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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:90.4k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

—¡Dulce! —dijo Lara.

La nena recién ahí entendió que su mano la había traicionado.

Se quedó con los chupetines apretados contra el pecho.

—No los agarré yo. Ellos me sedujeron.

En los ojos de Sebastián pasó una sombra de risa.

—Claro.

Dulce levantó la barbilla.

—Que acepte los chupetines no significa que te perdoné.

Sebastián no supo qué decir.

Nicolás se acercó con cara de perro abandonado.

—Dulce, ayer nos fuimos corriendo y te dejamos preocupada. Estuvo mal. Yo te pido perdón. Sebastián también, aunque su cara diga otra cosa.

La nena lo miró de reojo.

Nicolás siguió, sin darle tiempo a endurecerse de nuevo.

—Anoche queríamos venir, pero era tarde. Sebastián dijo que no quería despertarte. Por eso vinimos temprano. Tan temprano que estuvimos dos horas afuera haciendo guardia.

Dulce aflojó un poco.

—¿Dos horas?

—Dos horas. El portero ya nos odia.

Lara no dijo nada.

Dulce era igual que ella en algo: con dureza resistía; con disculpas sinceras se le ablandaba el corazón.

Nicolás remató:

—Vos sos chiquita, pero se nota que tenés un corazón enorme. Seguro una nena linda y generosa puede perdonarnos.

Dulce cayó entera en la trampa.

—Obvio. Yo no soy rencorosa.

—Entonces vamos.

La sonrisa de Dulce se congeló.

—¿Ahora?

—Dijiste que perdonabas.

—Yo... sí. Dije.

—Y vos sos una mujer de palabra.

—Sí.

Lara miró a Nicolás con una sonrisa falsa.

—Señor Ferrer, desperdiciaste una carrera. Deberías dedicarte al secuestro con carisma.

—Gracias. Siempre supe que tenía talento.

—No era un elogio.

—Lo tomo igual.

Dulce pidió ir a cambiarse.

En su cuarto, Benja la esperaba con los brazos cruzados.

—¿Quién dijo anoche que nunca más iba a la casa Ferrer?

—Yo.

—¿Y?

—Voy a espiar.

—Claro.

—De verdad. No me engañaron los chupetines.

Benja miró los chupetines.

—Ajá.

—Hermano...

—Está bien.

Él le puso el reloj en la muñeca.

—Si el hijo secreto te molesta, me llamás.

—Sí.

—Y traé información.

—Y caramelos.

—También.

—¿No me cambio?

Benja suspiró y buscó una remera blanca con dibujo y un pantalón amplio.

—Si salís igual, todos van a saber que mentiste para hablar conmigo.

Dulce sonrió.

—Sos el mejor.

Candela llegó temprano a la residencia con cajas de desayuno de una panadería cara de San Isidro.

Tomás Aguirre estaba en el comedor, tomando café.

—¿Sebastián?

—Salió con Nicolás.

—¿A dónde?

—A buscar a una nena.

—¿Una nena?

—Dulce Rivas.

El apellido le quedó clavado.

Rivas.

¿La hija de Jane también vivía en Torres del Río?

Candela no alcanzó a preguntar más. La puerta se abrió.

Sebastián entró primero. Detrás venía Nicolás con Dulce en brazos.

—Sebastián...

Candela puso la cara más dulce que tenía.

—Anoche pensé mucho. Tenés razón. Antes no estuve lo suficiente para Mateo. Siempre creí que, por ser su mamá, íbamos a tener tiempo después. Pero me equivoqué. Ahora quiero acompañarlo de verdad.

Le mostró las cajas.

—Traje desayuno. Los bollitos de la panadería que le gustaban cuando era más chico.

Sebastián pasó sin contestar.

Dulce, desde los brazos de Nicolás, se quedó mirando a Candela.

La conocía.

Mora le había mostrado una vez fotos viejas de Lara antes de la cirugía. Le había explicado que su mamá tenía una hermana gemela, Candela, y que esa mujer le había hecho mucho daño.

La mala estaba ahí.

Y hablaba con su papá.

La cabeza de Dulce hizo ruido por dentro.

—¿Dónde está Mateo? —preguntó Nicolás.

Marta respondió:

—No quiere bajar de la cama.

—Voy por él.

Nicolás subió con Dulce.

—Te voy a presentar a mi sobrino. Se llama Mateo. Seguro te cae bien.

Abrió la puerta del cuarto.

Mateo estaba sentado en la cama, pálido, con una tablet apoyada sobre las piernas.

Dulce levantó la vista.

Y se quedó sin aire.

—¿Hermano?

No.

No era Benja.

Benja la miraba como si la conociera desde siempre. Ese nene la miraba con sorpresa y distancia.

Además era más flaco, más blanco, más quieto.

Pero la cara.

La cara era casi la misma.

Nicolás se rió.

—Mirá, ya lo llamó hermano.

Mateo parpadeó.

Por primera vez en mucho tiempo, no apartó la mirada de inmediato.

Dulce lo señaló con un dedo chiquito.

—Vos te parecés a mi hermano.

Mateo la siguió mirando.

Nicolás se emocionó con esa mínima reacción.

—Mateo, ella es Dulce. Va a venir a comer con nosotros.

Mateo bajó de la cama despacio.

Dulce lo observó como si estuviera mirando un misterio con zapatillas.

—¿No hablás?

Él negó.

—No importa. Mi hermano habla por dos. Yo entiendo.

Mateo no sonrió.

Pero sus ojos se quedaron sobre ella.

Nicolás bajó con un chico de cada mano.

En el comedor, Sebastián y Aguirre ya estaban sentados. Candela, aunque nadie la invitó, también se había quedado.

Tomás Aguirre vio a los dos nenes juntos y abrió la boca.

—Ahora entiendo por qué no te da alergia. Miralos. Parecen mellizos.

Lo dijo sin mala intención.

Candela sí lo escuchó con todo el cuerpo.

Miró a Mateo.

Después a Dulce.

La semejanza era fuerte, sobre todo en los ojos.

Mateo se parecía a Sebastián.

Y Dulce también.

El pecho se le cerró.

¿Por qué Sebastián no reaccionaba con esa nena?

Él reaccionaba incluso con Martina o con su propia madre si había contacto físico. Con Mateo no, porque era su hijo.

¿Y Dulce?

No.

No podía ser.

Candela se obligó a moverse.

Se acercó a Mateo con una sonrisa.

—Mateo, traje los bollitos que te gustaban.

Intentó tocarlo.

Mateo se corrió un paso.

Candela apretó los dientes.

Delante de todos tuvo que fingir ternura.

—Sentate al lado de mamá, ¿sí?

Mateo caminó directo hacia la silla junto a Sebastián y se sentó allí.

La humillación le quemó la cara.

En la mesa rectangular quedaba un lugar junto a Sebastián. Candela apenas dio un paso.

Dulce ya estaba trepándose a esa silla.

Candela se quedó dura.

Ese era su lugar.

Una nena ajena no tenía derecho.

—¿De quién es esta criatura? —preguntó, con una risa falsa—. No tiene modales. Mateo no soporta a otros chicos y ella se sienta justo enfrente.

Se acercó a Dulce y le tocó el hombro.

—Vos sentate allá.

Dulce abrazó el borde de la mesa.

—No. Quiero sentarme con el señor Sebastián.

Candela frunció el ceño.

—Cuando una va de visita, respeta las reglas de la casa. ¿Tus padres no te enseñaron?

La cara de Dulce cambió.

Había soportado que la mala estuviera ahí.

Pero no que hablara de su mamá.

Antes de que pudiera contestar, Sebastián dejó los cubiertos sobre la mesa.

El sonido cortó el aire.

—Si no vas a comer, andate.

Candela se quedó con los ojos húmedos en un segundo.

—Sebastián, ¿me hablás así por una nena de afuera?

Nicolás también perdió la paciencia.

—Bajá un cambio, Candela. Dulce es invitada de mi hermano y mía. Vos misma dijiste que en casa ajena hay reglas. Entonces, como invitada, cerrá la boca.

—¿Invitada?

—¿Qué otra cosa serías?

Candela no encontró a nadie que la defendiera.

Mateo la miraba sin expresión.

Sebastián no volvió a levantar la vista.

Y Dulce, sentada junto a él, apretó los labios para no sonreír.

1
JZulay
Lara al rescate 🏃🏼‍♀️....aunque no quieras reconocerlo, ese hombre es tuyo 🎶, para siempre tuyo .../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Anyel04
🤣🤣🤣🤣
Claudia Kassar
Cándela suertuda 😤
Leonor Carballo
bendiciones xfiis maratón 🤭
Claudia Kassar
De acuerdo 😤
Jos Qui
😂🤭más capítulos porfavor ahorita para seguir riéndome de esos dos jaja Sebastián la única forma de que le des su lugar a lara es que te cases con ella
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Anyel04
Me enredo este árbol genealógico
entonces no es la madre de Sebastián
JZulay
/Awkward/..../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....Joaquín estás desatado...🤭
ahora o nunca !!!
JZulay
Ay....Joaco.....🤭....la competencia está reñida /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
claro, eso es de allí....necesitan evidencias, y qué mejor que las grabaciones 🧐
JZulay
se estaba comportando decentemente 🤭
pero un poquito más y sacan a la diabla que lleva por dentro /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Anyel04
Sebastián al fin llegas
Anyel04
Lara toma se te callo la 👑
Diana Carolina Perez Pulido
la historia se está poniendo cansona, solo peleas y Sebastian y Lara no avanzan

deja de meterme relleno a la historia y empieza a acomodar las cosas entre Sebastian y Lara, 60 capítulos y no avanzan
JZulay
ese lugar debe tener cámaras !!! /Smug/
busquen ...rápido
JZulay
sin habla....atónito..🤭
Jos Qui
porfavor
Jos Qui
hola gracias por subir un capítulo más pero quiero que suban otro capítulos para hoy también para descargarlos a la biblioteca de leer sin conexión a internet ya que para mañana no tendré más internet para leerlos
Susi Juana: es 1 capitulo x dia no termina mas!!@
total 1 replies
Jos Qui
Sebastián ira a marcar territorio 🤭🤭😂 más capítulos porfavor ahorita
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