Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.
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Capítulo 12: La verdad detrás de la traición
Alessandro no podía apartar la mirada del hombre que tenía frente a él.
Antonio De Luca.
Durante años había pensado que aquel capítulo de su vida estaba cerrado.
Había despedido a su tío.
Había aceptado su muerte.
Había seguido adelante.
Pero ahora estaba ahí.
Vivo.
Y con una sonrisa que demostraba que todo había sido planeado.
—¿Cómo sobreviviste? —preguntó Alessandro con la voz llena de incredulidad.
Antonio soltó una pequeña risa.
—Siempre fuiste tan ingenuo.
Aquellas palabras hicieron que Alessandro apretara la mandíbula.
—Responde.
Antonio caminó lentamente por la habitación.
—El accidente fue una mentira. Necesitaba desaparecer para poder moverme sin que nadie sospechara.
Valeria observaba en silencio.
Podía sentir la tensión entre ellos.
Era diferente a todo lo que habían vivido con Elena.
Esto era algo mucho más profundo.
Una guerra familiar.
—¿Todo esto fue tu plan? —preguntó Alessandro.
Antonio sonrió.
—No todo.
Se detuvo frente a él.
—Algunas cosas fueron más fáciles de lo que imaginaba.
La mirada de Alessandro se endureció.
—¿Valeria?
Antonio asintió lentamente.
—Ella fue la pieza perfecta.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Qué quieres decir?
Antonio la miró.
—Una mujer que Alessandro amaba era la única capaz de destruirlo.
Alessandro dio un paso hacia adelante.
—No la nombres.
Antonio sonrió.
—¿Ves? Ese siempre fue tu problema.
Señaló hacia Valeria.
—Tu debilidad siempre fue sentir.
La rabia crecía dentro de Alessandro.
Pero esta vez no actuó impulsivamente.
Había aprendido.
Las emociones lo habían llevado a cometer errores en el pasado.
Ahora necesitaba pensar.
Necesitaba respuestas.
—¿Por qué querías separarnos?
Antonio se quedó en silencio unos segundos.
Después respondió:
—Porque tú ibas a cambiar la familia De Luca.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Eso es todo?
Antonio negó.
—No.
Se acercó a una mesa donde había varios documentos.
—Tu padre construyó un imperio.
Tomó una carpeta.
—Pero tú querías hacerlo diferente.
Alessandro entendió.
—Querías el control.
Antonio sonrió.
—Siempre fuiste inteligente.
—Y tú siempre fuiste ambicioso.
Por primera vez, la sonrisa de Antonio desapareció.
—Ten cuidado, Alessandro.
Su voz se volvió fría.
—Todavía no sabes toda la verdad.
En ese momento, el teléfono de Alessandro vibró.
Era Marco.
Contestó inmediatamente.
—Habla.
La voz de Marco sonaba preocupada.
—Señor, encontramos algo más.
Alessandro miró a Antonio.
—¿Qué?
—Revisamos los archivos antiguos de la familia.
Hizo una pausa.
—Antonio no actuó solo.
El silencio llenó la habitación.
Alessandro miró a su tío.
—¿Quién más estaba contigo?
Antonio sonrió.
Como si hubiera estado esperando esa pregunta.
—Pregúntale a Valeria.
Todos quedaron inmóviles.
Valeria frunció el ceño.
—¿Qué?
Antonio la observó.
—Ella sabe más de lo que cree.
Alessandro giró hacia Valeria.
Pero en sus ojos no había desconfianza.
Había preocupación.
—¿Qué está diciendo?
Valeria negó rápidamente.
—No sé de qué habla.
Antonio soltó una risa.
—Claro que no.
Se acercó lentamente.
—Porque alguien se encargó de borrar tus recuerdos de aquella noche.
Valeria sintió que el corazón se detenía.
La noche que había cambiado su vida.
La noche que había perdido todo.
Había cosas que no recordaba completamente.
Fragmentos.
Imágenes sueltas.
Voces.
Pero nunca había entendido por qué.
Esa revelación cambió todo.
Porque quizás Valeria no solo había sido víctima de una mentira.
Quizás había estado más cerca de la verdad de lo que imaginaba.
Alessandro tomó la mano de Valeria.
Un gesto pequeño.
Pero importante.
Ella lo miró sorprendida.
—Vamos a descubrirlo.
Su voz fue firme.
—Juntos.
Antonio observó la escena con una sonrisa oscura.
Porque eso era exactamente lo que no quería.
Que volvieran a confiar.
Que volvieran a estar unidos.
—Disfruten este momento.
Dijo mientras se alejaba.
—Porque cuando recuerdes lo que pasó esa noche, Valeria...
Hizo una pausa.
—Quizás seas tú quien no pueda perdonarse.
Y con esas palabras, dejó una nueva duda en el aire.
Una duda capaz de cambiar toda la historia.
Continuará...
El silencio después de las palabras de Antonio fue insoportable.
"Quizás seas tú quien no pueda perdonarse."
Esa frase quedó grabada en la mente de Valeria.
No entendía qué quería decir.
No entendía por qué aquel hombre hablaba como si conociera secretos que ella misma había olvidado.
Pero algo dentro de ella le decía que había una parte de aquella noche que todavía no había descubierto.
—No le creas —dijo Alessandro con firmeza.
Valeria lo miró.
—¿Y si dice la verdad?
La pregunta salió llena de miedo.
Alessandro se acercó a ella.
—Valeria, mírame.
Ella levantó la vista.
—Cinco años atrás cometí el error de creer en palabras sin pruebas.
Hizo una pausa.
—No voy a hacerlo otra vez.
Aquellas palabras significaban mucho más de lo que parecían.
Porque no solo hablaba de Antonio.
Hablaba de ella.
De la confianza que le había negado.
Regresaron a la casa en silencio.
Valeria iba mirando por la ventana del automóvil, perdida en sus pensamientos.
Intentaba recordar.
La noche de la traición.
La noche en la que todo cambió.
Había recuerdos que estaban claros.
La discusión con Alessandro.
Las lágrimas.
El miedo.
Pero había algo más.
Algo que su mente parecía bloquear.
—¿Qué recuerdas de esa noche? —preguntó Alessandro suavemente.
Ella tardó en responder.
—No mucho.
Él la miró.
—¿Cómo que no mucho?
Valeria suspiró.
—Recuerdo que fui a buscarte.
Hizo una pausa.
—Recuerdo que alguien me llamó y me pidió que fuera a un lugar.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Quién?
Ella cerró los ojos intentando recordar.
—No lo sé.
Su voz se quebró.
—Después... todo se vuelve confuso.
Alessandro tomó su mano.
Esta vez ella no la apartó.
—Vamos a descubrirlo.
Al llegar a la casa, encontraron a Marco esperando.
Su expresión era seria.
—Encontré algo.
Alessandro se acercó.
—Habla.
Marco miró a Valeria antes de continuar.
—Revisamos los registros médicos de aquella época.
Ella se tensó.
—¿Médicos?
Marco asintió.
—La noche de la acusación, alguien llevó a una mujer inconsciente a una clínica privada.
El corazón de Valeria comenzó a latir más rápido.
—¿Quién?
Marco abrió una carpeta.
—El registro estaba oculto.
Miró a Alessandro.
—Pero encontramos el nombre.
Alessandro tomó el documento.
Sus ojos se abrieron lentamente.
—No puede ser...
Valeria se acercó.
—¿Qué dice?
Alessandro levantó la mirada.
—Eras tú.
El mundo pareció detenerse.
—¿Qué?
Marco explicó:
—Esa noche alguien encontró a Valeria inconsciente cerca del lugar donde supuestamente ocurrió la traición.
Valeria negó lentamente.
—Yo no recuerdo eso.
Y ese era el problema.
Había perdido parte de la memoria de aquella noche.
En ese momento, una nueva pregunta apareció.
Si Valeria había estado inconsciente...
¿Quién había creado la historia de que ella lo había traicionado?
¿Quién había manipulado todo?
Y, sobre todo...
¿Por qué ella no recordaba?
Esa noche, mientras todos intentaban encontrar respuestas, Valeria se quedó sola en la habitación.
Miró una vieja fotografía.
Ella y Alessandro.
Antes de que todo se destruyera.
Las lágrimas comenzaron a caer.
—¿Qué me pasó?
Susurró.
Entonces algo ocurrió.
Un recuerdo apareció.
Una voz.
Una frase.
"Si quieres volver a verlo con vida, tienes que hacer exactamente lo que te digo."
Valeria abrió los ojos de golpe.
Su respiración se aceleró.
Ese recuerdo no estaba completo.
Pero era suficiente para entender algo.
Aquella noche no había sido una traición.
Había sido una amenaza.
Alessandro entró a la habitación y la encontró temblando.
—Valeria.
Ella lo miró.
Y en sus ojos había miedo.
—Recordé algo.
Él se acercó inmediatamente.
—¿Qué?
Ella respiró profundamente.
—Alguien me amenazó.
El rostro de Alessandro cambió.
—¿Quién?
Valeria negó.
—No lo sé.
Una lágrima cayó por su rostro.
—Pero creo que esa persona tenía algo contra vos.
Alessandro sintió una mezcla de rabia y dolor.
Porque durante cinco años había creído que ella lo había abandonado.
Y la realidad podía ser mucho peor.
Alguien la había obligado a alejarse.
Alguien había destruido su familia.
Y ahora estaba claro que la verdad apenas comenzaba a aparecer.
Mientras tanto, lejos de allí...
Antonio observaba una fotografía antigua de Alessandro y Valeria.
Sonrió.
—Que empiece el verdadero juego.
Porque todavía quedaba un secreto.
Un secreto que podía cambiarlo todo.