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LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Fantasía LGBT / Romance
Popularitas:393
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Un imperio donde la magia proviene de los cuerpos celestes. Quienes nacen bajo el Sol controlan la materia; quienes nacen bajo la Luna, la mente. Cada milenio ocurre un Eclipse de Sangre que otorga poder divino a quien realice un sacrificio real.

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La Encrucijada de la Luna y la Ceniza

​Siete días de marcha clandestina hacia el sur por las crestas de la Cordillera de los Murmullos habían transformado al pequeño grupo en un fantasma militar. Vespera, Klen y los tres rebeldes liberados caminaban al amparo de las noches sin luna, evitando las patrullas imperiales que peinaban las rutas comerciales.

​Al cruzar la Gran Garganta del Viento, el paisaje cambió drásticamente. Las tierras áridas y doradas bajo el dominio directo del Sol dieron paso a los valles oscuros, frondosos y eternamente brumosos del Gran Ducado de la Luna. Aquí, los árboles tenían corteza de plata y hojas que emitían una tenue luminiscencia azulada, mientras que el aire olía a tierra húmeda, liquen y un frío sutil que adormecía los sentidos.

​En el centro del paso fronterizo de la Fortaleza de la Escarcha, una línea de caballeros lunares ataviados con armaduras de acero pavonado y capas de felpa azul noche aguardaba.

​A la cabeza de la recepción no estaba un comandante menor, sino el propio Archiduque Valerius von Nightshade.

​El estratega permanecía erguido sobre un corcel negro de raza estelar. Vestía un abrigo de viaje con pieles de zorro ártico en el cuello. A su lado, montando un semental blanco de crines cortadas, se encontraba el joven príncipe Aurelius. El muchacho llevaba una capa oscura con capucha que no lograbas ocultar del todo el brillo dorado de su cabello ni la firmeza de sus ojos, que ahora proyectaban una confianza nueva y desafiante.

​Vespera se detuvo a diez pasos de la comitiva lunar. Su mano cayó instintivamente sobre la empuñadura de su estoque. A pesar de haber abandonado la Inquisición, diez años de condicionamiento le exigían ver al Archiduque de la Luna como al archienemigo de la corona.

​Klen dio un paso al frente, colocándose sutilmente al lado de Vespera para transmitirle un apoyo silencioso.

​—Inquisidora Suprema Vespera von Haze... o debería decir, la fugitiva más costosa del imperio —dijo Valerius. Su voz de barítono resonó en el desfiladero con una elegancia perezosa y pausada. El Archiduque desmontó de su caballo con movimientos gráciles y avanzó dos pasos hacia ellos—. Y el famoso 'Guadañero' del norte. Debo admitir que nunca imaginé ver a la espada de la Inquisición caminando codo a codo con un paria sin magia.

​—Las circunstancias cambian cuando el Emperador decide que la justicia es una molestia, Lord Nightshade —respondió Vespera, manteniendo la guardia alta y la mirada fija en el soberano lunar—. No hemos venido a pedir asilo como suplicantes. Traemos información sobre las defensas de la Capital Radiante y el respaldo de noventa células rebeldes en los territorios del norte.

​Valerius sonrió de lado. Sus ojos oscuros pasaron de Vespera a Klen, analizando la postura del campesino, su mirada sin miedo y la forma en que el líder rebelde sostenía la guadaña. El estratega reconoció de inmediato la solidez de Klen: no era un noble guiado por la ambición, sino un hombre de la tierra al que las circunstancias habían convertido en un símbolo indiscutible.

​—Las alianzas basadas en la conveniencia son las únicas que realmente duran —comentó Valerius—. Sin embargo, mis tierras no son un refugio gratuito para los enemigos de Solarius IV a menos que acepten el mando unificado de la campaña que iniciaremos en tres semanas.

​En ese momento, Aurelius hizo avanzar a su caballo y desmontó al lado de Valerius. Al quitarse la capucha, la luz tenue del valle iluminó sus rasgos principescos.

​Vespera ahogó un suspiro de absoluta incredulidad.

​—¿El príncipe Aurelius...? —murmuró la Inquisidora, dando un paso adelante sin poder creérselo—. Los informes de la corte aseguraban que habías sido ejecutado en el Barranco del Juicio por la brigada del Halcón Dorado.

​—Los informes de la corte son mentiras diseñadas para que mi tío duerma tranquilo en su trono de oro —contestó Aurelius con una voz firme que sorprendió incluso a Valerius. El joven príncipe miró a Vespera sin rencor, pero con una dignidad real inquebrantable—. El Archiduque me salvó la vida. Y no soy un prisionero aquí, Inquisidora. Soy el heredero legítimo de la casa solar que destruirá a la tiranía de mi tío.

​Vespera miró al joven príncipe y luego a Valerius. Sus años de entrenamiento militar y su agudeza para leer el lenguaje corporal de la gente le permitieron captar de inmediato lo que sucedía entre el estratega maduro y el joven príncipe. La forma en que Valerius se posicionaba ligeramente por delante de Aurelius, en una postura de protección instintiva, y la mirada de devoción y confianza absoluta que el muchacho le dirigía al Archiduque revelaban una verdad mucho más profunda que un simple pacto político.

​—Un romance prohibido entre el soberano de la Luna y el último Príncipe del Sol... —murmuró Vespera en un susurro cargado de ironía triste—. El Imperio se tambalea sobre los secretos de sus líderes.

​Valerius no negó la acusación ni se inmutó. Dio un paso hacia adelante, colocándose al lado de Aurelius y rozando sutilmente la mano del joven con la suya en un gesto público de posesión innegable.

​—El mundo que conocemos está a punto de extinguirse, Inquisidora —dijo Valerius, clavando sus ojos obsidianas en los de Vespera—. Solarius IV exige la cabeza de Aurelius y la tuya. Para él, todos aquí presentes somos abominaciones que deben ser purificadas. La pregunta no es si somos moralmente perfectos, sino si estamos dispuestos a arder juntos para reconstruir Aethelgard sobre las cenizas de su altar.

​Klen avanzó hasta quedar al lado de Vespera. Miró a Valerius a los ojos, midiendo al aristócrata de igual a igual.

​—Nuestra gente no peleará para poner a un nuevo tirano en la capital, Archiduque —advirtió Klen con voz grave—. Si unimos nuestras fuerzas a las de la Luna, exigimos el fin de los diezmos de sangre, la abolición del trabajo forzado en las minas de obsidiana y la igualdad de derechos para todos aquellos que nacieron sin la bendición de las estrellas.

​Aurelius miró a Klen con sorpresa, pero luego inclinó la cabeza en un gesto de profundo respeto hacia el campesino.

​—Tienen mi palabra como príncipe de la Dinastía Solar de que esas demandas serán decretadas en el momento en que caiga el Trono de Radiancia —declaró Aurelius.

​Valerius miró al joven príncipe, complacido por la madurez y la iniciativa con la que asumía su papel de gobernante. El estratega extendió su mano hacia Klen.

​—Tenemos un trato, 'Guadañero' —dijo el Archiduque.

​Klen apretó la mano de Valerius. El apretón de manos entre el paria sin magia y el soberano más poderoso de la nobleza lunar selló formalmente la Alianza de los Tres Bandos: la sangre real de la Luna, el fuego del Sol legítimo y la furia de los desposeídos de la tierra.

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MARIA ZANCHES PEREZ
bien ya te perdone 🥰🥰🥰🥰
MARIA ZANCHES PEREZ
rayos ya me estaba enamorado de ti y sales con esto 😭😭😭
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