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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:816.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Lucía lloraba.

No el llanto escandaloso de la noche anterior sino ese otro, el silencioso y continuo, el que no pide permiso ni busca que nadie lo vea. Estaba sentada en el sofá con las rodillas contra el pecho y los ojos fijos en ningún lado.

Alma la dejó. No porque no quisiera abrazarla sino porque conocía a su hija y sabía que a veces el dolor necesita espacio antes de necesitar compañía. Se fue a la cocina, puso agua a hervir, encontró el té donde siempre lo había guardado Ángela, en el cajón de la derecha junto al azúcar, y esperó.

Veinte minutos después llegó Ángela.

Entró con el bolso cruzado y esa energía suya de persona que viene cargada, que trae algo guardado y necesita soltarlo. Miró a Lucía en el sofá. Miró a Alma en la cocina. Dejó el bolso en la silla y se quedó un momento parada en el centro del apartamento como si estuviera decidiendo por dónde empezar.

— ¿Cómo llegaron? — preguntó. — El portero me dijo que subieron hace un rato.

— Un hombre nos trajo. — Alma le puso el té enfrente. — Máximo Salas. Dice que lo ayudé hace años, cuando era niño. Su madre era paciente mía.

— ¿Y cómo supo dónde encontrarlas?

— Eso es lo raro. — Alma rodeó la taza con las manos. — No le di tu dirección. Llegó directo aquí sin que yo dijera nada.

Ángela la miró.

— Para completar tu mala suerte, ahora resulta que tienes un acosador. Vaya mierda.

— No lo sé. No parecía peligroso.

— Los acosadores nunca parecen peligrosos, Alma, por eso son peligrosos. — Exhaló. — Bueno. Ese drama lo dejamos para después. — Fue al bolso, sacó el teléfono. — Te pedí cita con una abogada.

— Ángela, yo no tengo...

— Yo pago la cita.

— No.

— Alma. — Se puso frente a ella y la miró directo. — ¿Se te olvida que cuando yo me divorcié de Rodrigo todo el mundo me dio la espalda? Todo el mundo. Familia, amigas, socias. — Pausa. — Menos tú. Cuarenta años de amigas y lo mío es tuyo. Así funciona esto. — La tomó de los hombros. — Ahora ve, toma un baño, usa mi ropa. Y después vamos a acabar con ese bastardo.

Alma asintió. No dijo nada porque si abría la boca iba a llorar y había decidido que no iba a llorar por ese hombre. Su hija la necesitaba entera.

Se fue al baño.

Se metió bajo el agua caliente y cerró los ojos. Tienes que ser fuerte. No era un pensamiento amable, era una orden. Lucía te necesita. No te puedes caer ahora.

Salió. Entró al vestidor de Ángela.

Miró la ropa y parpadeó.

Su estilo y el de Ángela nunca habían tenido nada en común. Alma vestía formal, colores sobrios, nada que distrajera. Ángela había sido modelo veinte años, ahora dirigía su propia agencia, y su clóset lo gritaba: faldas cortas, bodis de encaje, vestidos que pedían atención sin disculparse. Todo ordenado por color con una precisión que contrastaba con el caos del resto de su vida.

Alma empujó perchas. Siguió empujando.

Al fondo del cajón inferior encontró un pantalón clásico negro y un suéter de cuello alto color crema. Los reconoció antes de sacarlos del todo, un regalo suyo, tres años atrás, para el frio le había dicho al ver la mala cara de su amiga.

Sonrió. Solo un momento.

Salió al pasillo y se encontró con Ángela que la miró de arriba abajo con expresión de fingida decepción.

— Vaya. Qué buena eres rebuscando. Pensé que te pondrías algo más...

— Cállate. Vamos.

La primera abogada las recibió puntual, escuchó el caso completo, tomó notas. Al final juntó los papeles sobre el escritorio y dijo que lo sentía pero que no podía llevar el caso. No dio razones claras. No miró a Alma a los ojos mientras lo decía.

Salieron a la calle.

— Darío — dijo Ángela.

— Darío — confirmó Alma.

El segundo bufete las despachó con más prisa. El tercero ni las hizo pasar de recepción. El cuarto fue el más honesto: el abogado cerró la puerta y les dijo en voz baja que Darío Montoya era cliente importante del bufete y que no podía ponerse en su contra.

Al menos ese tuvo la decencia de decirlo claro.

Cuando subieron al carro de Ángela ya era tarde. El sol bajaba, la ciudad seguía con su ruido indiferente, y Alma tenía la mandíbula apretada y los ojos secos porque había decidido que no iba a llorar y esa decisión era lo único que estaba cumpliendo en las últimas veinticuatro horas.

Ángela arrancó sin decir nada.

El teléfono de Alma vibró.

Mensaje de Darío.

Ríndete y firma el divorcio. Es lo mejor para ti.

Lo leyó una vez. Lo leyó de nuevo. Le mostró la pantalla a Ángela sin decir nada.

Ángela lo leyó. Apretó el volante.

— Hijo de puta — dijo. Sin bajar la voz ni buscar otra palabra. Era la correcta y las dos lo sabían.

Alma guardó el teléfono.

— No voy a firmar nada.

— Lo sé.

— Voy a encontrar la forma.

—Que se pudra el maldito.

— Aunque me toque venderle el alma al diablo.

Ángela la miró de reojo con esa media sonrisa suya que aparecía en los peores momentos.

1
Ruth Stella Osorio
Q hombre tan miserable un canalla
Ruth Stella Osorio
Y Alma porque no la operó siendo cardióloga
Ruth Stella Osorio
El amor no tiene edad hay gente q se llevan más años y son felices
Maria Irene Kononczyk
la trama de la novela me gusta, pero la diferencia de edad no comparto, lo vería mejor como pareja de Lucia.
Ariadna Natal
Santo Dios Alma 4 meses ?
Marisol Nuñez
que padre son estos dos basura
Marisol Nuñez
eso no es un ser humano no el kiere matar a su propia hija maldito desgraciado /Panic/
Marisol Nuñez
cuantos errores en calculo y ella se mudo a esa mansión después que alma se fue y ahí dice 18años viviendo ahi
Marisol Nuñez
y kien será ese ojalá y no le robe
Marisol Nuñez
viven juntos?🤭
Marisol Nuñez
buen cabron tu tienes una amante hace años y por ella la humillaste la arruinaste y aun así te molesta verla con alguien egoísta 🤣
Marisol Nuñez
esta patrocinada por alguien más joven y más bueno que tu delincuente
Marisol Nuñez
si valentina lo dice yo le creo ☺️
Ariadna Natal
Belmonte le había dicho a Lucrecia que él ya tenia una esposa y que si la esposa no le servía ella menos y le dejo el sobre con dinero para que abortara.Pero las fechas no cuadran por que Vannesa y Máximo de llevan 7 años y según cuando Alma los ayudo Max tenía 5 años
Ariadna Natal
ojalá sea por un embarazo
Inirida Infante
me hagustado mucho hasta donde he leido
Inirida Infante
me gusta muy completa la seguire
neumidia ruiz
tres personajes crueles Dario lucrecia y la hija que no se queda atrás, sufre Darías por animal
Marisol Nuñez
bueno es una novela pero en la vida real también pasa he conozco un muchacho bien parecido de 25 y se enamoró como loco de una de 60 y hasta preso calló por ese amor
Marisol Nuñez
muy buena hasta ahora
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