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LA TENTACIÓN DEL ALFA

LA TENTACIÓN DEL ALFA

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Amor prohibido / Hombre lobo
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Maritza Martinez

Amar puede ser tan grande para atravesar fronteras, incluso mundos. Pero el amor será tan fuerte para vencer profesias y guerra

NovelToon tiene autorización de Maritza Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo I La Llamada de la Luna

El bosque siempre había tenido un sonido propio.

No era solo el murmullo del viento entre los pinos ni el crujido de las hojas secas bajo el peso invisible de la noche. Era algo más profundo. Más antiguo. Un susurro que parecía colarse bajo la piel y vibrar en la sangre.

Ariana lo sentía esa noche.

La luna llena se alzaba enorme y plateada sobre el claro, derramando su luz como un hechizo sobre la tierra húmeda. La bruma se enroscaba entre los troncos como si fuera un secreto que no deseaba revelarse. El aire olía a resina, a tierra mojada… y a algo más.

Algo masculino.

Algo peligroso.

Se detuvo en el borde del claro, con el corazón golpeándole el pecho con una fuerza que no podía atribuir al miedo. No exactamente. Era una anticipación ardiente que le tensaba cada fibra del cuerpo. Había jurado no volver allí. Había prometido mantenerse lejos de la manada, lejos de él.

Pero la luna siempre cobraba lo que reclamaba.

Y esa noche lo reclamaba a él.

El Alfa.

Lo vio antes de escucharlo.

Emergió de entre las sombras con la elegancia silenciosa de un depredador que no necesita anunciar su presencia. Alto, imponente, con el torso cubierto apenas por una camisa negra abierta en el cuello que dejaba entrever la firmeza de un pecho marcado por cicatrices antiguas. Su cabello oscuro caía con descuido sobre su frente, y cuando levantó el rostro hacia ella, sus ojos —de un azul profundo, casi irreal— brillaron con la intensidad de la luna reflejada en el hielo.

Kael.

El nombre vibró en su mente como un latido prohibido.

Él no habló de inmediato. No lo necesitaba. Su sola presencia llenaba el espacio entre ellos con una tensión casi palpable. Un lazo invisible que se estiraba, se tensaba… y ardía.

—Sabía que vendrías —dijo finalmente, su voz grave y firme como el eco lejano de un trueno.

Ariana tragó saliva. Intentó sostener su mirada sin titubear, pero el modo en que él la observaba —como si pudiera despojarla de cada pensamiento, cada secreto— le robaba el aire.

—No vine por ti —respondió, aunque su voz salió más suave de lo que pretendía.

Una media sonrisa curvó los labios de Kael. No era amable. Era peligrosa.

—No mientas bajo la luna llena —murmuró, avanzando un paso.

Ella retrocedió instintivamente, pero el movimiento solo la llevó a sentir la corteza fría de un árbol contra su espalda. No había escape. No quería que lo hubiera.

El viento cambió, trayendo su aroma con mayor intensidad. Masculino. Salvaje. Indomable. Su piel reaccionó con una descarga eléctrica que le recorrió la columna vertebral. Odiaba el efecto que tenía sobre ella. Odiaba que su cuerpo reconociera antes que su mente lo que él significaba.

El Alfa se detuvo a apenas un brazo de distancia.

Demasiado cerca.

Lo suficiente para que el calor que emanaba de su cuerpo envolviera el suyo como una promesa ardiente.

—Has estado evitándome —dijo con suavidad, pero en su tono había una nota de posesión que le erizó la piel.

—No soy parte de tu manada.

—No —admitió él, inclinándose apenas hacia ella—. Pero eres parte de mí.

El mundo pareció reducirse al espacio entre sus labios.

Ariana sintió cómo la respiración se le volvía irregular. Había intentado convencerse de que aquello era solo una atracción pasajera, una consecuencia inevitable de haber crecido cerca de los territorios de la manada. Pero lo que la unía a Kael no era simple deseo.

Era algo más oscuro.

Más profundo.

El vínculo.

Desde la primera vez que sus miradas se cruzaron, algo se había encendido. Un reconocimiento primitivo que ninguna lógica podía explicar. Ella no era loba. No llevaba la marca de la transformación en la sangre. Sin embargo, cada fibra de su ser respondía al llamado del Alfa como si hubiera nacido para ello.

Y eso la aterraba.

—No puedes decidir eso por mí —susurró, intentando reunir la fortaleza que su presencia debilitaba.

Kael levantó una mano lentamente, dándole tiempo para apartarse si así lo deseaba.

Ella no lo hizo.

Sus dedos rozaron apenas un mechón de su cabello castaño claro, apartándolo de su hombro con una delicadeza que contrastaba brutalmente con la fuerza que emanaba de él. El contacto fue leve, casi casto… pero suficiente para que un calor líquido se extendiera por su vientre.

—No estoy decidiendo —murmuró él—. Estoy reconociendo lo que ya es.

Ariana cerró los ojos un instante. Sentía su proximidad como una corriente eléctrica. El bosque guardaba silencio, como si incluso la naturaleza contuviera el aliento ante lo que estaba ocurriendo.

—Tu manada no me aceptará —dijo, abriendo los ojos de nuevo—. Y tú lo sabes.

Por primera vez, la expresión de Kael cambió. La arrogancia segura dio paso a algo más sombrío. Más real.

—Mi manada me sigue a mí —respondió con firmeza—. Y yo no abandono lo que me pertenece.

La palabra quedó suspendida entre ellos.

Pertenece.

No era una afirmación ligera. En la cultura de los lobos, la elección del Alfa era ley. Pero también era un riesgo. Las alianzas, los pactos, la estabilidad del territorio… todo podía tambalearse si su decisión era vista como una debilidad.

Y amar a una humana podía ser interpretado como eso.

Un riesgo.

Un error.

Un pecado.

El pulgar de Kael descendió lentamente por la línea de su mandíbula hasta rozar su barbilla, inclinando su rostro apenas para obligarla a mirarlo.

—Dime que no lo sientes —desafió en voz baja.

Ariana quiso hacerlo. Quiso mentir. Quiso negar el incendio que le recorría el cuerpo cada vez que él la tocaba.

Pero la luna no permitía mentiras.

—Lo siento —confesó, apenas audible.

El brillo en los ojos del Alfa se intensificó.

La distancia entre ellos desapareció cuando él apoyó la frente contra la suya. El gesto era íntimo. Profundo. Más poderoso que cualquier caricia. Su respiración se mezcló, cálida y cargada de promesas peligrosas.

—Entonces deja de huir —susurró.

El corazón de Ariana latía con violencia. Sabía que cruzar esa línea significaba cambiarlo todo. No solo para ella, sino para la manada, para el territorio… para el equilibrio que mantenía la frágil paz entre clanes.

Pero también sabía que negarse sería traicionarse a sí misma.

Kael descendió lentamente su mano hasta su cintura, sin apretar, solo sosteniendo. Esperando.

Siempre dándole la elección.

Y esa era, quizás, la parte más irresistible de todas.

Ella fue quien cerró la distancia final.

No fue un beso desesperado. No fue urgente ni descontrolado.

Fue lento.

Consciente.

Cargado de todo lo que habían callado durante semanas.

Sus labios se encontraron con una suavidad inicial que pronto se transformó en un calor profundo, creciente, como brasas avivadas por el viento. Kael respondió con una intensidad contenida, como si se obligara a no perder el dominio que lo definía.

Pero cuando sus manos se deslizaron por la curva de su espalda, atrayéndola más cerca, Ariana comprendió que el Alfa también luchaba contra su propia tormenta.

El beso se profundizó.

La luna brilló más alta.

En algún lugar del bosque, un aullido rompió el silencio, largo y resonante.

No era una advertencia.

Era un anuncio.

Kael separó sus labios apenas lo suficiente para mirarla.

—Ahora ya no hay vuelta atrás —dijo con una mezcla de advertencia y promesa.

Ariana, con el pecho agitado y los labios aún tibios por el contacto, sostuvo su mirada sin miedo.

—Nunca la hubo.

El viento se levantó entre los árboles, y la manada, oculta en las sombras, observó.

La tentación del Alfa ya no era un susurro.

Era un destino.

Y la luna había sido testigo.

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Norma Castro
esta historia está es buena
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
me deseccione un poco porque sentí que la historia cojia otro rumbo pero lla comprendí y ahora estoy más pegadame a encantado felicito a la autora espero los demás capitulos y espero que llenen mis expectativas
Norma Castro
que paso termna hay no puede ser vengo días leyendo espero que continúe por favor
Marylu: Ya subi nuevos capítulos. Espero que te gusten🥰
total 1 replies
Maria Zuñiga
ya nos cambiaron los nombres de los protagonistas??
Jeje
/Right Bah!/
Jeje
/Chuckle/
Jeje
??
Jeje
Que lindo
Jeje
Mmm
Jeje
/Chuckle/
Jeje
Excelente
Jeje
/Angry//Facepalm/
Amelie Salguero
Primer hombre lobo cuerente y devoto me encanta 🥰🥰
Amelie Salguero
Woooooww👏👏👏
Amelie Salguero
Interesante
Amelie Salguero
Selene esta atrás del alfa
Amelie Salguero
Me encanta
Amelie Salguero
🥰🥰
Marylu
Espero que les encante 🥰
Amelie Salguero: Me encanta 🥰👏👏
total 1 replies
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