NovelToon NovelToon
EL CONTRATO DEL ORGULLO. EN LOS BRAZOS DEL CEO.

EL CONTRATO DEL ORGULLO. EN LOS BRAZOS DEL CEO.

Status: Terminada
Genre:Sustituto/a / CEO / Romance / Completas
Popularitas:12.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Cinco años de luto familiar y silencio absoluto fue el precio que Leonor pagó por quedarse atrás mientras Héctor, su amigo de la infancia, triunfaba en el extranjero. Fiel a una promesa implícita, guardó su pureza en un santuario vacío... hasta que llegó el sobre dorado: la invitación de boda de Héctor con otra mujer. Atrapada por el orgullo y el pánico a dar lástima, Leonor miente asegurando que tiene una pareja estable. El destino mueve sus hilos cuando Adrián Valero, el imponente y frío CEO de su multinacional, se queda sin asistente para un viaje de negocios a la misma ciudad del enlace. Lo que empieza como un pacto de urgencia para salvar la dignidad de Leonor se convierte en una farsa de noche y oficina de día dentro de una suite compartida con una sola cama. Entre los celos viscerales del pasado y la protección feroz de un hombre inalcanzable, las amarras se rompen. ¿Podrá Leonor proteger su corazón cuando la farsa se convierta en la verdad más peligrosa de su vida?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13. OFICINA DE DIA, FARSA DE NOCHE

El sol del mediodía caía con fuerza sobre los tejados de teja rústica de la finca, pero el amplio porche de piedra de la casa de invitados se mantenía como un oasis de sombra y frescor. Tras el tenso desayuno en el cenador, Adrián y yo habíamos acordado retirarnos a nuestro cuarto para cumplir con la primera regla de nuestro pacto: el trabajo de la empresa era sagrado. Desplegué mi ordenador portátil sobre la mesa de hierro forjado del porche, abrí las carpetas de seguimiento y me sumergí de lleno en la gestión de los flecos pendientes de la fusión. A pesar del torbellino emocional que amenazaba con descentrarme, mi cerebro se activó en modo ejecutivo. Sabía que la mejor forma de agradecerle a Adrián su defensa de esta mañana era demostrarle que su confianza en mí estaba plenamente justificada.

Durante las siguientes tres horas, mis dedos volaron sobre el teclado. Respondí correos en tres idiomas distintos, coordiné las transferencias de los fondos de garantía con la sede central y redacté el borrador del comunicado de prensa que se emitiría al día siguiente. Estaba tan concentrada en la pantalla que no me percaté de que Adrián había salido al porche y se había colocado justo detrás de mí.

Llevaba una taza de café humeante en la mano y se había quitado la camisa de lino, vistiendo ahora una camiseta polo oscura que se ajustaba a la perfección a su torso esculpido. Miró por encima de mi hombro el documento de análisis de riesgos que yo estaba puliendo.

—Esa cláusula de rescisión sobre el aviso previo está redactada con una astucia impecable, Leonor —comentó con su voz profunda, muy cerca de mi oído, haciéndome dar un sutil respingo—. Marcos no exageraba. Tiene usted un ojo clínico para detectar los vacíos legales que a otros se les pasarían por alto.

Me giré en la silla para mirarlo, forzando una sonrisa de satisfacción profesional.

—Gracias, Adrián. He revisado los precedentes de las últimas tres fusiones del grupo inversor y siempre intentan colar esa misma penalización en los anexos. Pensé que sería mejor blindarnos antes de que envíen el texto definitivo a la junta.

Adrián se sentó en la silla de mimbre contigua, dejó la taza sobre la mesa y me observó fijamente. Sus ojos oscuros ya no tenían la frialdad corporativa de las oficinas de la firma; había en ellos un brillo de absoluto respeto y una admiración genuina que me aceleró el ritmo cardíaco de inmediato.

—Es usted excelente en lo que hace, Leo —dijo, usando por primera vez el diminutivo que hasta ahora solo Héctor tenía permitido emplear, lo que provocó que un vuelco eléctrico me sacudiera el estómago—. Me resulta fascinante ver cómo una mujer con semejante capacidad y talento ha pasado tres años escondida en el departamento legal de una sucursal local, permitiendo que el mundo exterior la subestime.

Bajé la mirada hacia mis manos entrelazadas sobre el teclado, sintiendo una repentina oleada de vulnerabilidad.

—Las circunstancias de la vida no siempre te permiten elegir el camino más ambicioso, Adrián —susurré, con un tono teñido de una suave melancolía—. Cuando mi padre falleció y mi madre cayó en esa depresión tan profunda, mi prioridad absoluta se convirtió en mantener el barco a flote. Necesitaba un trabajo estable, predecible y que me permitiera volver a casa temprano cada día para asegurarme de que ella se tomaba la medicación o comía algo. Tuve que enterrar mis propias aspiraciones para convertirme en el pilar de mi familia. No me arrepiento de haberlo hecho, pero... es verdad que a veces sentía que me estaba apagando poco a poco.

Adrián guardó silencio durante unos instantes, asimilando mis palabras. La rigidez de sus facciones se suavizó por completo, adoptando una expresión de una ternura tan profunda y protectora que me costó sostenerle la mirada. Se inclinó un poco hacia delante, reduciendo la distancia física entre nosotros en el porche.

—Usted no se ha apagado, Leonor. Solo estaba esperando el momento y el entorno adecuado para volver a brillar —afirmó con una solemnidad pausada que me caló hondo—. Cuidar de su madre de esa manera demuestra una fortaleza de carácter y una generosidad que valen mil veces más que cualquier título de la escuela de negocios. Héctor no supo ver el tesoro que dejaba atrás cuando cruzó esa puerta de embarque, pero le aseguro que yo sí sé valorar la excelencia cuando la tengo delante.

El halago, tan sincero y desprovisto de cualquier doblez o interés oculto, derribó la última barrera profesional que quedaba entre nosotros. En ese porche bañado por la luz de la tarde, la dinámica de jefe y empleada pareció disolverse definitivamente, abriendo paso a una conexión humana mucho más real, profunda y peligrosa para mi atribulado corazón. Nos quedamos mirándonos a los ojos en un silencio elocuente, un espacio de tiempo donde el aire pareció volverse denso y cálido, cargado de una expectación que ninguno de los dos se atrevía a verbalizar.

La burbuja de intimidad se rompió de golpe cuando escuchamos unos pasos firmes aproximarse por el sendero del jardín. Me enderecé en la silla de inmediato, volviendo la vista hacia el ordenador, mientras Adrián recuperaba su postura impecable.

Era Héctor. Caminaba hacia nosotros con las manos metidas en los bolsillos del pantalón corto, luciendo una expresión ceñuda que intentó disimular con una sonrisa forzada en cuanto nos tuvo a la vista. Venía de la casa principal y se había percatado de nuestra cercanía desde la distancia.

—Vaya, veo que os habéis tomado muy en serio lo de la oficina de día —comentó Héctor, deteniéndose en el borde del porche y paseando la mirada entre el ordenador de Leonor y la actitud relajada de Adrián—. Pensé que ya habíais terminado con los asuntos de la firma. Priscila está organizando una pequeña reunión con los organizadores de las flores en el salón principal y me ha dicho que os preguntara si os apetecía uniros para dar vuestra opinión.

Adrián se levantó de la silla con una calma exasperante, estirando su imponente figura con elegancia. Caminó hacia el borde del porche, quedando frente a frente con Héctor.

—Agradecemos la invitación, Héctor, pero Leonor y yo preferimos adelantar un par de informes más antes de que caiga el sol —respondió Adrián con su habitual seguridad ejecutiva, marcando territorio de una manera sutil pero contundente—. Queremos dejar el resto de la semana completamente libre para dedicarnos en exclusiva a vuestra celebración... y a nosotros mismos. Además, dudo mucho que mis opiniones sobre los arreglos florales aporten algo de valor al impecable criterio de Priscila.

Héctor apretó las mandíbulas, y un destello de pura frustración cruzó por sus ojos al verse rechazado y desplazado por segunda vez en el día. Miró a Adrián, luego me miró a mí —que seguía fingiendo revisar la pantalla del portátil— y asintió levemente con la cabeza, conteniendo la rabia que le subía por el cuello.

—Entendido. No os molesto más entonces —pronunció con un tono notablemente más seco antes de dar media vuelta y regresar por donde había venido, con los hombros rígidos y el orgullo herido.

Vi perderse la silueta de Héctor entre los arbustos del jardín y solté un largo suspiro de alivio. Adrián regresó a mi lado, se apoyó contra el borde de la mesa de madera y me miró de reojo con esa media sonrisa irónica que tanto me descolocaba.

—Farsa de noche, oficina de día, Leonor... pero admito que jugar al ajedrez con el orgullo de su amigo está resultando ser la parte más entretenida de todo este viaje. Termine ese informe de riesgos. La tarde está por acabar y la noche en la suite compartida promete ser igual de interesante.

Un calor súbito volvió a encenderme las mejillas. Cerré el ordenador portátil sintiendo que el laberinto de mentiras se estaba transformando en algo real, y mientras el sol comenzaba a teñir de naranja los muros de la finca, me di cuenta de que mi corazón ya no latía por el dolor del pasado, sino por la intensa y perturbadora expectativa de lo que ocurriría cuando las luces de la villa volvieran a apagarse.

1
Margelis Izarra
sigo sin entender la razón del odio contra la prota y por qué se quedan allí , yo me hubiese ido desde el momento que se metió a revisar sus cosas
Margelis Izarra
yo como ellos me largo de allí y no asisto a ninguna boda...falta de respeto
Akire
hermoso trabajo felicidades escritora , me engancho desde el primer capítulo hasta el final 👏👏👏👏👏👏👏
Doris C Medina Rivero
que bello Adrián.🥰
Doris C Medina Rivero
que bello Adrián.🥰
Doris C Medina Rivero
guaoo.. 🥰🥰🥰
Doris C Medina Rivero
buenísimo, Héctor que te quede claro! 👏👏👏
Doris C Medina Rivero
esa bruja de Priscila 💣💣
Doris C Medina Rivero
que emoción 🥰🥰
Doris C Medina Rivero
Comienzo a leerte autora y me gusta tu escritura, está interesante.
Adiana Navas
genial me encanto muy terna y dulce
Maria Jose PAlma
me encanta 😍
Monica R Briseño
Excelente y maravillosa novela, una historia de amor donde él protege, defiende y ama tanto a ka mujer, muy bien narrada y escrita...
Muchas felicidades autora!!!!!
Nora Rivoir
Muy linda historia
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
EM
espectacular
EM
ed
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play