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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La fotografía que lo cambio todo

La feria escolar se acercaba y Valeria intentaba mantenerse ocupada.

Desde que había regresado al pueblo, su vida parecía haberse llenado nuevamente de recuerdos que durante años había conseguido guardar.

Ahora tenía que organizar la feria junto a Mateo.

Al principio pensó que sería sencillo.

Hablarían únicamente de la escuela, de los niños y de las actividades.

Pero trabajar juntos resultó más difícil de lo que había imaginado.

Mateo seguía teniendo aquella forma de mirarla que conseguía hacerla sentir como una adolescente.

Y Valeria odiaba admitir que, algunas veces, esperaba verlo.

Una tarde se reunieron en la escuela después de clases.

Samuel y Nicolás estaban jugando en el patio mientras ellos organizaban unos documentos.

—Creo que podemos hacer los puestos aquí —dijo Valeria.

Mateo miró el plano.

—Sí. Y los juegos podrían ir al otro lado.

—Me parece bien.

Durante unos minutos trabajaron en silencio.

—¿Sabes? —dijo Mateo.

—¿Qué?

—Antes eras mucho más desordenada.

Valeria lo miró sorprendida.

—¿Te acuerdas?

—Me acuerdo de muchas cosas.

Ella sonrió.

—Tú tampoco eras precisamente ordenado.

—Pero yo encontraba mis cosas.

—Porque yo siempre te ayudaba.

Mateo rio.

—Es verdad.

Por unos segundos volvieron a ser aquellos dos adolescentes.

Pero la realidad regresó rápidamente.

Mateo llevaba un anillo de matrimonio.

Valeria apartó la mirada.

—Tenemos que terminar esto.

—Sí.

***

Mientras ellos trabajaban, Elena había comenzado a notar algo.

No había visto nada incorrecto.

Mateo no había hecho nada que pudiera considerarse una traición.

Pero había algo diferente.

Cuando hablaba de Valeria, su expresión cambiaba.

No era una mirada de simple amistad.

Era nostalgia.

Y Elena comenzó a preguntarse cuánto de aquel amor del pasado seguía vivo.

Una tarde, mientras ordenaba un armario, encontró una caja vieja.

No era la primera vez que la veía.

Mateo siempre había guardado aquella caja.

Nunca había permitido que nadie la revisara.

Elena la tomó.

La abrió.

Dentro encontró fotografías antiguas.

En una de ellas aparecía Mateo de adolescente.

Y junto a él estaba Valeria.

Los dos sonreían.

Elena sintió que el corazón le daba un pequeño golpe.

Tomó otra fotografía.

Era la misma pareja, sentada bajo un árbol.

En el reverso había una fecha.

Muchos años atrás.

Elena continuó buscando.

Entonces encontró una carta.

La abrió.

No terminó de leerla.

Solo vio una frase.

“Siempre serás mi primer amor.”

Elena cerró los ojos.

Ahora entendía.

Valeria no había sido simplemente una compañera de escuela.

Había sido el primer amor de Mateo.

Y ese amor había sido mucho más profundo de lo que ella había imaginado.

***

Esa noche, cuando Mateo llegó a casa, encontró a Elena sentada en la sala.

La caja estaba sobre la mesa.

Mateo se detuvo.

—¿Dónde encontraste eso?

Elena lo miró.

—En nuestro armario.

Mateo permaneció en silencio.

—¿Quién es ella realmente?

—Ya te lo expliqué.

—No.

Elena señaló las fotografías.

—No me explicaste esto.

Mateo respiró profundamente.

—Es parte de mi pasado.

—¿La amabas?

Mateo tardó en responder.

—Sí.

Elena sintió dolor.

—¿Todavía?

Mateo bajó la mirada.

—No lo sé.

La respuesta fue peor que cualquier otra.

Elena se levantó.

—Necesito que seas sincero conmigo.

—Lo estoy intentando.

—¿Quieres volver con ella?

Mateo negó rápidamente.

—No quiero destruir mi familia.

—No te pregunté eso.

Mateo guardó silencio.

Elena tenía lágrimas en los ojos.

—Te pregunté si quieres volver con ella.

Mateo no pudo responder.

Y aquel silencio fue suficiente.

Elena tomó aire.

—Necesito tiempo.

Se dirigió hacia la habitación.

Mateo permaneció solo en la sala.

Miró la caja.

La tomó.

Y por primera vez se preguntó si había sido un error conservar aquellas cosas durante tantos años.

***

Al día siguiente, Valeria estaba preparando el desayuno cuando recibió un mensaje.

Era Mateo.

“Tenemos que hablar.”

Valeria sintió un pequeño escalofrío.

Respondió:

“¿Sobre la feria?”

La respuesta llegó unos segundos después.

“No. Sobre nosotros.”

Valeria dejó el teléfono sobre la mesa.

No quería responder.

Pero sabía que aquella conversación tenía que ocurrir.

Se encontraron por la tarde en la plaza.

Mateo llegó primero.

Valeria se acercó lentamente.

—¿Qué pasó?

—Elena encontró las fotografías.

Valeria se quedó inmóvil.

—¿Qué fotografías?

—Las nuestras.

Ella respiró profundamente.

—¿Y qué le dijiste?

—La verdad.

—¿Toda?

—Sí.

Valeria bajó la mirada.

—Mateo, esto no está bien.

—Lo sé.

—Ella es tu esposa.

—Lo sé.

—No quiero ser responsable de destruir tu familia.

—No eres responsable de nada.

—Pero estoy aquí.

Mateo la miró.

—Y yo también.

—Eso es precisamente el problema.

Él guardó silencio.

Valeria continuó:

—Nos reencontramos después de muchos años. Tenemos hijos que son amigos. No podemos actuar como si todavía fuéramos adolescentes.

—Nunca dije que quisiéramos volver a serlo.

—Pero nuestros sentimientos están regresando.

Mateo bajó la mirada.

—Sí.

Valeria sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.

—No deberías decir eso.

—¿Por qué?

—Porque me haces recordar cosas que necesito olvidar.

Mateo se acercó un poco.

—¿Y tú no sientes nada?

Valeria cerró los ojos.

—Claro que siento.

Él permaneció en silencio.

—Pero sentir no significa que podamos estar juntos.

Mateo asintió lentamente.

—Lo sé.

—Entonces debemos detener esto antes de que alguien salga lastimado.

—¿Y si ya es demasiado tarde?

Valeria lo miró.

No encontró una respuesta.

***

Mientras tanto, Samuel y Nicolás continuaban con su amistad sin saber nada de lo que ocurría entre sus padres.

Una tarde, mientras jugaban en la escuela, Nicolás encontró una fotografía antigua en uno de los libros que Mateo había llevado para una actividad.

—Samuel, mira.

Samuel tomó la fotografía.

Era una imagen de Mateo y Valeria cuando eran adolescentes.

—¿Qué hacen aquí?

Nicolás respondió:

—Creo que eran compañeros.

Samuel observó la fotografía con atención.

—Mi mamá aparece aquí.

—Y mi papá.

Los dos niños se miraron.

—Entonces nuestros padres se conocían mucho.

Samuel sonrió.

—Más de lo que nos contaron.

Sin saberlo, los niños acababan de descubrir una pequeña parte del pasado.

Y aquella fotografía pronto terminaría llegando a manos de Valeria.

***

Esa noche, Samuel entró a casa con la fotografía.

—Mamá.

Valeria estaba guardando la ropa.

—¿Qué pasó?

—Encontré esto.

Ella tomó la fotografía.

Su rostro cambió inmediatamente.

—¿Dónde la encontraste?

—Nicolás la tenía.

Valeria se quedó mirando la imagen.

Era una fotografía que había olvidado.

Ella y Mateo aparecían sentados bajo aquel árbol.

Él tenía un brazo alrededor de sus hombros.

Los dos sonreían.

En el reverso había una frase escrita por Mateo.

Valeria la leyó.

“Si algún día la vida nos separa, espero que algún día nos vuelva a encontrar.”

Las lágrimas comenzaron a caerle por las mejillas.

Samuel la observó.

—Mamá...

Valeria dobló la fotografía.

—Estoy bien.

Pero no lo estaba.

Porque aquellas palabras habían sido escritas cuando ambos eran adolescentes.

Y ahora, muchos años después, la vida realmente los había vuelto a encontrar.

Quizá demasiado tarde.

Quizá en el momento equivocado.

Pero juntos otra vez.

Y Valeria comenzaba a comprender que olvidar a Mateo no había sido posible.

Simplemente había aprendido a vivir sin él.

Ahora tendría que aprender algo mucho más difícil:

qué hacer cuando el amor que creías muerto vuelve a aparecer frente a ti.

Y mientras Valeria lloraba en silencio, en otra casa Elena tomaba una decisión.

Hablaría con Valeria.

No para pelear.

No para reclamarle.

Sino para conocer la verdad directamente de la mujer que había sido el primer amor de su esposo.

El encuentro entre las dos estaba cada vez más cerca.

Y ninguna de las dos sabía cómo terminaría aquella conversación.

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Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
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