NovelToon NovelToon
Una Familia Inesperada para el Mafioso

Una Familia Inesperada para el Mafioso

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Venderse para pagar una deuda / Completas
Popularitas:259.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Mary Mendes

Ekaterina Popova maduró demasiado pronto. A los dieciocho años, cría sola a su hermana menor Lisbela, una niña con una enfermedad cardíaca que necesita ayuda urgente. Abrumada por las deudas y sin ninguna salida, acepta participar en una trampa contra una poderosa familia de la mafia.

Pero todo se sale de control cuando Viktor Morozov se cruza en su camino.

Frío, arrogante y desalmado, Viktor cree que Ekaterina no es más que una estafadora. La situación empeora aún más cuando ella descubre que está embarazada del hombre que la rechazó sin piedad.

Entre secretos, mentiras, dolor y pasión...
¿Podrá el amor sobrevivir cuando la confianza ya ha sido destruida?
¿O hay heridas demasiado profundas incluso para que el destino las cure?

NovelToon tiene autorización de Mary Mendes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21- Por primera vez, sin huir

Viktor.

Ekaterina aparece en la sala después del baño, y verla me golpea de lleno de una forma para la que no estaba preparado.

El pants negro le queda enorme en su cuerpo pequeño. Las mangas le cubren las manos, el cabello todavía está húmedo cayéndole sobre los hombros, y el rostro lavado deja las marcas aún más evidentes. El corte en el labio. Las manchas rojizas en el cuello. La fragilidad que intenta ocultar manteniendo la postura recta.

Y odio eso.

Odio mirarla y ver lo que ese desgraciado le hizo.

Se acerca despacio al sofá y se sienta a mi lado, pero deja suficiente espacio entre nosotros para que yo entienda sin dificultad: todavía no confía en mí.

Y tal vez tenga razón.

Tal vez yo sea solo otro hombre que la lastimó.

El pensamiento me corroe de una forma extraña.

Desvío la mirada antes de que ella note cuánto estoy atrapado en ella y le digo que la cena ya fue pedida. Mi voz sale más ronca de lo que debería.

Lis, completamente ajena al peso aplastante que existe entre nosotros dos, sigue observando el departamento con curiosidad. Sus ojos pequeños pasean por todo como si estuviera entrando a otro mundo.

— ¿Tú vives aquí solito, tío Vitinho?

La miro unos segundos antes de responder.

— Yo no vivo aquí.

Mi voz desacelera involuntariamente mientras miro alrededor del departamento.

— Pero viví aquí... cuando era pequeño. Con mi familia.

Es extraño decir aquello en voz alta.

Más extraño todavía es darme cuenta de que este lugar nunca pareció tan vivo como ahora.

El timbre suena poco después.

Me levanto a buscar la comida y voy directo a la cocina. Intento concentrarme en cualquier cosa simple. En los platos. En los cubiertos. En el olor de la comida caliente invadiendo el ambiente. En cualquier cosa que me impida pensar demasiado.

Pero la siento entrar a la cocina detrás de mí antes incluso de mirar.

Ekaterina empieza a ayudarme en silencio.

Sin pedir.

Sin hablar.

Y eso me desarma más de lo que debería.

Porque se siente íntimo.

Se siente cotidiano.

Se siente como una maldita familia preparando la cena después de un día difícil.

Y no debería gustarme tanto esa sensación.

Cuando todo queda listo, ella llama a Lis. Los tres nos sentamos a la mesa, y por un instante simplemente observo aquella escena en silencio.

Lis sentada entre nosotros dos.

Ekaterina sirviéndole a su hermana automáticamente antes de servirse a sí misma.

El cabello todavía húmedo.

El rostro cansado.

Esa manía de siempre verificar primero que su hermana esté cómoda antes de pensar en ella misma.

Algo se aprieta violentamente dentro de mi pecho.

Tomo la comida en automático, pero Lis me interrumpe de inmediato:

— Hay que rezar.

Me detengo.

La miro.

Y entonces veo a las dos cerrando los ojos.

Ekaterina junta las manos discretamente, y la imagen de ella haciendo eso me deja sin aire por un segundo ridículo.

Entonces Lis comienza a rezar con su voz pequeña y dulce:

— Papito Dios, muchas gracias por el día de hoy... gracias por los alimentos... y gracias porque mi hermana está bien...

Mi garganta se traba.

Porque la niña no agradeció por juguetes.

Ni por paseos.

Ni por cualquier cosa infantil.

Agradeció porque su hermana sobrevivió.

Y eso es demasiado cruel para que una niña lo cargue.

— Bendícenos y cuídanos por siempre jamás. Amén.

El silencio que viene después pesa sobre la mesa entera.

Cuando abren los ojos, veo a Ekaterina bajar la cabeza rápidamente. Pero antes de eso, alcanzo a ver el brillo de las lágrimas que intentó ocultar.

Comienza a comer despacio, evitando mirarme.

Pero yo no puedo dejar de mirarla.

Es automático.

Como respirar.

Como si mi cuerpo entero estuviera atrapado en ella sin autorización.

Lis se da cuenta antes que Ekaterina.

Por supuesto que se da cuenta.

Los niños siempre se dan cuenta de todo.

Me mira fijamente unos segundos mientras mastica.

— ¿Qué pasa?

Entonces sonríe.

Una sonrisa pequeña, traviesa.

Y apunta discretamente la cuchara en mi dirección.

— Tú miras a Kathy así...

Intenta imitarme, abriendo los ojos a propósito.

Casi me río.

Casi.

Pero entonces continúa inocentemente:

— Yo creía que solo el doctor nuevo la miraba así... pero tú también la miras.

El aire de la sala cambia de inmediato.

Ekaterina levanta los ojos asustada.

— Lisbela.

Su voz sale rápida, llena de vergüenza.

La niña baja la cabeza en el acto.

Pero yo sigo mirando a Ekaterina.

Y ella lo siente.

Lo siente porque evita mis ojos de inmediato, demasiado nerviosa para sostenerme la mirada más de dos segundos.

Y en ese instante entiendo la cosa más peligrosa de todas.

No es solo culpa.

No es solo obligación.

No es solo el bebé.

Estoy completamente perdido por esa mujer.

Sigo mirando a Ekaterina incluso después de que el silencio pesado cae sobre la mesa.

Ella intenta bajar los ojos de nuevo.

Intenta huir.

Pero no la dejo.

Porque por primera vez en mucho tiempo no quiero esconder lo que estoy sintiendo.

Y tal vez sea demasiado tarde para eso.

Lis todavía me observa curiosa, esperando alguna respuesta, completamente inocente del caos que acaba de crear entre nosotros dos.

Entonces apoyo los brazos en la mesa y digo firme, sin quitarle los ojos de encima a Ekaterina:

— Lisbela... cuando ese doctor nuevo mire a Kathy así otra vez... avísale que tu hermana es mía.

El aire parece detenerse.

Ekaterina levanta los ojos de inmediato.

Sorprendida.

Asustada.

Y tal vez un poco indignada también.

— Yo no soy tuya.

Su respuesta sale rápida.

Defensiva.

Como si necesitara levantar una barrera entre nosotros antes de que yo logre atravesarla.

Pero no desvío la mirada.

No retrocedo.

Porque ahora la veo a ella.

Veo más allá de la rabia.

Más allá del miedo.

Más allá de la mujer que intenta sobrevivir sola cargando el mundo entero sobre sus hombros.

Entonces respondo en voz baja:

— Todavía no.

Sus ojos se abren ligeramente.

Y por un segundo entero nadie dice nada.

Solo existe el sonido bajito de la televisión al fondo y la respiración contenida entre nosotros dos.

Lis rompe el silencio primero.

Se lleva la manita a la boca y empieza a reírse bajito, como si estuviera viendo una caricatura.

Pero yo sigo mirando a Ekaterina.

Atrapado en ella.

Completamente.

— Ya cargas un pedazo de mí dentro de ti.

Mi voz sale ronca.

Más íntima de lo que debería.

Y veo exactamente el momento en que eso la golpea.

Sus dedos aprietan el tenedor despacio.

La respiración cambia.

Los ojos brillan de una forma peligrosa.

Porque los dos sabemos que no estoy hablando solo del bebé.

Entonces me inclino un poco más en su dirección y digo la única verdad que puedo ver ahora:

— Ahora solo necesitas perdonarme.

Ekaterina contiene la respiración.

Y en ese instante, mirándola de esa manera -lastimada, hermosa, sentada en mi mesa- me doy cuenta de algo que debería asustarme mucho más que cualquier cosa en el mundo:

Haría lo que fuera por esa mujer.

Lo que fuera...

1
Yailyn Mugica Oña
Me gustó mucho tu novela
Betty Saavedra Alvarado
Alfredo te estás buscando problemas Viktor no te dejara hueso bueno atacaste a las personas que más ama en la vida
Betty Saavedra Alvarado
Eka irá a visitar a Severina para agradecer todo su apoyo hay que cuidarse de Alfredo
Betty Saavedra Alvarado
Casado casa quiere Alina disfruta tu paz con Dimitri después no podrás serán unos abuelos chochos con los nietos
Betty Saavedra Alvarado
Olga celosa de Lis parece que si ella necesita mucho amor y apoyo
Betty Saavedra Alvarado
Los niños se ponen celoso sus padres los quieren Lis ya tiene su familia
Betty Saavedra Alvarado
Viktor tu Eka está embarazada se entregaron con mucha pasión y deseo
Betty Saavedra Alvarado
Viktor es un hombre romántico tiene muchos detalles con su Kathy no la quiere ver sufrir
Betty Saavedra Alvarado
Viktor le pide matrimonio va su Eka ya no puede vivir sin ella se enamoro como un adolescente
Betty Saavedra Alvarado
Viktor está aprendiendo a ser papa con Lis tiene muchos detalles con ella desea que sea feliz Eka también está por ella y su hna
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Viktor y Eka al fin juntos.por ellos por su bb y Lis que los quiere a los dos juntos la familia está feliz
Betty Saavedra Alvarado
Eka por tu terquedad te pudo pasar algo pero Lis estuvo contigo ahora está Viktor que te cuida para que nada te pase estás en manos de dr
Betty Saavedra Alvarado
Viktor tienes todo a tu favor ella está dolida tienes que conquistarla Lis te puede ayudar como las niñas lo resuelven todo
Betty Saavedra Alvarado
Viktor te pidió perdón no es fácil por algo se empieza Eka está decepcionada de ti los dos tuvieron un poco de culpa ahora hay que dejar que las cosas sigan su camino
Betty Saavedra Alvarado
Lis no debe agitarse mucho por su corazón le puede hacer daño Viktor vamos a conquistar a tu Eka ella te quiere Vesta dolida por lo que le dijiste
Betty Saavedra Alvarado
Alina es una mujer noble ella la quieren todos la quieren no la juzgan ella está embarazada de su nieto y sobrino Olga es feliz comiendo
Betty Saavedra Alvarado
Los papás adoran a sus princesas para ellos nunca quisieran que crecieran Viktor a conquistar a Eka
Betty Saavedra Alvarado
Eka no provocó nada el dr se siente atraído por ella Viktor a ponerte mosca a luchar por ella
Betty Saavedra Alvarado
Después de un tiempo volverá para agradecer todo ahora está con Alina que se está convirtiendo en una mamá la apoya cuida después del miedo que pasaron con Alfredo que solo busca dinero para la bebida no le importa ninguna de sus hijas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play