Aurelia Rose Everhart lo tenía todo: sangre imperial, belleza y un futuro prometedor. Sin embargo, detrás de las paredes del palacio se escondían conspiraciones, traiciones y personas que deseaban verla desaparecer.
A los diecinueve años, Aurelia es acusada de traición y condenada a muerte. Pero cuando abre los ojos después de morir, descubre que ha regresado al pasado, al momento en que tenía apenas ocho años.
Con todos los recuerdos de su primera vida intactos, Aurelia decide que esta vez no será una princesa manipulada por los demás.
Esta vez cambiará su destino.
Aprenderá magia, construirá alianzas, descubrirá los secretos de su familia y se enfrentará a aquellos que algún día la traicionarán.
Porque Aurelia ya no quiere simplemente sobrevivir.
Quiere convertirse en la mujer que gobierne el Imperio de Elarion.
Pero cambiar el destino tiene un precio...
Y quizá, entre conspiraciones, magia y una peligrosa historia de amor, Aurelia descubra que su primera vida escondía secretos mucho
NovelToon tiene autorización de nuestros sueños para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 24 — El rostro detrás de la conspiración
La oscuridad cubrió por completo el observatorio.
Aurelia se colocó frente a su padre y Celestia.
Kael desenvainó su espada.
Adrian levantó una mano, preparado para utilizar su magia.
—¿Quién está ahí? —preguntó Aurelia.
Una figura salió lentamente de las sombras.
Aurelia reconoció el rostro.
—No...
El emperador palideció.
—Es imposible.
Celestia apretó los puños.
—Sabía que vendrías.
La persona sonrió.
—Claro que vendría.
Era el duque Valerian, uno de los hombres más importantes de la corte imperial.
Aurelia lo conocía desde pequeña.
Había asistido a sus cumpleaños.
Le había enseñado historia.
Incluso había confiado en él durante su primera vida.
—Tú eras quien estaba detrás de Seraphine —dijo Aurelia.
Valerian negó.
—Seraphine trabajaba para mí.
El emperador dio un paso adelante.
—¿Por qué?
—Porque el imperio se ha debilitado.
Valerian extendió los brazos.
—Los emperadores actuales dependen demasiado de sus consejeros. Los nobles se pelean por poder. Los reinos vecinos se preparan para la guerra.
Aurelia respondió:
—Y tu solución es destruirlo todo.
—Mi solución es crear un nuevo imperio.
Celestia levantó un documento.
—Encontré sus registros.
Valerian la miró.
—Una lástima.
—¿Qué?
—Que hayas descubierto la verdad.
Valerian levantó una mano.
Una barrera oscura apareció alrededor de Celestia.
—¡Celestia! —gritó Aurelia.
Kael atacó la barrera, pero salió despedido.
—¡No puedo romperla!
Aurelia utilizó su Magia Astral.
Las estrellas golpearon la barrera una tras otra.
La protección comenzó a agrietarse.
Valerian retrocedió.
—Tu poder ha crecido demasiado.
Aurelia sonrió.
—Todavía no has visto nada.
La Corona del Equilibrio apareció sobre su cabeza.
La habitación se llenó de luz.
Valerian abrió los ojos.
—La Corona...
—Ya no puedes controlarla.
—Todavía puedo controlar a los demás.
Valerian señaló al emperador.
Una marca oscura apareció sobre su brazo.
El emperador cayó de rodillas.
—¡Papá!
Aurelia corrió hacia él.
—¡No!
Valerian sonrió.
—Si me atacas, la marca reaccionará.
Aurelia se detuvo.
Kael apretó los puños.
—Cobarde.
—Práctico.
Celestia miró a Aurelia.
—No hagas lo que él espera.
Aurelia la observó.
—¿Qué quieres decir?
—Está intentando que pierdas el control.
Aurelia respiró profundamente.
Recordó su primera vida.
Recordó todas las veces que había actuado impulsivamente.
Esta vez no.
Cerró los ojos.
—La magia astral no sirve solamente para atacar.
Valerian frunció el ceño.
—¿Qué estás haciendo?
Aurelia extendió ambas manos.
Una luz suave envolvió al emperador.
La marca comenzó a desaparecer.
Valerian perdió su sonrisa.
—¡No!
La marca se rompió.
El emperador se levantó.
—Aurelia...
Ella sonrió.
—Estoy bien.
Valerian retrocedió.
—No puedes hacer esto.
Adrian apareció detrás de él.
—Parece que sí.
Valerian intentó escapar.
Kael bloqueó la puerta.
—No vas a ninguna parte.
Valerian miró alrededor.
—No importa.
—¿Por qué?
—Porque el ritual ya comenzó.
Todos quedaron en silencio.
Elias apareció en la entrada.
—¿Qué ritual?
Valerian sonrió.
—El ritual para despertar el corazón de Elara.
Aurelia sintió un escalofrío.
—¿Dónde?
Valerian señaló el cielo.
—Debajo del palacio.
La tierra comenzó a temblar.
Una enorme grieta apareció bajo el observatorio.
El edificio comenzó a sacudirse.
—¡Tenemos que salir! —gritó Adrian.
Todos corrieron hacia la salida.
Pero Aurelia se quedó mirando la grieta.
Algo estaba brillando debajo.
—Aurelia —dijo Kael—. ¡Vamos!
Ella negó.
—El corazón está ahí abajo.
Elias palideció.
—No.
—¿Qué?
—No es el corazón de Elara.
Aurelia lo miró.
—¿Entonces qué es?
Elias respondió:
—Es la prisión del verdadero enemigo.
Una voz profunda surgió desde las profundidades.
—Finalmente...
La grieta se abrió más.
—...han regresado.
Aurelia sintió que la Corona comenzaba a vibrar.
Valerian se arrodilló.
—Mi señor.
Aurelia lo miró.
—¿Tu señor?
Valerian sonrió.
—El verdadero fundador del imperio.
Una figura gigantesca comenzó a surgir de la grieta.
Aurelia recordó las palabras de Raven.
El primer ser que recibió la Magia Astral.
Pero había algo que Raven no les había contado.
La criatura no era un dios.
Era un antiguo emperador.
Y llevaba siglos esperando recuperar el cuerpo de la heredera de Elara.
—Aurelia —susurró Elias—.
—¿Qué?
—Ahora entiendo por qué regresaste.
La princesa miró a la criatura.
—¿Por qué?
Elias respondió:
—Porque en tu primera vida, tú fuiste la única persona capaz de detenerlo.
Aurelia quedó en silencio.
—Entonces...
La criatura levantó la mirada.
—Esta vez no escaparás.
Aurelia levantó la espada del Equilibrio.
—Esta vez tampoco me rendiré.
Kael se colocó a su lado.
Adrian hizo lo mismo.
Celestia tomó la mano de su padre.
Y juntos observaron cómo el antiguo emperador salía de la prisión.
La batalla que decidiría el futuro de Asteria estaba a punto de comenzar.