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La Reina De La Mafia

La Reina De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rocío Duque

Sinopsis: Él pensó que se casaba con un monstruo. Ella pensó que compraba un peón. Ninguno imaginó que el verdadero peligro no vendría de sus enemigos en las calles de Sicilia, sino de la irresistible tensión de compartir la misma cama. Una viuda poderosa, un esposo indomable y una mano derecha celosa dispuesta a todo por destruirlos.
¿Estás lista para conocer a La Reina de la Mafia? Una nueva y adictiva historia de la escritora Rocío Duque.

NovelToon tiene autorización de Rocío Duque para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

"Acantilado en llamas"

​El trayecto hacia el norte de la isla se realizó en un silencio denso, interrumpido únicamente por el rugido del motor del Maserati negro y el azote del viento marino contra los cristales. El paisaje urbano y caótico de Palermo fue quedando atrás, sustituido por la sobrecogedora y árida belleza de la costa siciliana. A los ojos del mundo —del chofer que cargó el equipaje, de los guardias que escoltaron el coche hasta la salida de la autopista—, la Donna y el Don se retiraban a una merecida e idílica luna de miel tras haber aplastado la disidencia. Una recompensa de sangre y oro.

​Pero dentro del habitáculo, la distancia entre los dos se medía en años luz.

​Victoria mantenía la mirada fija en el horizonte azul del Mediterráneo, con las gafas de sol puestas, una barrera infranqueable que ocultaba sus pensamientos. A su lado, Lucas conducía con una calma imperturbable en la superficie, pero sus manos se aferraban al volante de cuero con una fijeza delatadora. Sabía que cada kilómetro que avanzaban los alejaba del tablero político donde él era una pieza útil, y los acercaba al terreno donde no era más que un hombre desnudo ante su jueza.

​Finalmente, el coche tomó el desvío privado hacia el acantilado. La villa apareció ante ellos como una fortaleza de piedra blanca y cristal, suspendida sobre un precipicio que moría directamente en el mar embravecido. Era un lugar hermoso, pero de una belleza aislada y casi violenta. El sitio perfecto para esconder un secreto. O para cumplir una condena.

​El motor se apagó. El sonido del oleaje rompiendo contra las rocas rellenó instantáneamente el vacío.

​Lucas bajó del coche, rodeó el capó con paso decidido y abrió la puerta de Victoria. Le extendió la mano, repitiendo el protocolo de caballerosidad que el mundo esperaba de Alexander Sterling, pero sus ojos buscaban los de ella con una fijeza casi suplicante.

​Victoria miró la palma de su mano por un breve segundo. Luego, ignorándola por completo, bajó del vehículo por su propio pie, acomodándose la chaqueta sastre sobre los hombros.

​—Dile al servicio que deje las maletas en el vestíbulo y que se retire —ordenó ella, sin mirarlo, mientras caminaba hacia la entrada principal—. No quiero a nadie en esta casa durante los próximos tres días. Si alguien del clan necesita comunicarse, que lo haga a través del jefe de seguridad en Palermo. Para el mundo, estamos celebrando.

​Lucas asintió, sintiendo el primer latigazo de la soledad que los envolvería.

​—Entendido —respondió en voz baja.

​Minutos después, el eco del vehículo del personal retirándose por el camino de grava marcó el inicio oficial de su encierro. Las pesadas puertas de madera de la villa se cerraron, aislando el rugido del mar y dejándolos a solas en el gran salón de la propiedad, donde la luz de la tarde comenzaba a teñir las paredes de un tono ocre y melancólico.

​Victoria se despojó de las gafas de sol, dejándolas caer sobre una consola de mármol, y se giró despacio para encararlo. La máscara de la Donna seguía ahí, pero en la intimidad de la villa vacía, la frialdad de sus ojos oscuros se volvió puramente personal.

​—Bienvenidos a nuestra luna de miel, Alexander —dijo ella, arrastrando el nombre falso con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Quítate el saco. El teatro ha terminado.

Aquí tienes la continuación con ese cambio de energía tan magnético:

Lucas la observó en silencio durante un segundo que se estiró como una liga a punto de romperse. En lugar de obedecer con la docilidad que ella esperaba, una chispa de fría diversión —esa confianza letal del hombre que ha sobrevivido a mil batallas— destelló en sus ojos.

No se quitó el saco. Al contrario, caminó hacia ella con pasos lentos, fluidos, acortando el espacio que Victoria había intentado proteger. La elegancia rígida de Sterling se desvaneció, dando paso a la presencia depredadora de Lucas Galiano.

—¿El teatro? —repitió él, con una voz que bajó una octava, volviéndose un murmullo denso y magnético—. El teatro se quedó en Palermo, Donna. Aquí solo estamos tú y yo. Y tú no me tienes miedo a mí... le tienes miedo a lo que te hago sentir.

Victoria se tensó, obligándose a sostenerle la mirada, aunque el corazón le dio un vuelco salvaje cuando él se detuvo a escasos centímetros. Podía sentir el calor de su cuerpo, la vibración de su confianza.

Lucas levantó una mano, pero no con timidez, sino con la seguridad del que conoce el terreno. Con el dorso de sus dedos rozó el mentón de Victoria, obligándola a levantar un poco la cabeza. Ella quiso apartarse, pero la fijeza de sus ojos la ancló al suelo.

—Te mentí sobre mi nombre, sí, y te pediré perdón las veces que haga falta porque te herí —dijo él, inclinándose apenas, lo suficiente para que sus labios rozaran el lóbulo de su oído—. Pero no te confundas, Victoria. No me voy a doblegar. Me quedo aquí porque quiero, no porque esté atrapado. Y si acepto tu purgatorio, es porque sé que el fuego nos quema a los dos por igual.

Dio un medio paso más, acorralándola sutilmente contra la consola de mármol. El perfume de jazmín y la tensión acumulada flotaban entre ambos como dinamita a punto de estallar. Lucas bajó la mirada hacia los labios carmín de ella, con una fijeza analítica y puramente seductora. Sabía que era su debilidad. Sabía que, por mucha corona que llevara, la mujer temblaba bajo el toque del mercenario.

—Así que dime, mi Reina... —susurró, con una sonrisa apenas perceptible que prometía tanto peligro como placer—. ¿Vas a pasar estos tres días jugando a los jueces y los prisioneros, o vas a admitir de una vez que el fantasma es el único que sabe cómo encender tu maldito infierno?

Victoria no apartó la cara, ni pestañeó. Sostuvo el roce de sus dedos en su mentón mientras una sonrisa gélida, casi burlona, se dibujaba en sus labios carmín. La audacia de Lucas era magnética, sí, pero ella se había criado entre monstruos mucho más peligrosos que un mercenario con ínfulas de conquistador.

Con un movimiento lento y felino, Victoria subió las manos hasta el pecho de Lucas. No para empujarlo, sino para acariciar las solapas de su saco, alisando la tela con una calma que contrastaba con la tormenta eléctrica que había entre los dos. Sus dedos bajaron por el torso de él hasta detenerse justo donde la Beretta plateada descansaba bajo su chaqueta.

—Tienes razón en algo, Lucas —susurró ella, inclinándose hacia él hasta que sus alientos se mezclaron, respondiendo a su cercanía con una audacia que él no se esperaba—. El fuego nos quema a los dos. Pero te equivocas en un pequeño detalle: tú eres el que está caminando voluntariamente hacia la pira, creyendo que puedes controlar las llamas.

Victoria deslizó una de sus manos por detrás de la nuca de Lucas, enredando los dedos en su cabello oscuro con una fuerza que pasó de la caricia al agarre firme en un milisegundo, obligándolo a mantener el rostro a milímetros del suyo. Sus ojos oscuros brillaron con una luz letal.

—¿Crees que me debilito porque te deseo? Mi amor no es una debilidad, es el precio que pagas por seguir respirando —sentenció con una voz de seda y hierro—. Me enamoré de la bestia, es verdad, pero las fantasías se disipan cuando amanece. En cambio, la realidad es que estás en mi isla, bajo mi techo, y pretendiendo ser el hombre que yo decidí que fueras ante el clan. Si estoy jugando a los jueces, es porque tú ya fuiste condenado en el momento en que entraste a mi cama con un nombre falso.

Le sostuvo la mirada analítica, viendo cómo la seguridad de él vacilaba apenas ante el contraataque. Ella bajó la mano de su cabello y la usó para darle dos ligeros golpecitos en la mejilla, un gesto cargado de una superioridad insultante y seductora a la vez.

—No te equivoques conmigo, Galiano. Sé perfectamente cómo enciendes mi infierno... pero nunca olvides quién es la dueña del trono en el que pretendes sentarte. Ahora, sírveme una copa de vino. Y hazlo antes de que decida que el purgatorio es demasiado aburrido para ti y prefiera mandarte directo al olvido.

Se deslizó por debajo de su brazo con una elegancia impecable, rompiendo el encierro físico y dejándolo solo contra la consola de mármol, con la respiración contenida y el peso de haber encontrado, finalmente, a su domadora.

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Rocío Duque
Si, Alexander es en verdad Lucas Galiano
yuyis
Alex es lucas Galiano?
yuyis
ella terminará enamorada del peón
Rocío Duque: "¡Me encanta que analices así a los personajes! 😉 Digamos que Victoria es una mujer difícil de leer, pero cuando dos personas tan fuertes chocan... cualquier cosa puede pasar. ¡Gracias por estar tan conectada con la historia! ✨"
total 1 replies
yuyis
esperemos como sigue está novela
Rocío Duque: "¡Muchas gracias por leer! Qué alegría contar contigo desde el primer capítulo. ¡Espero que disfrutes mucho lo que viene!"
total 1 replies
Rocío Duque
Nota de la autora: ✨
¡Llegamos a uno de mis capítulos favoritos! Quería que sintieran esa mezcla de peligro, deseo y desconfianza absoluta que rodea a Victoria y Alexander. Llegar hasta aquí con ustedes, ver cómo reaccionan y cómo se sumergen en este romance oscuro está siendo un viaje increíble. Gracias por leer, por apoyar mis letras y por ser cómplices de este imperio. ¿Qué les pareció este encuentro? 🖤
Rocío Duque
​👑 ¡Buen día a todos los cómplices de esta historia!
​Detrás de cada imperio hay secretos oscuros, y detrás de cada capítulo de La reina de la mafia, hay horas de entrega, pasión y un trozo de mi alma. Ya hemos dejado atrás 9 capítulos; hemos visto la frialdad, el poder, los conflictos internos y la tensión que rodea a nuestra reina y su entorno.
​Solo quiero decirles: GRACIAS. Gracias por no dejarla sola en este camino tan peligroso, por morderse las uñas conmigo y por apasionarse con este universo tanto como yo. Su apoyo es el motor que me empuja a seguir escribiendo el destino de los Lombardi.
​Prepárense, porque lo que viene va a sacudir los cimientos de todo lo que creen saber... Que tengan un día increíble. ☕🌹
Rocío Duque: "¡Eso es! 👏 Ya me dirás qué opinas de este cierre, ¡prepárate para los giros! 😉"
total 2 replies
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