Con un gran imperio por detrás, Zeus el rey alpha, busca constantemente a su luna, su amada. Desea encontrarla lo más pronto posible para formar su familia y darle la estabilidad que tanto anhelan las mandas... ¿Quién imaginaria que no serían tan fácil?, ¿quién le dijo que por ser un rey alpha y ver a su luna ya es suya?, ¿quién dijo que le corresponderá sus sentimientos por ser también una criatura inhumana?
No todo es fácil, y mientras el lobo no tenga a su luna seguirá aullando a las estrellas.
Saga Los Petrov:
•Mi Pequeña Mate. [1]
•Domando A Mi Luna. [2]
Escritora/Autora; 𝓙𝓪𝓬𝓴 🌹🥀
NovelToon tiene autorización de Jack para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 10- Déjame ir.|
...La Demonia Del Alpha...
...𝓙𝓪𝓬𝓴_𝓬𝓻𝓭𝓼 🥀...
...Capítulo 10- Déjame ir....
Su respiración es tranquila y pasiva. Se removió en su lugar. Sentía que estaba en una superficie suave, acolchonada y lisa.
Espera, ¿suave, acolchonada y lisa? Abrió sus ojos de inmediato y maldijo al hacer eso, los rayos de luz calaron en sus ojos haciendo que los volviera a cerrar y levará su mano para taparlos.
- Carajo... - susurro quejándose, levantándose aún con la mano en sus ojos y la otra apoyándose.
Dió un gran bostezo y se estiró. Hacia tiempo que no dormía tan cómodamente.
Con su vista comenzó a ver todo su alrededor.
Una lujosas habitaciones de colores neutros. Las cortinas eran de un color gris, el piso era color blanco, sillones y muebles de color gris. Accesorio y adornos muy modernizados y lujosos.
Se encontraba arriba de una gran cama tamaño king con las sábanas blancas revueltas. Checo su cuerpo con sus manos para ver si no le había echo algo, y afortunadamente no fue así, pero...¡¿porque demonios se encontraba vistiendo una gran playera negra de hombre?!
Su respiración se volvió rápida y tuvo que llevar de inmediato su mano a la boca, para acallar un gran grito por la sorpresa.
Con los pies temblorosos como gelatinas se paró y miro bien la gran playera que llevaba puesta, ¿donde había quedado su vestido?
Con su mirada buscaba entre toda la habitación algo para poder verse completa, y su salvación fue un gran espejo. Corrió de inmediato hacia el y se miro.
Parecía un zombi, tenía todo el maquillaje corrido y el cabello alborotado. No quería verse así. Tomo una de las sábanas de la cama, escupió un poco de saliva y se limpio un poco su corrido maquillaje.
Una vez que se vio un poco mejor, dejo la sabana de lado y con sus manos comenzó a peinar su enredado cabello, que a pesar de los tirones que se daba seguía. Antes muerta que sencilla, pero en su caso sería antes muerta que fea.
Una vez que acabo se volvió a mirar en el gran espejo y recordó algo sumamente importante, ¿quien le cambió la ropa? Llevo sus manos temblorosas a la orilla de la camisa y la levantó. Dio un gran suspiro de alivio al ver qué su lencería aún se encontraba allí.
Ahora si, una vez más calmada, comenzaron las preguntas.
- ¿Dónde estoy? ¡Carajo Tatiana! - se volvió a alterar cuando recordó lo que pasó ayer.
Si lo que vivió ayer no fue una mentira ahora...¿debe de estar en casa de su alma? Se mordió su labio nerviosa, no podía quedarse alli, tenía que regresar a la ciudad humana, ¿cómo estarán sus amigos? ¿estarán preocupados?
Comenzó a buscar en la habitación su vestido y su bolso donde estaba su celular y de más cosas.
Fastidiada porque no encontró ninguno de los dos comenzó a ver las tres puertas que se encontraban allí. Fue a abrir una puerta que estaba cercas de la cama; era el baño.
Entro de inmediato y comenzó a buscar un cepillo dental para lavarse los dientes, dio con su objetivo y comenzó a cepillarlo, se lavo la cara y volvió a salir.
Camino hacia la otra puerta donde estaba cercas del ventanal, la abrió eh ingreso; era un armario con gran variedad de ropa masculina.
Parecía otra habitación pegada, había grandes estándares con ternos de diferentes colores, otros estándares con corbatas, zapatos, reloj, sacos, ropa casual, perfumes, pero lo más raro de allí, es que enfrente de todos esos estándares, estaba un gran lugar incluso más grande que los otros estándares sin nada de ropa. Estaba vacío.
Extrañada por lo que miraba comenzó a rebuscar entre la ropa de hombre, para poder ponerse algo que la cubra más. Lamentablemente solo encontraba ternos y ropa demasiado grande.
Estaba por volver a salir del armario cuando escucho como abrieron una puerta. El miedo la invadió y causo que cerrará la puerta de un portazo poniendo seguro a la ves.
- <
Se comenzó a escuchar pasos cada vez más, y por la parte de bajo de la puerta se podía ver una sombra. Se escucharon unos toques.
- ¿Khalid...? Abre la puerta - pidió una voz masculina del otro lado.
Al escuchar eso khalid lo escucho como una súplica, pero ¿cómo sabía su nombre?
- ¿Quién eres...? - preguntó asustada Khalid mirando la puerta.
- Soy Zeus - respondió - abre la puerta nena y te juro que te explicaré todo.
Se escuchaba sincero, pero ¿cómo estaría segura de que no es una mentira?
- ¿Dónde estoy? Y ¿como sabes mi nombre? ¿Dónde están mis amigos...? - no siguió preguntando ya que se escuchó unas llaves y la puerta abriendo.
No puede creer que ah tenido una llave y no la ah usado. Con los nervios a flote comenzó a retroceder hasta que choco con una estándar de ropa.
Sentía como su respiración se volvió agitada y todo se hacía pequeño.
La puerta se abrió y un sensual hombre apareció ante su vista. Su cabellera negra como la noche estaba peinada hacia un lado y algunos mechones caían en su frente, su piel era blanca, barba de unos tres días, mandíbula muy definida y su mirada verdosa profunda lo hacían muy varonil. Vestía un terno negro apegado a su cuerpo.
No pudo negar que ver a semejantes hombre causo que apretara sus piernas. Era tan sensual y...erótico. Juraría que es el hombre más guapo que ah visto.
- ¿Quién eres? - pregunto firme.
Zeus solo se mantenía mirándola, su pupila se fue dilatando al recorrerla de arriba abajo sin ningún descaro, causando que por cada parte que recorría a Khalid, ella sintiera un cosquilleo.
Relamío sus labios al ver a su luna vistiendo solo una playera negra de el hasta los muslos, debía admitir que se veía sumamente sexi pero el no sería un pedófilo.
- Oye te estoy hablando - dijo sacándolo de sus pensamientos - ¿dónde estoy? ¿Que ago aquí? y tu ¿quién eres?
Aunque preguntar esas preguntas es muy hipócrita de su parte, debe actuar como humana si quiere salir de allí.
- Acercate - dijo secamente.
No le gustó el tono en qué lo dijo; ordenando. No es una persona que le guste seguir órdenes de alguien, pero ahora debía mantener al "enemigo" si es que se podía decir así, de su lado.
A pasó lento y con los nervios a flote se fue acercando poco a poco. Ya cuando estaba a tan solo cinco pasos sintió un tiro, y como la apretaron contra algo duro. Cuando pudo reaccionar miro sorprendida como su alma de pronto hundió su cabeza en su cuello.
- Déjame ir - dijo molesta llevando sus manos al duro pecho de Zeus para separarlo.
- ¡Nunca! - grito y Khalid paro por el susto - jamás te dejare mi luna. Nunca me separaré de ti porque eres mía.
Pero apesar de eso Khalid comenzó a removerse, mala idea ya que Zeus soltó un gruñido y cada vez la abrazaba contra el más.
- Si no...me sueltas...gritaré - dijo cortante mientras se removía.
Escucho un gruñido.
- Uno...dos... - estaba por decir "tres", pero sintió un beso en su cuello que le robo el aliento y le saco un gemido de sorpresa, y después, sintió un vacío al ver qué Zeus la dejo.
- ¿Dónde estoy? - preguntó mirando a Zeus.
Esos malditos ojos verdes le parecían sumamente hermosos pero claro está que no se lo piensa decir.
- En nuestra casa - respondió.
- "¿Nuestra?" quedras decir "tu casa" - lo señaló.
Mientras el le respondía caminaba un poco despistado para salir de alli, y llegar a la habitación.
- Técnicamente también es tu casa amor ya que... - dejo de hablar al ver cómo Khalid salió corriendo por la puerta.
La puerta estaba abierta y aprovecho para salir de ese lugar. Corría por el largo pasillo.
- <
Llegó al final del pasillo y se topo con unas escaleras que las comenzó a bajar como flash, creo que nunca había corrido tan rápido como lo está haciendo ahora, ya que llegó al primer piso y eso que ella se encontraba en el tercero.
Ni siquiera le importo el hermoso decorado que estaba a sus lados, solo quería escapar y estaba ya cruzando la sala cuando escucho un grito.
- ¡Khalid! ¡Regresa ahora! - se escuchó en el segundo piso.
Lo ignoro y siguió corriendo, ya cuando estaba pasando la sala llegó a la puerta de la entrada.
- <
Estaba por abrir la puerta cuando un fuerte gruñido se escucho, tan aterrador y escalofriante que causo que los bellos de khalid se herizarán.
Soltó lentamente la manija de la puerta y con los pies y las manos temblorosas se comenzó a girar lentamente, como si no quisiera y eso deseaba. Poco a poco levanto la vista y quedó pasmada.
Un imponente lobo de casi tres metros de altura, color negro con los ojos ámbar, y el hocico entre abiertos mostrando sus largos y afiliados dientes blancos, se encontraba en la sala frente a Khalid.
Su ser tembló y sus ojos se abrieron por la impresión como nunca, pues nunca había visto a un lobo tan aterrador y a la vez hermoso.
- Por lucifer... - susurro aterrada.
...CONTINUARA🐾...