Sofía Rymer no es la típica mujer que todos imaginan. Con curvas pronunciadas, ha sido constantemente objeto de burlas y malos tratos, pero su espíritu indomable la distingue. De carácter fuerte y con un corazón de oro, su vida está lejos de ser perfecta. Sin embargo, su pasado regresa para revelar secretos que cambiarán todo lo que creía saber. Ahora, Sofía debe enfrentarse a una decisión crucial: seguir el camino del amor o aceptar el legado al que ha sido destinada desde su nacimiento.
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CAPITULO 12
ALLAN.
Besar sus labios y saciar aunque sea un poco estas ganas por ella que me carcomen por dentro, es realmente satisfactorio.
Su sensualidad y la manera en la que su boca imprudente me retan en todo momento son los ingredientes perfectos para enloquecerme.
Sofia no es el tipo de mujer a la que estoy acostumbrado a tratar. Ella me sorprende, me enoja y hace que dude de mi mismo. Hasta dónde sería capaz de llegar por tener todo de ella? Es una pregunta que aún no se como responder.
Continuo sentado en el sofá, Sofia se ha ido a la cocina con la excusa de que traerá algo de beber. Se ha demorado más de lo normal pero imagino que necesita el mismo tiempo que yo para calmarse. Su cuerpo clama a gritos ser besado y explorado en cada rincón por mis manos, pero no deseo comportarme como un idiota. Debo respetar el hecho de que ella decidió frenarme para no llegar más allá. Aunque me ha dejado con un asunto sin resolver entre las piernas. Agradezco el hecho de que estaba tan avergonzada que ni siquiera noto mi pequeño problemita y una fortuna. el que haya decidido ir a la cocina para que todo se acomode tal y como debe estar. El deseo en nosotros los hombres es más difícil de ocultar, es algo que siempre me ha parecido una desventaja.
-Aqui está- trae dos vasos de agua en sus manos. Uno de ellos me lo da a mi con una sonrisa. Lo recibo agradeciendo que esté helado. Si pudiera me bañaría de pies a cabeza con él.
-Cuántos haz tenido que beber tú?- pregunto con picardía y el sorbo de agua que acaba de echar a su boca termina esparcido en el suelo. Parece que entendió perfectamente mi doble sentido.
-Cof! Cof! Lo siento- carraspea y me es imposible contener la risa. Verla tan nerviosa es un acontecimiento poco común. Casi siempre tiene algo que decir o una manera de defenderse de todo.
-Tranquila- doy una palmada en el sofá invitandole a sentarse. Me observa suspicaz pero al final toma asiento a mi lado- La excitación y el deseo por alguien es completamente normal.
Un empujón de su parte me llega por sorpresa.
-Pero bueno...prentende que me ahogue con el agua o qué?- me observa fijamente con el ceño fruncido- El que debería atragantarse pero con esos comentarios en doble sentido debería ser usted.
-Tratas de ignorar el hecho de que hace unos segundos te tenía acorralada en aquella pared?- señalo en esa dirección- Creo que soy libre de soltar mis comentarios.
-Pues...Pues...Le recuerdo que estamos en mi casa, señor! - deposita su vaso de agua sobre la mesa de centro, yo hago lo mismo con el mío.
-Vas a seguir diciéndome señor eh?- el sofá termina siendo el lugar perfecto para que mi cuerpo termine sobre el de ella. No se lo esperaba eso es seguro. Su respiración agitada la delatan- Creo que tendré que besarte de nuevo Sofía, a besos te voy a sacar la palabra "Señor" de la cabeza.
Mi boca se posa en la suya. Esto es algo contraproducente para mi, teniendo en cuenta que no llegaremos más allá, pero disfrutar sus labios es un placer del que no deseo privarme. Exploro su cavidad con mi lengua deleitandome de que su boca responde a la mia con gusto. Su cuerpo también reacciona a la leves caricias que doy a su torso. Siento el calor que me transmite atravez de la ropa que lleva puesta.
-A...Allan- jadea separando su boca de la mía. Dejándome con ganas de más- Paremos ahora.
Aunque mi autocontrol literalmente esta a punto de irse al carajo, cedo ante su petición. Sé que desea lo mismo que yo, pero no voy a presionarla hasta hacerla caer. Aunque mi miembro proteste ante esa idea.
-Lo siento- me levanto del sofá para permitir que ella haga lo mismo. Respiro profundo para tratar de calmarme- Creo que lo mejor es que me vaya.
Permanecer más tiempo con ella será un completo desafío. Doy media vuelta para ir hacia el garaje.
- Quédate un poco más- murmura. Volteo mi rostro de nuevo para encontrarme con esos grandes y hermosos mares que me observan con ternura. Joder! Cómo podría decirle que no? Es imposible negarme a ella y la verdad tampoco deseo irme.
-Trataré de no besarte de nuevo...- sonrío de lado- Al menos por ahora...Por el bien de los dos.
Suelta una risilla traviesa y toma el control del televisor.
-Prometí que te invitaría alguna vez a ver una de esas peliculas que te haz estado perdiendo desde tu niñez- ahora es ella quien me convida a sentarme a su lado.
-La del rayo no se que?- me siento de nuevo acomodándome el bendito pantalón que parece haberse hecho más pequeño.
-Lamento eso- ahora es ella quien sonríe de lado.
- Qué cosa?- pregunto sin entender.
-El pequeño problemita que traes justo entre las piernas- suelta con picardía y el corazón se me dispara como un loco. Trato de no mirarla. Me siento avergonzado...pero por qué? Yo mismo le dije hace poco que la excitación y el deseo por alguien era muy normal. Mi vista se posa en cualquier otra cosa que no sea ella.
-Ves lo que se siente?- pregunta suavemente en mi oído que ha quedado a su merced- Estoy en mi casa y soy libre de soltar mis comentarios, Allan.
-Eso una especie de venganza?- volteo a verla tomando su mentón con mi mano- Veo que la alumna supera al maestro y con mucha ventaja.
-Talvez el maestro jamás había tenido una alumna como yo- sonríe de lado. La picardía que reflejan sus ojos es digna de cualquier fantasia erótica.
Le doy un beso corto en los labios para no envolverme en ella de nuevo porque sé que no podré parar esta vez.
Enciende la tele y se acomoda a mi lado. Semanas atrás no hubiese ni imaginado que estaría aqui totalmente despreocupado, viendo la televisión al lado de la mujer que me sacó de quicio tantas veces.
-Sé que ya no somos niños pero espero que la disfrutes- me dice sonriente poniendo su cabeza en mi hombro.
Sofía puede hacerme pasar del enojo al deseo y del deseo a una ternura a la que es difícil resistirse. Mi mano toma la suya entrelazando nuestros dedos. Se siente tan natural el gesto, como si mi cuerpo conociera cada parte del suyo desde siempre.
La película transcurre en silencio. Puede que no sea un niño pero es imposible no disfrutarla o reírse con las ocurrencias del camioncito oxidado.
-Y el rayo regresa con Sally?- pregunto intrigado- Sofía?- mi hombro parece ser bastante cómodo porque está totalmente dormida.
El cansancio de todo la jornada ya le pasó factura y esta haciendo lo mismo conmigo.
Aunque intento ver el final mis ojos pesan demasiado y poco a poco ceden hasta cerrarse por completo.
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NOTA AUTORA.
Hola chiquill@s de mi kokoro cómo están? Espero que estén difrutando esta historia que por supuesto es diferente a otras que haya escrito antes. Quise darle otro enfoque. Recuerden que Sofía es una chica distinta, que siente cosas por su jefecito pero obviamente no se lo va a dejar tan fácil 😏😏y nuestro Allan está dispuesto
hacer lo que sea por ella😍😍 No se vayan sin dejar su corazoncito. Veremos que sucede con este par.
Gracias por estar aqui!
Un abrazo de oso🐻❤