidió pagarla por el y pedir a su hija en matrimonio, creando en la chica un profundo rencor.
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Una loca obstinada
PARIS-FRANCIA
Rebeca Ibeel, intentaba por todos los medios comunicarse con Sven, pero parecía que su teléfono no funcionaba, trató de contactar a Alexander, pero igual la llamada no conectaba, sin embargo su amiga Mina, tenía otra teoría que cada que intentaba hablar de eso con Rebeca se molestaba, Sven jamás le dió privilegios, ninguna esperanza, pero al parecer eso ella se lo brincaba.
Rebeca hija única de un reconocido médico cirujano, tenía todo lo que quería, cuando falleció su madre su padre se volvió a casar, Rebeca era difícil de tratar desde niña, cuando cumplió la mayoría de edad, decidió irse de casa, compró un departamento, un automóvil, con lo que su madre le heredó vivía a todo lujo, viajando derrochando, su padre pagaba muchas de sus cuentas, con tal de tenerla contenta no le importaba.
Conoció a Sven una noche en un club, esa noche se fue a la cama con el, Sven no tenía intención de seguir con ella, pero con la insistencia de la mujer los encuentros sexuales se prolongaron, Sven le dejó claro que solo era sexo no tenía ninguna intención de tener ningún tipo de relación con nadie.
Pero Rebeca tenía esa obsesión por conseguir lo que deseaba, aunque Sven no era lo que ella esperaba,— ¡Me voy con mi hombre! — sentenció Rebeca ante su amiga que la miraba desencajada, Mina el tiempo que conoció a Sven sabía que no era el clásico hombre que se dejaba manipular, todo lo contrario, era frío tenía un carácter recio y no miraba con amabilidad, su amiga estaba loca si pensaba poder dominar a ese hombre.
Pero estaba decidida a viajar a Estados Unidos para ir a su encuentro decía ella, aunque su amiga sabía que no saldría nada bien con esa decisión, ella ya se lo había advertido.
VILLA STEEL
Sven despertó con Alba encajada en su costado, tenía una extraña manera de dormir, sonrió, la noche había sido agitada, por todas las veces que la tuvo sobre de él y debajo, sabía que estaría cansada, le dió un beso en la punta de su nariz haciéndola despertarse, se movió quedando atrapada en los brazos de su esposo,— ¿Quieres más? Le advirtió sonriendo, ella fingió agravio haciendo reír a Sven,— No es mala idea! Contestó, su esposo levantó la mirada,— De un movimiento la dejó debajo de él.
Bajo su braga y de un solo empujón se introdujo en ella,— Estaba bromeando dijo la chica con la voz entrecortada,— Yo todo lo tomo en serio, contestó besándola sin tregua, y moviéndose dentro de ella con empeñones fuertes.
Después de terminar sudorosos, la cargo hasta la ducha,— ¿Que eso tan importante que tienes que decirme? Preguntó envolviendo su desnudez con una toalla,— Empezó a cepillarse los dientes, el hizo lo mismo, primero vístete y ponte cómoda! — ¡Así, no me dejarás concentrarme! Le insinuó con picardía, la chica levantó las cejas abriendo y cerrando la boca, no podía creer el apetito sexual de su esposo, lo que no admitía ella, era que también se exitaba cuando el se expresaba de esa forma, y lo peor que el lo sabía y se lo insinuaba.
Rápidamente se puso un vestido y se sentó en la cama esperando lo que tenía que decirle con tanto misterio su esposo,— ¿Ya me puedes sacar de la incertidumbre?— Sven se sentó a su lado, le besó los labios en una rápida respuesta, Pasa qué hoy iremos a la universidad para inscribirte, ya hice una cita con el director principal, y nos espera antes las doce horas del día.
Alba se levantó incrédula, pero ver con la seguridad que le decía, se tapó la boca con sus manos para no gritar de la emoción, sin embargo no pudo evitar tirarse a su regazo para después montarse sobre el llenado de besos su rostro, el mafioso sintió que algo se liberaba en su corazón, la frialdad había desaparecido por ella, la besó como si fuera un mandato.
Pero la chica se desprendió del agarre recordando que tenían que salir en menos de dos horas, Sven suspiró ya se lo había prometido, tenían que estar a tiempo.
En el camino Alba rompió el silencio,—¿Cuando hiciste esto y porque no me avisaste? Volteó a verlo arrepintiéndose de verlo tan concentrado, pero el volvió su rostro, liberó una mano del volante, para acariciarla,— Desde que te propuse casarte conmigo,— Sabía lo que te hacía tu padre, y decidí remediarlo! — Alba hizo un gesto, después le sonrió,— ¡Gracias!— agradeció, pero el le rondaba una duda,— Sabes que antes investigue sobre ti, te dije la verdad, pero quiero preguntarte algo más, ella lo miró asintiendo.
—¿Nunca tuviste un novio o un chico que te interesara?— Alba sonrió recordando su adolescencia,— Había un chico que me gustaba, pero intentó besarme y me enojé, pensando que me estaba faltando al respeto, después nunca lo hice, no había lugar para hacer amistad con nadie, tenía que trabajar,— Ufff exclamación el mafioso,—¡Me orgullezco de mi mismo!— Sonrió mirándola, — No creo decir lo mismo de ti! Eres un experto y supongo que eso es ser un buen amante,— Sven soltó una carcajada,— No voy a mentir, han pasado muchas mujeres por aquí, señaló su falo, y no te preocupes jamás olvide usar protección, pero no hubo nada en serio.
Conocí a una mujer, que fue con la que mantuve encuentros más a menudo, era solo sexo, se lo dejé claro,— Nunca me interesó como mujer, pero es una maldita loca, me sigue buscando, he recibido llamadas que obviamente no contesto, Ahora a tenido la desfachatez de llamarle a mí asistente Alexander, nunca he sido cruel con ninguna mujer, ahora no sé si lo sea.
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