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Dolores Del Pasado

Dolores Del Pasado

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Casos sin resolver / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Leandro Martin Diaz

Es verdad lo que dicen.No sabes lo que tienes asta que lo pierdes y así empieza esta historia

NovelToon tiene autorización de Leandro Martin Diaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: Lo que me dijeron y no quise escuchar

No fue Livia la primera en decir que algo estaba mal.

Fue su madre.

Y lo dijo de una forma tan simple que, en otro momento, habría sido imposible ignorarlo.

Pero Leonardo encontró la manera.

Como siempre.

—Fui a ver a tu abuela hoy —dijo su madre mientras acomodaba unos platos en la cocina.

Leonardo estaba sentado, mirando el celular sin demasiado interés.

—Ah.

No levantó la vista.

—No la vi bien.

Esa frase quedó en el aire unos segundos.

Esperando algo.

Una reacción.

Una pregunta.

Pero no llegó.

—¿Por? —respondió él al final, más por costumbre que por preocupación.

Su madre dejó el plato que tenía en la mano.

—Está más delgada… y como cansada.

Leonardo se encogió de hombros.

—Y… es grande.

La respuesta fue rápida.

Automática.

Cómoda.

Su madre lo miró.

—Sí, es grande. Pero no es solo eso.

Leonardo no dijo nada.

Se quedó en silencio, como si la conversación no fuera con él.

—También noté algo raro en la casa —continuó ella.

—¿Qué cosa?

—No sé… desorden. Y tu tío estaba ahí.

El tono cambió un poco al decir eso.

Más serio.

Leonardo levantó la vista apenas.

—Siempre está.

—Sí, pero…

Se detuvo.

Como si no supiera cómo explicarlo.

O como si no quisiera hacerlo del todo.

—No me gusta —dijo al final.

Esa frase era clara.

Directa.

Sin rodeos.

Y, aun así, Leonardo eligió no tomarla en serio.

—Estás exagerando —respondió.

Su madre frunció el ceño.

—No.

—Sí… siempre fue medio así.

Otra excusa.

Otra forma de cerrar el tema.

Su madre suspiró.

—No sé… —murmuró—. Me dio mala espina.

Leonardo volvió al celular.

Como si eso resolviera todo.

El tema podría haber terminado ahí.

Pero no terminó.

Porque esa noche, mientras estaba acostado, la frase volvió.

“No la vi bien.”

Apareció sin aviso.

Interrumpiendo.

Molestando.

Leonardo se dio vuelta en la cama.

Miró el techo.

Pensó en la última vez que la había visto.

En cómo se movía.

En lo cansada que parecía.

En esa casa más desordenada.

En el silencio.

Demasiadas cosas empezaban a encajar.

Y eso no le gustó.

“Es normal.”

El pensamiento apareció casi de inmediato.

Como una respuesta automática.

Como una defensa.

“Está grande.”

“Siempre fue así.”

“Mi vieja exagera.”

Se repitió esas frases como si fueran suficientes.

Como si pudieran borrar lo otro.

Y, en cierto modo, lo lograron.

No del todo.

Pero lo suficiente como para no hacer nada.

Al día siguiente, su madre volvió a insistir.

—¿Por qué no vas hoy?

Leonardo estaba por salir.

—Después voy.

—Siempre decís después.

La frase fue directa.

Sin enojo.

Pero con algo más.

Algo que sonaba a advertencia.

Leonardo agarró las llaves.

—Voy a ir.

No era una promesa.

Era una forma de terminar la conversación.

Pero no fue.

Ese día tampoco.

Ni el siguiente.

Ni el otro.

Los días siguieron pasando con esa facilidad engañosa con la que pasa el tiempo cuando uno evita pensar demasiado.

Una tarde, mientras estaba con sus amigos, alguien mencionó algo sobre las abuelas.

Una historia cualquiera.

Una anécdota sin importancia.

Todos se rieron.

Leonardo también.

Pero por un segundo, la imagen volvió.

Livia.

Sentada.

En silencio.

Esperando.

Sacudió la cabeza, como si pudiera apartarla físicamente.

—¿Qué te pasa? —preguntó uno de los chicos.

—Nada —respondió.

Y siguió como si nada.

Esa noche, al volver a su casa, encontró a su madre en el living.

—¿Fuiste? —preguntó.

Leonardo dudó apenas.

—No.

—Leo…

No fue un reproche fuerte.

Pero tampoco fue suave.

Fue algo intermedio.

Algo que pesaba más.

—Mañana voy —dijo él.

Otra vez.

La misma frase.

El mismo tono.

La misma falta de intención.

Su madre lo miró unos segundos.

Como si evaluara si decir algo más.

Pero no lo hizo.

—Bueno.

El silencio que quedó después fue distinto.

Más tenso.

Más cargado.

Pero Leonardo no lo enfrentó.

Se fue a su habitación.

Cerró la puerta.

Y dejó todo afuera.

O eso intentó.

Esa noche no durmió bien.

No sabía exactamente por qué.

No había pasado nada concreto.

Nada que pudiera señalar.

Pero había algo.

Una sensación incómoda.

Persistente.

Como si algo estuviera fuera de lugar.

Pensó en ir al día siguiente.

De verdad.

No como otras veces.

Se imaginó golpeando la puerta.

Entrando.

Preguntando si estaba bien.

Quedándose un rato.

Haciendo lo que sabía que tenía que hacer.

La idea estuvo ahí.

Clara.

Posible.

Real.

Pero cuando llegó el momento…

No fue.

Otra vez.

Mucho tiempo después, Leonardo entendería que este fue uno de los momentos más importantes.

No por lo que pasó.

Sino por lo que decidió no hacer.

Porque ya no era ignorancia.

Ya no era no darse cuenta.

Alguien se lo había dicho.

Alguien había puesto en palabras lo que estaba pasando.

Y aun así…

Eligió mirar hacia otro lado.

No por falta de oportunidad.

Sino por decisión.

Y eso…

Eso era mucho más difícil de perdonar.

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Martin
Hola,no abandonaré la otra ya hay capítulos programados asta el 15 del otro mes y se subirán cada 5 días ahora el 20 estrena uno y así
Marialeonor Roqueocampo
aquí estoy esperando otra historia fascinante, espero no abandones la otra 🫶🤭
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