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El Precio De Tu Engaño

El Precio De Tu Engaño

Status: En proceso
Genre:Romance / Amante arrepentido / Embarazo no planeado
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Llona

Helena De la Vega está dispuesta a todo con tal de no presenciar el día más infeliz de su vida: la boda del hombre que ama con su propia hermana. Desesperada y sin medir las consecuencias, recurre a Leonardo de la Torre, su leal amigo de la infancia y el único hombre con el poder suficiente para desatar una tormenta de celos.
El trato es simple: fingir un romance apasionado frente a las cámaras de la alta sociedad.

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Capitulo 12

El salón de fiestas del Gran Hotel De la Vega resplandecía bajo la luz de enormes arañas de cristal. Champán de añada, arreglos florales gigantescos y murmullos en tonos bajos dominaban la noche. Era la gala oficial de compromiso de Victoria y Mateo, pero el ambiente estaba cargado de una expectativa morbosa. Todos los presentes en el recinto —desde los viejos magnates hasta los jóvenes herederos— esperaban el momento exacto en que la tensión latente entre las familias estallara.

Helena cruzó el umbral de la mano de Leonardo, y el murmullo de las conversaciones se apagó casi al instante.

El atuendo de Helena era una lección de sensualidad calculada: un vestido de corte sirena en tono granate, con un escote profundo en V y la espalda completamente descubierta hasta el nacimiento de las caderas. La seda fluía como sangre líquida con cada uno de sus pasos. A su lado, Leonardo vestía un esmoquin a medida de corte impecable, sin corbata y con los dos primeros botones de la camisa negra abiertos, desafiando el estricto protocolo de la velada con una elegancia peligrosa.

La mano de Leonardo descansaba firmemente sobre la curva de la espalda baja de Helena, sus dedos largos presionando la piel desnuda con una calidez que enviaba chispas eléctricas directamente a su vientre.

—Recuerda las reglas, dulce Helena —le susurró él al oído, aprovechando el ritmo de sus pasos. Sus labios rozaron la piel sensible de su lóbulo, haciéndola estremecer ante la vista de decenas de invitados—. Hoy no eres la hermana de la novia. Eres mi mujer. Y todos en esta habitación van a entenderlo antes de que acabe la noche.

Helena contuvo el aliento, intentando procesar el torbellino de emociones que la amenazaba con ahogar. Por un lado, la culpa al ver a su hermana Victoria, impecable en un vestido blanco de tul, conversando con una sonrisa tensa cerca de la fuente de champán. Por otro, el impacto de ver a Mateo al fondo del salón. El ex lucía deshecho detrás de su traje perfecto; tenía las ojeras marcadas y una copa de whisky aferrada a los dedos como si fuera su único salvavidas.

Apenas las miradas de Helena y Mateo se cruzaron en la distancia, la mano de Leonardo en la espalda de ella se apretó con una firmeza territorial.

—No lo mires —ordenó Leonardo en un murmullo imperioso que hizo que la sangre de Helena ardiera—. Tu atención es solo mía.

Caminaron hacia la mesa principal, donde los padres de Helena conversaban con la prensa de la alta sociedad. Las cámaras de los fotógrafos no tardaron en enfocar a la nueva y escandalosa pareja. Los destellos de los flashes iluminaban la expresión sombría y magnética de Leonardo, contrastando con la belleza deslumbrante y vulnerable de Helena.

—Leonardo, Helena... qué sorpresa que hayan decidido llegar juntos —intervino la Sra. De la Vega, tratando de mantener las apariencias frente a las cámaras, aunque su mirada delataba el pánico de un desastre mediático.

—No debería ser una sorpresa —respondió Leonardo, con una voz rasposa que dominó el círculo de personas a su alrededor—. A donde Helena va, yo la acompaño.

Sin pedir permiso y en un gesto de dominación absoluta que congeló a los presentes, Leonardo tiró suavemente del brazo de Helena hacia él. La tomó por la cintura y la pegó por completo a su cuerpo frente a las cámaras. Ante la mirada atónita de la prensa, los murmullos de los invitados y la mirada destructiva de Mateo a unos metros, Leonardo inclinó la cabeza y besó la mejilla de Helena, bajando una estela de besos febriles por la línea de su cuello hasta llegar al inicio de su clavícula.

Fue una demostración pública de devoción y posesión sin precedentes en la rígida etiqueta de su círculo social.

Un jadeo colectivo recorrió el salón. Helena apretó los hombros de Leonardo con fuerza, sus dedos hundiéndose en la tela de su esmoquin. El calor de los labios de él quemaba su piel, mientras el aroma a madera y poder la envolvía por completo. A pesar de la multitud, el mundo exterior pareció desvanecerse; solo existían el pulso acelerado de su propio corazón y la respiración pesada de Leonardo contra su garganta.

—Leo... la gente nos está mirando —alcanzó a articular ella en un hilo de voz, sintiendo que sus piernas amenazaban con ceder ante la oleada de deseo arrollador que él provocaba.

—Que miren todo lo que quieran —murmuró él contra su piel, antes de erguirse lentamente y sostenerle la mirada con una intensidad que le cortó el aire—. Que sepan que no hay un solo rincón de tu cuerpo que no me pertenezca.

Mateo no pudo soportarlo más. Dejó caer su copa sobre una mesa cercana con un golpe seco y caminó a pasos agigantados hacia la terraza exterior. Victoria notó la huida de su prometido y, con el rostro desencajado por el dolor y la humillación, intentó seguirlo, pero la voz de Leonardo interrumpió el ambiente.

—Atención a todos, por favor —anunció Leonardo, alzando una copa de cristal fino que había tomado de un mozo. Su presencia imponente acaparó la atención instantánea de todo el salón.

El silencio se hizo absoluto. Helena se congeló a su lado, con el corazón martilleándole el pecho.

—Estamos aquí para celebrar el amor y los compromisos —continuó Leonardo, mirando a la multitud con una sonrisa perezosa y oscura que le erizó la piel a Helena—. Y por eso mismo, quiero aprovechar esta noche tan especial para hacer un anuncio. Helena de la Vega y yo no solo estamos juntos. A partir de esta noche, las empresas De la Torre han adquirido la totalidad de las acciones de la firma familiar De la Vega, garantizando nuestro futuro juntos... de manera definitiva.

El anuncio cayó como una bomba atómica sobre los presentes. Los padres de Helena abrieron los ojos de par en par, impactados. Victoria se detuvo en seco, mirando a su hermana como si fuera una desconocida.

Leonardo había fusionado sus imperios en una sola jugada maestra, encadenando el nombre y el destino de Helena al suyo para siempre. Ya no era solo una relación simulada o un contrato entre dos personas; era una alianza financiera y personal de la que Helena no tenía forma de escapar sin destruir a su propia familia.

Helena miró a Leonardo, en shock. El rostro de él era la viva imagen del triunfo absoluto. Él bajó la copa, la tomó del rostro con una sola mano —sus dedos abarcando desde su mentón hasta su mejilla— y la obligó a mirar la devastación a su alrededor.

—Te lo dije, mi dulce Helena —susurró él en su oído, su aliento cálido rozando su boca antes de atrapar sus labios en un beso breve pero aplastante que selló la noticia ante los flashes de los fotógrafos—. Te prometí que serías mía. Ahora el mundo entero lo sabe.

Atrapada entre el destello de los flashes, el murmullo atónito de la élite y el roce abrasador del cuerpo de Leonardo pegado al suyo, Helena se sintió ahogar en un torbellino de sensualidad, miedo y fascinación. La jaula de oro no solo se había cerrado; Leonardo acababa de tirar la llave al océano, y lo más aterrador para Helena era que una parte oscura de su ser no quería volver a salir jamás.

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Arcadia Med Caudillo
no me gustó el final😭
Arcadia Med Caudillo
no entiendo como es posible que terminarán su matrimonio por esconder su embarazo donde está el amor qué Leonardo decía tenerle 😭
oscarlys cuero sebastian
va muy linda e interesante está novela me está gustando 🥰
Kookie: gracias por tu comentario❤️
total 1 replies
Yudith flores
Chanfle las letras pequeñas 🫣🫣 ahora pe....
Kayra Villavicencio
Eso pasa por no leer las letras chicas
Kayra Villavicencio
😳🫣🤨
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