NovelToon NovelToon
Sangre De Poder, Corazón De Contrato

Sangre De Poder, Corazón De Contrato

Status: En proceso
Genre:CEO
Popularitas:575
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Él tiene el imperio, el apellido y el control absoluto. Ella solo buscaba salvar a su familia y terminar atrapada en un trato que nunca pidió. Un contrato frío los une frente al mundo, pero bajo las apariencias de un matrimonio falso se desata una pasión que ninguno de los dos esperaba. Entre secretos familiares, traiciones y un legado que defender, descubrirán que el lazo más fuerte no se escribe en un papel… se graba en el corazón. ¿Podrán dos mundos opuestos construir un amor verdadero, o el poder lo destruirá todo antes de que sea demasiado tarde?

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 24 CUANDO LAS BARRERAS SE CAYERON

Aquella noche, ninguno de los dos tenía ganas de dormir.

Estábamos acostados en su cama, abrazados bajo las mantas suaves, escuchando el sonido lejano del viento agitando los árboles del jardín. Dante me tenía pegada a su pecho, su mano acariciando mi espalda despacio, como si temiera que me desvaneciera si dejaba de tocarme. Yo tenía la cara apoyada en su corazón, escuchando los latidos fuertes y regulares que me habían dado tantas veces seguridad.

—Casi te pierdo —dijo de repente, su voz baja y rota, rompiendo el silencio de la habitación—. Cuando Vidal puso esa navaja en tu cuello… pensé que iba a morir. No sé qué habría hecho si te hubiera pasado algo.

Me separé un poco de él para mirarlo a la cara. Sus ojos oscuros me miraban con una intensidad que me hizo latir el corazón más rápido. Había dolor en ellos, miedo, pero también algo más profundo, algo que no necesitaba palabras para entenderse.

—Pero no pasó nada —le dije suavemente, pasando un dedo por su ceño fruncido, intentando suavizarlo—. Estoy aquí. Contigo. Estamos a salvo.

Él atrapó mi mano con la suya y se llevó mis dedos a sus labios, besándolos despacio, uno por uno.

—No quiero volver a sentir ese miedo nunca más —murmuró contra mi piel—. No quiero imaginarme una vida sin ti.

Me acerqué más a él, hasta que nuestros cuerpos estuvieron completamente pegados, hasta que no hubo ni un centímetro de aire entre nosotros. Levanté la cara y nuestros labios se rozaron por un segundo, una caricia suave que hizo que ambos suspiráramos al mismo tiempo.

—Entonces no lo imagines —le susurré—. Porque no me voy a ir. Nunca.

El beso que siguió no fue como los anteriores. No fue tierno ni tímido. Fue profundo, urgente, lleno de todo lo que no habíamos dicho durante meses, de todo el miedo que habíamos sentido, de todo el amor que habíamos guardado para el momento adecuado. Sus manos me rodearon la cintura, apretándome más contra él, y las mías se enredaron en su cabello oscuro, atrayéndolo hacia mí como si quisiera fundirme con él.

No hubo prisa. No hubo prisas de ningún tipo. Cada caricia, cada beso, cada roce fue lento, deliberado, como si ambos quisiéramos grabar cada sensación en la memoria para siempre. Fue como si estuviéramos descubriéndonos por primera vez, despojándonos no solo de la ropa sino también de los miedos, de las dudas, de los muros que habíamos construido alrededor de nuestros corazones durante tanto tiempo.

Él me miraba mientras sus manos recorrían mi piel con una ternura infinita, como si yo fuera algo frágil y precioso que temía romper. Y yo lo miraba a él, viendo por primera vez al hombre completo, no al CEO frío ni al chico herido por el pasado, sino al Dante que me amaba con todo lo que tenía, al Dante que estaba dispuesto a darlo todo por mí.

No hubo palabras innecesarias. No hubo promesas grandiosas que se olvidarían al día siguiente. Solo hubo susurros de nombres, de gemidos suaves, de caricias que hablaban más alto que cualquier discurso. Fue un acto de entrega mutua, de confianza absoluta, de dos personas que habían pasado por demasiado miedo y demasiada soledad y que por fin se habían encontrado el uno en el otro.

Cuando terminó, nos quedamos abrazados, con la piel todavía caliente y el corazón latiendo al unísono. Dante me rodeó con los brazos, apoyando la barbilla en la parte superior de mi cabeza, y yo acariciaba su pecho despacio, dibujando círculos con los dedos sobre su piel.

—Te amo —dijo él al fin, su voz suave y segura, sin dudas ni titubeos—. Te amo con todo lo que soy. Con mi pasado, con mi presente, con todo lo que seré en el futuro.

Me incorporé un poco para mirarlo a los ojos. Había una paz nueva en su rostro, una calma que no le había visto nunca.

—Yo también te amo —le respondí, y dije cada palabra con toda mi alma—. Te amo más de lo que creí posible amar a nadie.

Él sonrió, una sonrisa verdadera, brillante, que iluminó toda su cara. Me atrajo hacia él para darme un beso suave, corto, lleno de cariño.

—Nada ni nadie nos volverá a separar —prometió—. Vamos a superar todo lo que quede por venir. Juntos.

—Juntos —confirmé, apoyando la cabeza en su pecho de nuevo, cerrando los ojos.

Fuera, la noche avanzaba tranquila. Dentro de la habitación, todo estaba en calma. Por primera vez en mucho tiempo, no había miedos que nos persiguieran, ni secretos que nos separaran, ni amenazas que nos acecharan en la oscuridad. Solo estábamos nosotros dos, unidos por algo mucho más fuerte que cualquier contrato, que cualquier trampa, que cualquier dolor del pasado.

Habíamos empezado como dos extraños obligados a compartir una vida por un papel firmado bajo presión. Y ahora, después de tantas peleas, tantas mentiras, tantos sustos y tantas lágrimas, nos habíamos convertido en algo mucho más grande. Éramos un equipo. Éramos amor. Éramos hogar.

Y mientras me quedaba dormida en sus brazos, escuchando el latido constante de su corazón, supe que todo lo que habíamos pasado había valido la pena. Porque al final, habíamos encontrado el uno al otro.

Y eso era todo lo que importaba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play