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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 16 Lunes: El desayuno de los seres humanos (supuestamente)

Branko la miró largamente. "Esta mujer me va a matar. Primero me prohíbe el sexo, luego me pone a cocinar. ¿Qué sigue? ¿Lavar los platos?"

—Aprobado —dijo, resignado.

—Bien —Natalia se bebió su café de un trago—. Entonces empecemos.

"Empecemos —pensó ella mientras se levantaba—. Una semana para decidir si este hombre es el amor de mi vida o el error más caro de mi historial. Qué estrés. Necesito otro café. Y un chocolate. Y que él se quite la camisa. No, eso es la regla dos. Maldita regla dos."

Branko escuchó todo y apretó la taza con tanta fuerza que casi se rompe.

Martes: La cocina, campo de batalla

Branko decidió cocinar una cena. Natalia se sentó en la barra de la cocina con un vaso de vino tinto y lo observaba como una jueza en un concurso de talentos.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó ella.

—Pollo al horno con verduras —respondió él, consultando una receta en el teléfono.

—¿Sabes usar el horno?

—Sé usar un horno.

—¿Cuándo fue la última vez que usaste un horno?

—Eso no es relevante.

"No sabe usar el horno —pensó Natalia, mientras Branko escuchaba—. No sabe usar el horno y va a quemar mi cocina. Y luego va a pedir delivery. Y yo voy a tener que fingir que está rico. Esto es un desastre. Un desastre sexy, pero desastre al fin."

Branko se quemó un dedo con la bandeja. Soltó un improperio en voz baja.

—¿Te quemaste? —preguntó Natalia, sin moverse de la barra.

—No.

—Mientes. Vi cómo saltaste.

—Fue un pequeño… contacto térmico.

"Pequeño contacto térmico —pensó Natalia—. Este hombre prefiere quemarse antes que admitir que necesita ayuda. Qué orgulloso. Qué necio. Qué… bonito. No, Natalia, no pienses que es bonito. Es patético. Patéticamente bonito. Estoy perdida."

Branko escuchó "patéticamente bonito" y decidió que era el cumplido más extraño de su vida. Y también el que más le gustaba.

El pollo quedó un poco seco. Las verduras, un poco quemadas. Pero Natalia comió todo sin quejarse.

—No está mal —dijo, limpiándose los labios con la servilleta—. Para ser tu primera vez.

—Gracias —respondió Branko, con sinceridad.

"No está mal —pensó él, recordando su pensamiento—. No está mal. Es un aprobado raspado. Pero es un aprobado. Y ella sonrió. No sé si era una sonrisa de verdad o de cortesía, pero sonrió. Es suficiente. Por ahora."

—Mañana cocino yo —dijo Natalia, recogiendo los platos.

—¿Tú cocinas?

—Claro que cocino. No me criaron en un internado para nada.

"Mentira —pensó Branko—. La criaron en un internado para que no supiera cocinar. Pero lo intentará. Y probablemente será un desastre. Y me encantará."

Miércoles: El baño, territorio prohibido

La regla dos estaba siendo un problema.

No para Natalia. Ella parecía llevarla con disciplina militar. Pero para Branko, verla salir de la ducha con el albornoz ceñido, el pelo mojado y la piel rosada por el vapor era una forma de tortura medieval.

Esa mañana, Natalia se secaba el cabello en el pasillo cuando Branko salió de su habitación (dormían separados, otra regla tácita).

—Buenos días —dijo él, con la voz ronca.

—Buenos días —respondió ella, sin dejar de peinarse.

"Ay, Dios mío, está despeinado —pensó Natalia—. Tiene el pelo revuelto, la bata abierta y una cara de no haber dormido bien. Parece un modelo de revista de hombres tristes. Quiero morderle la mandíbula. No, no puedo. Regla dos. Regla dos. Concordia. Paz. Castidad. ¿Qué cosa?"

Branko se quedó paralizado en medio del pasillo. No podía moverse. No porque no quisiera. Porque si se movía, la iba a besar. Y el beso llevaría a otras cosas. Y la semana de prueba se iría al carajo.

—¿Te pasa algo? —preguntó Natalia, notando su inmovilidad.

—Nada. Solo… me quedé sin café.

—Hay en la cocina.

—Sí. Ya voy.

No fue a la cocina. Se metió en el baño y se dio una ducha fría. Muy fría.

"Esto es insostenible —pensó mientras el agua helada le recorría la espalda—. Una semana sin sexo era una mala idea. Seis días más. Seis días. Puedo hacerlo. O puedo morir en el intento."

Afuera, Natalia seguía peinándose.

"Qué bien se le ve despeinado —pensó—. Parece más joven. Menos serio. Más… mío. Ojalá no fuera tan mío. Ojalá fuera un poco menos atractivo para que esta semana fuera más fácil. Pero no. Es un Hijo de la Gran… No, Natalia. Respira. Piensa en Valeria. En su cara de mosquita muerta. En cómo la abofeteaste. Eso sí que fue divertido."

Branko escuchó lo de la bofetada desde la ducha y sonrió. Le gustaba esa versión violenta de Natalia. Aunque no lo admitiría nunca.

Natalia estaba en su oficina cuando Lila entró con cara de funeral.

—Señora… ha llegado algo para usted.

—¿Algo? ¿Qué algo?

—Esto.

Lila dejó sobre el escritorio un ramo de flores. Flores hermosas: rosas blancas, lirios, algo de follaje verde. Una tarjeta blanca asomaba entre los pétalos.

Natalia la tomó. La abrió.

"Querida Natalia: Lamento lo ocurrido en su oficina. No era mi intención hacerle daño. Solo quiero la felicidad de Branko. Si esa felicidad es usted, me apartaré. Pero primero necesito estar segura. ¿Podemos tomar un café? Sin gritos, sin golpes. Solo dos mujeres hablando. Atentamente, Valeria."

Natalia leyó la tarjeta. La volvió a leer. Luego la rompió en pedacitos y la tiró a la papelera.

—¿Qué hago con las flores, señora? —preguntó Lila.

—Tíralas a la basura.

—¿Enteras?

—Pétalo por pétalo. Quiero que sepas que las destruiste con odio.

Lila asintió. Tomó el ramo y salió.

Natalia se quedó sola. Su mente era un volcán.

"¿Tomar un café? ¿DOS MUJERES HABLANDO? ¿Esta víbora me está tomando el pelo? Me insultó en mi propia oficina, se aferró a mi marido, fingió que la había agredido, y ahora… ¿me invita a un café? ¿Cree que soy idiota? ¿Cree que con unas flores baratas y una tarjeta cursilona va a ganar mi confianza?"

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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