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Proteger Al Hijo Del Villano

Proteger Al Hijo Del Villano

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Padre soltero / Edad media
Popularitas:38.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Cande, ceo de una gran empresa, muere y reencarna en Fiorella. Volviéndose la niñera del hijo del villano. El frívolo Giovanni. Tiene que proteger al niño para que no muera de una traición por parte de la corona. De lo contrario, ella es quien morirá. ¿lo malo a parte de que su vida depende de un niño? Es que nunca tuvo uno o cuido tan siquiera. Por eso, el joven amo le resulta tan estresante.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21: Paz que te hace llorar.

Giovanni no respondió de inmediato. La miró con atención, como si quisiera asegurarse de que había escuchado bien.

— ¿El divorcio? —repitió finalmente.

Fiorella asintió con tranquilidad.

— Sí.

— Nuestro matrimonio fue parte de un acuerdo político —continuó ella—. Ya no es necesario.

Giovanni permaneció en silencio unos segundos. No parecía molesto.

Tampoco sorprendido.

Solo pensativo.

— Tienes razón —dijo finalmente.

Fiorella lo observó.

— ¿Así de fácil?

Giovanni soltó una pequeña exhalación.

— Nunca fue un matrimonio real, Fiorella. Los dos lo sabemos.

Ella no respondió.

Él apoyó la espalda contra el banco y miró el cielo por un momento antes de volver a hablar.

— Te concederé las tres cosas.

Fiorella arqueó ligeramente una ceja.

— ¿Sin discutir?

— Sin discutir.

Hubo una pausa breve.

Luego Giovanni agregó con una ligera sonrisa cansada.

— Aunque debo admitir que esperaba que pidieras dinero.

Fiorella soltó una pequeña risa.

— Ya tengo suficiente. Con el divorcio me quedaría una pequeña parte de tu fortuna para vivir bien.

— Eso también es cierto.

Se quedaron en silencio otra vez, pero esta vez el ambiente era diferente. No había incomodidad, solo una tranquilidad.

Después de unos segundos Giovanni habló otra vez.

— Aun así… hay algo que quiero decirte.

Fiorella giró un poco la cabeza.

— ¿Qué cosa?

Giovanni la miró directamente.

— Me alegra que hayas aparecido en mi vida.

Fiorella se quedó quieta. No esperaba esa frase. Giovanni continuó con la misma calma.

— Cuando llegaste pensé que solo eras otra niñera… alguien que tenía que soportar por obligación. Pero con el tiempo demostraste que eras diferente. Demasiado. La primera vez que una mujer me enfrenta y me dice que soy una escoria.

—Aun lo eres.

Giovanni se ríe y ella un poco. Fiorella no apartó la mirada.

— Eres directa, honesta, y sorprendentemente paciente cuando decides serlo.

Ella soltó una pequeña risa.

— No mucha gente diría eso de mí.

— Yo sí— Giovanni hizo una pausa breve—. Y aunque nuestro matrimonio termine… espero que no desaparezcas. Es lo único que te pido.

Fiorella lo observó con atención.

Había algo nuevo en sus ojos. No era tristeza. No era culpa. Era una tranquilidad sincera. Y por alguna razón, eso alivió algo dentro de su pecho.

— Lo pensaré —respondió ella finalmente.

Giovanni sonrió levemente.

El jardín seguía lleno de luz y el sonido de Gabriel corriendo aún se escuchaba a lo lejos.

------- días después.

El salón donde se firmaban los documentos oficiales estaba tranquilo esa mañana. La mesa larga de madera estaba preparada con los papeles ordenados, sellos listos y la pluma reposando junto al acta principal.

Fiorella estaba sentada frente a la mesa. Había leído el documento completo una vez, luego una segunda, no porque dudara de la decisión, sino porque era su forma de cerrar las cosas con claridad.

El escribano empujó suavemente el papel hacia ella.

— Lady Fiorella, solo falta su firma aquí.

Fiorella tomó la pluma sin prisa. Sus movimientos eran seguros; no había nervios en su rostro ni señales de duda. El documento decía exactamente lo que habían acordado.

El matrimonio entre ella y Giovanni quedaba disuelto de forma oficial.

Sin conflictos, sin disputas, sin ninguna cláusula extraña. Solo el final de un acuerdo que ambos entendían.

Fiorella firmó con letra firme y luego dejó la pluma sobre la mesa.

— Ya está.

El escribano revisó el nombre y asintió satisfecho.

— Todo está en orden.

El documento fue retirado con cuidado y guardado entre los registros oficiales del castillo.

Para los escribanos era un procedimiento más, pero para Fiorella marcaba el cierre definitivo de una etapa extraña de su vida. Había llegado al castillo por una misión, terminó casada con un hombre que apenas conocía y ahora se marchaba con una tranquilidad que ella misma no esperaba tener.

Se levantó de la silla.

— Gracias.

El escribano inclinó la cabeza con respeto.

Fiorella salió del salón sin mirar atrás.

Los pasillos del castillo estaban tranquilos. Algunos sirvientes caminaban con bandejas o papeles, otros conversaban en voz baja mientras trabajaban. La vida del castillo continuaba con su ritmo habitual, como si nada extraordinario hubiera ocurrido en las últimas semanas.

Cuando llegó a su habitación no tardó mucho en preparar sus cosas.

Nunca había sido alguien que acumulara pertenencias.

Tomó algunas prendas, su equipo habitual, un pequeño bolso con objetos personales y cerró todo en cuestión de minutos.

Miró la habitación una última vez.

No había nada más que quisiera llevarse.

— Bien.

Al salir del castillo el carruaje ya estaba esperando en el patio principal. Los caballos estaban listos y el conductor sostenía las riendas con paciencia.

Pero antes de que Fiorella pudiera acercarse escuchó unos pasos apresurados.

— ¡Fiorella!

Gabriel llegó corriendo hacia ella, deteniéndose frente a ella con el rostro agitado.

— Me dijeron que te vas.

Fiorella lo miró con una pequeña sonrisa tranquila.

— Me voy por un tiempo.

Gabriel frunció el ceño.

— ¿Un tiempo largo?

Ella inclinó un poco la cabeza.

— Lo suficiente para descansar.

El niño bajó la mirada al suelo.

— Entonces el castillo va a ser aburrido.

Fiorella soltó una pequeña risa.

— No digas eso. Ahora puedes correr por todo el jardín sin que nadie piense que intentan hacerte daño.

Gabriel levantó la cabeza con una expresión seria.

— No es lo mismo.

Fiorella lo observó unos segundos antes de agacharse un poco para quedar a su altura.

— Gabriel, escúchame bien. Que me vaya no significa que me olvide de ti.

— ¿De verdad?

— De verdad. Me encariñé contigo mucho. Es hora de que ese cariño se lo dé a tu padre.

El niño dudó un momento y luego la abrazó con fuerza. Fiorella correspondió el abrazo con naturalidad.

— Cuida de tu padre —dijo ella con calma.

Gabriel levantó la cabeza.

— Él debería cuidarme a mí.

— Entonces cuídense los dos.

Gabriel finalmente se separó, aunque aún parecía un poco triste.

— ¿Vendrás a visitarnos?

— Tal vez.

El niño aceptó la respuesta con un pequeño asentimiento.

Fue entonces cuando Fiorella notó a Giovanni a unos pasos de distancia. Él había estado observando todo en silencio. No interrumpió la despedida, simplemente estaba allí con una postura tranquila y una expresión que no mostraba tensión, pero sí atención.

Fiorella caminó hacia él.

Cuando se detuvo frente a él inclinó el cuerpo en una reverencia respetuosa.

— Mi Lord.

Ya no era su esposa. El gesto era lo correcto. Giovanni la miró con atención antes de hablar.

— No es necesario que hagas eso.

Fiorella se enderezó.

— Ahora sí lo es. Ya no soy nada tuyo.

Giovanni guardó silencio unos segundos, luego dijo.

— El carruaje está listo.

— Lo vi.

Fiorella dio medio paso hacia atrás para retirarse, pero antes de que pudiera hacerlo Giovanni extendió la mano y tomó suavemente sus dedos.

Ella se detuvo.

No parecía sorprendida, solo lo miró con calma. Giovanni habló con voz tranquila.

— Si surge cualquier problema… Dímelo.

Fiorella sostuvo su mirada. Hubo un breve silencio entre los dos. Giovanni no soltó sus dedos de inmediato.

— Fiorella… —dijo finalmente—. Quiero que sepas algo.

Ella lo observó con atención.

— Nuestro matrimonio fue un acuerdo político, ambos lo sabíamos. Pero durante este tiempo hiciste más por este reino de lo que muchos hubieran hecho en tu lugar.

Fiorella no respondió, pero tampoco apartó la mirada. Giovanni continuó.

— No espero que regreses… ni que cambies tu vida por este lugar. Solo quiero que sepas que lo que hiciste aquí no será olvidado.

Fiorella inclinó ligeramente la cabeza.

— Solo hice mi trabajo.

Giovanni negó suavemente.

— No.

Hubo una pequeña pausa.

— Hiciste algo que nadie más podía hacer.

La mirada de Fiorella se suavizó un poco, pero no dijo nada.

Giovanni finalmente soltó sus dedos.

— Cuídate.

— Usted también.

Fiorella caminó hacia el carruaje. Cuando subió, el conductor cerró la puerta y el vehículo comenzó a avanzar lentamente por el camino que salía del castillo.

Después de unos segundos Fiorella miró por la ventana.

Desde la distancia vio a Gabriel en brazos de Giovanni. El niño estaba señalando algo en el camino mientras hablaba con entusiasmo, y Giovanni lo sostenía con un brazo mientras lo escuchaba con paciencia.

Fiorella los observó unos segundos más.

Luego se acomodó en el asiento y dejó de mirar hacia atrás.

El viaje duró varias horas.

El castillo quedó atrás mientras el carruaje avanzaba por caminos más tranquilos, rodeados de campos abiertos y colinas suaves. El aire era fresco y el sonido de las ruedas sobre la tierra era constante.

Fiorella no habló durante el trayecto.

Simplemente observaba el paisaje. Cuando finalmente llegaron el carruaje se detuvo frente a una pequeña casa de madera.

— Hemos llegado —anunció el conductor.

Fiorella bajó con su bolso en la mano.

La cabaña estaba rodeada de árboles y un terreno amplio. No había otras casas cerca ni caminos concurridos.

Era exactamente lo que había pedido. Se acercó unos pasos observando la construcción.

Era sencilla, rústica, pero bien cuidada. Fiorella empujó la puerta y entró. El interior estaba completamente preparado.

Había una mesa con utensilios, una despensa con alimentos, ropa doblada en uno de los armarios y mantas limpias sobre el sofá.

Fiorella caminó por la habitación revisando todo. Abrió un cajón, luego otro. Todo estaba en orden. Se cruzó de brazos y soltó una pequeña risa.

— Parece que Giovanni pensó mejor que yo esta vez.

No le faltaba nada.

Ni comida, ni ropa, ni herramientas. Todo estaba preparado para que pudiera vivir allí sin preocuparse por nada.

Fiorella dejó su bolso sobre la mesa y caminó hacia la habitación.

La cama estaba lista, las sábanas limpias y la ventana dejaba entrar la luz suave del atardecer.

Se quitó las zapatillas y se acostó.

Miró el techo de madera. El silencio de la cabaña era profundo. No había pasos en pasillos, ni guardias, ni voces de sirvientes.

Solo silencio. Al principio se sintió agradable. Después de unos minutos algo dentro de su pecho se tensó un poco. Fiorella frunció el ceño.

Estaba sola. Había elegido eso, lo sabía. Nadie la había obligado. Ella misma pidió ese lugar, esa distancia, ese descanso.

Aun así, la sensación era nueva.

Llevaba demasiado tiempo rodeada de gente de trabajo. Cerró los ojos un momento. Una lágrima salió lentamente sin que ella lo planeara. Solo una lágrima que recorrió su mejilla mientras permanecía acostada.

— Qué tontería —murmuró en voz baja.

Se limpió el rostro con la mano y respiró profundo.

El cansancio de los últimos días empezó a caer sobre su cuerpo. Por primera vez en mucho tiempo no tenía que pensar en amenazas, conspiraciones o misiones. Solo en descansar.

Fiorella cerró los ojos. Y en medio del silencio de aquella cabaña, finalmente se quedó dormida.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️. Maratón de 5 capitulo y quizás más. Deje su apoyo en la novela 😁

1
Isabel Peña
Ese duque se pasó, fue muy extremo lo que hizo, y el niño con ella desesperado por Fiorella, no tienes la fortuna suficiente para pagar lo que hizo Fiorella por tu hijo, no lo hizo por ti sino porque quiere al niño!!!!😡😡😡
Mónica Aulet
Esperaba que el emperador la atrapará a la vuelta de la esquina, nunca me imaginé que Giovanni fuera a buscarla después de que Massimo le dijera que esperara
Hanna
Que triste vida tenía.... sin familia, sin amigos, sin alimentarse siquiera 🥺🥺
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por Dios no tenía vida la pobre. Excelente inicio
Katy J
autora necesitamos más capitulos, se quedó en la mejor parte ☺️☺️
Ivon Caraballo
buenísima...tan bello Giovanny fue por Fiorella
Elisa Patico
aaaaaaa que emoción
Marlucha💋
Totalmente de acuerdo contigo Giovanny
Elisa Patico
raios, otra vez al inicio 🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
oooh oooh Fio esta feo el panorama
Iliana Curiel
dios mío casa vez más emocionante, me encantó este capítulo del beso por fin 🥰🥰🥰🥰🥰❤️❤️❤️❤️
Laura Ojeda
hayyyy que emoción.... que misterio tan malo el emperador 🤭🤭🤭 mucha intriga está historia pero por lo menos están juntos
Elizabeth Yepez
está Fiorella es muy testaruda, tenía que haberse ido con Giovanni
Elizabeth Yepez
está Fiorella es muy testaruda, tenía que haberse ido con Giovanni
lirio
el chisme andante en persona Giova😅
lirio
touche👉🏻
Ana Rojas
OPD, que emoción... quiero más capítulos... esto es intenso.... gracias autora...
Nena
Al fin carajo🥰 ya era hora que estos dos se pusieran las pilas
Maria Liendo
excelente novela cada vez que espero más los capítulos su narrativa me es adictiva
Maria Liendo
esto cada vez se pone mejor y a la expectativa de saber que pasará más adelante con esta Guerra
🇲🇽Lety 💞🌛🌹: yo solo diré que me gustan ms los pelinegros
total 2 replies
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