NovelToon NovelToon
Renací Para Ser La Villana

Renací Para Ser La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna) / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

Morir dolía. Pero no fue el dolor físico lo que más me destruyó aquella noche. No fue la sangre escapando lentamente de mi cuerpo mientras el frío del estacionamiento atravesaba mi piel. No fue la dificultad para respirar ni el peso insoportable en el pecho, fue la traición. Incluso ahora podía recordar perfectamente el rostro de Alexander observándome desde arriba mientras yo intentaba mantenerme consciente sobre el suelo mojado. No había culpa en sus ojos, ni miedo, ni siquiera incomodidad, solo fastidio, como si yo fuera un problema molesto que finalmente había decidido eliminar. La lluvia seguía cayendo lentamente sobre nosotros mientras mi vestido blanco se teñía de rojo, y lo peor era que yo seguía esperando que alguien dijera que todo era una broma cruel. Que nada de eso era real. Que Alexander iba a ayudarme. Que Isabella iba a llorar. Pero no ocurrió. Isabella permanecía de pie unos pasos detrás de él, abrazándose a sí misma para cubrirse del frío mientras me observaba con una expresión casi aburrida.

—¿Ya terminó? —preguntó aquella noche con impaciencia—. Hace frío.

Alexander soltó un suspiro cansado antes de bajar la mirada hacia mí.

—Casi.

Casi.

Ni siquiera mi muerte merecía atención completa.

Recuerdo haber intentado moverme, arrastrarme, para sobrevivir. Porque en ese instante entendí algo horrible: no quería morir así. No quería que mi vida terminara convertida en una mujer miserable que entregó absolutamente todo por personas que jamás la amaron. Intenté levantar la cabeza mientras las lágrimas se mezclaban con la lluvia sobre mis mejillas y el dolor comenzaba a adormecerme lentamente.

—¿Por… qué…? —logré susurrar apenas.

Alexander inclinó ligeramente la cabeza observándome como si realmente estuviera cansado de escucharme.

—Mía, deja de hacer esto más difícil.

Mi nombre, qué irónico, el hombre que jamás pronunció mi nombre con amor fue el último en decirlo antes de asesinarme.

Isabella se acercó lentamente hasta quedar frente a mí. Todavía puedo recordar perfectamente sus tacones negros deteniéndose a centímetros de mi mano ensangrentada.

—¿Sabes qué era lo peor de ti? —preguntó mirándome desde arriba—. Que siempre pensabas que eras mejor persona que todos nosotros.

Intenté entender qué estaba diciendo, pero ella sonrió antes de continuar.

—Las mujeres como tú son las más fáciles de destruir, porque viven creyendo que amar demasiado las convierte en especiales.

Sentí el corazón romperse todavía más.

Alexander entonces tomó mi mentón obligándome a verlo directamente.

—Adiós, Mía.

Y después de eso… Oscuridad, silencio absoluto... Vacío.

No sé cuánto tiempo pasó. Segundos. Horas. Tal vez días enteros. Perdí completamente la noción de todo hasta que, poco a poco, algunas voces comenzaron a abrirse paso dentro de aquella oscuridad.

—¡Mía!

—¡Respira profundo!

—¡Llama al médico ahora mismo!

Fruncí ligeramente el ceño sintiendo un fuerte dolor de cabeza. Mi cuerpo se sentía extraño, pesado, pero cálido y eso no tenía sentido, porque lo último que recordaba era frío, muchísimo frío. Intenté mover los dedos lentamente mientras las voces continuaban alrededor mío.

—¿Señorita Mía? ¿Puede escucharme?

Abrí los ojos lentamente y el mundo entero se detuvo.

Reconocí inmediatamente el techo blanco decorado con molduras doradas. Las enormes ventanas cubiertas con cortinas beige. El aroma suave a jazmín dentro de la habitación... Mi habitación.

No, eso era imposible.

Me incorporé abruptamente ignorando el mareo que golpeó mi cabeza y comencé a mirar desesperadamente alrededor. La mesa de noche seguía exactamente en el mismo lugar. El espejo enorme frente a la cama. El sillón gris junto a la ventana. Todo. Absolutamente todo estaba igual.

Igual a tres años atrás.

—¡Señorita Mía! —exclamó alguien alarmada.

Giré rápidamente la cabeza y ahí estaba Clara, mi asistente personal.

Viva.

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones porque Clara había muerto un año después de mi compromiso oficial, intentando denunciar a Alexander. Todavía recordaba aquella llamada informándome sobre su supuesto accidente automovilístico, en aquel momento incluso lloré creyendo que realmente había sido un accidente, qué ingenua fui, ahora entendía perfectamente que Alexander jamás dejaba cabos sueltos.

—Nos asustó muchísimo —continuó Clara acercándose rápidamente a mí—. Se desmayó de repente y dejó de responder. El doctor dijo que probablemente fue agotamiento por exceso de trabajo. ¿Se siente bien? ¿Quiere agua? ¿Llamo nuevamente al médico?

Pero yo apenas podía escucharla.

Mis ojos se habían detenido sobre el calendario colocado junto a la mesa, 12 de septiembre, efectivamente tres años atrás.

El corazón comenzó a latirme tan fuerte que sentí dolor en el pecho, bajé rápidamente de la cama ignorando el mareo y corrí directamente hacia el espejo, cuando vi mi reflejo… Sentí que las piernas casi me fallaban.

Era yo.

Pero no la mujer rota que murió aquella noche, no la mujer destruida emocionalmente que pasó años humillándose por amor.

Era la Mía de veinticuatro años. La Mía antes del compromiso oficial. Antes de entregarle mi vida a Alexander. Antes de perderme completamente intentando convertirme en la mujer perfecta para alguien que jamás me amó.

Mis manos comenzaron a temblar mientras tocaba lentamente mi rostro reflejado en el espejo,piel intacta, sin heridas, sin sangre.

Viva... Estaba viva.

Una pequeña risa escapó involuntariamente de mis labios, luego otra y otra más. Hasta que terminé riendo desesperadamente mientras las lágrimas comenzaban a caer por mis mejillas, Clara me observaba completamente confundida detrás de mí.

—¿Señorita Mía…? Me está asustando…

Pero no podía explicarle nada. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo decirle que había muerto? ¿Cómo decirle que el hombre con quien estaba destinada a casarse me asesinaría junto a mi mejor amiga? ¿Cómo explicarle que acababa de regresar del infierno?

Mi respiración seguía siendo inestable mientras observaba mi reflejo fijamente y entonces, poco a poco, algo comenzó a acomodarse dentro de mí, esta vez no viviría igual, no volvería a arrastrarme por amor, no volvería a permitir que mi familia decidiera cada aspecto de mi vida, no volvería a convertirme en una mujer dependiente emocionalmente que necesitaba aprobación para sentirse suficiente, nunca más.

La antigua Mía murió aquella noche. Y sinceramente… me alegraba.

—Voy a llamar a sus padres —dijo Clara nerviosa.

Eso me hizo reaccionar inmediatamente, mis padres, otro problema.

En mi vida pasada nunca estuvieron realmente de mi lado. Solo les importaban las apariencias, las conexiones empresariales y mantener el prestigio familiar, mi compromiso con Alexander jamás fue únicamente una relación sentimental para ellos, fue un negocio y yo fui la mercancía perfecta.

Cerré lentamente los ojos intentando ordenar mis pensamientos. No podía actuar impulsivamente, no esta vez, ahora conocía el futuro, sabía perfectamente quiénes iban a traicionarme, quiénes iban a utilizarme y quiénes fingían sonrisas mientras esperaban verme caer y eso me convertía en alguien peligrosa.

Muy peligrosa.

—No llames a nadie todavía —dije finalmente.

Clara me observó confundida.

—¿Señorita?

Giré lentamente hacia ella y hasta yo misma sentí extraña mi propia mirada, porque por primera vez en mi vida ya no había inseguridad en ella. Ya no había necesidad de aprobación. Ya no existía aquella dulzura ingenua que permitía que todos pasaran sobre mí.

—Primero quiero desayunar tranquila —respondí con calma—. Después hablaré con ellos.

Clara parpadeó sorprendida y entendí perfectamente por qué. Porque la antigua Mía jamás hablaba de esa manera, siempre dudaba antes de dar una orden, siempre parecía pedir permiso para existir, siempre colocaba las necesidades de otros por encima de las suyas.

Qué patética fui.

Clara permaneció observándome unos segundos más antes de asentir lentamente.

—Entendido.

Cuando salió de la habitación, volví a mirar mi reflejo en el espejo. El silencio llenó completamente el lugar mientras una pequeña sonrisa aparecía lentamente en mis labios, fría, peligrosa y diferente.

—Esta vez… —susurré observándome fijamente— ustedes van a perderlo todo.

1
Renata Mabel
👏
Anonymus
Y la venganza fatidica, vino de cuenta de la desneuronada de Isabella, ojala caiga como mango maduro en asfalto caliente 😡
Anonymus
Ojalá todos los Alexander del mundo , tuvieran un castigo así de educativo y con un valor agregado muy sabroson 🤭🤭🤭🤭
Anonymus
Al menos ella tiene a Dante que sirve de muro y colchón de contención 🫣🤭🤭🤭
Anonymus
Jummmm cuidado que esos egolatras resentidos, son más peligrosos, que un tiburón en piscina de rehabilitación 🫣🤭
Jazmin Pilar
hasta ahora lo que leí está bien bueno e interesante. ojalá publicarán más seguido. eso me molesta un poco. Tener que esperar días para que suban algo.
Crystal Suárez: Lamento la demora, mañana actualizaré 5 capitulos, es que estoy trabajando y todo me absorve 🥹
total 1 replies
Anonymus
Ella no se puede confiar tanto, ese par de zuripantos, andan dolidos y ofendidos en su orgullo y ella tiene una diana pintada en el rostro, ya me estrese 🫣😱😱😱
Anonymus
Cada vez, mejor , esta historia, gracias escritora por compartirla👍🏼😉😊
Maria Camila Hoyos Villa
s ss s ws s s
Maria Camila Hoyos Villa
jbbbb🤣bbb🤣b🤣🤣🤣🤣bb🤣n 🤣la vitrina donde se va todo un trato y esovida. s
Anonymus
Y aquí sigo abriendo la app, esperando ansiosamente, capitulos de esta espectacular historia 🫱🫲👍🏼👌🏻
Anonymus
Capítulo uno al diez y ocho y no me pude detener ' muy buena la trama 👍🏼
Crystal Suárez: Más tarde actualizo más capitulos, gracias por tu apoyo 🫂
total 1 replies
Anonymus
Y ella como supo que murió intentando denunciar al zuripanto , si dice el texto, ella había muerto hacía un año, o fue que estuvo en modo fantasma 🤔🤔
Anonymus: Gracias a ti 👍🏼
total 2 replies
Martha Lucia Montaño
Me encanta como escribes y mucho más la intriga en que siempre dejas las historias en cada capítulo
Emily Rodríguez
jajajajaja me hizo reír lo que le dijo a la mamá
Sr. Look “El Arte del Barbero”
el final de la sonrisa ufff
Lerida Malave de González
guao si así empezamos ya quedé enganchada
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play