Wiliam era un militar que cuidaba de su madre y de su hermana adolescente. Por su hermana llegó a conocer la historia de un trágico Omega llamado Eirwyn, que ademas de tener una infancia difícil, al crecer fue enviado con el protagonista masculino que solo lo trataba como un sustituto, comenzando así un nuevo suplicio.
Wiliam de alguna manera terminó dentro de la novela como el Alfa que a pesar de haber sido rescatado y cuidado por Eirwyn terminó enviándolo con el protagonista Alfa aún sabiendo que con eso volvería difícil la vida del pequeño Omega.
Wiliam decidió en ese instante proteger a ese chico y evitar a toda costa que se encontrará con el protagonista Alfa.
tres meses después.
— estoy embarazado — dijo el omega con los ojos llenos de lágrimas y el rostro sonrojado, mirando con timidez al Alfa que lo había estado cuidando durante todo ese tiempo y que ahora parecía estar petrificado.
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Capítulo 12
William pronto se dio cuanta que esa pequeña bolita blanca era un conejito.
Se veía tan pequeño, lindo y esponjoso que un intenso deseo de atraparlo se apoderó de su cuerpo. Eso lo sorprendió un poco, era consciente de que sentía cierta debilidad por las cosas pequeñas y adorables, Pero no hasta este punto. Pensó que quizá era el instinto animal lo que le producía ese extraño deseo.
Eirwin, quien se encontraba sumido en un sueño profundo no tenía la menor idea de que estaba a punto de caer en las garras de William.
El Alfa con mucho cuidado, se acercó al conejo y con un movimiento rápido lo tomó entre sus manos.
— que lindo — dijo mientras veía al conejito despertar algo aturdido.
William recordó lo que le contó su hermana sobre el Omega protagonista, que pertenecía a una familia de cambia formas Zorros de pelaje blanco, no pudo evitar preguntarse si el pelaje de zorro del Omega sería tan blanco como el de este tierno conejito. Por supuesto no tenía manera de saberlo, lo más probable es que nunca tuviese la oportunidad de ver la forma animal del Omega.
Eirwin sintió que lo movían. Al despertar de su sueño se sintió algo desorientado por unos segundos.
Al ver el rostro de William estuvo a punto de preguntarle al Alfa cómo le había ido en la caza, Pero como si su cuerpo hubiese recibido un rayo, se quedó completamente paralizado.
Estaba en su forma animal en las manos de William.
Eirwin sintió que quería gritar. Rápidamente, empezó a sacudirse entre las manos del Alfa decidido a escapar. Su corazón latía aceleradamente por el miedo y su mente estaba hecha un caos.
¡Quería huir!, ¡quería huir!, ¡quería huir!
— tranquilo amiguito — William acunó mejor al conejito que estuvo a punto de salirse de sus manos. Parecía bastante estresado, por lo que después de acariciarle un poco el lomo, tratando de tranquilizarlo, lo soltó.
Eirwin salió disparado hacia el bosque, a pesar de que tenía un tamaño bastante pequeño sus pequeñas patas eran bastante rápidas.
En pocos segundos despareció de la vista de William.
— vaya que rápido — dijo William algo impresionado. Para luego empezar a buscar a Eirwin.
— ¡Eirwin! — lo llamo en voz alta, Pero no había rastro del Omega. Se estaba empezando a preocupar.
El Omega era el protagonista de este mundo, destinado a enfrentarse a problemas cada dos por tres. Quien sabe si es que se encontró en una situación peligrosa, se preguntó algo preocupado.
Lo que William no sabía era que él era ese problema con el que Eirwin se había terminado topando.
El conejito saltó rápidamente hacia un gran árbol extremadamente asustado.
Por el miedo que se había apoderado de su cuerpo, no termino de llegar al árbol cuando de pronto volvió a cambiar a su forma humana.
En el bosque de pronto apareció una belleza desnuda, con la piel blanca como la nieve brillando bajo los rayos del sol que se filtraban por el follaje de los árboles. Su largo cabello blanco, cubría su esbelta espalda, pero dejaban a la vista las rellenas y redondas nalgas.
Eirwin terminó arrodillado en el suelo en su forma humana, sus blancas y largas piernas terminaron sucias por esta posición, Pero eso era lo que menos le importaba al Omega en ese momento.
Rápidamente se puso de pies, su esbelta figura corrió hacia la parte trasera del gran árbol donde siempre tenía escondida una muda de ropa para casos de emergencia.
Luego de cubrir su desnudes, se sentó en una de las enormes raíces del árbol para tratar de calmarse.
— O cielos, eso estuvo cerca, ¿Me habrá reconocido? — se preguntó Eirwin mientras se frotaba las manos por el nerviosismo.
Tenía miedo de volver. Su abuela siempre le había dicho que jamás debía permitir que nadie descubriera que era un cambia formas, ella decía que eso lo pondría en peligro, Pero jamás le explicó la razón.
Mientras tanto William empezó a desesperarse ¿¡Dónde rayos estaba Eirwin!? Una creciente y extraña ansiedad se apoderaba de su cuerpo, hasta el punto en el que sintió deseos de transformarse en su forma de lobo y buscarlo por el bosque siguiendo su aroma.
William no dudó más. Volvió a quitarse la ropa y cambio a su forma animal, luego de percibir el rastro del aroma del Omega, supo hacia donde se había ido, y casualmente parecía estar hacia la dirección en la que se había ido el pequeño conejito.
El gran lobo negro corrió rápidamente hacia ese lugar. Cuando llegó a un enorme árbol supo que el Omega estaba allí.
— ¡Auu! — dió un leve aullido al ver al Omega sentado pensativo en una gran raiz del árbol.
Eirwin se sorprendió cuando vió al gran lobo negro, Pero rápidamente se tranquilizó al notar que era William. Al ver que el Alfa en su forma animal parecía tranquilo, se sintió aliviado.
Eirwin camino de regreso a la cabaña, siendo seguido por el gran lobo negro que parecía no querer quitarle la vista de encima.
De regreso en la cabaña, William entró en la habitación en la que dormía y volvió a cambiar a su forma humana para luego empezar a vestirse.
— pensé que te había pasado algo — dijo ya en el patio. En realidad, la pregunta que había querido hacer era que a donde se había ido de repente, Pero considerando que él y el Omega no tenía una relación profunda para pedir explicaciones, se abstuvo de hacer esa pregunta.
En realidad… no se sentía nada bien con eso.
¿Qué carajos le estaba pasando? Ese comportamiento anormal suyo lo estaba empezando a desconcertar. En especial, cuando se transformó en lobo y percibió el el leve aroma del Omega sintió una gran necesidad de encontrarlo y olfatearlo de pies a cabeza, eso definitivamente no era normal.
— solo salí a dar una vuelta por el bosque después que termine de sembrar algo en el huerto — contestó el Omega sin atreverse a ver a William a la cara, se sentía nervioso, por su mente no paraban de pasar pensamientos erráticos, realmente no quería que el Alfa descubriera que era un cambia forma.