Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Vasca 3
Días después, durante una de sus clases, Lady Vasca hizo un comentario que llamó la atención de Olivia.
La anciana dejó el pincel sobre la mesa y la observó con una expresión pensativa.
—Me siento ilusionada por el futuro de las mujeres de Sunderland.
Olivia levantó la mirada.
—¿Por qué, maestra?
Lady Vasca se acomodó lentamente en su asiento.
—Porque he comenzado a conocer a la nueva generación de señoritas.
Olivia esperó.
—Y son diferentes.
—¿Diferentes?
—Sí.
Lady Vasca sonrió ligeramente.
—Antes muchas jóvenes de familias nobles aprendían a comportarse correctamente, bordar, tocar algún instrumento y esperar a que llegara un buen matrimonio.
Olivia escuchó atentamente.
—Pero ahora...
La anciana volvió a mirar hacia la ventana.
—Ahora quieren hacer cosas.
Olivia sonrió.
—¿Como pintar?
—Como pintar.
Lady Vasca la miró.
—Pero también administrar negocios, estudiar, trabajar, comerciar, aprender oficios y participar en asuntos que antes estaban reservados casi exclusivamente para los hombres.
Olivia asintió.
—Eso parece bueno.
—Lo es.
La expresión de Lady Vasca se volvió orgullosa.
—No significa que deban abandonar aquello que tradicionalmente hacían. Significa que ahora pueden elegir.
Olivia se quedó pensando.
[Que puedan elegir...]
La idea le gustó mucho.
Quizás esa era precisamente la razón por la que ella podía vivir como quería.
No tenía que escoger entre ser una noble y ser artista.
Podía ser ambas cosas.
Y entonces Lady Vasca le dijo..
—De hecho, quiero presentarte a alguien.
Olivia parpadeó.
—¿A alguien?
—Una señorita de tu edad.
Días después, Lady Vasca llevó a una joven hasta la mansión.
Era una muchacha elegante, segura de sí misma y con una mirada muy diferente a la de Olivia.
Mientras Olivia era tímida y reservada, aquella joven parecía sentirse perfectamente cómoda hablando con cualquier persona.
—Olivia, ella es Lady Sarah Ivanov.
La joven hizo una pequeña reverencia.
—Es un gusto conocerte.
Olivia respondió rápidamente.
—El gusto es mío.
Lady Sarah sonrió.
—Lady Vasca me ha hablado de ti.
Olivia miró a su maestra.
—¿De mí?
—Sí
respondió Lady Vasca con total naturalidad
—Le he hablado de tu pintura.
Olivia bajó un poco la mirada.
—Ah...
Lady Sarah sonrió.
—Me gustaría ver tus trabajos.
—Claro.
Después de mostrarle algunos de sus cuadros, comenzaron a conversar.
Y Olivia descubrió algo interesante.
Lady Sarah era completamente diferente a ella.
A ella le encantaban los contratos.
Los negocios.
Las negociaciones.
Los números.
Podía pasar horas leyendo documentos comerciales y hablando sobre inversiones.
Olivia no entendía cómo alguien podía disfrutar tanto de aquello.
[¿Contratos?]
Mientras tanto, Lady Sarah tampoco parecía comprender cómo Olivia podía pasar horas frente a un lienzo sin aburrirse.
—¿De verdad puedes estar todo un día pintando?
Olivia asintió.
—Sí.
—¿Sin cansarte?
—Bueno...
Olivia pensó un instante.
—Fany me obliga a comer.
Lady Sarah soltó una carcajada.
—Entonces sí te cansas.
Olivia sonrió.
—Solo de hambre.
Ambas rieron.
La conversación continuó.
Lady Sarah era uno o dos años mayor que Olivia y, para sorpresa de esta última, ya tenía negocios con Lord Lothian.
—Tu abuelo es muy bueno negociando
comentó Sarah.
Olivia sonrió.
—Sí.
—Aunque es aterrador.
Olivia soltó una pequeña risa.
—También.
La conversación se volvió cada vez más natural.
Y aquello fue algo nuevo para Olivia.
No estaba acostumbrada a hablar tanto.
Pero con Sarah era diferente.
No sentía que tuviera que pensar demasiado antes de responder.
No tenía que fingir.
Podían hablar de pintura.
De negocios.
De libros.
De sus planes.
Incluso podían pasar largos momentos en silencio sin que resultara incómodo.
Con el tiempo, Lady Sarah comenzó a visitar la mansión regularmente.
Primero una vez a la semana.
Después comenzaron a reunirse para estudiar.
A veces Sarah llevaba contratos para revisar.
Olivia pintaba mientras ella trabajaba.
Otras veces intercambiaban ideas.
Sarah le contaba sobre sus negocios.
Olivia le enseñaba sus nuevos dibujos.
Y ambas se escuchaban.
Poco a poco, aquellas reuniones semanales se convirtieron en una costumbre.
Pasaron los días.
Después las semanas.
Y finalmente los meses.
Sin que ninguna de las dos lo notara, aquella relación había cambiado.
Ya no eran simplemente dos señoritas que se habían conocido gracias a Lady Vasca.
Eran amigas.
Muy buenas amigas.
Olivia, que en su primera vida había preferido pasar la mayor parte del tiempo sola, había encontrado a alguien con quien podía compartir sus días sin sentirse agotada.
Y Sarah había encontrado a una amiga completamente distinta a ella.
Una artista tímida que podía pasar horas hablando apasionadamente sobre colores...
Mientras ella podía pasar el mismo tiempo hablando apasionadamente sobre contratos.
Eran diferentes.
Muy diferentes.
Pero quizás precisamente por eso funcionaban tan bien juntas.
Una tarde, mientras Olivia pintaba y Sarah revisaba unos documentos, Sara levantó la mirada.
—¿Sabes?
—¿Qué?
—Me alegra haberte conocido.
Olivia se quedó quieta.
Después sonrió suavemente.
—A mí también.
Y continuó pintando.
Sin darse cuenta de que aquella pequeña amistad se convertiría en una de las cosas más importantes de su nueva vida.
Porque Olivia había pensado que para ser feliz solamente necesitaba sus lápices.
Pero estaba descubriendo algo nuevo.
Quizás...
Tener una persona con quien compartir aquello que amaba tampoco estaba nada mal.
Q va a descubrir ?