Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Dibujos 3
Dos días después, llegó a la mansión la mujer que se convertiría en la nueva maestra de Olivia.
Era una anciana un poco mayor que la señora Fany.
A diferencia de ella, era delgada, de postura perfectamente recta y con un rostro serio y rígido. Su cabello estaba cuidadosamente recogido y su expresión era tan severa que parecía estar permanentemente molesta con el mundo.
Cuando llegó a la mansión, preguntó inmediatamente por Olivia.
Lord Lothian fue quien la recibió.
—Lady Vasca.
La mujer hizo una pequeña reverencia.
—Mi lord.
—Le presento a mi nieta, Olivia.
Olivia, que había estado esperando cerca, se acercó.
—Mucho gusto, Lady Vasca.
La anciana la observó detenidamente.
No dijo nada durante varios segundos.
Olivia tragó saliva.
[¿Por qué me mira así?]
La expresión de Lady Vasca era tan seria que Olivia tuvo la sensación de estar frente a alguien que podía descubrir cualquier error con solo mirarla.
Finalmente, la mujer habló.
—Así que usted es Lady Olivia.
—Sí.
—Me han dicho que desea aprender pintura.
Olivia asintió.
—Muchísimo.
Lady Vasca levantó ligeramente una ceja.
—Ya veremos.
Olivia sintió un pequeño escalofrío.
[¿Ya veremos?]
Lord Lothian, completamente ajeno a la tensión que acababa de instalarse, simplemente dijo:
—La dejo a su cargo.
—Puede confiar en mí.
El anciano asintió y se marchó.
Olivia observó cómo se alejaba.
Después volvió a mirar a su nueva maestra.
Lady Vasca seguía observándola.
—Comencemos.
—Sí, maestra.
La primera hora fue...
Intimidante.
Lady Vasca corregía absolutamente todo.
—La postura.
Olivia enderezó la espalda.
—La forma de sostener el pincel.
Olivia corrigió los dedos.
—No presione tanto.
Aflojó la mano.
—Ahora demasiado poco.
Volvió a corregir.
—Observe antes de pintar.
Olivia respiró profundamente.
—Sí, maestra.
[Es muy estricta.]
Lady Vasca permanecía seria durante toda la clase.
No sonreía.
No hacía bromas.
No felicitaba.
Simplemente observaba y corregía.
Olivia, por supuesto, no se quejaba.
De hecho, estaba feliz.
[¡Estoy teniendo una clase de pintura!]
Para ella aquello era suficiente.
Sin embargo, Lady Vasca tenía una idea completamente diferente sobre Olivia.
La anciana había aceptado el trabajo suponiendo que tendría que enseñar a una joven noble que encontraba la pintura entretenida durante sus vacaciones.
Nada más.
Había imaginado que Olivia se aburriría rápidamente.
Que perdería el interés después de unas cuantas clases.
Que probablemente abandonaría en cuanto descubriera que aprender arte requería disciplina.
[Una señorita de la nobleza con demasiado tiempo libre...]
Eso era lo que había pensado.
Pero entonces, después de aquella primera hora, Lady Vasca pidió ver los trabajos anteriores de Olivia.
—Quiero observar lo que ha hecho antes de comenzar a enseñarle.
—Claro.
Olivia corrió hacia donde había guardado algunos de sus dibujos.
Regresó con varios.
Los colocó cuidadosamente frente a su maestra.
Lady Vasca tomó el primero.
Y se quedó quieta.
Su expresión cambió ligeramente.
Observó el dibujo.
Luego tomó otro.
Después otro.
Y otro.
Sus ojos recorrieron cada detalle.
La composición.
Las proporciones.
La manera en que Olivia utilizaba las sombras.
La elección de los tonos.
La capacidad para capturar la profundidad.
No eran dibujos perfectos.
Pero había algo.
Algo que no se podía enseñar fácilmente.
Talento.
Y, sobre todo...
Una enorme sensibilidad artística.
Lady Vasca levantó la mirada.
Olivia estaba frente a ella esperando su opinión.
Sus manos estaban juntas frente al cuerpo.
—¿Están bien?
La anciana volvió a mirar los dibujos.
Durante unos segundos no respondió.
Después preguntó:
—¿Usted hizo todos estos?
Olivia asintió.
—Sí.
—¿Cuánto tiempo lleva dibujando?
Olivia pensó un instante.
—Desde que era pequeña.
Lady Vasca volvió a mirar los dibujos.
La idea que había tenido sobre Olivia comenzó a desaparecer.
Había supuesto que sería una niña rica que quería entretenerse con algo bonito.
Una afición pasajera.
Algo que abandonaría cuando apareciera la primera dificultad.
Pero mientras observaba a Olivia...
Se dio cuenta de que estaba equivocada.
La joven no estaba jugando.
No buscaba presumir.
No quería aprender pintura porque fuera una actividad elegante para una dama noble.
Realmente quería aprender.
Y cuando Lady Vasca comenzó a explicarle una técnica nueva...
Olivia escuchó con una atención absoluta.
—Observe cómo cambia la luz en esta parte.
Olivia se inclinó hacia adelante.
—¿Así?
—Exactamente.
—¿Y si utilizo este tono?
—Podría funcionar, pero mezcle un poco de este otro.
Olivia tomó el pincel inmediatamente.
—¿Así?
—Sí.
Los ojos de Olivia brillaron.
—¡Qué interesante!
Lady Vasca se quedó mirándola.
La joven estaba completamente concentrada.
No miraba el reloj.
No preguntaba cuánto faltaba para terminar.
No parecía cansada.
Al contrario.
Cada nueva explicación parecía entusiasmarla más.
Lady Vasca finalmente entendió.
[Está realmente interesada.]
Y no solo interesada.
Estaba motivada.
Muchísimo.
La anciana volvió a mirar sus dibujos.
Después a Olivia.
Y por primera vez desde que había llegado a la mansión, su expresión se suavizó apenas.
—Lady Olivia.
—¿Sí?
—Mañana comenzaremos con técnicas más avanzadas.
Los ojos de Olivia se iluminaron.
—¿De verdad?
—Sí.
—¡Muchas gracias!
Lady Vasca asintió.
—Pero tendrá que trabajar bastante.
Olivia sonrió.
—No me importa.
La anciana la observó durante unos segundos.
Y entonces comprendió que, quizás, aquella joven no necesitaba una maestra que la obligara a estudiar.
Necesitaba una maestra que le enseñara hasta dónde podía llegar.
Y, por primera vez en mucho tiempo, Lady Vasca sintió verdadera curiosidad por descubrirlo.
Espero de todo corazón que Olivia no le rompa el corazón, Victor solo necesita de cuidado y mucho amor.