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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:430k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Juana.

La mañana apenas comenzaba cuando unos golpes firmes en la puerta rompieron la calma de la casa. Los niños veían televisión mientras su abuelita Esther hacia el desayuno.

Verónica, que también estaba en la cocina calentando un poco de café, frunció el ceño y luego miró a su madre.

No esperaban a nadie.

—¿Quién será a esta hora…? —murmuró su madre.

—Yo abro…

Verónica caminó despacio hasta la puerta, secándose las manos en su blusa. Al abrir…

El mundo pareció detenerse un segundo.

Héctor estaba ahí, de pie como si nada, como si los días de ausencia, las promesas rotas, el dolor… no existieran.

El corazón de Verónica dio un vuelco, no de amor… sino de impacto, pero lo peor no era verlo a él, era ver que no estaba solo. A su lado, una mujer joven, arreglada, con una sonrisa incómoda en los labios.

—Buenos días —dijo Héctor, con una tranquilidad que rayaba en lo descarado.

Verónica que llevaba un pañuelo en la cabeza lo miró en silencio unos segundos como procesando y conteniendo.

—¿Qué haces aquí? —preguntó finalmente, con voz baja pero firme.

—Vine a ver a mis hijos —respondió él, como si fuera lo más normal del mundo.

Antes de que ella pudiera decir algo más…

—¡Papi!

Los niños salieron corriendo desde la pequeña sala. Sus rostros se iluminaron, la emoción fue inmediata. Rodrigo se lanzó primero, seguido de Samuel. Héctor los cargó a ambos, riendo.

—¡Mis campeones! ¡Cómo los extrañaba!

Verónica observó la escena y aunque el amor de sus hijos por su padre le enternecía. La presencia de esa mujer detrás de él le revolvía el estómago.

—Niños… —dijo Héctor, bajándolos un poco—. Les voy a presentar a alguien.

Verónica sintió cómo algo dentro de ella se tensaba.

—Ella es Juana… —continuó—, mi novia.

El silencio cayó como un golpe.

La madre de Verónica, que había salido de la cocina, se quedó petrificada unos segundos, sus ojos se encendieron, pero no dijo nada solo negó con la cabeza, se dio media vuelta y murmuró:

—Mejor me voy… antes de hacer una locura.

Y desapareció hacia el fondo de la casa. Verónica apretó la mandíbula.

—No era necesario… —dijo en voz baja, mirándolo con dureza.

Juana sonrió, intentando parecer amable.

—Mucho gusto…

Verónica apenas asintió. No iba a darle ese espacio.

—Bueno —dijo Héctor, cambiando de tono—. Niños, alístense rápido que los voy a llevar al centro. Vamos a pasear.

Los ojos de Rodrigo brillaron, pero Verónica intervino de inmediato.

—Un momento.

Héctor la miró, incómodo.

—Primero hablas conmigo. No puedes simplemente llegar y llevártelos.

—¿Perdón? —respondió él, frunciendo el ceño—. No tengo que pedirte permiso. Soy el padre.

—Y yo soy la madre —replicó ella con firmeza—. Y aquí las cosas se hablan.

Héctor bufó.

—Voy a llevarlos a pasear… con Juana.

El ambiente cambió al instante, Samuel fue el primero en reaccionar.

—Yo no quiero ir…

Rodrigo se aferró a la pierna de su madre.

—Yo tampoco…

Juana parpadeó, incómoda.

—Ay, no digan eso… —intervino con una voz dulce forzada—. Podemos divertirnos mucho…

Se agachó un poco, intentando acercarse.

—Podemos ir por helados, al parque…

Pero los niños se pegaron más a Verónica.

—No queremos —repitió Samuel, más firme.

Héctor los miró, molesto.

—¿Qué es eso? —dijo con tono duro—. No sean malcriados.

Verónica dio un paso al frente.

—No les hables así.

—Entonces vamos los cinco —dijo él, tratando de imponerse.

—No —respondieron los niños casi al mismo tiempo.

Rodrigo empezó a negar con la cabeza.

—No quiero que ella vaya…

El rostro de Juana cambió y e enderezó, ofendida.

—Bueno… tampoco es para tanto…

—Son niños —dijo Verónica, cortante—. Y están en su derecho de sentirse incómodos.

Héctor perdió la paciencia.

—¡Ya basta! —alzando la voz—. Tienen que aprender a ser hombrecitos, no a estar pegados a las faldas de su mamá.

Rodrigo rompió en llanto, ese sonido fue suficiente, Verónica se interpuso completamente entre ellos.

—No vuelvas a hablarles así.

—Respeta —respondió él—. Estoy con mi mujer.

Verónica soltó una risa incrédula.

—¿Tu mujer? —repitió—. ¿Así es como quieres demostrar que cambiaste?

Héctor apretó los dientes.

—¿Qué querías? ¿Que me quedara solo porque tú me dejaste?

—Yo no te dejé por gusto —respondió ella, firme—. Te dejé por todo lo que hiciste.

Juana intervino, con un tono que a Verónica no le gustó en lo absoluto:

—Bueno, pero tampoco pueden criar a los niños así… tan consentidos…

Verónica giró hacia ella de inmediato.

—Tú no tienes ningún derecho a opinar sobre mis hijos.

—Solo digo que…

—No —la interrumpió, firme—. No dices nada.

Héctor la defendió.

—No le hables así a mi mujer.

—¿Y tú no me faltes el respeto trayéndola aquí! —respondió Verónica, elevando la voz—. Este es el hogar de mis hijos.

El silencio se volvió denso, Samuel, con los ojos bajos, murmuró:

—No quiero ir con papá y Juana…

Verónica lo miró y entendió todo la ilusión se había roto.

Héctor respiró hondo, intentando recuperar el control.

—Está bien —dijo—. Vamos solo nosotros tres.

Pero ya era tarde.

—No quiero… —repitió Samuel.

Rodrigo solo lloraba, abrazado a su madre.

Verónica lo sostuvo con fuerza.

—Ya escuchaste —dijo, mirando a Héctor con frialdad—. No quieren ir.

—Los estás poniendo en mi contra.

—No —respondió ella—. Tú lo estás haciendo solo.

Héctor la miró con rabia.

—Quédate con tus hijos entonces.

—Eso hago todos los días —respondió ella, sin titubear.

Se hizo un silencio largo, pesado e irreversible.

—Mejor vete por dónde veniste—añadió finalmente—. Viniste a perder el viaje.

Héctor la sostuvo con la mirada unos segundos… pero no encontró nada que dominar. Nada que manipular. Nada que doblegar porque esta vez Verónica no estaba sola.

Tenía a sus hijos y eso era suficiente.

—Vámonos —dijo finalmente, girándose hacia Juana.

Y se fueron así como llegaron dejando un vacío, pero también una verdad clara.

Verónica cerró la puerta lentamente, se recostó contra ella y dejó salir el aire que había estado conteniendo.

Samuel se acercó.

—Mami…

Ella lo miró.

—Creo que… es mejor quedarnos contigo… y con la abuela…

Verónica sintió el corazón apretarse, pero sonrió.

—Siempre van a estar conmigo… —susurró, abrazándolos.

Rodrigo se aferró más fuerte y en ese abrazo se reconstruyó todo.

Aunque doliera.

Aunque costara.

Aunque el mundo afuera fuera un desastre ellos seguían siendo un hogar.

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beba hernandez
Si supieran que ellos ya están de acuerdo 🤣🤣🤣🤣🤣
beba hernandez
Y para rematar, cornudo jajajaja 🤣🤣🤣🤣
beba hernandez
Cambio la 🍯por la 💩 🤭🤣🤣🤣
beba hernandez
Está sufriendo el karma🤔
beba hernandez
Hay autora, no me preguntes como lo imagino😯, solo puedo decir que tanta carne y yo sin dientes😶, hay Dios mío!!🫣🤭 jajajaja 🤣🤣🤣🤣🤣
beba hernandez
sus hijos lo valen, el cabello volverá como un nuevo inicio a
beba hernandez
Espero que Héctor no la acuse de rapto 😯
Edith Meraz
Todo está bonito pero por qué no invitaron a doña Patricia sino que la dejaron sola pasando la navidad😭😭😭😭
Patricia Carbo
muy bonita historia gracias por compartir
Edith Meraz
Bellos los dos🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Mirta Ramirez
hermosa!!! una mas para felicitarte!!!!
Rositha Escritora 🌹📚: Muchísimas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏☺️🌹💖
total 1 replies
Mirta Ramirez
ella se divorcio???
Rositha Escritora 🌹📚: Ella no estaba casada.
total 1 replies
Mirta Ramirez
linda pareja
Mirta Ramirez
la ridean basura de hombres!!!
Mirta Ramirez
que hermosa actitud de los niños..un 💗 agradecido a Dios!!! El los va a bendecir!!!
Mirta Ramirez
ella sufre...pero.los niños sufren muchisimo mas!!!"
Mirta Ramirez
verdad..tanto trabajo y parece un pago miserable... se abusan!!!
Dulce Perez
está historia caló mucho en mí es hermosa de la vida real ☺️👏👏👏
Betty Manzur
hermosa está novela tiene algo de realidad
Yrma Laya
muy hermosaesta historia y una enseñanza para todas esas mujeres que se quedan soportando maltratos por no tomar una decisión gracias autora🥰
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