NovelToon NovelToon
LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:313k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7. Las llaves

La primera noche, Cynthia no se acostó en la cama.

Arrastró una silla hasta la puerta, puso la maleta a sus pies y se sentó vestida, con los zapatos puestos y el cuchillo de la cocina al alcance de la mano. Dos veces creyó oír un motor afuera y las dos veces se levantó a mirar por la rendija de la persiana. No había nada, solo la oscuridad y el ruido del agua.

Sabía que era ridículo. La casa no estaba a nombre de Ángel, nadie la había seguido, y aun así su cuerpo no entendía de explicaciones. Su cuerpo solo sabía que cinco años de dormir con un oído despierto no se borran en una noche.

Se durmió cerca del amanecer, con la cabeza apoyada en el respaldo.

—¿Mami? —La voz de Valentina la despertó—. ¿Por qué dormiste en la silla?

—Estaba cuidando que todo estuviera bien, mi amor.

—¿Cuidando de qué?

—De nada. Ven, vamos a desayunar.

Los días siguientes pasaron en una calma que a Cynthia le costaba sostener.

Cocinaba, limpiaba, le inventaba juegos a la niña en el patio. Por momentos casi parecía normal, y justo cuando empezaba a relajarse algo dentro de ella tiraba de la cuerda y la devolvía al estado de alerta. Cada vez que Valentina se reía muy fuerte, la mandaba a callar por instinto. Aquí nadie te va a pegar por hacer ruido, se repetía, y aun así le costaba creerlo.

El tercer día, Valentina dejó de comer a mitad del almuerzo.

—Mami, ¿papá sabe dónde estamos?

A Cynthia se le cerró la garganta.

—No, mi amor.

—¿Y cómo va a venir por nosotras si no sabe?

—Valentina, come.

—Es que yo quiero ver a papá. —La niña empezó a hacer pucheros—. Papá me llevaba al parque. Papá no me gritaba.

No. A ti no.A ella le sonreía, la sentaba en sus piernas, le daba de comer con paciencia delante de las visitas. El monstruo guardaba esa cara solo para Cynthia.

—Ya vamos a hablar de papá después —dijo, y le quitó el plato aunque la niña no había terminado, porque no aguantaba seguir escuchando.

Valentina se bajó de la silla llorando y se encerró en el cuarto. Cynthia se quedó sola en la cocina, con las manos apoyadas en la mesa y la respiración entrecortada.

No supo qué dolía más, si que la niña extrañara a Alberto o que tuviera razón en extrañarlo.

Ángel volvió esa misma tarde, tal como había dicho.

Cynthia lo oyó entrar la clave en el portón y se tensó por reflejo, midiendo el ruido de sus pasos, el peso, el ritmo. Pero entró sin prisa, con un maletín en la mano, y se quedó en la puerta sin acercarse demasiado.

—¿Cómo siguen las costillas?

—Bien.

—Eso lo decido yo. —Repitió sus mismas palabras de la otra vez, sin sonreír—. Siéntate.

Le revisó el costado con dedos clínicos, presionando, preguntando dónde dolía, como si ella fuera un expediente y no una persona. Ni una palabra de más. Ni un roce que no fuera necesario.

—Sanan bien. No cargues peso una semana más.

—¿Eso es todo?

—¿Esperabas otra cosa?

Cynthia se bajó la blusa, incómoda con la pregunta y más incómoda con su propia respuesta.

—La otra noche, por teléfono, parecías otro —dijo—. Ahora me hablas como si te molestara estar aquí.

Ángel cerró el maletín.

Mejor que crea eso, pensó él. Mejor distante que cercano. Lo cercano dolía cuando se rompía. Ya lo había aprendido con Ángela, y no pensaba volver a pararse frente a una camilla preguntándose qué habría pasado si hubiera hecho algo distinto.

—No me molesta estar aquí —dijo—. Pero no estoy aquí para hacerte compañía. Estoy aquí para que sigas viva.

—Qué romántico.

—No es mi trabajo ser romántico.

Lo dijo seco, y por alguna razón a Cynthia le dieron ganas de reírse y de tirarle el maletín a la cabeza, las dos cosas al tiempo.

Antes de irse, Ángel sacó algo del bolsillo y lo dejó sobre la mesa de la cocina.

Unas llaves.

—El carro de afuera queda aquí —dijo—. Está a nombre de una empresa, no se puede rastrear hasta ti. Tiene el tanque lleno.

Cynthia miró las llaves sin entender.

—¿Para qué?

—Para que puedas irte cuando quieras. —La miró de frente por primera vez en toda la visita—. Si un día decides que no confías en mí, o que estás mejor sola, agarras a la niña y te vas. No tienes que pedirme permiso ni avisarme.

Cynthia se quedó mirando esas llaves sobre la mesa como si fueran un animal que podía morder.

Alberto le había quitado las llaves de su propio carro al mes de casados. Después el teléfono, después el dinero, después el derecho a salir sin avisar. En cinco años nadie le había puesto una salida enfrente y le había dicho vete si quieres. Ni su madre, ni Lucía, nadie. Las salidas siempre había tenido que robarlas.

—¿Por qué? —preguntó, y la voz le salió más baja de lo que quería.

—Porque una mujer que se queda porque quiere es distinta a una que se queda porque no tiene a dónde ir. —Ángel recogió el maletín—. Y porque no te saqué de una jaula para meterte en otra. Aunque sea mía.

Salió sin esperar respuesta.

Esa noche, cuando Valentina por fin se durmió, Cynthia volvió a la cocina.

Las llaves seguían sobre la mesa, donde él las había dejado.

No las dejó ahí.

Las metió en el forro de la maleta, junto al fajo de billetes que cargaba desde la mansión, en el mismo escondite donde guardaba todo lo que no quería que nadie le quitara.

Porque podía ser verdad cada palabra que ese hombre había dicho. O podía ser el discurso más bonito que le habían dado nunca antes de cerrar la puerta con llave. Y ella ya no tenía manera de saber la diferencia.

Si Ángel Velasco resultaba ser como Alberto, no iba a esperar a descubrirlo encerrada. Iba a tener el carro listo, el dinero a la mano y a la niña dormida con los zapatos puestos.

Aunque eso significara estar planeando, ya, cómo huir del único hombre que en años no le había levantado la mano.

1
Gloria...🇻🇪
Gracias, autora.. Extraordinaria historia, muy aleccionadora... Te auguro muchos éxitos y bendiciones 🌹🌹🌹🌹🌹
Gloria...🇻🇪
Claro que Alberto supo la verdad, se la dijo Ángel, con sadismo, además
Gloria...🇻🇪
No comparto esta actitud del Doctor Ángel; aunque Alberto se lo merezca, no debió decirle nada... Debió seguir siendo el Doctor noble, de buen corazón y que Alberto recibiera el castigo del karma
Gloria...🇻🇪
Daniela es la del bar
Gloria...🇻🇪
Daniela será víctima de Alberto?
Gloria...🇻🇪
Rehaz, de rehacer *
Gloria...🇻🇪
¿Cuál será el engaño de Cynthia?... ¿Acaso las muestras con las que la inseminaron, no son de Alberto sino de Ángel?
Gloria...🇻🇪
Cynthia es muy ridícula 😡
Ester Gonzáles Rodriges
Muy bonita y bien escrita la historia, gracias y bendiciones para usted
Gloria...🇻🇪
Cynthia como que es masoquista.... Alberto un sádico y ella masoquista 😡
Mercedez Peréz
como disebs mary y donde quedo la hija
Gloria...🇻🇪
Que sádico 😡😡
Gloria...🇻🇪
Ave María purísima; qué tipo tan psicópata 😡
Mercedez Peréz
primera equivocacion prender el cel con eso el la encuentra
Mercedez Peréz
no me acuerdo pero creo que ya la e leido pero ivual la seguire ya que su historia es muy buena 😭😭😭 muchas mujeres pasan por esto y aunque no lo crean tambien muchos hombres igual sucren lo mismo solo que eso no lo dan a conocer porque son hombres pero si no nos olvidemos que el.hombre es hombre asi qie ellos jamas ablarian excelente historia.seguimos
anbell
será que los bebés son del doctor???
Marshaan Sanchez
que hermosa,apasionante ,y dejas mucho aprendizaje más que recomendada y su escrictora con un talento arrollador mil gracias y está novela me tocó lo más profundo deo corazón y sentimiento
Lourdes Vázquez
excelente historia ESCRITORA CINTHIA VANESSA BARROS , gracias por compartirla, y como siempre siendo una gran ESCRITORA
Mirla Loyo
y nunca nos enteramos como procrearon a los niños 👀
Mirla Loyo
si Angel es millonario, porque no le compra una casa y no vivan ahí, dónde se supone vivió lo peor Cinthia?🤔
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play